martes, marzo 10, 2026

EN TRES Y DOS

























          En el argot del juego de pelota, o béisbol, como gustan de decir muchos, el punto crítico del turno de un bateador es cuando llega a la llamada cuenta máxima: tres bolas y dos strikes. El próximo lanzamiento del pitcher puede ser uno u otra, lo cual implica que ese toletero debe abandonar el plato de bateo rumbo a la primera base, o a la cueva de su equipo. La tensión de ese momento alcanza niveles intolerables si están en la novena entrada del partido y falta un out para terminar. Por eso es común escuchar, al llegar a situaciones límites, aquello de “Ese está en tres y dos”.  

          ¿Ustedes vieron al señor este que dice ser ministro del interior, justicia y demás arbitrariedades de las que a él les gusta ejercer, cuando estaba sentado en Miraflores frente al secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum?

          He oído decir en innumerables ocasiones que a ese señor, oriundo de Monagas por más señas, la tonicidad de sus esfínteres le resultaron de poco fiar. Sucede que ante ciertas situaciones de mucha tensión sus músculos anulares se dilatan en vez de contraerse, con el consecuente desaguisado que ello conlleva.

Traté, pero no pude, evitar pensar en su estado de ánimo al estar sentado frente al colega del que ofrece 25 millones de billetes verdes por su cabeza. Yo me imagino que en algún momento debe haber pensado: “¿Y si a este gringo le da por meterme en un saco y llevarme donde Marco Rubio?” Cualquiera se chorrea, no me lo pueden negar.

¿Cómo se sentirá cada vez que va a reunirse con la encargada? Seguramente le viene a la mente algo así tipo “Si esta Judas entregó a Nico, ¿qué puedo esperar yo? Porque entre ella y su hermanito estuvo la vaina, eso no me lo saca nadie de la cabeza, a él y a Cilita los entregaron este par de joyas”.

Algo que se me olvidó al comienzo es que cuando el jugador a cargo de batear llega a ese punto culminante del 3 y 2, se puede salvar si golpea la pelota en foul. Las reglas oficiales de la Major League Baseball, determinan que esto ocurre cuando: “Una pelota bateada que se detiene o es tocada por primera vez en territorio foul entre el home plate y la primera o tercera base, o que pasa más allá de primera o tercera base en territorio foul, o que cae o es tocada en territorio foul después de pasar esas bases”.

Quizás, entonces, podemos inferir que el ministro Cabello estaba en dicha zona al sentarse frente al señor Burgum. Al revisar algunos números de este tipo de situaciones encuentro que el 22 de abril de 2018, en un juego entre Gigantes de San Francisco y Los Ángeles el bateador Brandon Belt le bateó al pitcher Jaime Barría 16 fouls consecutivos. ¡El turno duró 13 minutos!

Y me surge la duda, la gran incertidumbre: ¿Podrá el hijo ilustre de El Furrial, ahora que está en el último episodio del encuentro, mantenerse bateando fouls como si fueran papelillo en los carnavales de Maturín? No sé ustedes, pero yo estaría igual al listón de un gallinero. Cuando menos lo espere llegará el tercer strike, y después de eso el partido no retoña.

 

© Alfredo Cedeño  



domingo, marzo 01, 2026

TIEMPO DE ESPERPENTOS






















           Tan allá como en el siglo IV antes de Cristo, Aristóteles planteó aquello de: “El hombre es por naturaleza un animal político”. Atención, que el uso de ese vocablo no lo utilizó en el sentido que ahora le damos. Él lo empleaba para referirse a la pertenencia a una comunidad cívica organizada. En cuanto a la deriva de su definición a lo que en la actualidad es, son ríos de artículos, ensayos, conferencias y libros, imposibles de abreviar en estas líneas.

          Para acercarnos a este siglo de luces y sombras, cual ningún otro, cito a Max Weber, quien en su conferencia La política como vocación enuncia: “Política significará, por tanto, aspiración a participar en el poder o a influir en la distribución del poder, ya sea entre Estados o dentro de un Estado entre los grupos humanos que comprende”. Más adelante indica: “El Estado es aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio, reclama con éxito para sí el monopolio de la violencia física legítima”.

          Al año siguiente de este enunciado “weberiano”, Ramón del Valle-Inclán escribe su pieza teatral Luces de Bohemia. Esta obra, publicada a manera de folletín entre julio y octubre de 1920 en el semanario España, sería el nacimiento de lo que el célebre manco llamó Esperpento. Pero dejemos que el protagonista de ella, Max Estrella la defina: “Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento”.

          ¿Se les ocurre mejor manera de sintetizar lo que estamos viviendo? ¿Acaso no es un reflejo cóncavo Delcy Eloina como dictadora encargada? No hay mejor manera de llamar la mojiganga leguleyesca que significa Timoteo Zambrano alzando manos y pies para aprobar cuanta imbecilidad se propone en la espuria Asamblea Legislativa venezolana. Esa misma que infinidad de sayones y plañideras defienden como gata panza arriba. El argumento recurrente es que ese cuerpo tiene la actual composición por no haber participado en las elecciones de diputados en 2025. ¡Tarados!

          Para nadie es un secreto que el chavismo-madurismo-rodriguismo siempre ha hecho con los procesos electorales exactamente lo que les sale de sus entrepiernas. La mejor muestra fue la elección del candidato unitario, donde la señora Machado ganó de manera clara. Respuesta: sacarse de la manga una sanción mamarracha e inhabilitarla. Segunda muestra: elecciones presidenciales que gana arrolladoramente Edmundo González. Respuesta: darle una patada a la mesa, encarcelar a infinidad de opositores reales y decir con cara muy lavada que el ahora inquilino de Brooklyn había sido reelecto.

          Los ejemplos de la barbarie y arbitrariedad de la dictadura roja-rojita son inacabables. Sin embargo, sobran “políticos”, entendidos en la materia y analistas de sesuda actitud que se desmelenan defendiendo el diálogo y condenando la violación de la soberanía nacional con la captura de Gofiote y la doña de la prótesis dental bailarina.

          Otro personaje digno de Valle Inclán es esa marioneta tatuada que hasta hace poco era Fiscal General de la República y que ahora aseguran es Defensor del Pueblo. Mejor sigo de largo.

          ¿Cómo callar con la barbarie de los presos políticos? ¿Es posible estar indiferente ante la mamarrachada de la ley de amnistía? ¿Van a seguir jodiéndole la vida a los Policías Metropolitanos que el 11 de abril impidieron que en Puente Llaguno la masacre de manifestantes fuera mayor? ¿Hasta cuándo mantienen a Otoniel Guevara, su hermano y su primo encarcelados por el caso de Danilo Anderson? ¿Y qué pasa con los humildes campesinos merideños Edubin y Pablo Montilva Ramírez, de 65 y 64 años de edad respectivamente, encarcelados por echar unos tiros al aire en uno de los olvidados Pueblos del Sur para celebrar que se habían llevado a Maduro?

          Es inaudito contemplar el suicidio moral de una dirigencia que solo quiere recoger los harapos del poder que esta plaga roja va dejando de país. Lamentable Enrique Márquez dar el bochornoso espectáculo de salir a rasgarse las vestiduras por el “consolador” Zapatero.  ¡Hijo de tu madre! ¿Acaso no sabes nada de la mina de oro, ni de los manejos turbios y asquerosos del alcahuete español? Qué gran oportunidad de callarte desperdiciaste, aunque no deja de ser bueno saber de qué material estás hecho. Te faltó condenar el ataque a Irán.  El diablo los crea y ellos se juntan.

 

© Alfredo Cedeño


domingo, febrero 08, 2026

PALABRAS, PALABRAS, PALABRAS…
























          Sin el lenguaje seríamos un rebaño que deambulara con parsimonia, a veces, o retozara sin mayores consecuencias, otras tantas. Existiríamos cual mansa manada o cerril tropel de bestias silvestres.  Gracias a Dios, en caso de que lo haya, tenemos el don de entendernos a través de la palabra. No ha sido gratuito que, desde tiempos inmemoriales hayan aparecido quienes, por medio del control del cómo nos comunicamos, traten de manejar dicho vínculo a su antojo.

          Los peligros que ello conlleva se han advertido siempre. Sófocles en Antígona muestra cómo el uso inflexible de la palabra acaba en desgracia, para explicarlo de manera sucinta. Cicerón, siglos después, escribió: “El discurso es imagen del alma”. Más tarde sería Shakespeare quien pondrá en labios de Polonio, al hablar con su hijo Laertes: “No des voz a tus pensamientos, ni permitas que ningún pensamiento desproporcionado se convierta en acción”.

          Mucha tela que cortar ante estas palabras frente al sainete tragicómico que vivimos ahora en Venezuela. ¡Y en muchas otras partes! Uno escucha el regüeldo de quien dice con desparpajo que El Helicoide es el Country Club de las cárceles, y que tener esposado ocho días a un preso político no es tortura, y duele tanta astracanada.  ¿Cómo se puede llegar a tal estulticia? Ese episodio me hizo recordar una larga conversación con Jaime Ballestas (Otrova Gomás), en la que me dijo: “No es la religión, es la ideología el verdadero opio de muchos”.

          Son muchísimos los que quieren jugar al calambur en estos días, buscan algo así del estilo “este es conde y disimula”, con unos resultados penosos. Por eso, vemos al hermanísimo, y parlanchín presidente del parapeto legislativo, tratar de montar un bodrio con los presos políticos. Como buen prestidigitador buscó de manipular al presentarse ante uno de los presidios y anunciar, mientras abraza a una de sus alcahuetas, la pronta liberación de sus víctimas. ¡Hiena carroñera! Siquiera por la memoria de tu padre, cuya muerte fue sancionada debidamente en sus homicidas, debieras guardar un poco de respeto por quienes han pagado con sangre el haberse atrevido a protestar.

          Sobran los cabrones, y perdonen el francés, pero cada uno debe ser llamado como lo que es, que hablan de reconciliación e insisten con el maldito diálogo. ¿Para qué? ¿Para que aquellos que han destrozado bienes, vidas y país sigan aferrados a la teta pública?

¿Quién eligió al bartolo malhecho de Capriles representante de nuestra colectividad? ¿Quién nominó al saco de frases altisonantes de Timoteo Zambrano? ¿De dónde sacaron a Mercedes Malavé? ¿Quién puso a Stalin González a representarnos? Mucho había tardado Felipe Mujica en aparecer para pedir su parte de la ubre. Todos son la precisa representación de lo que ha de desaparecer de nuestro futuro. Más de uno debería terminar en similar pensión a la de los Maduro-Flores.

          Bien lo sabe la marioneta mayor, Delcy Eloina, que todo eso es pan de hoy y hambre para mañana. Le guste o no, más temprano que tarde, tendrá que sentarse, si es que la dejan, con el presidente Edmundo González y con María Corina Machado, todos los demás son una caricatura mal trazada.

          En 1946 George Orwell publicó el ensayo Politics and the English Language –Política y el lenguaje inglés–. Allí encontré una frase demoledora que retrata a perfección lo que estamos viendo: “El lenguaje político está diseñado para hacer que las mentiras suenen verdaderas, que el asesinato resulte respetable y para dar una apariencia de solidez a lo que no es más que aire”.

 

© Alfredo Cedeño  






domingo, febrero 01, 2026

A PELLIZCOS Y EMPUJONES




 

          Pocas veces las cosas van al ritmo que se nos ocurren deben ir, pero cuando damos un vistazo a las situaciones con las que nos impacientamos, podemos sentirnos como Galileo Galilei y decir Eppur si muove. En buen cristiano: Y, sin embargo, se mueve. 

No faltará quien me quiera enrostrar la improbable respuesta del sabio toscano, ante el tribunal de la Santa Inquisición en 1633, luego de abjurar de la visión heliocéntrica del mundo. La frase ha durado hasta ahora y bien podemos aplicarla a lo que ocurre en diferentes escenarios del planeta.

          Veamos España, para comenzar. Un Pedro “ácaro” Sánchez, que se aferra a la Moncloa como garrapata en rabo de yegua, llega al punto de hasta ofrecer velas a santa Tecla la Callosa y a san Caralampio mártir para seguir disfrutando de los privilegios del cargo. Poco importa si después tenga que entregarle la nalgamenta al diablo.         No podemos obviar a ese ser, que casi parece un ectoplasma, llamado Alberto Núñez Feijóo quien de gesto apacible, tal si el sacristán de la catedral de Santiago de Compostela fuera, se dedica a “jugar” de manera correcta en la política hispana.

          En esta mirada a la amada España no puedo olvidar al aspirante musoliniano Santiago Abascal, que juega al decente mientras aplica métodos de la Inquisición contra los muchachos de Revuelta. Este grupo que fuera empleado como ariete por VOX, ahora lo condenan sin melindres algunos, por no acatar la “línea” del partido. ¡Santa María de Ipire! Los mismos que dieron contratos de cientos de miles de euros, al amparo de una fachada legal, son los verdugos de quienes creyeron en limpieza y claridad política.

          Si cruzamos la mar océana vemos a una “encargada” de los mandos en Caracas cacarear contra la bota extranjera, pero que sabe cumplir con meticulosa modosidad lo que le indican desde orillas del río Potomac. Tal vez, de su época de estudiante de Derecho, le quedó aquello de Séneca: “Quien teme, sirve”.

          No deja de ser hilarante el video de la muy combativa Iris Fosforito narrando los pormenores de la captura de Gofiote, y la doña de la prótesis dental bailante. En su narrativa épica describe como ella se enfrentó a los malvados marines para acompañar a su marido hasta el presidio de Brooklyn. ¿No se conmueven ante tan excelsa manifestación de amor? La ahora insumisa Venevisión podría contratarla cual versión criolla de Delia Fiallo.

          ¿Cómo dejar de mencionar los gestos de marido cornudo, pero resignado, del otrora matón de Monagas? Lo veo y no sé si está por hacer pucheros o por ciscarse en la madre que parió a todos los ahora dialogantes. Dicen que lo vieron con pasos algo extraviados buscando el mazo del que tanto gustaba presumir. Un buen tolete es lo que le espera como siga gruñendo babeante. ¿Qué pensar del silencio de monjas reclusas de Padrino?

          Tampoco es para olvidar a Guaidó, Rosales, Smolansky, Caprilitos, López, Miguel Pizarro, y demás miembros de la sagrada cofradía de la estatal teta perpetua, que ahora reclaman su sitio en la foto. Ni hablar del ilustre señor Ramos, a quien su muy gozoso cuñado, aspiraba juntar con Jeffrey Epstein. Uno es mal pensado, porque ¿quién quita que lo que pretendían era ir en peregrinación al santuario de Betania?

          Escribo y me vienen mil cosas a la cabeza. La sinapsis es una vaina seria, hace que las neuronas, las pocas que quedan en mi estropeado cerebro, tiendan puentes y encadenen frases. Es un destello que me dice casi al milímetro lo que estamos viviendo. Al final de Macbeth, él acaba de recibir la noticia de la muerte de su mujer, y Shakespeare pone en su boca: “Es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia, que no significa nada”.  También aparece Rabelais y recuerdo la carta que Gargantúa envía a Pantagruel: “Veo que los pícaros, verdugos, mercenarios, palafreneros de hoy son más doctos que los doctores y predicadores de mis tiempos”.

          Por ahora, y así como por no dejar, veo que a Delcy Eloina y demás comparsas –así como Pedro Sánchez, Iglesias y otros zarrapastrosos– son llevados al estilo con que arrastran los marineros a sus damiselas al jergón: ¡A pellizcos y empujones!

 

© Alfredo Cedeño  


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