jueves, mayo 31, 2007

VILLA DE SAN CRISTÓBAL

La Habana está rodeada de olas y susurros
que te rondan ofreciendo desde romances
o virtudes que aseguran puedes comprobar
hasta los Cohibas que acaban de fabricar.

La Habana te va rodeando sin clemencias
para tus culpas y se ensaña en tu piedad
para seguir tratando de venderte lo que sea
o consiga saber cómo vaciarte el bolsillo.

La Habana es un manto gris sobre sí misma
en oferta pesarosas reventando por la costa
como El Malecón lleno de bicicletas oxidadas
cuyos conductores siempre vigilan al Caribe.

La Habana es una queja sin final ni consuelo…

® Alfredo Cedeño

miércoles, mayo 30, 2007

ISLEÑA

Cinco dedos por encima de su rodilla perfecta
se ve el tatuaje insultante en su provocación
de sátira que alebresta todo a su alrededor.

Su falda de vuelo cortísimo y mostrar larguísimo
corta el paso de las miradas que van muslos arriba
cual corsarios por esquilmar sus tesoros lozanos.

Su ombligo es una vasija de miradas que permutan
solapas en arpegios de mudas canciones desnudas
como un son que nadie sabe donde se hace espuma.

Sus verdades pasan sonriendo sin corazón que cuidar
sólo sobrevive en un bloqueo de pasiones sin vuelo
que le amparan de amores que nunca sobrevivirán.

® Alfredo Cedeño

martes, mayo 29, 2007

TIEMPO Y CONTROL

La nube de controladores no puede controlar el talento
que brilla cristalino entre luceros a lo largo del Caribe.

Censores, comisarios y quemadores de herejes
que tratan de imponer en vano cadenas ya rotas.

En La Habana el tiempo se detuvo y no se supo cuando
la gente se despide y las miradas dicen todo y nada.

® Alfredo Cedeño

lunes, mayo 28, 2007

SONATA HABANERA

No podía saberlo hasta completar este vuelo:
en Londres extrañé tu rabiosa paz de centella
que seduce la noche como aleteo de gorrión,
en Florencia necesité tu limpieza en el deseo
que regresa a los caminos como pez que sabe volar,
en San Juan me faltó tu pisada alevosa
que derrite de amor hasta los bronces de las plazas,
en Toledo carecí de la firmeza de tus manos
que me emancipan con promesas de felonías,
en Nueva York no pude encontrar tus tetas soberbias
que bien pudieron matar a toda la Curia Romana,
y ahora en La Habana seguí extrañando tu paz
que me derrite las noches con tus aleteos de gorrión.

® Alfredo Cedeño

domingo, mayo 27, 2007

MAMBO

La Habana es una fiesta que siempre empieza
un gesto sin retorno nadie sabe todavía de donde
una mañana de soles naranja abriendo balcones
un paso de turistas bobos que no comprenden
una mulata de nalgas limpias y altaneras
un beso que se regala entre dinteles en ruinas
una calle de ingenios que se niegan a parar
un ciclista pedaleando por las sombras de Vedado
una flor que se asoma en todas las esquinas
un susurro limpio como beso sin frontera
una cintura de eterna picardía bamboleándose alevosa
un brazo macizo de hembra sin penas ni circunstancias
una fruta rezumante donde endulzarse la boca
un desvarío ahogando noches sin consecuencias
una migaja de soledad que siempre naufraga
un aroma de café rodando ventanas abajo
una campana silente sobre templos seculares
un perdón que nunca se pide para no abochornar
una línea tenue y muy larga a lo ancho del Malecón
un bamboleo rápido y certero para ganarse la vida
una plegaria de tambores que repican en sus callejones
un mundo que solo entienden –y a veces- los habaneros
una semana que nada más tiene domingos
un batallón dormido plantando macetas de geranios
y una cadena de azules que se abren infinitos.

® Alfredo Cedeño

sábado, mayo 26, 2007

LA HABANA







































































































































































































































































































NINFA

Roces indescifrables de mi torpeza sin remedio
caen bajo una mesa de patas sin evocaciones
en medio de una lluvia de oro delirando festiva.

Los ciclones no dejan huellas de recuerdos o nostalgias
con pasos que enlazamos sobre una costa ajena
tan alejada como acordes que pueden ser melancólicos.

La medianoche hecha adoquines se suelta a cantar
bajándole cómplice las estrellas a su sonrisa ancha
como presagio certero de tormentas sin fin ni calma.

La noche se acaba indefinida sin ascensores vacíos
aguardando un gesto libre y de mutuas intenciones
donde flagelar la piadosa fidelidad a imprecisas lejanías.

® Alfredo Cedeño

viernes, mayo 25, 2007

APARICIÓN HABANERA

Para Alexis Blanco,
duende de los escenarios.

Un duende vacía sus bolsillos con la presteza del buen actor
y como el mar golpeando el malecón de los amores rotos
como los relámpagos alumbrando de jolgorios al Catatumbo.

Un duende me llena los bolsillos con la firmeza de un beso
como un coito en la costa entrecortada de La Habana
o como un amigo que siempre llega con su risa cordillerana.

Un duende vacía sus bolsillos sin mansedumbres ni chacotas
y como las candilejas derrotadas de una última función
que siempre, siempre, siempre hará resucitar al talento.

Un duende me llena los bolsillos con textura de la hierba
como el abrazo en una terraza sobre la ciudad amiga
que nunca, nunca, nunca podrá naufragar pese a todo.

® Alfredo Cedeño

miércoles, mayo 16, 2007

CENTENA

Fueron cien los abismos
convertidos en montañas
cuando tus dientes me marcaron.

Fueron cien las baldosas
que se fueron dibujando
en el torno de tus tobillos.

Fueron cien los campanarios
que repicaron en tu coño
al abrirse festivos a mis labios.

Fueron cien las chamarascas
que quemaste pacientemente
para calentar al rocío.

Fueron cien los desplantes
que vencimos sin dudas
al dejarnos ser voraces.

Fueron cien las ecuaciones
perdidas en cuentas
que nunca entendí hasta tocarte.

Fueron cien los fantasmas
que cayeron abrumados
con tu luz de centellas.

Fueron cien las guitarras
sonando en tus cabellos
mientras me rozaban la espalda.

Fueron cien los hallazgos
entre tus dedos desnudando
mi carne mezo-secular.

Fueron cien las ilusiones
entregadas a los pájaros perdidos
para que encontraran los besos.

Fueron cien los juegos de fuegos
donde quemamos las derrotas
con victorias de la ternura.

Fueron cien las kinesiólogas
que jamás pudieron aprender
a tocarme con tu maravilla.

Fueron cien los llantos
que escaparon presurosos
cuando me viste y reíste.

Fueron cien las moradas
invadidas por mi insolencia
hasta encontrar tu lecho.

Fueron cien los nenúfares
navegando en tu saliva
para perfumarme el paladar.

Fueron cien las oportunidades
en que me hiciste volar
de mis desiertos a tu piel.

Fueron cien los puñales
clavados en el fondo del alma
de la soledad al juntarnos.

Fueron cien las quebradas
que manaron de tus muslos
a bañar mis dedos.

Fueron cien los ratos
de feliz concupiscencia
donde supimos ser libres.

Fueron cien las soledades
quemadas cuando llegó
tu paciencia legendaria.

Fueron cien los trenes limpios
y de vagones insolentes
con que me llenaste de luz.

Fueron cien las uvas envidiosas
marchitadas por tu aliento
de jengibre, anís y canela.

Fueron cien los vértigos
en los que sólo tú faltabas
para poderme dejar caer.

Fueron cien las walkirias
donde traté vanamente
de anticipar tu llegada.

Fueron cien los xifoides
abandonados en tantos pechos
como los que no nos alcanzaron.

Fueron cien las yeguas
altaneras y vacías
las que quisieron domarme.

Fueron cien los zorzales
que esponjaron su canto
tratando de conquistarte.

Fueron cien las argucias dormidas
que despertaste una a una
con tus uñas desgarrantes.

Fueron cien los besos
que me entregaron tu boca
de celajes desbocados.

Fueron cien las congojas
que no pudieron vivir
en medio de nuestras ganas.

Fueron cien los chapuzones
alrededor de tu ombligo
pero pude llenarlo de besos.

Fueron cien las debilidades
con las que me domaste
para hacerme tu esclavo.

Fueron cien los engaños
con los que pudimos esconder
las flores en tus uñas.

Fueron cien las faldas
en que te busqué
sin triunfos que celebrar.

Fueron cien los gemidos
que me regalaste
en el fondo de mi cama rota.

Fueron cien las heridas curadas
cuando tu boca asesinó
todos mis recuerdos y vigencias.

Fueron cien los indultos
obtenidos cada tarde
que nos follamos sin pensar.

Fueron cien las junglas
de arañazos y geranios
que arrancamos de la luna.

Fueron cien los kamikazes
estrellados a medianoche
sin saber robarte un beso.

Fueron cien las llamadas
que hicimos a la cordura
para siempre naufragar locos.

Fueron cien los mordiscos
que me pidió tu espalda
de corvada sensualidad.

Fueron cien las naciones
donde no pude descubrirte
pese a todo lo intentado.

Fueron cien los olvidos
sepultados en las guitarras
de los juglares que te cantan.

Fueron cien las promesas
que rompimos alegres
desde que nos encontramos.

Fueron cien los quebrantos
abandonados entre canciones
que bailamos sin saber.

Fueron cien las reyertas
que montamos en la cama
hasta morir deshidratados.

Fueron cien los sustos y sofocos
que sofocamos lentos
y gozosos de la madrugada.

Fueron cien las trapisondas
de olas alebrestándonos
en el mar lascivo de tus piernas.

Fueron cien los ulemas
pregonando las leyes
con las que debo desearte.

Fueron cien las verdades
que me entregaron tus dedos
al rozarme con alevosía.

Fueron cien los whiskys
tomados por el sol
para dorarse como tus piezas.

Fueron cien las xilografías
grabadas en mi corazón añejo
con el delirio de tus hambres.

Fueron cien los yerros acumulados
cada noche esquiva
para poder aprender a esperarte.

Fueron cien las zanjas
abiertas y cerradas
buscándote con delirio.

Fueron cien los arbustos
donde la paciencia esperó
para instalarse en tu nuca.

Fueron cien las botonaduras
abiertas al rozar pausadamente
tus pezones erectos.

Fueron cien los capítulos
que aprendimos a escribir
para hacer historia propia.

Fueron cien las damajuanas
que me entregaste ágil
al desnudarte de prisa.

Fueron cien los edenes
donde encontré tus ganas
que me zarandearon.

Fueron cien las fantasías
de vestales enardecidas
las que nos asesinaron el pudor.

Fueron cien los gestos
con tu boca de pecado forjado
los que cayeron en mi pelvis.

Fueron cien las habitaciones
selladas al paso
de los caballos de la libido.

Fueron cien los íncubos
fotografiados en tus pupilas
de vendavales y huracanes.

Fueron cien las jugadas
de aves de paso
con las que nos amañamos.

Fueron cien los koalas acariciados
para tener una pálida noción
de la textura de tus muñecas.

Fueron cien las lanzas
arrojadas por la borda
de los sueños que nunca tuvimos.

Fueron cien los mimos
que me entregaste arrebolada
por el sol de Maracaibo.

Fueron cien las nigromantes
convocadas para incrementar
la magia de tu alma pícara.

Fueron cien los oleajes
donde rompimos tristezas
sin rabias ni perdones.

Fueron cien las perversidades
alumbrando nuestras purezas
de ángeles sin ilusiones.

Fueron cien los quirófanos
abriendo mentiras en el celo
de tus ganas mirándome.

Fueron cien las salmodias
entonadas por mis viudas
cuando llegaste triunfal.

Fueron cien los tabernáculos
dejados al azar en los barcos
encallados en el Atlántico.

Fueron cien los ungimientos
sin huellas ni colores perdidos
con los que me resucitaste.

Fueron cien las veces
que me llevaste al cielo
de tus pies morbosos.

Fueron cien los yunques
repicando en tus carcajadas
al corretearme horizontal.

Fueron cien las zozobras
donde los dados
siempre me fallaron.

Fueron cien los accidentes
y las cordilleras encontradas
en tu vientre extendido.

Fueron cien los bustos previos
donde anidé hasta llegar
a tu pecho de buenaventura.

Fueron cien las canciones
entregadas por la noche
mientras te adoraba soez.

Fueron cien los destinos
que dejamos en caminos
llenos de angustias añejas.

Fueron cien las espigas
cortadas al abanicar
tu cabello en mi almohada.

Fueron cien las fábulas
con las que tu voz llegó
a seducirme sin piedad.

Fueron cien los granos de arena
donde tus pestañas sacudieron
pensamientos y sarcasmos.

Fueron cien las imprecaciones
que me arrancaste plácida
mientras me devorabas.

Fueron cien los jolgorios
de tus pasos entrando
a mi madriguera.

Fueron cien los kioscos
de perejil y azafrán
donde perfumé tu matriz.

Fueron cien las labores
de orfebres y artesanos
tu manera de abrirte para mi.

Fueron cien las mil sombras
de cuerpos que nos eclipsaron
los barcos de vela al amanecer.

Fueron cien las navajas
centelleando en tus uñas
marcando mi espalda.

Fueron cien las oraciones
elevadas al altar
que tus muslos encierran.

Fueron cien los perjurios
derribados al compás
de tus cien orgasmos.

Fueron cien las querellas
que volaron en tus alas
iluminándome el cielo.

Fueron cien los azotes
recibidos por mi lengua
de la tuya desbocada.

Fueron cien las gabelas canceladas
por concepto de derechos
en emociones ganadas con tus caderas

Fueron cien los hipocampos
con los que paseamos
por los jardines de Babilonia.

Fueron cien las opciones
para retirarnos sin lejanías
a las fronteras del perdón.

Fueron cien los pedazos
de cristales y tormentas
los que encontré en tu piel.

Fueron cien los misterios
de diferentes calibres
los despejados en tu boca.

Fueron cien las zorrerías libres
con que me atrapaste
y lograste hacer feliz!

® Alfredo Cedeño

martes, mayo 15, 2007

FRAGMENTOS

Tu cuerpo lo balcanizo con alevosa premeditación
y en tus pies coloco un bolero bailando tus dedos
en tus senos una madriguera de amores que tomar
en tu boca un sufrimiento que consolar nocturnos
en tu piel el mundo sin copas consumidas o rotas
y en tus tobillos de arena un beso donde ocultarme.

® Alfredo Cedeño

lunes, mayo 14, 2007

POSTRERO

La historia fue feliz e intensa
hasta que su mano encontró
lo que nunca debió encontrar:
promesas de puño y letra
de yo entregarle el cielo
y robarme las estrellas…
pero a la secretaria del frente.

¡Y ardió Troya entera!

La historia entonces acabó
con velocidad de centellas
y agilidad de satanases:
promesas de puños y puñaladas
de ahogarme en una bahía
y colgarme en la luna…
a que me comieran los buitres.

® Alfredo Cedeño

domingo, mayo 13, 2007

RETAHILA 05

Nunca encontré el camino de los encuentros para sufrir
ni las hojas arrancadas con rabia de los diarios de amor
ni los dolores escondidos en las ventanas quebrantadas
ni el sol escondiéndose triste en una nube para dormir
ni las lágrimas nocturnas de juegos ganados con trampa
ni los pasos resentidos de una viuda a punto de colapso
ni el cariño que se tuvieron los esposos ahora de lejos
ni las historias perseguidas por los matarifes de vida
ni los amores perdidos en la rutina profunda del amor
ni el compás de un canto de cisne que no sabe nadar
ni las sombras de amantes añejos disipados en un rincón
ni los azules de los ojos depravados que me desdeñaron
ni el aguacero ruin de los parques sin bancos ni naves
ni las ilusiones de los que pierden su fortuna de noche
ni los gestos difuntos de las novias desvistiéndose lentas
ni el anhelo sediento con que los amantes se esconden
ni las amplias cinturas de las doncellas entregándose
ni los rencores que se mueven sinuosos de madrugada
ni el prometer primoroso de los lirios cobardes y limpios
ni las misas largas cantadas al son de falsos perdones
ni los favores comprados en los mercados de New York
ni el caer de las hojas en otoño sobre los errores malditos
ni las flamas de las traiciones maritales en sus buhardillas
ni los juramentos sin destino ni sentido para ser felices
ni el perdón entregado al amparo de llantos poco alegres
ni las excusas adquiridas en los sótanos de la vida
ni los lloros de princesas sedientas de plebeyos sublimes
ni el paso sin destino de gente en romería a la congoja
ni las ingratitudes de fechorías que nada pudieron hacer
ni los recuerdos de una ira que se marca cruzando mayo
ni el vagido desconsolado de las penas más sencillas
ni las jaculatorias pregonadas en momentos de dolores
ni los vapores cruzando las bahías con danzas grises
ni el crujir de la candela de celos arrasando virtudes
ni las heridas que nunca pudieron alcanzar los consuelos
ni los necios criticando su manera poco normal de besar
ni el acorde acelerado de dos corazones sin poder follar
ni las zalemas de dos pianos lerdos de armonías perdidas
ni los besos enterrados en los patios de rosales viejos
para concluir haciendo mi inventario en tus pies golosos.

® Alfredo Cedeño

sábado, mayo 12, 2007

QUERER

Quién dijo querer?
Se trata sólo de follarnos
una al otro
uno a la otra
y tan campantes
y sin culpas
como putas de cuarteles
poniendo firmes a efebos
que jamás conocerán muerte
como las de esos muslos
de artes asesinas
y tongoneos sin amor.

® Alfredo Cedeño

viernes, mayo 11, 2007

NAVEGANTES

Dame tu tristeza para hacer un barquito
y navegar por los canales del olvido
lanzando por la borda pedazos de dolor
que alimenten a los peces desesperados,
mientras nosotros nos dedicamos a fondo
en aquella vieja maniobra de ayuntarnos
como un par de cosarios sin más patria
ni otra bandera que follar a vela abierta.

® Alfredo Cedeño

jueves, mayo 10, 2007

REGALO

Regálame un beso que sepa a tu primer antojo
como el de las niñas que se dejan robar un gesto
con la ilusión a flor de inocencias marchitas
y los sueños de mujer que se van despertando.

Regálame un beso que contenga al horizonte
como el de tu alevosía al seducirme sin piedad
con un fresco perfume de menta en tu aliento
y la firmeza de tu plenitud de hembra madura.

Regálame un beso que premeditado me sacuda
como la hecatombe de un orgasmo a medianoche
con la melodía de una cantante sin disonancias
y los mimos que puedan caber en tus pestañas.

Regálame un beso que sea ancho y venturoso
como tu boca cuando me encuentra temprano
con el galope de los potros sin talanqueras
y la textura de tus pies al rozar mis piernas.

Regálame un beso que nos ponga a bambolear
como la luna en tus ojos cuando me esperas
con la fuerza de unas ganas que ahora resucitan
y me entregan el paraíso de tu concupiscencia.

® Alfredo Cedeño

miércoles, mayo 09, 2007

GALLINA

Siempre fui cobarde como un beso que se quiebra
en la orilla de una llovizna seca de hojas en otoño,
también supe ser temeroso como mano paralizada
ante los muslos de durazno de la vecina quinceañera,
alcancé a ser timorato hasta el dolor como el odio
a un mundo nuevo que los militares siempre temen,
pude temblar con el pánico mercenario del rechazo
ante las bocas que siempre se escondían de noche,
y al final me quedé aterrado como cupón de un mundo
sin mar con botes donde lanzar redes para pecados.

® Alfredo Cedeño

martes, mayo 08, 2007

SATÉLITE

Cuando el culto a la luna me congela el paso
veo sus ojos de cachorro de conejo y río
tocando con mañas de ciego sus detalles
y abro los brazos al cielo para llorar feliz
en medio de este golpe de buena suerte
que me regala su mirada desde el alma.

Cuando sus besos me iluminan la mañana
abro las ventanas de desvanes olvidados
donde los ríos guardaban tremedales ocres
y las hormigas le entregan a siete delfines
mis ganas de tristeza que ella abolió ayer
con dedos de orfebre arropándome el corazón.

® Alfredo Cedeño

lunes, mayo 07, 2007

ASESINA

Bésame con el fingimiento de las profesionales
y después asesina mis delirios de amor
clavándome en la piel tus recuerdos expertos
como una salamandra desollada que ríe.

Destiérrame las banderas de consuelos fríos
con la babel de tus piernas en mi boca
y al rato disloca setenta poemas vespertinos
con suave pudor de cortesana experta.

Simula orgasmos para mi noche de satén roto
como si tu alma fuera hecha en Toledo
y que su acero te termine de arrancar veloz
con la piedad de una paloma asesina.

Y cuando llegue la mañana corre las cortinas
sobre los venenos de las añoranzas
para que la maldición de esta adoración
se entierre villana en los balcones de Sevilla.

® Alfredo Cedeño

domingo, mayo 06, 2007

HÁZME

Llovízname de besos la noche y
líbrame de ser héroe en tu amor,
sólo hazme oasis de tu perdición
sofocando cuitas y bendiciones,
derrótame con olores de azahar
desbancando mañanas blancas,
abanícame el corazón con cerillas
arrancando palomas de ceniza,
y con trozos de canciones déjame
yaciendo en un piano de azafrán.

® Alfredo Cedeño

sábado, mayo 05, 2007

MANICOMIO

La loca pasa soltando sus insolencias
y va preguntando qué es el despecho
con lecos de poseída de amores viejos,
se incrusta en la esquina maldiciente
mientras averigua qué son los chismes
con aleteo de ave herida y hambrienta,
camina hasta el cruce peatonal con sed
mientras larga una letanía falta de paz
donde proclama la vigencia del desamor.

El loco arrastra un costal de trastos
e impreca voz en cuello a la soledad
afirmando que es una altanería pendeja,
husmea en una caja vieja y abandonada
y vuelve a gritar que el amor es nada
con enormes ganas de tener mejor fama,
llega al semáforo y bambolea el cuello
busca una misericordia hecha limosna
o siquiera una amabilidad y resucitar.

Los locos que andan vestidos de cordura
pasan con sigilo en alarde de simulación
para no escuchar sus conciencias sueltas,
aceleran el paso o sus automóviles grises
con piernas que bien podrían estar mejor
si fueran avanzando fuera de su miseria,
no saben abandonar su paso desbocado
y avanzan con aires de cordero resignado
a entregar su cuello a la guillotina diaria.

® Alfredo Cedeño

viernes, mayo 04, 2007

TERCETO LIBRE 09

Como un pájaro abochornado de soledad y sinsabores
sus labios me engañaban cuando me lanzó a la calle
por maledicencias de afrentas que sólo pude pensar.

Después los instantes se fueron convenciendo solos
y los pianos marcaron ritmos extraviados en claves
que sonaron como un te quiero de compromiso vacío.

Al final las tardes no fueron espectadoras de amor
o gestos nobles, sólo miradas asesinas naufragando
en medio de un fárrago de muecas errantes y solas.

® Alfredo Cedeño

jueves, mayo 03, 2007

BUCANERO

El corazón lo perdí en una acera
cuando sus piernas pasaron raudas
marcando pasos severos
con uñas rojas entre sandalias oro,
como El Dorado de su coño
que nunca pude encontrar…

® Alfredo Cedeño

miércoles, mayo 02, 2007

PRINCESA

En sus ojos de Navidad limpia
la condición de hembra brilla
y eclipsa a la luna como un misil
que sacude mudo a los toreros.

Ojos de pascua que desnuda la voz
como burbujas de luz en Montevideo
soñando un corazón impaciente
con preces de una noche en vela.

Ojos donde ahogar y resucitar cánticos
sin que los candelabros velen llantos
y su risa transparente me ampare
y se vaya navegando por mi alma.

® Alfredo Cedeño

martes, mayo 01, 2007

ANDAR

Sus pasos me van murmurando chispas de pecados
para iluminar las orillas de mi cama solitaria
y corear blasfemias de mujer que crece en sus besos.

® Alfredo Cedeño