martes, julio 17, 2007
lunes, julio 16, 2007
MUJER
Pese a ser más fea que Simone de Beauvoir en pantaletas
su lascivia la hizo crecer y embellecerse hasta la locura
de quienes en su piel comimos su hambre de hembra,
su ternura la hizo infinita y supo ser caliente madriguera
para cobardones que nunca se atrevieron a abordarla,
su inteligencia la hizo temible y puso a temblar machotes
que subestimaron su lujuria precisa de mujer desbocada,
y sus piernas la hicieron desandar los caminos del prejuicio
educando al mundo sobre las virtudes de una señora cabal.
® Alfredo Cedeño
su lascivia la hizo crecer y embellecerse hasta la locura
de quienes en su piel comimos su hambre de hembra,
su ternura la hizo infinita y supo ser caliente madriguera
para cobardones que nunca se atrevieron a abordarla,
su inteligencia la hizo temible y puso a temblar machotes
que subestimaron su lujuria precisa de mujer desbocada,
y sus piernas la hicieron desandar los caminos del prejuicio
educando al mundo sobre las virtudes de una señora cabal.
® Alfredo Cedeño
jueves, julio 12, 2007
POR FAVOR
Regálame esos sueños que se te ven en la mirada,
los que siempre escondiste con los geranios
que nunca te acompañaron a plantar de madrugada.
Préstame aquellas fantasías que se te sienten al reír,
las que de ningún modo pudieron barajarse sobre tus piernas
y menos convertirse en un eco sobre tu piel de frailejones.
Déjame tus ganas más primorosas las que siempre pensabas,
las de tus noches sin retumbar de relámpagos glaciales
donde jamás pudiste cabalgar como sabías que se podía.
Entrégame aquellos pudores que te impusieron en la cama,
los que constantemente querías volver semillas de alpiste
para echarlos de comer a los colibríes en los pajonales.
Dame esa boca tuya la que eternamente querían embozalar,
la de labios de textura sublime y saliva cristalina
donde las súcubos encarnan para desnudarme generosas.
® Alfredo Cedeño
los que siempre escondiste con los geranios
que nunca te acompañaron a plantar de madrugada.
Préstame aquellas fantasías que se te sienten al reír,
las que de ningún modo pudieron barajarse sobre tus piernas
y menos convertirse en un eco sobre tu piel de frailejones.
Déjame tus ganas más primorosas las que siempre pensabas,
las de tus noches sin retumbar de relámpagos glaciales
donde jamás pudiste cabalgar como sabías que se podía.
Entrégame aquellos pudores que te impusieron en la cama,
los que constantemente querías volver semillas de alpiste
para echarlos de comer a los colibríes en los pajonales.
Dame esa boca tuya la que eternamente querían embozalar,
la de labios de textura sublime y saliva cristalina
donde las súcubos encarnan para desnudarme generosas.
® Alfredo Cedeño
miércoles, julio 11, 2007
SONSÁCAME
No mujer, por favor,
no me pidas esas cosas
que sencillamente no puedo.
No me pidas el cielo
ni la luna
ni el fondo del mar.
Pídeme que te desee
que te folle como un demente
o que siga sediento de ti.
No me pidas documentos
ni votos fieles y castos
ni una tarjeta dorada.
Reclámame un beso de madrugada
una mano en tus pezones
o el robo de una flor para ti.
No me pidas condiciones
ni desayunos en la cama
ni paseo dominical con perritos.
Invítame a tus muslos
a levitar con tus espasmos
y a seguir muriendo por ti.
® Alfredo Cedeño
no me pidas esas cosas
que sencillamente no puedo.
No me pidas el cielo
ni la luna
ni el fondo del mar.
Pídeme que te desee
que te folle como un demente
o que siga sediento de ti.
No me pidas documentos
ni votos fieles y castos
ni una tarjeta dorada.
Reclámame un beso de madrugada
una mano en tus pezones
o el robo de una flor para ti.
No me pidas condiciones
ni desayunos en la cama
ni paseo dominical con perritos.
Invítame a tus muslos
a levitar con tus espasmos
y a seguir muriendo por ti.
® Alfredo Cedeño
martes, julio 10, 2007
HOMENAJE
Para tus mejores bajezas
te entrego un beso impío
y una risa sin sutilezas,
una tarde opaca de agosto
y un ramo de violetas,
un pedazo de musgo fresco
y una taza rota de chocolate,
una luna en creciente
y un mimo calavera en tus pies,
un roce salaz a tus pezones
y una ola reventando luminosa,
una mirada de huérfano
y un gesticular de mariposa herida,
un requiebro de gitano
y una carrera de orgasmos
una ternura sin motivos
y un dolor derrotado,
un trozo de otoño hecho papel
y una plegaria obscena en tu honor.
® Alfredo Cedeño
Para tus mejores bajezas
te entrego un beso impío
y una risa sin sutilezas,
una tarde opaca de agosto
y un ramo de violetas,
un pedazo de musgo fresco
y una taza rota de chocolate,
una luna en creciente
y un mimo calavera en tus pies,
un roce salaz a tus pezones
y una ola reventando luminosa,
una mirada de huérfano
y un gesticular de mariposa herida,
un requiebro de gitano
y una carrera de orgasmos
una ternura sin motivos
y un dolor derrotado,
un trozo de otoño hecho papel
y una plegaria obscena en tu honor.
® Alfredo Cedeño
lunes, julio 09, 2007
TURNO
El tiempo se llenó de viento y se llevó todo
dejándome tu rostro de muchacha pícara
que feliz clava aguijones de hembra hostigante
sobre las tristezas que alguna vez arrastré
debajo de los pies más putos que había mordido
a un lado de las tardes desnudas de morigeración
encima de un plato de arroz con azafrán y besos
adentro de las esperanzas sin color
por los resquicios de las culpas que retoñaban
sin la menor compostura que se pueda pensar
arriba de pálidos pueblos donde pasaremos raudos
aparte de las olas que bailan en su piel mórbida
con sabia savia mortal que desmorona mis pánicos.
® Alfredo Cedeño
El tiempo se llenó de viento y se llevó todo
dejándome tu rostro de muchacha pícara
que feliz clava aguijones de hembra hostigante
sobre las tristezas que alguna vez arrastré
debajo de los pies más putos que había mordido
a un lado de las tardes desnudas de morigeración
encima de un plato de arroz con azafrán y besos
adentro de las esperanzas sin color
por los resquicios de las culpas que retoñaban
sin la menor compostura que se pueda pensar
arriba de pálidos pueblos donde pasaremos raudos
aparte de las olas que bailan en su piel mórbida
con sabia savia mortal que desmorona mis pánicos.
® Alfredo Cedeño
sábado, julio 07, 2007
EN TI
Por las grietas de tus ojos salen cielos sin rencor
que me alumbran los pasos para volver a tu raíz
y entender que sí hay una casa y un camino
que naufragan en la tarde
y alumbran lujuriosos las ventanas de los siglos.
Por la vereda de tu boca saltan infiernos sin pudor
que me llevan al paraíso sin talanqueras
donde los cariños arruinados y desleídos
se han ido acumulando mientras las campanas
dejan caer lentos compases de toques a difunto.
Por los barrancos de tus dolores echo a rodar mis besos
que te alzan alebrestada con la falda abierta
y las estrechas hileras de tus dientes me encandilan
y las anchas líneas de tus piernas me sofocan
y las altísimas mesetas de tus caderas me enjuagan.
® Alfredo Cedeño
Por las grietas de tus ojos salen cielos sin rencor
que me alumbran los pasos para volver a tu raíz
y entender que sí hay una casa y un camino
que naufragan en la tarde
y alumbran lujuriosos las ventanas de los siglos.
Por la vereda de tu boca saltan infiernos sin pudor
que me llevan al paraíso sin talanqueras
donde los cariños arruinados y desleídos
se han ido acumulando mientras las campanas
dejan caer lentos compases de toques a difunto.
Por los barrancos de tus dolores echo a rodar mis besos
que te alzan alebrestada con la falda abierta
y las estrechas hileras de tus dientes me encandilan
y las anchas líneas de tus piernas me sofocan
y las altísimas mesetas de tus caderas me enjuagan.
® Alfredo Cedeño
jueves, julio 05, 2007
CONTRICIÓN
No pasa siempre, pero a veces y muy de vez en cuando
-o de cuando en vez-
tengo efímeros accesos de pudor y viejos valores
como ahora que hago breves recuentos.
Fueron noventa y nueve pares de muslos
los que me impusieron sus meneos y tongonear
al quebrar toda reminiscencia de vil decoro
o cualquier otra menudencia de la misma ralea.
Casi un centenar delirante de hijas de Eva
que me atolondraron y despelucaron la pelvis
marcharon en rasgar de corazas moribundas
hasta hacerme simular sonrojos zafios que nadie creía.
Ciento ochenta y ocho pezones que retoñaron
en mi boca, lengua y dientes con alebrestares frescos
que sostén en ristre llegaron a sepultar mi fidelidad
y todo vestigio de cualquier cosa que se le pareciera.
Hace algunas semanas apenas la nonagésima nona salió
abandonándome fiera en medio de un despotricar
por ficciones de su embriaguez de cama desquiciante
y aullaba resentida de lo que no había querido darle.
Y tenías que ser tú la centésima en llegar a plantarse
con la luz del Catatumbo en tus caderas de muchacha limpia
y con cascos de yegua envuelta en zarazas de luto
con los que coser sudarios para viejos fantasmas de carreteras.
Debía ser tu paso de bailarina que pasa diciendo adiós
y deja por las carreteras impresiones devastadas por celajes
con sabrosa altanería como una trompeta escalando la clave
de esta canción que siempre empezaba para que llegaras a cerrarla.
Me correspondía, al fin, tu llegada de borbotones y malabares apretados
como una ventana a la que llega siempre el mar a cambiar su espuma
y deshojar las fantasías presentidas
en los precintos de tus besos que siempre faltaban y no llegaban.
® Alfredo Cedeño
-o de cuando en vez-
tengo efímeros accesos de pudor y viejos valores
como ahora que hago breves recuentos.
Fueron noventa y nueve pares de muslos
los que me impusieron sus meneos y tongonear
al quebrar toda reminiscencia de vil decoro
o cualquier otra menudencia de la misma ralea.
Casi un centenar delirante de hijas de Eva
que me atolondraron y despelucaron la pelvis
marcharon en rasgar de corazas moribundas
hasta hacerme simular sonrojos zafios que nadie creía.
Ciento ochenta y ocho pezones que retoñaron
en mi boca, lengua y dientes con alebrestares frescos
que sostén en ristre llegaron a sepultar mi fidelidad
y todo vestigio de cualquier cosa que se le pareciera.
Hace algunas semanas apenas la nonagésima nona salió
abandonándome fiera en medio de un despotricar
por ficciones de su embriaguez de cama desquiciante
y aullaba resentida de lo que no había querido darle.
Y tenías que ser tú la centésima en llegar a plantarse
con la luz del Catatumbo en tus caderas de muchacha limpia
y con cascos de yegua envuelta en zarazas de luto
con los que coser sudarios para viejos fantasmas de carreteras.
Debía ser tu paso de bailarina que pasa diciendo adiós
y deja por las carreteras impresiones devastadas por celajes
con sabrosa altanería como una trompeta escalando la clave
de esta canción que siempre empezaba para que llegaras a cerrarla.
Me correspondía, al fin, tu llegada de borbotones y malabares apretados
como una ventana a la que llega siempre el mar a cambiar su espuma
y deshojar las fantasías presentidas
en los precintos de tus besos que siempre faltaban y no llegaban.
® Alfredo Cedeño
miércoles, julio 04, 2007
ERGO
Soy las razones equivocadas que apagan las dudas
y un mazo de flores que te cuelgo en la piel
una hora sin leyes que legitimen los orgasmos
cinco parpadeos de traiciones hurtadas al rencor
tus pasos de enigmas en batallas conyugales
un respeto de rugidos complacientes nocturnos
una brevísima mentira para distraer demonios
cuatro pétalos carnosos de tu flor más preciada
y mis peores momentos decapitados por tu vuelo.
® Alfredo Cedeño
y un mazo de flores que te cuelgo en la piel
una hora sin leyes que legitimen los orgasmos
cinco parpadeos de traiciones hurtadas al rencor
tus pasos de enigmas en batallas conyugales
un respeto de rugidos complacientes nocturnos
una brevísima mentira para distraer demonios
cuatro pétalos carnosos de tu flor más preciada
y mis peores momentos decapitados por tu vuelo.
® Alfredo Cedeño
martes, julio 03, 2007
NOCTURNA
Una noche tu sexo llegó jadeante a mi boca
y dejó su textura en mi lengua y paladar,
como una maldición que me bendice tenaz,
mientras tu boca me marcaba feroz
con regularidad de orfebre mediterráneo.
® Alfredo Cedeño
y dejó su textura en mi lengua y paladar,
como una maldición que me bendice tenaz,
mientras tu boca me marcaba feroz
con regularidad de orfebre mediterráneo.
® Alfredo Cedeño
lunes, julio 02, 2007
A NADA Y TODO
Como un helado que se derrite en la boca de los ángeles
llegan tus humores de hembra a empaparme las cicatrices
a refrescarme los dolores solitarios de estepas baldías
y secar arcaicas canciones que ya ni saben hacer bailar
a llenar de respuestas las estrellas que preguntan en la noche
y vaciar los pozos de agua hirviendo que calientan las nubes
a poner los segundos vueltos horas en los besos robados
y quitar a los niños largas angustias de penitencias absurdas
a escribir nuevos cánticos para los murmullos de la mar
y borrar los reflujos de noches rojas que enlazan pesadillas
a sumar pequeños pasos para llegar a los pechos rezumantes
y restar los retruécanos que enredan las quebradas en el bosque
a gritar que querer sigue siendo el más hermoso gesto del mundo
y silenciar los gestos de vergüenza que pueden empañar los coitos.
® Alfredo Cedeño
llegan tus humores de hembra a empaparme las cicatrices
a refrescarme los dolores solitarios de estepas baldías
y secar arcaicas canciones que ya ni saben hacer bailar
a llenar de respuestas las estrellas que preguntan en la noche
y vaciar los pozos de agua hirviendo que calientan las nubes
a poner los segundos vueltos horas en los besos robados
y quitar a los niños largas angustias de penitencias absurdas
a escribir nuevos cánticos para los murmullos de la mar
y borrar los reflujos de noches rojas que enlazan pesadillas
a sumar pequeños pasos para llegar a los pechos rezumantes
y restar los retruécanos que enredan las quebradas en el bosque
a gritar que querer sigue siendo el más hermoso gesto del mundo
y silenciar los gestos de vergüenza que pueden empañar los coitos.
® Alfredo Cedeño
domingo, julio 01, 2007
AÉREOS
Alzo mis manos llenas de tu olor
y tu piel pasto de dolores
y hembra en flor
y mujer que deslumbra
y niña que se emancipa
…y puedo seguir volando sin parar.
® Alfredo Cedeño
y tu piel pasto de dolores
y hembra en flor
y mujer que deslumbra
y niña que se emancipa
…y puedo seguir volando sin parar.
® Alfredo Cedeño
viernes, junio 29, 2007
EPIFANÍA
Los vuelos ya no son descubrimiento o fiesta
ni llegan solapando sorpresas y banderolas,
ahora arriban en tejer de lejanías volanderas
o sin turbios suspiros de melancolías grises.
Las despedidas siguen siendo desmañadas
y se realizan con torpezas en desamparo,
mientras los anhelos se descuadran raudos
o las certezas alinean equipajes sin voz.
Las llegadas seguirán cumpliéndose tercas
como las bocas que se encuentran ya hartas,
de desnudar sentimientos que aún sobreviven
o mostrar la piel y seguir alzándose a creer.
® Alfredo Cedeño
ni llegan solapando sorpresas y banderolas,
ahora arriban en tejer de lejanías volanderas
o sin turbios suspiros de melancolías grises.
Las despedidas siguen siendo desmañadas
y se realizan con torpezas en desamparo,
mientras los anhelos se descuadran raudos
o las certezas alinean equipajes sin voz.
Las llegadas seguirán cumpliéndose tercas
como las bocas que se encuentran ya hartas,
de desnudar sentimientos que aún sobreviven
o mostrar la piel y seguir alzándose a creer.
® Alfredo Cedeño
jueves, junio 28, 2007
ZANCADAS
Tres pasos hay hasta el edén de tu gozo:
entenderte sin pretender aprehenderte
conocerte sin presumir de entenderte
y asumirte sin necesidad de conocerte.
® Alfredo Cedeño
entenderte sin pretender aprehenderte
conocerte sin presumir de entenderte
y asumirte sin necesidad de conocerte.
® Alfredo Cedeño
miércoles, junio 27, 2007
MAROMERA
Con la filigrana de un trapecista en las nubes
como una retícula de pasos encontrados
tu boca escribe versos limpios e indecentes
que me escarban altaneros la suave insolencia
de tus besos alegres como música de plaza.
® Alfredo Cedeño
como una retícula de pasos encontrados
tu boca escribe versos limpios e indecentes
que me escarban altaneros la suave insolencia
de tus besos alegres como música de plaza.
® Alfredo Cedeño
martes, junio 26, 2007
MILAGRO
Creo en la resurrección de tu verbo
convirtiéndose en la palabra,
tanto como en la de mi carne
cada mañana que despierto a tu lado.
® Alfredo Cedeño
convirtiéndose en la palabra,
tanto como en la de mi carne
cada mañana que despierto a tu lado.
® Alfredo Cedeño
lunes, junio 25, 2007
DE NUEVO
En este resquebrajar de montañas
me encontré de nuevo tu paso
me recibió como siempre tu risa
y estaban iguales estas ganas
con que me resquebrajas la tristeza.
® Alfredo Cedeño
me encontré de nuevo tu paso
me recibió como siempre tu risa
y estaban iguales estas ganas
con que me resquebrajas la tristeza.
® Alfredo Cedeño
miércoles, junio 20, 2007
CALLES DE CARACAS 25
La montaña se desdibuja y me deja las manos vacías
poniendo esta urbe como un juego lindo de la vida
donde los geranios no son un privilegio de pocos.
Un esquimal entra a la ciudad y se coloca oblicuo
con su caña de pesca al borde de una cloaca
que no tiene mar ni botes donde ver morir un día.
Una finlandesa acomoda sus piernas en plena calle
con sus nalgas firmes y blancas como nieve reciente
mientras hace tambalear de ganas toda esta ciudad.
Un senegalés abandona el bosque gris de edificios
con un desconsuelo sin tamaño como su miseria natal
que se le incrusta y cruza sin remedio como Gambia.
Un caraqueño sencillamente cruza la ciudad y sonríe
recordándome que este valle de frescas insolencias
seguirá siendo la eterna sucursal de nuestro cielo.
® Alfredo Cedeño
poniendo esta urbe como un juego lindo de la vida
donde los geranios no son un privilegio de pocos.
Un esquimal entra a la ciudad y se coloca oblicuo
con su caña de pesca al borde de una cloaca
que no tiene mar ni botes donde ver morir un día.
Una finlandesa acomoda sus piernas en plena calle
con sus nalgas firmes y blancas como nieve reciente
mientras hace tambalear de ganas toda esta ciudad.
Un senegalés abandona el bosque gris de edificios
con un desconsuelo sin tamaño como su miseria natal
que se le incrusta y cruza sin remedio como Gambia.
Un caraqueño sencillamente cruza la ciudad y sonríe
recordándome que este valle de frescas insolencias
seguirá siendo la eterna sucursal de nuestro cielo.
® Alfredo Cedeño
lunes, junio 18, 2007
POSEIDO
Me declaro incapaz de encontrar alguna palabra
para testimoniar que digo la verdad y solo la verdad
pero si es que mi palabra sirve todavía para algo
les juro que fue tal como ahora voy a contar:
yo venía de una tranquilidad que no entendía
de una paz casi seráfica en cuerpo, mente y alma
cuando súbitamente y sin ningún aviso ni protesto
aquel borde de pantaletica se asomó socarrón
por encima de aquel pantalón vociferante
y aquellas nalgas en el summun de la perfección
me volvieron a sacudir todos los ángeles perversos.
® Alfredo Cedeño
para testimoniar que digo la verdad y solo la verdad
pero si es que mi palabra sirve todavía para algo
les juro que fue tal como ahora voy a contar:
yo venía de una tranquilidad que no entendía
de una paz casi seráfica en cuerpo, mente y alma
cuando súbitamente y sin ningún aviso ni protesto
aquel borde de pantaletica se asomó socarrón
por encima de aquel pantalón vociferante
y aquellas nalgas en el summun de la perfección
me volvieron a sacudir todos los ángeles perversos.
® Alfredo Cedeño
sábado, junio 16, 2007
SUPLICIO
Ella entra al bar y desde la barra las miradas la acuchillan
con impotencia de quienes saben no alcanzarán a acostarla
mientras sus ojos sobrevuelan agudos sin miedos escondidos
y las sandalias blancas dejan asomar sus dedos fascinantes.
Verduga que se muestra inclemente anunciando mil suplicios
largos y torneados como sus piernas de horizontes sin norte
donde quinientos noventa mordiscos menudos sabrán naufragar
para derramarse en medio de un remolino temporal de orgasmos.
La camisa blanca es bandera incitando a la raíz de sus pasos
y su boca es una guerra que no sabe dar cuartel ni clemencia
llena de impaciencias donde sacrificará pudores y altanerías
con la frescura de quien ejecuta sentencias ya proclamadas.
Sus manos delgadas son patíbulos para despedirme del mundo
sin nadie que pueda fotografiar mis últimos pasos de noche
o me apure a renegar de los amparos que me pudieran librar
de esa cama sin rubores que me anuncia cien resurrecciones.
® Alfredo Cedeño
con impotencia de quienes saben no alcanzarán a acostarla
mientras sus ojos sobrevuelan agudos sin miedos escondidos
y las sandalias blancas dejan asomar sus dedos fascinantes.
Verduga que se muestra inclemente anunciando mil suplicios
largos y torneados como sus piernas de horizontes sin norte
donde quinientos noventa mordiscos menudos sabrán naufragar
para derramarse en medio de un remolino temporal de orgasmos.
La camisa blanca es bandera incitando a la raíz de sus pasos
y su boca es una guerra que no sabe dar cuartel ni clemencia
llena de impaciencias donde sacrificará pudores y altanerías
con la frescura de quien ejecuta sentencias ya proclamadas.
Sus manos delgadas son patíbulos para despedirme del mundo
sin nadie que pueda fotografiar mis últimos pasos de noche
o me apure a renegar de los amparos que me pudieran librar
de esa cama sin rubores que me anuncia cien resurrecciones.
® Alfredo Cedeño
viernes, junio 15, 2007
ACOMODO
Puse el corazón en una caja vieja
de zapatos para primera comunión
y lo puse a los pies de la primera
que me puso las ganas al revés;
el pellejo lo acomodé en un saco
de esos de cargar repollos verdes
y ese lo largué en la boca arisca
de una que me dejó a carne viva;
el pundonor lo lancé en una cama
que ya ni recuerdo donde quedaba
y mucho menos retengo a su dueña
sólo se que fui feliz al extraviarlo.
® Alfredo Cedeño
de zapatos para primera comunión
y lo puse a los pies de la primera
que me puso las ganas al revés;
el pellejo lo acomodé en un saco
de esos de cargar repollos verdes
y ese lo largué en la boca arisca
de una que me dejó a carne viva;
el pundonor lo lancé en una cama
que ya ni recuerdo donde quedaba
y mucho menos retengo a su dueña
sólo se que fui feliz al extraviarlo.
® Alfredo Cedeño
jueves, junio 14, 2007
BUSCANDO
No consigo la hora
de probar tus silencios
oír tu mirada
oler tus pasos
tocar tu risa
ver tus orgasmos
y gozarme el mundo
en tu coño de luz.
® Alfredo Cedeño
de probar tus silencios
oír tu mirada
oler tus pasos
tocar tu risa
ver tus orgasmos
y gozarme el mundo
en tu coño de luz.
® Alfredo Cedeño
miércoles, junio 13, 2007
REALISMO TRÁGICO
La perorata de los caciques es siempre la misma
ofrecen un manto de oro inagotable a los infelices
amenazan con un baño de fuego a los plutócratas
prometen una versión amplia y mejorada del Paraíso
aseguran que encarnan la palabra y acción de Dios
cacarean hasta la ronquera contra las injusticias
y siempre terminan en un muladar retórico y vacuo
entregando más fuerza y oro a los más poderosos
permitiendo un baño de mierda a los menesterosos
olvidando veloces sus ofrendas ante dioses en metálico
soltando los demonios de sus necedades más insólitas
silenciando implacables todos los sueños de sus fieles.
® Alfredo Cedeño
ofrecen un manto de oro inagotable a los infelices
amenazan con un baño de fuego a los plutócratas
prometen una versión amplia y mejorada del Paraíso
aseguran que encarnan la palabra y acción de Dios
cacarean hasta la ronquera contra las injusticias
y siempre terminan en un muladar retórico y vacuo
entregando más fuerza y oro a los más poderosos
permitiendo un baño de mierda a los menesterosos
olvidando veloces sus ofrendas ante dioses en metálico
soltando los demonios de sus necedades más insólitas
silenciando implacables todos los sueños de sus fieles.
® Alfredo Cedeño
martes, junio 12, 2007
TE VERÉ...
Como una garita en blanco y negro
los recuerdos se colocan ladinos
a la puerta de la bienaventuranza
y bloquean cualquier conciliación
que pueda llevarme vespertino a ti.
® Alfredo Cedeño
los recuerdos se colocan ladinos
a la puerta de la bienaventuranza
y bloquean cualquier conciliación
que pueda llevarme vespertino a ti.
® Alfredo Cedeño
lunes, junio 11, 2007
TORERA
Aquella maestra de malas pero divinas artes
de un culo para lanzar cohetes en su honor
me dejó estrenar su boca con hambre mendiga
que al fin alcanza hartarse a dos carrillos
y cercena la fiebre que la distancia cuelga.
Aquella señora de prohibidas y ricas mañas
de unos pies donde eyacular sin control
me puso a navegar su cuerpo cual galeote
que puede crear cadenas para nunca zafarse
y jamás poder emanciparme de su lascivia.
Aquella hembra preciosa de libérrimas ganas
de un plante que torea ráfagas de La Guajira
me hizo levitar con su boca de mañas limpias
donde los geranios fueron pequeños dominios
de colores sin duda como un día en Florencia.
® Alfredo Cedeño
de un culo para lanzar cohetes en su honor
me dejó estrenar su boca con hambre mendiga
que al fin alcanza hartarse a dos carrillos
y cercena la fiebre que la distancia cuelga.
Aquella señora de prohibidas y ricas mañas
de unos pies donde eyacular sin control
me puso a navegar su cuerpo cual galeote
que puede crear cadenas para nunca zafarse
y jamás poder emanciparme de su lascivia.
Aquella hembra preciosa de libérrimas ganas
de un plante que torea ráfagas de La Guajira
me hizo levitar con su boca de mañas limpias
donde los geranios fueron pequeños dominios
de colores sin duda como un día en Florencia.
® Alfredo Cedeño
domingo, junio 10, 2007
ENTRE DOS PIANOS
Como el niño que siempre pregunta y nunca responde
me llegan sus dedos buscando mis malas intenciones,
se asoman sin clemencias o con sabores disfrazados
para destrozar recuerdos paciente e infinitamente.
Como la hembra sin más razón que la de ser soberana
y sin fuerzas para defenderme de su alevosa picardía
ruedo en sus abismos como victima idiota de sus pies
donde me riego seminal con la tensión de las montañas
Como las canoas que nunca llegan y siempre zarpan
me acorralan sus labios pescando mis bochornos puros,
entran contando estrellas parameras que va cortando
con mandobles de espigas y agua fría de cordillera.
Como los dolores abandonados en las orillas del lago
y con escasas ganas de cuidarme de su lujuria firme,
me regodeo en sus habilidades de artesana inguinal
que no saben esperar por historias de falsos amores.
Como las canciones de guirnaldas sobre las plazas
me desbordan sus pasos relampagueantes que corren
con lenguas de candela sobre heladas madrugadas
y fabrican un altar pagano de orgasmos y libertades.
® Alfredo Cedeño
me llegan sus dedos buscando mis malas intenciones,
se asoman sin clemencias o con sabores disfrazados
para destrozar recuerdos paciente e infinitamente.
Como la hembra sin más razón que la de ser soberana
y sin fuerzas para defenderme de su alevosa picardía
ruedo en sus abismos como victima idiota de sus pies
donde me riego seminal con la tensión de las montañas
Como las canoas que nunca llegan y siempre zarpan
me acorralan sus labios pescando mis bochornos puros,
entran contando estrellas parameras que va cortando
con mandobles de espigas y agua fría de cordillera.
Como los dolores abandonados en las orillas del lago
y con escasas ganas de cuidarme de su lujuria firme,
me regodeo en sus habilidades de artesana inguinal
que no saben esperar por historias de falsos amores.
Como las canciones de guirnaldas sobre las plazas
me desbordan sus pasos relampagueantes que corren
con lenguas de candela sobre heladas madrugadas
y fabrican un altar pagano de orgasmos y libertades.
® Alfredo Cedeño
sábado, junio 09, 2007
PEDESTRE
Sus pies sobre una puerta son una cordillera roja
escondiéndome la mirada y abriendo su sonrisa
como una camisa de rayas inclementes pidiendo
como una montaña de pasos cercándome alegre
como un beso de guerra que gime volando feroz
como un poema que nunca se lanza a los lagos
o como un rayo que arranca vestidos de razones.
® Alfredo Cedeño
escondiéndome la mirada y abriendo su sonrisa
como una camisa de rayas inclementes pidiendo
como una montaña de pasos cercándome alegre
como un beso de guerra que gime volando feroz
como un poema que nunca se lanza a los lagos
o como un rayo que arranca vestidos de razones.
® Alfredo Cedeño
viernes, junio 08, 2007
DE UN LADO Y OTRO
“Digo –dijo- que tú eres de las que
confunden el culo con las témporas”.
Gabriel García Márquez
De aquel lado de la calle y sin despegarse de las pantallas
muchas personas, muchísimas más de las que suponemos,
mantienen sus nalgas muy acomodadas en sus lindas casitas
conservan sus amados pellejos a salvo de perros y policías
amparan sus carnes para cuando en verdad haga falta
acomodan sus bocotas para analizar crudos e impecables
cuidan al detalle cada palabra siendo correctamente puros
conforman sus líneas de acción con pulcritud de manuales
cobijan las actuaciones en un marco de legalidad dudosa
escudan en su jerga pusilánime el cansancio de bueyes cansados
resguardan sus amados culos de las patadas de los represores
y defienden su conformidad con cinismo densamente apacible.
Y en este otro lado, de blanco a cámaras, gases y perdigones,
muchísimos muchachos, muchos más de los que algunos quieren,
mantienen en vilo a los cancerberos de la legalidad opresora
conservan sus ojos brillantes y llenos de dulces desafíos
amparan sus sueños del garrote que mancilla con alevosía
acomodan en las calles trincheras de fresca irreverencia
cuidan sus verdades de las provocaciones más iracundas
conforman veloces mecanismos para seguir venciendo sombras
cobijan atinados juegos políticos que derrotan a los necios
escudan en la esperanza su desenfado que hace caminos nuevos
resguardan sus risas para seguir manteniéndonos viva la fe
y defienden los restos de un país que no ha sabido merecerlos.
® Alfredo Cedeño

confunden el culo con las témporas”.
Gabriel García Márquez
De aquel lado de la calle y sin despegarse de las pantallas
muchas personas, muchísimas más de las que suponemos,
mantienen sus nalgas muy acomodadas en sus lindas casitas
conservan sus amados pellejos a salvo de perros y policías
amparan sus carnes para cuando en verdad haga falta
acomodan sus bocotas para analizar crudos e impecables
cuidan al detalle cada palabra siendo correctamente puros
conforman sus líneas de acción con pulcritud de manuales
cobijan las actuaciones en un marco de legalidad dudosa
escudan en su jerga pusilánime el cansancio de bueyes cansados
resguardan sus amados culos de las patadas de los represores
y defienden su conformidad con cinismo densamente apacible.
Y en este otro lado, de blanco a cámaras, gases y perdigones,
muchísimos muchachos, muchos más de los que algunos quieren,
mantienen en vilo a los cancerberos de la legalidad opresora
conservan sus ojos brillantes y llenos de dulces desafíos
amparan sus sueños del garrote que mancilla con alevosía
acomodan en las calles trincheras de fresca irreverencia
cuidan sus verdades de las provocaciones más iracundas
conforman veloces mecanismos para seguir venciendo sombras
cobijan atinados juegos políticos que derrotan a los necios
escudan en la esperanza su desenfado que hace caminos nuevos
resguardan sus risas para seguir manteniéndonos viva la fe
y defienden los restos de un país que no ha sabido merecerlos.
® Alfredo Cedeño
jueves, junio 07, 2007
MUCHACHOS DE CARACAS
De nuevo son ustedes los que dan lecciones
y los adultos no son capaces de entender
y les exigen lo que ellos no han podido hacer
y les enrostran las faltas de soluciones
y les imprecan por su insuficiente perspectiva.
y los adultos no son capaces de entender
y les exigen lo que ellos no han podido hacer
y les enrostran las faltas de soluciones
y les imprecan por su insuficiente perspectiva.
Ahora pretenden que sean ustedes magos
y con gestos de birlibirloques enderecen
y que hagan lo que es tarea del país todo
y remienden los entuertos que no causaron
y hagan resucitar una sombra de vergüenza.
Amados y respetados muchachos: sigan
que esta lección de dignidad y decoro
algún día será entendida con justicia
tendrá el respeto que se han ganado
podrá ser comprendida por los demás.
Amados y respetados muchachos: sigan
que sus juegos de inteligencia y valentía
algún día vencerá la miopía de los adultos
tendrá los espacios que bien merecen
podrá hacerse luz que nos haga seguir viendo.
® Alfredo Cedeño
que sus juegos de inteligencia y valentía
algún día vencerá la miopía de los adultos
tendrá los espacios que bien merecen
podrá hacerse luz que nos haga seguir viendo.
® Alfredo Cedeño
miércoles, junio 06, 2007
ACOSO
Como hormigas sitiando una calabaza
colocaré mis besos en tus huellas
y dejaré que mis dedos hagan estragos
en tu equilibrio de cuarentona en flor.
® Alfredo Cedeño
colocaré mis besos en tus huellas
y dejaré que mis dedos hagan estragos
en tu equilibrio de cuarentona en flor.
® Alfredo Cedeño
martes, junio 05, 2007
CARACAS, SIEMPRE CARACAS
Nunca el orgullo me había arropado como en estos días
de saberme caraqueño y paisano de estas hembras delirantes
con dos ovarios que ya quisieran muchos cojones para si,
viéndolas crecerse en su indefensión plantándoles cara
a bombas y escopetas que las atacan inmisericordes.
Caracas la frenética, la atormentada, la libre, la nunca genuflexa
que resucita cada día en sus muchachos pateando la calle
y jodiéndole la vida a un tirano que se dice revolucionario
para lanzarle sus soldaditos a las espaldas de la gente
mientras se carga el lomo de presos políticos con cinismo.
Aquí nací con un equipaje de libertades que la voz de mi abuela
me fue enseñando, a nunca prohibirme ilusiones que son lo real
y ahora se me parte en tres el alma pero como el viento
que no sabe de fronteras ni respetos pendejos, esta ciudad se planta
a bailar, caminar, quemar y resucitar ante un infeliz badulaque.
® Alfredo Cedeño
de saberme caraqueño y paisano de estas hembras delirantes
con dos ovarios que ya quisieran muchos cojones para si,
viéndolas crecerse en su indefensión plantándoles cara
a bombas y escopetas que las atacan inmisericordes.
Caracas la frenética, la atormentada, la libre, la nunca genuflexa
que resucita cada día en sus muchachos pateando la calle
y jodiéndole la vida a un tirano que se dice revolucionario
para lanzarle sus soldaditos a las espaldas de la gente
mientras se carga el lomo de presos políticos con cinismo.
Aquí nací con un equipaje de libertades que la voz de mi abuela
me fue enseñando, a nunca prohibirme ilusiones que son lo real
y ahora se me parte en tres el alma pero como el viento
que no sabe de fronteras ni respetos pendejos, esta ciudad se planta
a bailar, caminar, quemar y resucitar ante un infeliz badulaque.
® Alfredo Cedeño
domingo, junio 03, 2007
TIEMPOS
Mi ayer es una cadena sin fin de quereres
desbarrancados entre mi torpeza sin calma
como bandadas de guacamayas alebrestadas.
Mi presente son dos piernas de agilidades
desperezadas sobre mi lascivia de calmas
como pregones de orgasmo recién alcanzado.
Mi futuro sólo Dios sabrá donde puede ser
libre de errores y sin mensajes con calma
como remolinos de quereres sin mortajas.
® Alfredo Cedeño
desbarrancados entre mi torpeza sin calma
como bandadas de guacamayas alebrestadas.
Mi presente son dos piernas de agilidades
desperezadas sobre mi lascivia de calmas
como pregones de orgasmo recién alcanzado.
Mi futuro sólo Dios sabrá donde puede ser
libre de errores y sin mensajes con calma
como remolinos de quereres sin mortajas.
® Alfredo Cedeño
sábado, junio 02, 2007
GENERALA
Diez llamadas que no tienen origen ni destino
diez libros sin prólogos y sin epílogos en falso
dos gestos cordiales colados entre la mañana
dos aves perdidas poniendo sus alas en remojo
nueve pisadas no piadosas trayendo su lascivia
nueve escolopendras entregando sus veleidades
tres pétalos se duermen sobre cinco quebradas
tres pasos cortos arreando tres largos orgasmos
ocho palabras hacen caer pudores y devociones
ocho olas se desbaratan en sus muslos tenaces
cuatro sismos pequeñísimos como sus tobillos
cuatro hojas de trébol armándose en su boca
siete espadas de filo poco terso en sus uñas
siete arcángeles encendiendo coros abismales
seis arrullos concertando derrotas imbéciles
seis gestos inútiles para asaltar los cielos
cinco dedos eternos como estas ganas sin fin
cinco mordiscos suaves como su piel pecadora
una boca sin orillas donde ampararse del celo
y un desbaratar de estorbos entre su coño y yo.
® Alfredo Cedeño
diez libros sin prólogos y sin epílogos en falso
dos gestos cordiales colados entre la mañana
dos aves perdidas poniendo sus alas en remojo
nueve pisadas no piadosas trayendo su lascivia
nueve escolopendras entregando sus veleidades
tres pétalos se duermen sobre cinco quebradas
tres pasos cortos arreando tres largos orgasmos
ocho palabras hacen caer pudores y devociones
ocho olas se desbaratan en sus muslos tenaces
cuatro sismos pequeñísimos como sus tobillos
cuatro hojas de trébol armándose en su boca
siete espadas de filo poco terso en sus uñas
siete arcángeles encendiendo coros abismales
seis arrullos concertando derrotas imbéciles
seis gestos inútiles para asaltar los cielos
cinco dedos eternos como estas ganas sin fin
cinco mordiscos suaves como su piel pecadora
una boca sin orillas donde ampararse del celo
y un desbaratar de estorbos entre su coño y yo.
® Alfredo Cedeño
jueves, mayo 31, 2007
VILLA DE SAN CRISTÓBAL
La Habana está rodeada de olas y susurros
que te rondan ofreciendo desde romances
o virtudes que aseguran puedes comprobar
hasta los Cohibas que acaban de fabricar.
La Habana te va rodeando sin clemencias
para tus culpas y se ensaña en tu piedad
para seguir tratando de venderte lo que sea
o consiga saber cómo vaciarte el bolsillo.
La Habana es un manto gris sobre sí misma
en oferta pesarosas reventando por la costa
como El Malecón lleno de bicicletas oxidadas
cuyos conductores siempre vigilan al Caribe.
La Habana es una queja sin final ni consuelo…
® Alfredo Cedeño
que te rondan ofreciendo desde romances
o virtudes que aseguran puedes comprobar
hasta los Cohibas que acaban de fabricar.
La Habana te va rodeando sin clemencias
para tus culpas y se ensaña en tu piedad
para seguir tratando de venderte lo que sea
o consiga saber cómo vaciarte el bolsillo.
La Habana es un manto gris sobre sí misma
en oferta pesarosas reventando por la costa
como El Malecón lleno de bicicletas oxidadas
cuyos conductores siempre vigilan al Caribe.
La Habana es una queja sin final ni consuelo…
® Alfredo Cedeño
miércoles, mayo 30, 2007
ISLEÑA
Cinco dedos por encima de su rodilla perfecta
se ve el tatuaje insultante en su provocación
de sátira que alebresta todo a su alrededor.
Su falda de vuelo cortísimo y mostrar larguísimo
corta el paso de las miradas que van muslos arriba
cual corsarios por esquilmar sus tesoros lozanos.
Su ombligo es una vasija de miradas que permutan
solapas en arpegios de mudas canciones desnudas
como un son que nadie sabe donde se hace espuma.
Sus verdades pasan sonriendo sin corazón que cuidar
sólo sobrevive en un bloqueo de pasiones sin vuelo
que le amparan de amores que nunca sobrevivirán.
® Alfredo Cedeño
se ve el tatuaje insultante en su provocación
de sátira que alebresta todo a su alrededor.
Su falda de vuelo cortísimo y mostrar larguísimo
corta el paso de las miradas que van muslos arriba
cual corsarios por esquilmar sus tesoros lozanos.
Su ombligo es una vasija de miradas que permutan
solapas en arpegios de mudas canciones desnudas
como un son que nadie sabe donde se hace espuma.
Sus verdades pasan sonriendo sin corazón que cuidar
sólo sobrevive en un bloqueo de pasiones sin vuelo
que le amparan de amores que nunca sobrevivirán.
® Alfredo Cedeño
martes, mayo 29, 2007
TIEMPO Y CONTROL
La nube de controladores no puede controlar el talento
que brilla cristalino entre luceros a lo largo del Caribe.
Censores, comisarios y quemadores de herejes
que tratan de imponer en vano cadenas ya rotas.
En La Habana el tiempo se detuvo y no se supo cuando
la gente se despide y las miradas dicen todo y nada.
® Alfredo Cedeño
que brilla cristalino entre luceros a lo largo del Caribe.
Censores, comisarios y quemadores de herejes
que tratan de imponer en vano cadenas ya rotas.
En La Habana el tiempo se detuvo y no se supo cuando
la gente se despide y las miradas dicen todo y nada.
® Alfredo Cedeño
lunes, mayo 28, 2007
SONATA HABANERA
No podía saberlo hasta completar este vuelo:
en Londres extrañé tu rabiosa paz de centella
que seduce la noche como aleteo de gorrión,
en Florencia necesité tu limpieza en el deseo
que regresa a los caminos como pez que sabe volar,
en San Juan me faltó tu pisada alevosa
que derrite de amor hasta los bronces de las plazas,
en Toledo carecí de la firmeza de tus manos
que me emancipan con promesas de felonías,
en Nueva York no pude encontrar tus tetas soberbias
que bien pudieron matar a toda la Curia Romana,
y ahora en La Habana seguí extrañando tu paz
que me derrite las noches con tus aleteos de gorrión.
® Alfredo Cedeño
en Londres extrañé tu rabiosa paz de centella
que seduce la noche como aleteo de gorrión,
en Florencia necesité tu limpieza en el deseo
que regresa a los caminos como pez que sabe volar,
en San Juan me faltó tu pisada alevosa
que derrite de amor hasta los bronces de las plazas,
en Toledo carecí de la firmeza de tus manos
que me emancipan con promesas de felonías,
en Nueva York no pude encontrar tus tetas soberbias
que bien pudieron matar a toda la Curia Romana,
y ahora en La Habana seguí extrañando tu paz
que me derrite las noches con tus aleteos de gorrión.
® Alfredo Cedeño
domingo, mayo 27, 2007
MAMBO
La Habana es una fiesta que siempre empieza
un gesto sin retorno nadie sabe todavía de donde
una mañana de soles naranja abriendo balcones
un paso de turistas bobos que no comprenden
una mulata de nalgas limpias y altaneras
un beso que se regala entre dinteles en ruinas
una calle de ingenios que se niegan a parar
un ciclista pedaleando por las sombras de Vedado
una flor que se asoma en todas las esquinas
un susurro limpio como beso sin frontera
una cintura de eterna picardía bamboleándose alevosa
un brazo macizo de hembra sin penas ni circunstancias
una fruta rezumante donde endulzarse la boca
un desvarío ahogando noches sin consecuencias
una migaja de soledad que siempre naufraga
un aroma de café rodando ventanas abajo
una campana silente sobre templos seculares
un perdón que nunca se pide para no abochornar
una línea tenue y muy larga a lo ancho del Malecón
un bamboleo rápido y certero para ganarse la vida
una plegaria de tambores que repican en sus callejones
un mundo que solo entienden –y a veces- los habaneros
una semana que nada más tiene domingos
un batallón dormido plantando macetas de geranios
y una cadena de azules que se abren infinitos.
® Alfredo Cedeño
un gesto sin retorno nadie sabe todavía de donde
una mañana de soles naranja abriendo balcones
un paso de turistas bobos que no comprenden
una mulata de nalgas limpias y altaneras
un beso que se regala entre dinteles en ruinas
una calle de ingenios que se niegan a parar
un ciclista pedaleando por las sombras de Vedado
una flor que se asoma en todas las esquinas
un susurro limpio como beso sin frontera
una cintura de eterna picardía bamboleándose alevosa
un brazo macizo de hembra sin penas ni circunstancias
una fruta rezumante donde endulzarse la boca
un desvarío ahogando noches sin consecuencias
una migaja de soledad que siempre naufraga
un aroma de café rodando ventanas abajo
una campana silente sobre templos seculares
un perdón que nunca se pide para no abochornar
una línea tenue y muy larga a lo ancho del Malecón
un bamboleo rápido y certero para ganarse la vida
una plegaria de tambores que repican en sus callejones
un mundo que solo entienden –y a veces- los habaneros
una semana que nada más tiene domingos
un batallón dormido plantando macetas de geranios
y una cadena de azules que se abren infinitos.
® Alfredo Cedeño
sábado, mayo 26, 2007
NINFA
Roces indescifrables de mi torpeza sin remedio
caen bajo una mesa de patas sin evocaciones
en medio de una lluvia de oro delirando festiva.
Los ciclones no dejan huellas de recuerdos o nostalgias
con pasos que enlazamos sobre una costa ajena
tan alejada como acordes que pueden ser melancólicos.
La medianoche hecha adoquines se suelta a cantar
bajándole cómplice las estrellas a su sonrisa ancha
como presagio certero de tormentas sin fin ni calma.
La noche se acaba indefinida sin ascensores vacíos
aguardando un gesto libre y de mutuas intenciones
donde flagelar la piadosa fidelidad a imprecisas lejanías.
® Alfredo Cedeño
caen bajo una mesa de patas sin evocaciones
en medio de una lluvia de oro delirando festiva.
Los ciclones no dejan huellas de recuerdos o nostalgias
con pasos que enlazamos sobre una costa ajena
tan alejada como acordes que pueden ser melancólicos.
La medianoche hecha adoquines se suelta a cantar
bajándole cómplice las estrellas a su sonrisa ancha
como presagio certero de tormentas sin fin ni calma.
La noche se acaba indefinida sin ascensores vacíos
aguardando un gesto libre y de mutuas intenciones
donde flagelar la piadosa fidelidad a imprecisas lejanías.
® Alfredo Cedeño
viernes, mayo 25, 2007
APARICIÓN HABANERA
Para Alexis Blanco,
duende de los escenarios.
Un duende vacía sus bolsillos con la presteza del buen actor
y como el mar golpeando el malecón de los amores rotos
como los relámpagos alumbrando de jolgorios al Catatumbo.
Un duende me llena los bolsillos con la firmeza de un beso
como un coito en la costa entrecortada de La Habana
o como un amigo que siempre llega con su risa cordillerana.
Un duende vacía sus bolsillos sin mansedumbres ni chacotas
y como las candilejas derrotadas de una última función
que siempre, siempre, siempre hará resucitar al talento.
Un duende me llena los bolsillos con textura de la hierba
como el abrazo en una terraza sobre la ciudad amiga
que nunca, nunca, nunca podrá naufragar pese a todo.
® Alfredo Cedeño
miércoles, mayo 16, 2007
CENTENA
Fueron cien los abismos
convertidos en montañas
cuando tus dientes me marcaron.
Fueron cien las baldosas
que se fueron dibujando
en el torno de tus tobillos.
Fueron cien los campanarios
que repicaron en tu coño
al abrirse festivos a mis labios.
Fueron cien las chamarascas
que quemaste pacientemente
para calentar al rocío.
Fueron cien los desplantes
que vencimos sin dudas
al dejarnos ser voraces.
Fueron cien las ecuaciones
perdidas en cuentas
que nunca entendí hasta tocarte.
Fueron cien los fantasmas
que cayeron abrumados
con tu luz de centellas.
Fueron cien las guitarras
sonando en tus cabellos
mientras me rozaban la espalda.
Fueron cien los hallazgos
entre tus dedos desnudando
mi carne mezo-secular.
Fueron cien las ilusiones
entregadas a los pájaros perdidos
para que encontraran los besos.
Fueron cien los juegos de fuegos
donde quemamos las derrotas
con victorias de la ternura.
Fueron cien las kinesiólogas
que jamás pudieron aprender
a tocarme con tu maravilla.
Fueron cien los llantos
que escaparon presurosos
cuando me viste y reíste.
Fueron cien las moradas
invadidas por mi insolencia
hasta encontrar tu lecho.
Fueron cien los nenúfares
navegando en tu saliva
para perfumarme el paladar.
Fueron cien las oportunidades
en que me hiciste volar
de mis desiertos a tu piel.
Fueron cien los puñales
clavados en el fondo del alma
de la soledad al juntarnos.
Fueron cien las quebradas
que manaron de tus muslos
a bañar mis dedos.
Fueron cien los ratos
de feliz concupiscencia
donde supimos ser libres.
Fueron cien las soledades
quemadas cuando llegó
tu paciencia legendaria.
Fueron cien los trenes limpios
y de vagones insolentes
con que me llenaste de luz.
Fueron cien las uvas envidiosas
marchitadas por tu aliento
de jengibre, anís y canela.
Fueron cien los vértigos
en los que sólo tú faltabas
para poderme dejar caer.
Fueron cien las walkirias
donde traté vanamente
de anticipar tu llegada.
Fueron cien los xifoides
abandonados en tantos pechos
como los que no nos alcanzaron.
Fueron cien las yeguas
altaneras y vacías
las que quisieron domarme.
Fueron cien los zorzales
que esponjaron su canto
tratando de conquistarte.
Fueron cien las argucias dormidas
que despertaste una a una
con tus uñas desgarrantes.
Fueron cien los besos
que me entregaron tu boca
de celajes desbocados.
Fueron cien las congojas
que no pudieron vivir
en medio de nuestras ganas.
Fueron cien los chapuzones
alrededor de tu ombligo
pero pude llenarlo de besos.
Fueron cien las debilidades
con las que me domaste
para hacerme tu esclavo.
Fueron cien los engaños
con los que pudimos esconder
las flores en tus uñas.
Fueron cien las faldas
en que te busqué
sin triunfos que celebrar.
Fueron cien los gemidos
que me regalaste
en el fondo de mi cama rota.
Fueron cien las heridas curadas
cuando tu boca asesinó
todos mis recuerdos y vigencias.
Fueron cien los indultos
obtenidos cada tarde
que nos follamos sin pensar.
Fueron cien las junglas
de arañazos y geranios
que arrancamos de la luna.
Fueron cien los kamikazes
estrellados a medianoche
sin saber robarte un beso.
Fueron cien las llamadas
que hicimos a la cordura
para siempre naufragar locos.
Fueron cien los mordiscos
que me pidió tu espalda
de corvada sensualidad.
Fueron cien las naciones
donde no pude descubrirte
pese a todo lo intentado.
Fueron cien los olvidos
sepultados en las guitarras
de los juglares que te cantan.
Fueron cien las promesas
que rompimos alegres
desde que nos encontramos.
Fueron cien los quebrantos
abandonados entre canciones
que bailamos sin saber.
Fueron cien las reyertas
que montamos en la cama
hasta morir deshidratados.
Fueron cien los sustos y sofocos
que sofocamos lentos
y gozosos de la madrugada.
Fueron cien las trapisondas
de olas alebrestándonos
en el mar lascivo de tus piernas.
Fueron cien los ulemas
pregonando las leyes
con las que debo desearte.
Fueron cien las verdades
que me entregaron tus dedos
al rozarme con alevosía.
Fueron cien los whiskys
tomados por el sol
para dorarse como tus piezas.
Fueron cien las xilografías
grabadas en mi corazón añejo
con el delirio de tus hambres.
Fueron cien los yerros acumulados
cada noche esquiva
para poder aprender a esperarte.
Fueron cien las zanjas
abiertas y cerradas
buscándote con delirio.
Fueron cien los arbustos
donde la paciencia esperó
para instalarse en tu nuca.
Fueron cien las botonaduras
abiertas al rozar pausadamente
tus pezones erectos.
Fueron cien los capítulos
que aprendimos a escribir
para hacer historia propia.
Fueron cien las damajuanas
que me entregaste ágil
al desnudarte de prisa.
Fueron cien los edenes
donde encontré tus ganas
que me zarandearon.
Fueron cien las fantasías
de vestales enardecidas
las que nos asesinaron el pudor.
Fueron cien los gestos
con tu boca de pecado forjado
los que cayeron en mi pelvis.
Fueron cien las habitaciones
selladas al paso
de los caballos de la libido.
Fueron cien los íncubos
fotografiados en tus pupilas
de vendavales y huracanes.
Fueron cien las jugadas
de aves de paso
con las que nos amañamos.
Fueron cien los koalas acariciados
para tener una pálida noción
de la textura de tus muñecas.
Fueron cien las lanzas
arrojadas por la borda
de los sueños que nunca tuvimos.
Fueron cien los mimos
que me entregaste arrebolada
por el sol de Maracaibo.
Fueron cien las nigromantes
convocadas para incrementar
la magia de tu alma pícara.
Fueron cien los oleajes
donde rompimos tristezas
sin rabias ni perdones.
Fueron cien las perversidades
alumbrando nuestras purezas
de ángeles sin ilusiones.
Fueron cien los quirófanos
abriendo mentiras en el celo
de tus ganas mirándome.
Fueron cien las salmodias
entonadas por mis viudas
cuando llegaste triunfal.
Fueron cien los tabernáculos
dejados al azar en los barcos
encallados en el Atlántico.
Fueron cien los ungimientos
sin huellas ni colores perdidos
con los que me resucitaste.
Fueron cien las veces
que me llevaste al cielo
de tus pies morbosos.
Fueron cien los yunques
repicando en tus carcajadas
al corretearme horizontal.
Fueron cien las zozobras
donde los dados
siempre me fallaron.
Fueron cien los accidentes
y las cordilleras encontradas
en tu vientre extendido.
Fueron cien los bustos previos
donde anidé hasta llegar
a tu pecho de buenaventura.
Fueron cien las canciones
entregadas por la noche
mientras te adoraba soez.
Fueron cien los destinos
que dejamos en caminos
llenos de angustias añejas.
Fueron cien las espigas
cortadas al abanicar
tu cabello en mi almohada.
Fueron cien las fábulas
con las que tu voz llegó
a seducirme sin piedad.
Fueron cien los granos de arena
donde tus pestañas sacudieron
pensamientos y sarcasmos.
Fueron cien las imprecaciones
que me arrancaste plácida
mientras me devorabas.
Fueron cien los jolgorios
de tus pasos entrando
a mi madriguera.
Fueron cien los kioscos
de perejil y azafrán
donde perfumé tu matriz.
Fueron cien las labores
de orfebres y artesanos
tu manera de abrirte para mi.
Fueron cien las mil sombras
de cuerpos que nos eclipsaron
los barcos de vela al amanecer.
Fueron cien las navajas
centelleando en tus uñas
marcando mi espalda.
Fueron cien las oraciones
elevadas al altar
que tus muslos encierran.
Fueron cien los perjurios
derribados al compás
de tus cien orgasmos.
Fueron cien las querellas
que volaron en tus alas
iluminándome el cielo.
Fueron cien los azotes
recibidos por mi lengua
de la tuya desbocada.
Fueron cien las gabelas canceladas
por concepto de derechos
en emociones ganadas con tus caderas
Fueron cien los hipocampos
con los que paseamos
por los jardines de Babilonia.
Fueron cien las opciones
para retirarnos sin lejanías
a las fronteras del perdón.
Fueron cien los pedazos
de cristales y tormentas
los que encontré en tu piel.
Fueron cien los misterios
de diferentes calibres
los despejados en tu boca.
Fueron cien las zorrerías libres
con que me atrapaste
y lograste hacer feliz!
® Alfredo Cedeño
convertidos en montañas
cuando tus dientes me marcaron.
Fueron cien las baldosas
que se fueron dibujando
en el torno de tus tobillos.
Fueron cien los campanarios
que repicaron en tu coño
al abrirse festivos a mis labios.
Fueron cien las chamarascas
que quemaste pacientemente
para calentar al rocío.
Fueron cien los desplantes
que vencimos sin dudas
al dejarnos ser voraces.
Fueron cien las ecuaciones
perdidas en cuentas
que nunca entendí hasta tocarte.
Fueron cien los fantasmas
que cayeron abrumados
con tu luz de centellas.
Fueron cien las guitarras
sonando en tus cabellos
mientras me rozaban la espalda.
Fueron cien los hallazgos
entre tus dedos desnudando
mi carne mezo-secular.
Fueron cien las ilusiones
entregadas a los pájaros perdidos
para que encontraran los besos.
Fueron cien los juegos de fuegos
donde quemamos las derrotas
con victorias de la ternura.
Fueron cien las kinesiólogas
que jamás pudieron aprender
a tocarme con tu maravilla.
Fueron cien los llantos
que escaparon presurosos
cuando me viste y reíste.
Fueron cien las moradas
invadidas por mi insolencia
hasta encontrar tu lecho.
Fueron cien los nenúfares
navegando en tu saliva
para perfumarme el paladar.
Fueron cien las oportunidades
en que me hiciste volar
de mis desiertos a tu piel.
Fueron cien los puñales
clavados en el fondo del alma
de la soledad al juntarnos.
Fueron cien las quebradas
que manaron de tus muslos
a bañar mis dedos.
Fueron cien los ratos
de feliz concupiscencia
donde supimos ser libres.
Fueron cien las soledades
quemadas cuando llegó
tu paciencia legendaria.
Fueron cien los trenes limpios
y de vagones insolentes
con que me llenaste de luz.
Fueron cien las uvas envidiosas
marchitadas por tu aliento
de jengibre, anís y canela.
Fueron cien los vértigos
en los que sólo tú faltabas
para poderme dejar caer.
Fueron cien las walkirias
donde traté vanamente
de anticipar tu llegada.
Fueron cien los xifoides
abandonados en tantos pechos
como los que no nos alcanzaron.
Fueron cien las yeguas
altaneras y vacías
las que quisieron domarme.
Fueron cien los zorzales
que esponjaron su canto
tratando de conquistarte.
Fueron cien las argucias dormidas
que despertaste una a una
con tus uñas desgarrantes.
Fueron cien los besos
que me entregaron tu boca
de celajes desbocados.
Fueron cien las congojas
que no pudieron vivir
en medio de nuestras ganas.
Fueron cien los chapuzones
alrededor de tu ombligo
pero pude llenarlo de besos.
Fueron cien las debilidades
con las que me domaste
para hacerme tu esclavo.
Fueron cien los engaños
con los que pudimos esconder
las flores en tus uñas.
Fueron cien las faldas
en que te busqué
sin triunfos que celebrar.
Fueron cien los gemidos
que me regalaste
en el fondo de mi cama rota.
Fueron cien las heridas curadas
cuando tu boca asesinó
todos mis recuerdos y vigencias.
Fueron cien los indultos
obtenidos cada tarde
que nos follamos sin pensar.
Fueron cien las junglas
de arañazos y geranios
que arrancamos de la luna.
Fueron cien los kamikazes
estrellados a medianoche
sin saber robarte un beso.
Fueron cien las llamadas
que hicimos a la cordura
para siempre naufragar locos.
Fueron cien los mordiscos
que me pidió tu espalda
de corvada sensualidad.
Fueron cien las naciones
donde no pude descubrirte
pese a todo lo intentado.
Fueron cien los olvidos
sepultados en las guitarras
de los juglares que te cantan.
Fueron cien las promesas
que rompimos alegres
desde que nos encontramos.
Fueron cien los quebrantos
abandonados entre canciones
que bailamos sin saber.
Fueron cien las reyertas
que montamos en la cama
hasta morir deshidratados.
Fueron cien los sustos y sofocos
que sofocamos lentos
y gozosos de la madrugada.
Fueron cien las trapisondas
de olas alebrestándonos
en el mar lascivo de tus piernas.
Fueron cien los ulemas
pregonando las leyes
con las que debo desearte.
Fueron cien las verdades
que me entregaron tus dedos
al rozarme con alevosía.
Fueron cien los whiskys
tomados por el sol
para dorarse como tus piezas.
Fueron cien las xilografías
grabadas en mi corazón añejo
con el delirio de tus hambres.
Fueron cien los yerros acumulados
cada noche esquiva
para poder aprender a esperarte.
Fueron cien las zanjas
abiertas y cerradas
buscándote con delirio.
Fueron cien los arbustos
donde la paciencia esperó
para instalarse en tu nuca.
Fueron cien las botonaduras
abiertas al rozar pausadamente
tus pezones erectos.
Fueron cien los capítulos
que aprendimos a escribir
para hacer historia propia.
Fueron cien las damajuanas
que me entregaste ágil
al desnudarte de prisa.
Fueron cien los edenes
donde encontré tus ganas
que me zarandearon.
Fueron cien las fantasías
de vestales enardecidas
las que nos asesinaron el pudor.
Fueron cien los gestos
con tu boca de pecado forjado
los que cayeron en mi pelvis.
Fueron cien las habitaciones
selladas al paso
de los caballos de la libido.
Fueron cien los íncubos
fotografiados en tus pupilas
de vendavales y huracanes.
Fueron cien las jugadas
de aves de paso
con las que nos amañamos.
Fueron cien los koalas acariciados
para tener una pálida noción
de la textura de tus muñecas.
Fueron cien las lanzas
arrojadas por la borda
de los sueños que nunca tuvimos.
Fueron cien los mimos
que me entregaste arrebolada
por el sol de Maracaibo.
Fueron cien las nigromantes
convocadas para incrementar
la magia de tu alma pícara.
Fueron cien los oleajes
donde rompimos tristezas
sin rabias ni perdones.
Fueron cien las perversidades
alumbrando nuestras purezas
de ángeles sin ilusiones.
Fueron cien los quirófanos
abriendo mentiras en el celo
de tus ganas mirándome.
Fueron cien las salmodias
entonadas por mis viudas
cuando llegaste triunfal.
Fueron cien los tabernáculos
dejados al azar en los barcos
encallados en el Atlántico.
Fueron cien los ungimientos
sin huellas ni colores perdidos
con los que me resucitaste.
Fueron cien las veces
que me llevaste al cielo
de tus pies morbosos.
Fueron cien los yunques
repicando en tus carcajadas
al corretearme horizontal.
Fueron cien las zozobras
donde los dados
siempre me fallaron.
Fueron cien los accidentes
y las cordilleras encontradas
en tu vientre extendido.
Fueron cien los bustos previos
donde anidé hasta llegar
a tu pecho de buenaventura.
Fueron cien las canciones
entregadas por la noche
mientras te adoraba soez.
Fueron cien los destinos
que dejamos en caminos
llenos de angustias añejas.
Fueron cien las espigas
cortadas al abanicar
tu cabello en mi almohada.
Fueron cien las fábulas
con las que tu voz llegó
a seducirme sin piedad.
Fueron cien los granos de arena
donde tus pestañas sacudieron
pensamientos y sarcasmos.
Fueron cien las imprecaciones
que me arrancaste plácida
mientras me devorabas.
Fueron cien los jolgorios
de tus pasos entrando
a mi madriguera.
Fueron cien los kioscos
de perejil y azafrán
donde perfumé tu matriz.
Fueron cien las labores
de orfebres y artesanos
tu manera de abrirte para mi.
Fueron cien las mil sombras
de cuerpos que nos eclipsaron
los barcos de vela al amanecer.
Fueron cien las navajas
centelleando en tus uñas
marcando mi espalda.
Fueron cien las oraciones
elevadas al altar
que tus muslos encierran.
Fueron cien los perjurios
derribados al compás
de tus cien orgasmos.
Fueron cien las querellas
que volaron en tus alas
iluminándome el cielo.
Fueron cien los azotes
recibidos por mi lengua
de la tuya desbocada.
Fueron cien las gabelas canceladas
por concepto de derechos
en emociones ganadas con tus caderas
Fueron cien los hipocampos
con los que paseamos
por los jardines de Babilonia.
Fueron cien las opciones
para retirarnos sin lejanías
a las fronteras del perdón.
Fueron cien los pedazos
de cristales y tormentas
los que encontré en tu piel.
Fueron cien los misterios
de diferentes calibres
los despejados en tu boca.
Fueron cien las zorrerías libres
con que me atrapaste
y lograste hacer feliz!
® Alfredo Cedeño
martes, mayo 15, 2007
FRAGMENTOS
Tu cuerpo lo balcanizo con alevosa premeditación
y en tus pies coloco un bolero bailando tus dedos
en tus senos una madriguera de amores que tomar
en tu boca un sufrimiento que consolar nocturnos
en tu piel el mundo sin copas consumidas o rotas
y en tus tobillos de arena un beso donde ocultarme.
® Alfredo Cedeño
y en tus pies coloco un bolero bailando tus dedos
en tus senos una madriguera de amores que tomar
en tu boca un sufrimiento que consolar nocturnos
en tu piel el mundo sin copas consumidas o rotas
y en tus tobillos de arena un beso donde ocultarme.
® Alfredo Cedeño
lunes, mayo 14, 2007
POSTRERO
La historia fue feliz e intensa
hasta que su mano encontró
lo que nunca debió encontrar:
promesas de puño y letra
de yo entregarle el cielo
y robarme las estrellas…
pero a la secretaria del frente.
¡Y ardió Troya entera!
La historia entonces acabó
con velocidad de centellas
y agilidad de satanases:
promesas de puños y puñaladas
de ahogarme en una bahía
y colgarme en la luna…
a que me comieran los buitres.
® Alfredo Cedeño
hasta que su mano encontró
lo que nunca debió encontrar:
promesas de puño y letra
de yo entregarle el cielo
y robarme las estrellas…
pero a la secretaria del frente.
¡Y ardió Troya entera!
La historia entonces acabó
con velocidad de centellas
y agilidad de satanases:
promesas de puños y puñaladas
de ahogarme en una bahía
y colgarme en la luna…
a que me comieran los buitres.
® Alfredo Cedeño
domingo, mayo 13, 2007
RETAHILA 05
Nunca encontré el camino de los encuentros para sufrir
ni las hojas arrancadas con rabia de los diarios de amor
ni los dolores escondidos en las ventanas quebrantadas
ni el sol escondiéndose triste en una nube para dormir
ni las lágrimas nocturnas de juegos ganados con trampa
ni los pasos resentidos de una viuda a punto de colapso
ni el cariño que se tuvieron los esposos ahora de lejos
ni las historias perseguidas por los matarifes de vida
ni los amores perdidos en la rutina profunda del amor
ni el compás de un canto de cisne que no sabe nadar
ni las sombras de amantes añejos disipados en un rincón
ni los azules de los ojos depravados que me desdeñaron
ni el aguacero ruin de los parques sin bancos ni naves
ni las ilusiones de los que pierden su fortuna de noche
ni los gestos difuntos de las novias desvistiéndose lentas
ni el anhelo sediento con que los amantes se esconden
ni las amplias cinturas de las doncellas entregándose
ni los rencores que se mueven sinuosos de madrugada
ni el prometer primoroso de los lirios cobardes y limpios
ni las misas largas cantadas al son de falsos perdones
ni los favores comprados en los mercados de New York
ni el caer de las hojas en otoño sobre los errores malditos
ni las flamas de las traiciones maritales en sus buhardillas
ni los juramentos sin destino ni sentido para ser felices
ni el perdón entregado al amparo de llantos poco alegres
ni las excusas adquiridas en los sótanos de la vida
ni los lloros de princesas sedientas de plebeyos sublimes
ni el paso sin destino de gente en romería a la congoja
ni las ingratitudes de fechorías que nada pudieron hacer
ni los recuerdos de una ira que se marca cruzando mayo
ni el vagido desconsolado de las penas más sencillas
ni las jaculatorias pregonadas en momentos de dolores
ni los vapores cruzando las bahías con danzas grises
ni el crujir de la candela de celos arrasando virtudes
ni las heridas que nunca pudieron alcanzar los consuelos
ni los necios criticando su manera poco normal de besar
ni el acorde acelerado de dos corazones sin poder follar
ni las zalemas de dos pianos lerdos de armonías perdidas
ni los besos enterrados en los patios de rosales viejos
para concluir haciendo mi inventario en tus pies golosos.
® Alfredo Cedeño
ni las hojas arrancadas con rabia de los diarios de amor
ni los dolores escondidos en las ventanas quebrantadas
ni el sol escondiéndose triste en una nube para dormir
ni las lágrimas nocturnas de juegos ganados con trampa
ni los pasos resentidos de una viuda a punto de colapso
ni el cariño que se tuvieron los esposos ahora de lejos
ni las historias perseguidas por los matarifes de vida
ni los amores perdidos en la rutina profunda del amor
ni el compás de un canto de cisne que no sabe nadar
ni las sombras de amantes añejos disipados en un rincón
ni los azules de los ojos depravados que me desdeñaron
ni el aguacero ruin de los parques sin bancos ni naves
ni las ilusiones de los que pierden su fortuna de noche
ni los gestos difuntos de las novias desvistiéndose lentas
ni el anhelo sediento con que los amantes se esconden
ni las amplias cinturas de las doncellas entregándose
ni los rencores que se mueven sinuosos de madrugada
ni el prometer primoroso de los lirios cobardes y limpios
ni las misas largas cantadas al son de falsos perdones
ni los favores comprados en los mercados de New York
ni el caer de las hojas en otoño sobre los errores malditos
ni las flamas de las traiciones maritales en sus buhardillas
ni los juramentos sin destino ni sentido para ser felices
ni el perdón entregado al amparo de llantos poco alegres
ni las excusas adquiridas en los sótanos de la vida
ni los lloros de princesas sedientas de plebeyos sublimes
ni el paso sin destino de gente en romería a la congoja
ni las ingratitudes de fechorías que nada pudieron hacer
ni los recuerdos de una ira que se marca cruzando mayo
ni el vagido desconsolado de las penas más sencillas
ni las jaculatorias pregonadas en momentos de dolores
ni los vapores cruzando las bahías con danzas grises
ni el crujir de la candela de celos arrasando virtudes
ni las heridas que nunca pudieron alcanzar los consuelos
ni los necios criticando su manera poco normal de besar
ni el acorde acelerado de dos corazones sin poder follar
ni las zalemas de dos pianos lerdos de armonías perdidas
ni los besos enterrados en los patios de rosales viejos
para concluir haciendo mi inventario en tus pies golosos.
® Alfredo Cedeño
sábado, mayo 12, 2007
QUERER
Quién dijo querer?
Se trata sólo de follarnos
una al otro
uno a la otra
y tan campantes
y sin culpas
como putas de cuarteles
poniendo firmes a efebos
que jamás conocerán muerte
como las de esos muslos
de artes asesinas
y tongoneos sin amor.
® Alfredo Cedeño
Se trata sólo de follarnos
una al otro
uno a la otra
y tan campantes
y sin culpas
como putas de cuarteles
poniendo firmes a efebos
que jamás conocerán muerte
como las de esos muslos
de artes asesinas
y tongoneos sin amor.
® Alfredo Cedeño
viernes, mayo 11, 2007
NAVEGANTES
Dame tu tristeza para hacer un barquito
y navegar por los canales del olvido
lanzando por la borda pedazos de dolor
que alimenten a los peces desesperados,
mientras nosotros nos dedicamos a fondo
en aquella vieja maniobra de ayuntarnos
como un par de cosarios sin más patria
ni otra bandera que follar a vela abierta.
® Alfredo Cedeño
y navegar por los canales del olvido
lanzando por la borda pedazos de dolor
que alimenten a los peces desesperados,
mientras nosotros nos dedicamos a fondo
en aquella vieja maniobra de ayuntarnos
como un par de cosarios sin más patria
ni otra bandera que follar a vela abierta.
® Alfredo Cedeño
jueves, mayo 10, 2007
REGALO
Regálame un beso que sepa a tu primer antojo
como el de las niñas que se dejan robar un gesto
con la ilusión a flor de inocencias marchitas
y los sueños de mujer que se van despertando.
Regálame un beso que contenga al horizonte
como el de tu alevosía al seducirme sin piedad
con un fresco perfume de menta en tu aliento
y la firmeza de tu plenitud de hembra madura.
Regálame un beso que premeditado me sacuda
como la hecatombe de un orgasmo a medianoche
con la melodía de una cantante sin disonancias
y los mimos que puedan caber en tus pestañas.
Regálame un beso que sea ancho y venturoso
como tu boca cuando me encuentra temprano
con el galope de los potros sin talanqueras
y la textura de tus pies al rozar mis piernas.
Regálame un beso que nos ponga a bambolear
como la luna en tus ojos cuando me esperas
con la fuerza de unas ganas que ahora resucitan
y me entregan el paraíso de tu concupiscencia.
® Alfredo Cedeño
como el de las niñas que se dejan robar un gesto
con la ilusión a flor de inocencias marchitas
y los sueños de mujer que se van despertando.
Regálame un beso que contenga al horizonte
como el de tu alevosía al seducirme sin piedad
con un fresco perfume de menta en tu aliento
y la firmeza de tu plenitud de hembra madura.
Regálame un beso que premeditado me sacuda
como la hecatombe de un orgasmo a medianoche
con la melodía de una cantante sin disonancias
y los mimos que puedan caber en tus pestañas.
Regálame un beso que sea ancho y venturoso
como tu boca cuando me encuentra temprano
con el galope de los potros sin talanqueras
y la textura de tus pies al rozar mis piernas.
Regálame un beso que nos ponga a bambolear
como la luna en tus ojos cuando me esperas
con la fuerza de unas ganas que ahora resucitan
y me entregan el paraíso de tu concupiscencia.
® Alfredo Cedeño
miércoles, mayo 09, 2007
GALLINA
Siempre fui cobarde como un beso que se quiebra
en la orilla de una llovizna seca de hojas en otoño,
también supe ser temeroso como mano paralizada
ante los muslos de durazno de la vecina quinceañera,
alcancé a ser timorato hasta el dolor como el odio
a un mundo nuevo que los militares siempre temen,
pude temblar con el pánico mercenario del rechazo
ante las bocas que siempre se escondían de noche,
y al final me quedé aterrado como cupón de un mundo
sin mar con botes donde lanzar redes para pecados.
® Alfredo Cedeño
en la orilla de una llovizna seca de hojas en otoño,
también supe ser temeroso como mano paralizada
ante los muslos de durazno de la vecina quinceañera,
alcancé a ser timorato hasta el dolor como el odio
a un mundo nuevo que los militares siempre temen,
pude temblar con el pánico mercenario del rechazo
ante las bocas que siempre se escondían de noche,
y al final me quedé aterrado como cupón de un mundo
sin mar con botes donde lanzar redes para pecados.
® Alfredo Cedeño
martes, mayo 08, 2007
SATÉLITE
Cuando el culto a la luna me congela el paso
veo sus ojos de cachorro de conejo y río
tocando con mañas de ciego sus detalles
y abro los brazos al cielo para llorar feliz
en medio de este golpe de buena suerte
que me regala su mirada desde el alma.
Cuando sus besos me iluminan la mañana
abro las ventanas de desvanes olvidados
donde los ríos guardaban tremedales ocres
y las hormigas le entregan a siete delfines
mis ganas de tristeza que ella abolió ayer
con dedos de orfebre arropándome el corazón.
® Alfredo Cedeño
veo sus ojos de cachorro de conejo y río
tocando con mañas de ciego sus detalles
y abro los brazos al cielo para llorar feliz
en medio de este golpe de buena suerte
que me regala su mirada desde el alma.
Cuando sus besos me iluminan la mañana
abro las ventanas de desvanes olvidados
donde los ríos guardaban tremedales ocres
y las hormigas le entregan a siete delfines
mis ganas de tristeza que ella abolió ayer
con dedos de orfebre arropándome el corazón.
® Alfredo Cedeño
lunes, mayo 07, 2007
ASESINA
Bésame con el fingimiento de las profesionales
y después asesina mis delirios de amor
clavándome en la piel tus recuerdos expertos
como una salamandra desollada que ríe.
Destiérrame las banderas de consuelos fríos
con la babel de tus piernas en mi boca
y al rato disloca setenta poemas vespertinos
con suave pudor de cortesana experta.
Simula orgasmos para mi noche de satén roto
como si tu alma fuera hecha en Toledo
y que su acero te termine de arrancar veloz
con la piedad de una paloma asesina.
Y cuando llegue la mañana corre las cortinas
sobre los venenos de las añoranzas
para que la maldición de esta adoración
se entierre villana en los balcones de Sevilla.
® Alfredo Cedeño
y después asesina mis delirios de amor
clavándome en la piel tus recuerdos expertos
como una salamandra desollada que ríe.
Destiérrame las banderas de consuelos fríos
con la babel de tus piernas en mi boca
y al rato disloca setenta poemas vespertinos
con suave pudor de cortesana experta.
Simula orgasmos para mi noche de satén roto
como si tu alma fuera hecha en Toledo
y que su acero te termine de arrancar veloz
con la piedad de una paloma asesina.
Y cuando llegue la mañana corre las cortinas
sobre los venenos de las añoranzas
para que la maldición de esta adoración
se entierre villana en los balcones de Sevilla.
® Alfredo Cedeño
domingo, mayo 06, 2007
HÁZME
Llovízname de besos la noche y
líbrame de ser héroe en tu amor,
sólo hazme oasis de tu perdición
sofocando cuitas y bendiciones,
derrótame con olores de azahar
desbancando mañanas blancas,
abanícame el corazón con cerillas
arrancando palomas de ceniza,
y con trozos de canciones déjame
yaciendo en un piano de azafrán.
® Alfredo Cedeño
líbrame de ser héroe en tu amor,
sólo hazme oasis de tu perdición
sofocando cuitas y bendiciones,
derrótame con olores de azahar
desbancando mañanas blancas,
abanícame el corazón con cerillas
arrancando palomas de ceniza,
y con trozos de canciones déjame
yaciendo en un piano de azafrán.
® Alfredo Cedeño
sábado, mayo 05, 2007
MANICOMIO
La loca pasa soltando sus insolencias
y va preguntando qué es el despecho
con lecos de poseída de amores viejos,
se incrusta en la esquina maldiciente
mientras averigua qué son los chismes
con aleteo de ave herida y hambrienta,
camina hasta el cruce peatonal con sed
mientras larga una letanía falta de paz
donde proclama la vigencia del desamor.
El loco arrastra un costal de trastos
e impreca voz en cuello a la soledad
afirmando que es una altanería pendeja,
husmea en una caja vieja y abandonada
y vuelve a gritar que el amor es nada
con enormes ganas de tener mejor fama,
llega al semáforo y bambolea el cuello
busca una misericordia hecha limosna
o siquiera una amabilidad y resucitar.
Los locos que andan vestidos de cordura
pasan con sigilo en alarde de simulación
para no escuchar sus conciencias sueltas,
aceleran el paso o sus automóviles grises
con piernas que bien podrían estar mejor
si fueran avanzando fuera de su miseria,
no saben abandonar su paso desbocado
y avanzan con aires de cordero resignado
a entregar su cuello a la guillotina diaria.
® Alfredo Cedeño
y va preguntando qué es el despecho
con lecos de poseída de amores viejos,
se incrusta en la esquina maldiciente
mientras averigua qué son los chismes
con aleteo de ave herida y hambrienta,
camina hasta el cruce peatonal con sed
mientras larga una letanía falta de paz
donde proclama la vigencia del desamor.
El loco arrastra un costal de trastos
e impreca voz en cuello a la soledad
afirmando que es una altanería pendeja,
husmea en una caja vieja y abandonada
y vuelve a gritar que el amor es nada
con enormes ganas de tener mejor fama,
llega al semáforo y bambolea el cuello
busca una misericordia hecha limosna
o siquiera una amabilidad y resucitar.
Los locos que andan vestidos de cordura
pasan con sigilo en alarde de simulación
para no escuchar sus conciencias sueltas,
aceleran el paso o sus automóviles grises
con piernas que bien podrían estar mejor
si fueran avanzando fuera de su miseria,
no saben abandonar su paso desbocado
y avanzan con aires de cordero resignado
a entregar su cuello a la guillotina diaria.
® Alfredo Cedeño
viernes, mayo 04, 2007
TERCETO LIBRE 09
Como un pájaro abochornado de soledad y sinsabores
sus labios me engañaban cuando me lanzó a la calle
por maledicencias de afrentas que sólo pude pensar.
Después los instantes se fueron convenciendo solos
y los pianos marcaron ritmos extraviados en claves
que sonaron como un te quiero de compromiso vacío.
Al final las tardes no fueron espectadoras de amor
o gestos nobles, sólo miradas asesinas naufragando
en medio de un fárrago de muecas errantes y solas.
® Alfredo Cedeño
sus labios me engañaban cuando me lanzó a la calle
por maledicencias de afrentas que sólo pude pensar.
Después los instantes se fueron convenciendo solos
y los pianos marcaron ritmos extraviados en claves
que sonaron como un te quiero de compromiso vacío.
Al final las tardes no fueron espectadoras de amor
o gestos nobles, sólo miradas asesinas naufragando
en medio de un fárrago de muecas errantes y solas.
® Alfredo Cedeño
jueves, mayo 03, 2007
BUCANERO
El corazón lo perdí en una acera
cuando sus piernas pasaron raudas
marcando pasos severos
con uñas rojas entre sandalias oro,
como El Dorado de su coño
que nunca pude encontrar…
® Alfredo Cedeño
cuando sus piernas pasaron raudas
marcando pasos severos
con uñas rojas entre sandalias oro,
como El Dorado de su coño
que nunca pude encontrar…
® Alfredo Cedeño
miércoles, mayo 02, 2007
PRINCESA
En sus ojos de Navidad limpia
la condición de hembra brilla
y eclipsa a la luna como un misil
que sacude mudo a los toreros.
Ojos de pascua que desnuda la voz
como burbujas de luz en Montevideo
soñando un corazón impaciente
con preces de una noche en vela.
Ojos donde ahogar y resucitar cánticos
sin que los candelabros velen llantos
y su risa transparente me ampare
y se vaya navegando por mi alma.
® Alfredo Cedeño
la condición de hembra brilla
y eclipsa a la luna como un misil
que sacude mudo a los toreros.
Ojos de pascua que desnuda la voz
como burbujas de luz en Montevideo
soñando un corazón impaciente
con preces de una noche en vela.
Ojos donde ahogar y resucitar cánticos
sin que los candelabros velen llantos
y su risa transparente me ampare
y se vaya navegando por mi alma.
® Alfredo Cedeño
martes, mayo 01, 2007
ANDAR
Sus pasos me van murmurando chispas de pecados
para iluminar las orillas de mi cama solitaria
y corear blasfemias de mujer que crece en sus besos.
® Alfredo Cedeño
para iluminar las orillas de mi cama solitaria
y corear blasfemias de mujer que crece en sus besos.
® Alfredo Cedeño
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