En el argot del juego de pelota, o
béisbol, como gustan de decir muchos, el punto crítico del turno de un bateador
es cuando llega a la llamada cuenta máxima: tres bolas y dos strikes. El
próximo lanzamiento del pitcher puede ser uno u otra, lo cual implica que ese
toletero debe abandonar el plato de bateo rumbo a la primera base, o a la cueva
de su equipo. La tensión de ese momento alcanza niveles intolerables si están
en la novena entrada del partido y falta un out para terminar. Por eso es común
escuchar, al llegar a situaciones límites, aquello de “Ese está en tres y dos”.
¿Ustedes vieron al señor este que dice
ser ministro del interior, justicia y demás arbitrariedades de las que a él les
gusta ejercer, cuando estaba sentado en Miraflores frente al secretario del
Interior de Estados Unidos, Doug Burgum?
He oído decir en innumerables
ocasiones que a ese señor, oriundo de Monagas por más señas, la tonicidad de
sus esfínteres le resultaron de poco fiar. Sucede que ante ciertas situaciones
de mucha tensión sus músculos anulares se dilatan en vez de contraerse, con el
consecuente desaguisado que ello conlleva.
Traté, pero no pude, evitar pensar en su estado de ánimo al
estar sentado frente al colega del que ofrece 25 millones de billetes verdes
por su cabeza. Yo me imagino que en algún momento debe haber pensado: “¿Y si a
este gringo le da por meterme en un saco y llevarme donde Marco Rubio?”
Cualquiera se chorrea, no me lo pueden negar.
¿Cómo se sentirá cada vez que va a reunirse con la encargada?
Seguramente le viene a la mente algo así tipo “Si esta Judas entregó a Nico,
¿qué puedo esperar yo? Porque entre ella y su hermanito estuvo la vaina, eso no
me lo saca nadie de la cabeza, a él y a Cilita los entregaron este par de
joyas”.
Algo que se me olvidó al comienzo es que cuando el jugador a
cargo de batear llega a ese punto culminante del 3 y 2, se puede salvar si
golpea la pelota en foul. Las reglas oficiales de la Major League
Baseball, determinan que esto ocurre cuando: “Una pelota bateada que se
detiene o es tocada por primera vez en territorio foul entre el home
plate y la primera o tercera base, o que pasa más allá de primera o tercera
base en territorio foul, o que cae o es tocada en territorio foul
después de pasar esas bases”.
Quizás, entonces, podemos inferir que el ministro Cabello
estaba en dicha zona al sentarse frente al señor Burgum. Al revisar algunos
números de este tipo de situaciones encuentro que el 22 de abril de 2018, en un
juego entre Gigantes de San Francisco y Los Ángeles el bateador Brandon Belt le
bateó al pitcher Jaime Barría 16 fouls consecutivos. ¡El turno duró 13
minutos!
Y me surge la duda, la gran incertidumbre: ¿Podrá el hijo
ilustre de El Furrial, ahora que está en el último episodio del encuentro,
mantenerse bateando fouls como si fueran papelillo en los carnavales de
Maturín? No sé ustedes, pero yo estaría igual al listón de un gallinero. Cuando
menos lo espere llegará el tercer strike, y después de eso el partido no retoña.
© Alfredo Cedeño






