Un libro de asedios a los egos de una sotana muda
asciende muerto de sed desde mis ganas perpetuas
contorsionando los peores caminos a tus muslos.
Una canción sin rima y con camisa rota de azares
navega sobre la fe de una ley sin enroques viles
y pongo el cielo en tus pezones de ángel moribundo.
Carne sin oferta de gatos en los tejados mohosos
sin flores en los sepulcros desalmados de Londres
trae tus dedos a escarbar mi entrepierna sin pausas.
Coito sin interrupciones que se apropia de paredes
como un par de zapatos en el culo de una botella
o una gata como tus piernas cuando me erizan.
© Alfredo Cedeño
Que vaina no Alfredo, que vaina no, si jode con sus textos. Un abrazo
ResponderBorrarMilagro
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ResponderBorrar...Ego, altivez, arrogancia, son referencias constantes en sus versos. Textos estupendos, por demás y ojalá que solamente de ellos sea ek uso de esos aspectos terriblemente destructivos, porque en la vida: ego, altivéz y arrogancia, de nada sirven, créame, amigo.
ResponderBorrarQue Dios lo bendiga.
Úrsula
En estas tríadas de requiebro... nata es interruptĭo, totus es continŭus
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