sábado, enero 05, 2013

CARACAS 1986

            Hace 27 años Caracas ya era lo que ahora es: un edificio destartalado al lado de una autopista por donde los autos van a la velocidad que se les antoja, sin importarle si allí mora o sueña alguien. 

          Disfruté una ciudad en la que el oficio reporteril le permitía a uno estar al lado de cualquier figura local o internacional, sin otra cortapisa que la de un funcionario del FBI que con mirada de escalpelo seguía cada movimiento de uno alrededor de un somnoliento Jimmy Carter que solía andar por las calles de Caracas con cierta frecuencia.
           Era la ciudad donde Botero acudía también a inaugurar exposiciones en compañía del entonces presidente venezolano, quien con su aparente afabilidad solía hacer que su Casa Militar nos tratara casi como escorias. Sin embargo se podía trabajar.
          Andar sus calles dejaba encontrar en cualquier bar a Eduardo Galeano y a Luis Britto García, eternos denunciantes de oficio que en aquellos tiempos exigían libertad de los presos políticos, pero que ahora callan inexplicablemente, sumergidos en una mesa intercambiándose sus obras.
            Mi ciudad de mil recovecos y gente de oficios tan variados como tonos pueden sacarse de una orquesta de muchachos hambrientos de reconocimiento y sobranceros de ritmo para hacer amanecer bailando a centenares de personas en cualquier tugurio de buen beber y mejor ambiente.
 
 
           Plazas, calles y esquinas de escasa raigambre o de largas raíces donde sus ancianos podían mostrar un mundo de ternuras en sus gestos o hacer ver el abandono más inclemente que se podía imaginar.
 
           La urbe con devociones seculares que revelaban una credulidad que hacía rayar la inocencia en pasto de las supercherías, hasta llegar a un niño que tocaba un joropo en medio de cualquier plaza pública. 
 
 
          Vi niños desnutridos en las salas de sus hospitales y no pude encontrar respuesta a semejante horror hecho el pan de cada día.
           Noches y madrugadas me mostraron la mística de un grupo de hombres que, a cambio de un salario miserable, ejercían con nobleza el legendario oficio de bombero, con un gesto siempre amable a flor de rostro.
 
 
 
           Hace 27 años, mi Caracas era lo que hoy es: un edificio destartalado… pero, también era una metrópoli en movimiento perenne para construirse y tratar de mostrar su garbo. Ahora es poco de eso lo que se ve. Por eso tiene sentido publicar estas imágenes ahora, son la propia voz de Caracas que siempre ha sabido sobreponerse a una y mil  mezquindades para seguir dando el ejemplo que se ha de seguir.

© Alfredo Cedeño


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


10 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buenos documentos. Lastima que solo son huellas intangibles.

Jaime Ballestas

Anónimo dijo...

Sencillamente genial me encantó diría un argentino....te la comiste boludo

Jane H

Anónimo dijo...

BUENOS DIAS ALFREDO... NO ME ACUERDO MUCHO DE CCS. EN ESE ENTONCES... VIVO EN SAN ANTONIO DE LOS ALTOS, HACE 34 ANOS... PERO SI DE ALGUNOS EDIFICIOS... Y GRACIAS MUY BUEN ANÁLISIS, COMO SIEMPRE... FELIZ DÍA

MCLH

Anónimo dijo...

Buenos dias!
Si retrocedemos un "poquito" mas, en esa misma Caracas, podíamos coincidir en diversos lugares, sin miedo a enfrentamientos agresivos pobres y ricos, gobierno y oposición y hasta montarnos en el mismo carrito de la montaña rusa del parque el Conde con la hija del presidente de turno
Besos

Raquel

Ana Rivas dijo...

Sentimientos encontrados, tristeza prevaleciente ante la realidad que azota a mi pais.....duele y mucho!.
Gracias por tu dedicacion y manera de expresar lo que muchos sentimos.

Anónimo dijo...

Realmente me encanta tu forma en que expresas la triste realidad de una ciudad hermosa pero deteriorada, que ha cobijado a tantas personas, personajes, que han hecho su propia historia en ella .

Rafael Indi dijo...

Como es habitual, una excelente ventana al mundo que nos abres. Te sigo de cerca Alfredo.

Cuídate.

Anónimo dijo...

Caramba, caramba! como caraqueña me duele Caracas. Maestro viendo sus fotos hace que mi memoria sienta el pasar de los años, tengo un hijo de exactamente 27 años y como madre tal vez, se que el tiempo pasa, pero estas fotos de hoy avivan mis recuerdo y traen a mi mente esa famosa canción de el maestro Billo, esa que dice así, bella Caracas bajo su cielo su luna y sol etc. ademas de recordar sus escritos de hace unos años los cuales siempre disfrute "Calles de Caracas" y son estas estrofas que nos acercan a nuestro sentir como caraqueños... Hace 27 años, mi Caracas era lo que hoy es: un edificio destartalado… pero, también era una metrópoli en movimiento perenne para construirse y tratar de mostrar su garbo. Ahora es poco de eso lo que se ve. Por eso tiene sentido publicar estas imágenes ahora, son la propia voz de Caracas que siempre ha sabido sobreponerse a una y mil mezquindades para seguir dando el ejemplo que se ha de seguir.

Zafira

palabra sobre palabra dijo...

Un auténtico rincón de la memoria, Alfredo.

Amaia Villa dijo...

Queriendo recuperar lo importante...
Abrazo