domingo, diciembre 07, 2025

¿NOSOTROS? ¡NUNCA!


























          Nada más peligroso que un mono empuñando una hojilla. Bueno… debo decir que estuve convencido de ese refrán hasta que comencé a tener visión crítica, y empecé a entender el fardo de embustes que son los políticos. En particular, aquellos que se proclaman portavoces de la esperanza humana, de las minorías desfavorecidas –porque eso de la clase obrera es un cliché pasado de moda–, de las víctimas del heteropatriarcado. De ahí en adelante cuanta faramalla pueda usted imaginar. Y se ha de quedar corto, cortísimo.

          Es un filo de navaja por el cual transitar con sendos abismos a los lados. Los señoritos de la derecha, de esta parte, y los tabernarios, calzados de Ferragamo y vestidos de Channel, a la otra. Los primeros apenados hasta del aire que respiran y, cara de chupacirios incapaces de reivindicar un logro, así sea el de haber podido comulgar a escondidas el domingo en catedral. Eso sí, el gesto compungido de sacristán chapucero no lo sueltan ni por el carajo, basta con observar a Feijóo en España, o recordar lo que fue Rafael Caldera en Venezuela.  Aquellos que se supone si saben plantarse a reclamar sus logros, más parecen una versión edulcorada de Luis Candelas es España, o de Boves en los llanos de Venezuela.

          Los otros son unos malandrines de toga, birrete y navaja desenfundada. No cesan de atormentarnos con los logros que alcanzarán cuando lleguen al poder, y de cómo el Paraíso será un erial al lado de lo que ellos van a construir para el “Hombre Nuevo”. ¿Mejor ejemplo que Fidel Castro? ¿Acaso no lo han corroborado Hugo Chávez y Nicolast Maduro? ¿Dónde dejamos a Pedro “plagio” Sánchez en la atormentada España?  Pese a todo ello, usted los ha visto, o los ve, sacando pecho y engolando la voz para negar cualquier imbecilidad en la que han sumido sus tierras.

          Mire, señor Sánchez, que su ministro anda de putas con unas rumanas… Raudo, como un Peugeot responderá: “¿Nosotros los socialistas? Somos gente seria, comprometida e incapaces de una perversión de semejante naturaleza. ¡Nunca! Creo que hace esa presunción porque trabaja para un instrumento de la fachosfera”.  En Venezuela ni a eso se puede llegar. ¿Quién atina a preguntarle a Maduro si es verdad que le ofreció a Trump hasta el modo de caminar cuando hablaron? Antes de una hora está en la plaza Bolívar colgado por las orejas y con un cartel para que todo el que pase lo escupa. ¿Alguien podría preguntarle a Diosdado si es verdad que él se robó la cantina de su cuartel mientras era teniente? Lo menos que le toca es el mazo de supositorio.

          Tampoco es que estos infelices están descubriendo el agua tibia. Se han dedicado a copiar un modelo que les funcionó de maravilla a sus ídolos. Trataré de ser lo más breve que el tema lo puede permitir, tampoco esta es una clase.

          La muy dolorosa Guerra Civil que desangró España es una muestra por excelencia. Los zurdos, haciendo honor a su condición siniestra, fueron calentando el ambiente y comenzaron a joder a Raimundo y a Segismundo, muchas veces matándose entre ellos mismos. Pero pocos episodios se magnificaron tanto como el terrible bombardeo a Gernika en el País Vasco. Todos los voceros aseguraron por décadas que hubo más de 1.600 muertos. Y no trato de reducir la bestialidad de dicho evento. Sin embargo, diversos estudios realizados revelan que, sumando los cadáveres encontrados en los caminos, y los heridos trasladados al hospital Basurto donde luego fallecieron, hay un total de 126 víctimas identificadas con nombres concretos.

          Otro par de serafines, Hitler y Stalin, dos hijos de su bendita madre que acabaron con medio planeta, pero el austríaco es quien ha cargado con el, bien ganado, desprecio del mundo.

          No son pequeños los esfuerzos para esconder lo que significó el pacto inicial de estos dos sátrapas, firmado días antes de comenzar la Segunda Guerra Mundial. Cuando al bigote mocho se le cruzaron los cables del entendimiento y decidió invadir la unión de repúblicas soviéticas –URSS–, se acabó lo que se daba. Es por lo que ahora solo se habla de los millones de víctimas del nazismo, pero nada de aún mayores cifras de muertos de Stalin entre sus propios paisanos.

Décadas más tarde, el otro ídolo zurdo Mao Tse-tung, ahora rebautizado por los eruditos como Mao Zedong, durante su grandioso Gran Salto Adelante, entre 1958 y 1962, produjo decenas de millones de muertes. Y a callar de que eso no se habla. ¿Dónde dejamos las célebres 10 millones de toneladas de azúcar que Fidel proclamó que Cuba produciría en 1970?

En Venezuela las promesas de Chávez, mantenidas por Maduro con un velo místico a lo Sai Baba, no quedan lejos. Por supuesto, la vocería progresista nada dice de los millones de venezolanos que debimos abandonar el país ante las amenazas, o por el mero instinto de supervivencia, porque ni que echarle al buche conseguían.

El coro de cotorras funcionales, que ni escribir sabe, se mantiene entonando el mantra del bloqueo, raíz, razón y causa de la miseria en Cuba y Venezuela. Es el malhadado imperialismo que atenta contra la autodeterminación de los pueblos. Mientras tanto, Maduro aparece en televisión con relojes costosísimos y anillos con enormes esmeraldas. A la par, el asqueante Zapatero sigue haciéndole el trabajo de lavarle la cara, sin dejar de recibir los beneficios de la mina de oro que le regalaron los hampones criollos.

La poesía es el eterno salvavidas que hace salir del desconsuelo. Ante este muladar recuerdo al poeta Antonio Colinas: “Esquilo lo vio todo con sus ojos / y en dos versos resumió la historia: «¿Atenas, la ciudad, es arrasada? / ¡Sus hombres han quedado, Atenas dura!».  Venezolanos y españoles hemos quedado, gente del mundo permanecemos; España, Venezuela y el mundo duran.

 

© Alfredo Cedeño  




domingo, noviembre 30, 2025




MAROMEROS SIN COMPÓN

 

          Las contorsiones, rayanas en malabarismos en una cuerda sin malla de prevención abajo, son una característica, casi razón de ser, de la casta política. Uno contempla los hechos y no sabe si reírse, indignarse hasta el paroxismo o llorar de tristeza e impotencia.  Debo acotar que también en el llamado mundo cultural es un fenómeno bastante evidente.

          Pienso en Octavio Paz y sus tempranas simpatías marxistas. No de gratis fue funcionario del gobierno nacionalista mexicano; para luego convertirse en un duro crítico del autoritarismo en todas sus expresiones. Recuerdo su muy digno gesto de renunciar a su cargo de embajador ante la India a raíz de la masacre de Tlatelolco, y plantando al entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz.

          ¿Cómo dejar de nombrar al cubano Reinaldo Arenas? Fue un temprano simpatizante de la revolución antillana; la misma que luego lo maltrató de forma insólita. La plaga castrista-guevarista no encontrando más argumentos ante la calidad de su obra, lo acusó de maricón para marginarlo. Terminó en el exilio y con lucidez retrató en unos de sus versos el drama de su país: “Sé que más allá de la muerte / está la muerte, / sé que más acá de la vida / está la estafa…” .

          En cuanto a la política, como es habitual, las volteretas han sido grotescas a veces. En estos días la estrella en tales menesteres es el capo español Pedro Sánchez. En el año 2018 le soltó al entonces presidente del gobierno ibérico: “Ni al Congreso ni al Senado se viene a pedir perdón, se viene a asumir responsabilidades políticas”. Ahora, con gesto de matón de esquina, se limpia las entrepiernas ante todos los casos que le tocan más que de cerca.

          Otro que tampoco escapa del patrón y sigo en territorio hispano, es el nuevo ídolo de multitudes Santiago Abascal. Ha salido hasta el cansancio con aquello de una mejor manera de ejercer la política, de la necesidad de abordar decentemente el oficio público.  Y por ahí sigue la cantaleta.  Sin embargo, hace poco el periodista Marcos Ondarra reveló que una cuenta anónima, pero muy activa, en redes sociales, @eljudiodevox, es una triquiñuela del partido abascalense. El perfil señalado se dedica con particular saña a atacar a Iván Espinosa de los Monteros, Juan García-Gallardo y Alvise Pérez, entre otros. Ondarra señala a Fran Bouzas, en franca relación con el nuevo miembro de la casta zángana española, como el vocero oculto de las campañas de desprestigio contra los rivales políticos del grupete de Abascal.

          Si nos venimos a suelo patrio, como gustan de decir, con gesto solemne y voz engolada, tirios y troyanos, las muestras son más profusas que la verdolaga. Jesús Ángel Paz Galárraga, es el primero que recuerdo. Hombre de amplia presencia en nuestro escenario: fundador de Acción Democrática, preso político y exiliado de la dictadura perezjimenista. Luego de la restauración republicana en Venezuela ocupó el cargo de secretario general del partido que había fundado. Esa posición la desempeñó durante los años más duros del enfrentamiento con las guerrillas. Más tarde se marchó de AD para crear el partido de izquierda Movimiento Electoral del Pueblo. Aquel que había sido vocero de la “derecha criminal” pasó a ser representante de la “izquierda redentora”.

          También está el caso inverso de Germán Lairet. Este político sucrense fue miembro del Partido Comunista Venezolano, fiero defensor de la lucha armada en los años 60. Era recibido con alfombra roja en Cuba y por el propio Fidel Castro. Él mismo mostraba con orgullo fotografías de lo que escribo. Luego, al fundarse el Movimiento al Socialismo, fue su primer secretario de organización. Más tarde se convirtió en el jefe de la fracción parlamentaria de la tolda naranja, hasta que en 1984 fue destituido. Le faltaron alas para volar al regazo del adeco Jaime Lusinchi y ser nombrado embajador en Yugoslavia. Años después sería ministro del trabajo de su antiguo profesor universitario Rafael Caldera.

          Son pinceladas, tenues, además, de lo que ha sido, y es, la consistencia en la casta política y cultural en cualquiera que sea su espacio. ¿Quieren ustedes a mayores y mejores consentidos que toda la intelectualidad criolla durante la mal llamada Cuarta República? No creo necesario abundar sobre cómo sus más conspicuos representantes han dado muestras de apoyo “insobornable” al proceso de Chávez. 

Contadas las excepciones. Es el caso del muy querido y admirado Rodolfo Izaguirre. Él, a sus largos años, todavía encuentra fuerzas para sentarse a regalarnos frases como “Descubrí a tiempo que detrás de la ideología marxista no hay cultura que valga; tampoco hay ideas, sino ciego fanatismo, odio y rencor…”.

          Mientras tanto, las castas siguen dando volteretas de niñas enloquecidas por las fiestas que disfrutan. Para ellas no hay responsabilidad alguna, ni actuación que las satisfaga más que su propio goce irracional.

 

© Alfredo Cedeño  



domingo, abril 13, 2025

OPORTUNISTAS Y ESCARAMUZAS


Hay un consenso general en torno a la definición de político, que bien podría resumirse en que es aquel que se dedica a la gestión de la cosa pública. En abundantes ocasiones, cual si de un viejo disco de acetato se tratara cuando se queda fijo en un surco, se afirma que es condición indispensable para incursionar en tales menesteres poseer olfato y un inmejorable sentido de la oportunidad.

Es innecesario explayarse en cómo esa última palabra ha sufrido una asqueante metamorfosis, para convertirse en oportunismo. De allí que este oficio ha devenido en una casta, con pretensiones de nobleza, a la que todo le es permitido. Y no es nueva la mencionada jodienda. Ya Shakespeare en Enrique V, pone en boca del rey, justo antes de la batalla de Agincourt, al dirigirse a su tropa y clamar: “somos pocos, somos pocos los felices, somos una banda de hermanos; y aquel que hoy derrame su sangre conmigo será mi hermano; por muy vil que haya sido…”.

Es un cuento de nunca acabar. Cuando se les atrapa en alguna de sus trapacerías suelen invocar su castidad y pureza, proclaman una virtud y honor que ni las estrofas del himno nacional. Se les ve recibiendo fajos de billetes, sus compañeros hacen una pantomima de expulsión, abjuran de él, pero al poco tiempo se le ve de nuevo, con cara de querubín maltratado, sacrificándose por el glorioso pueblo. ¿Verdad Juan Carlos Caldera?

Y así, por mentar solo una de las tantas variaciones de las encrucijadas políticas, vemos cómo se dedican a ponerse zancadillas entre ellos. Sin embargo, es menester aclarar que también usan lavarse las caras unos a otros. Bien podrían preguntarle a Carlos Vechio y al señor López sobre sus gestiones para exonerar al sobrino de doña Cilia de ciertas sanciones.

A tan honorables servidores públicos, que no hay sacrificio al que no estén dispuestos a someterse, les resulta inaudito, verdaderamente insólito, algo que les deja estupefactos, que pueda haber quienes cuestionen su desprendida vocación de servicio. Ni José Gregorio y Carmen Rendiles llegaron a dar tales muestras de entrega y beatitud.

Ellos, al igual que el puerco Napoleón, el de Rebelión en la granja de George Orwell, han reescrito los cánones que nos rigen. Por eso podemos leer como hizo el burro Benjamín aquello de: TODOS LOS ANIMALES SON IGUALES, PERO ALGUNOS ANIMALES SON MÁS IGUALES QUE OTROS.

© Alfredo Cedeño 



domingo, marzo 23, 2025

MISOGINIA EN ACCIÓN




          1975 fue una montaña rusa de emociones y experiencias. En febrero murió la vieja Elvira, mi abuela, mi consentidora sin condiciones, la que montaba en cólera si mi madre se atrevía frente a ella a castigarme. Sus atenciones y mimos todavía me hacen falta. Hay amores con los que mueres, aunque no lo creas.

          Empezando abril escapé por los pelos de ser detenido por una comisión de la entonces recién estrenada Dirección de Inteligencia Militar, aunque muchos seguían llamándole SIFA. Ellos habían capturado al poeta Jorge Chirinos Mondolfi, a la sazón director del Ateneo de El Tigre en aquellos días, lo encerraron en un calabozo de la policía local y salieron a buscarme. Yo estaba con los integrantes del grupo teatral Ultimátum, que habíamos creado Jorge y yo, ensayando nuestro próximo montaje. Allá llegaron a avisarme, y me fui a la comandancia policial. El oficial a cargo me dijo que no lo podía ver porque solo los miembros de la comisión de inteligencia militar estaban en capacidad de permitirlo. “Si quieres espera ahí” 

          Salí y me senté en un borde del edificio. A los pocos minutos pasaron unos muchachos que se nos habían estado acercando de manera persistente, “vamos a ver qué podemos hacer juntos”. Jorge siempre les respondía: “Si Claro, en cualquier momento”

Él después me explicaba que ellos eran de los Comités de Luchas Populares. “Esa es la gente de Bandera Roja, y yo no tengo ganas de meterme en más vainas. Además, que ellos son como los mormones, se toman todo demasiado en serio…”

Esta vez, ellos iban en un viejo Volskwagen, al verme frenaron en seco, retrocedieron y me llamaron. Al acercarme me agarraron por el cuello, me metieron al carro por la ventana y arrancaron.  Lo primero que escuché fue: “¿Tú estás loco carajito? ¿Qué haces ahí? Están allanando medio Tigre buscándote y tú te vienes a la boca del lobo. O tienes las bolas cuadradas o eres un soberano pendejo.” Por supuesto, lo segundo.

          Empezaron a explicarme lo que pasaba, y por qué el DIM había detenido al poeta y me estaba buscando. Resulta que a ciertos “godos” del pueblo, encabezados por José González, boticario del poblado, y presidente de la directiva del ente cultural, le disgustaba cómo nos habíamos dedicado a manejar las actividades de este centro. Por ello movió ciertas teclas, y ya que Jorge no quería renunciar al cargo, en el que apenas llevaba 3 meses, pues que nos sacaran presos.  

          Uno de esos muchachos trabajaba en la recepción de un hotel de El Luchador, fuimos allá y me escondieron en el cuarto de la ropa sucia: “No salgas por nada, métete debajo de aquel cerro de sabanas sucias, y sales solo si yo te llamo. Si oyes abrir ni respires.” Y cerraron la puerta.

Me fui al montón de lienzos, sabrá Dios impregnados de qué fluidos. Busqué algunos que no hedieran mucho, me cubrí y me dediqué a esperar. A las tres horas abrieron la puerta y pude ver un haz de luz recorriendo toda la habitación. “Aquí no hay nada, ese carajo sabrá Dios dónde se habrá metido, pero deja que lo encuentre.” Y cerraron. Horas más tarde escuché abrir y mi amigo: “Alfredo, apúrate.” Y nuevamente me trasladaron.

En tres días esta gente me había ayudado y estaba en Caracas, y gracias a Luis Britto García y Salvador Garmendia, en contacto con José Ramón Medina, entonces Fiscal General de la República, quien de inmediato se comunicó con la fiscalía del estado Anzoátegui, ordenó fueran corregidos todos los vicios legales del caso.

          Meses más tarde estaba en La Vega, Caracas, tentado por la posibilidad de incorporarme al trabajo de alfabetización que realizaba allá un grupo de amigos. La mayoría vinculado con la Compañía de Jesús. Fui acogido por Rafael e Ivonne un matrimonio muy joven que vivía por la parte trasera del autocine. Las labores educativas, en realidad más de activismo político, fueron mutando a una velocidad de vértigo. Y un día un grupo de damnificados de esa parroquia se declaró en huelga de hambre, exigían que el Estado le diera un trato digno a su condición. Con ellos estaban dos jesuitas: José Ignacio Angós y Cornelio Quast, lo cual le dio cariz noticioso a la humilde protesta.

          Angós había sido plomero en las construcciones del Parque Central en Caracas, así como en Sidor, Ciudad Guayana. Era gobernador capitalino Diego Arria, quien se había ocupado de evitar todo aquello que pudiera empañar la imagen del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez. Con gran torpeza política ordenó a la Policía Metropolitana allanar el local donde Angós, Quast y creo recordar también a Santiago Arconada, yacían junto a un grupo de damnificados. Al cura lo trasladaron al Hospital Vargas donde le mantuvieron incomunicado varios días.

          Si la memoria no me falla dos semanas después del desenlace de todo esto se hizo una reunión evaluativa de lo ocurrido. Allí estaba Cornelio y Chabela Torres, quien luego sería su esposa; también Julio, un español de Ruptura, cara legal del grupo de Douglas Bravo, que leía a toda hora, incluso mientras comía, y quien dio la sensación de tratar de pescar en río revuelto, pero que la gente de los CLP junto a Santiago Arconada terminó orillándolos. Deben haber estado, aunque no logró afinar mis recuerdos, algunas de las monjas de la congregación Santo Ángel de la Guarda, tal vez Tania Díaz o Isabelita Sánchez.

          Otro que recuerdo en esa reunión es a “Pataruco”, de quien nadie sabía su nombre real. Sería en el año 2004 cuando me enteraría que se llamaba Rafael Venegas, y llegaría a ser secretario general de Bandera Roja. Algunos de nosotros, conmigo a la cabeza, por supuesto, hacíamos befa de la seriedad con la que él abordaba todas las discusiones. No había concesiones, todo lo explicaba con aire clerical; lo cual contrastaba con la actitud muy maracucha del entonces aspirante a jesuita Cornelio Quast, cuyas intervenciones rebosaban de humor, no exentas de profundidad.  

          En esa ocasión me encargaron que llevara el acta de la tertulia. En varias hojas fui tomando minuciosamente nota de cada una de las intervenciones. A eso de las dos de la tarde se dio por concluida y todos salieron por su cuenta. Yo tenía previsto ir a la casa de mis padres en Caraballeda para pasar en limpio en mi vieja máquina Underwood todo lo apuntado.

Al salir de la casa de Rafael vi bajar por una escalera a un hombre revólver en mano que traía a otros dos por delante: “Mira tú, dame tu cédula.” Fue cuando detallé que, al lado de la corbata grasienta y la camisa desteñida, portaba una credencial de la PTJ. Todavía no sé cómo pude controlar mis esfínteres. Me recuperé, caminamos hasta una vieja patrulla de ese cuerpo policial, uno de esos mastodónticos Fairlane 500, y nos apretujaron junto a otros detenidos en la parte trasera.

          Mi angustia era que cargaba todas las notas de la reunión que se acababa de celebrar. Y en medio de aquella barahúnda de cuerpos comencé a comerme los papeles. El vehículo llegó hasta un autobús de la policía judicial, donde nos empezaron a trasladar. En el último momento, agarré las hojas sobrantes, unas cuantas todavía, y las embutí entre los cojines traseros de los asientos.

          En ese tiempo un gran amigo, Alberto Berroterán, siempre de muy bajo perfil, y miembro de un grupo que en 1976 se convirtió en la Liga Socialista, venía haciendo conmigo una discreta labor de reclutamiento. Creo que terminó por entender que no soy de amos ni ideologías y me dejó a mi aire. 

Lo menciono porque ese día se dirigía a visitarme; lo vi por la ventana, lo grité y le pasé un papel con un número telefónico que todavía recuerdo: 424001. “Llama ahí, pregunta por el cura Martínez Terrero y dile que me detuvieron y vamos a la comisaría de El Cementerio.”  Se fue como una saeta, y cuando finalmente arrancó el colectivo iba como si de una lata de sardinas se tratara.

          Uno de los momentos más emocionantes y tranquilizadores de mi vida fue al llegar a la sede policial. En la puerta estaba el Volskwagen del cura Chepe Martínez Terrero…  Al distinguirme, no sé cómo, en la ventanilla, se bajó y fue a hablar con el detective de la puerta. Atiné a escuchar: “Padre, ya se lo dije, no puedo hacer nada, porque ya está aquí y tengo que realizar el chequeo de antecedentes, pero le prometo que serán los primeros datos que haré comprobar.” Mi paz se mantuvo imperturbable. Fueron varias horas y casi a medianoche oí mi nombre, salí a la puerta del corralón donde nos tenían, me entregaron mi cédula, me dieron un cogotazo y me dijeron: “¡Deja de meterte en vaina zángano!”

          Recuerdo el abrazo que le di a Chepe. Nos montamos en su carrito y me preguntó a donde quería ir. “Será a La Vega, pero a la comunidad, porque Rafael e Ivonne deben estar rendidos.”  Y a la casa de los curas, en la parte alta del barrio fuimos a tener. 

          Todos estos recuerdos se me alborotan cuando leo de los ataques reiterados del hijo ilustre de Monagas, ese que le encanta apropiarse de los periódicos y hasta de las cantinas en su época de cadete, contra esa muchacha de acero que se llama Sairam Rivas, y militante de Bandera Roja. Leo las publicaciones de ella y me parece oír de nuevo a “Pataruco”, esa verticalidad que roza la ingenuidad, que proclama una pureza que pensaba ya extinta.

El hombre fuerte, al que acusan de esfínteres débiles cuando de situaciones críticas se tratan, usa su show arrabalero, ese que llaman Con el Mazo Dando, para amenazarla con la Operación Tun Tun.

          La falta de hidalguía, la absoluta ausencia de caballerosidad, la inexistencia de pundonor, son cosas que todavía no logro entender. ¿Cuándo se abandonó el respeto a la dignidad del adversario? En qué momento nuestro país pasó a ser una réplica de aquella república que Boves y sus bandoleros soñaron, siempre será un incógnita a despejar…

 

© Alfredo Cedeño 


domingo, marzo 16, 2025

CASTA SECTA





          He sido, y soy, un crítico feroz de los políticos, en particular de los venezolanos. Creo que seguiré siéndolo, sus actuaciones no dejan otra opción. Son una secta que se ha convertido en una casta al amparo del trabajo de la nación. El tiempo, ese implacable juez que termina condenando a todos, suele poner a cada uno en el lugar que le toca.

          Una particularidad que caracteriza a esa fauna es su cara imperturbable ante cualquiera sea la situación. Son expertos jugadores de póker que mantienen un gesto adusto e inmutable.  Sea cual sea la barbaridad que digan o cometan, lo podemos ver en breve afirmando justo lo contrario. Cuando los sorprenden en el embuste, contradicción le llaman los catedráticos, la primera salida es acusar a los periodistas de haber manipulado lo que trató de manifestar. Al demostrarse que no es así aseguran con gesto de vestal ofendida: “Las condiciones han cambiado, y solo un estúpido no modifica su pensamiento”.

Y así se nos ha ido la vida. Los podemos ver llevando una existencia feliz. Comen, viajan, gastan, compran, joden, todo a costilla del quehacer político. Ninguno, léase bien; NINGUNO, vive de otra cosa que no sea de los negocios a expensas del erario. Ellos pasean felices y al paisano de a pie solo le queda estirar una mano mendigando.

Podrían llenarse miles de hojas con las jugarretas de esta gente que, invariablemente se ha dedicado a atiborrar sus faltriqueras, y la de toda la corte de lambiscones de los que suelen rodearse.   

Y siempre, siempre, siempre, entonando el mantra de su sacrificio por el bien de la nación.  No olvidemos que junto a ello exigen un absoluto vasallaje de la ciudadanía a cada uno de sus desbarres. Cuando alguien los emplaza suelen ofenderse. Ante cualquier desastre achacan al electorado de su mala elección.

Mientras tanto ellos siguen en su cuchipanda desenfrenada, son de apetito pantagruélico. No son extraños los casos como los de Juan Carlos Caldera, quien siendo diputado de Primero Justicia y representante de esa tolda ante el CNE, apareció en un video recibiendo fajos de billetes. Luego de su respectiva cuarentena, y silencio de rigor, por ahí sigue buscando una teta que ordeñar.

Debe decirse que él no es un extraterrestre, para nada, él es la manifestación por excelencia de nuestra secta política. En las elecciones legislativas del 1998, cuando todavía existían dos cámaras en el Congreso de la República, los principales partidos obtuvieron 33 senadores de 54 que constituían la del Senado. El partido de Chávez 8. En Diputados, lograron 114 de 207 y Chávez 35.  Pese a ello, e invocando el espíritu “político” A las fuerzas de la barbarie se le otorgó la presidencia del Senado, y al señor Capriles Radonski la de Diputado.

          En diferentes conversaciones privadas era común escuchar, palabras más o frases menos, algo así: “Eso no es nada, la institucionalidad no podrá ser atropellada por ese patán. Además, ¿quién sabe a la hora de las chiquitas cómo se maneja el aparato estatal? Está en nuestras manos, le guste o no.”

          Y así vimos el miércoles 16 de diciembre de 1998 a Raúl Pinto Peña, Enrique Ochoa Antich y Viviana Castro, integrantes de la Junta Directiva de la Fundación para los Derechos Humanos, introducir ante la otrora Corte Suprema de Justicia un escrito en el que asentaban: “...ha sido propósito nacional, recurrentemente propuesto producir una profunda reforma de nuestra Constitución.”  

Fue como dieron piso legal a la bendita Asamblea Constituyente del nunca bien denostado comandante intergaláctico.  En un gesto de clara alcahuetería Cecilia Sosa Gómez el martes 19 de enero de 1999 firmó la sentencia que daba luz verde a la Asamblea Constituyente chavista.

          Al poco tiempo surgieron voces como las de Jorge Olavarría, que el lunes 5 de julio de 1999, en su discurso como orador de orden en el aniquilado Congreso Nacional, al conmemorarse los 188 años de la Independencia de Venezuela, afirmó: “Estas no son las amenazas de un reformador que se niega tercamente a ser reformado. Son los anuncios de un destructor”.

Y la casta de nuevo reaccionó. La ya citada Sosa, por aquellos tiempos todavía presidenta del máximo tribunal venezolano, abandonó tempestuosamente, en medio del discurso del orador de orden, el hemiciclo mientras manifestaba su indignación ante el irrespeto a un acto solemne…

Otro que se rasgó las vestiduras fue Henrique Capriles, quien al finalizar el acto rechazó el discurso y se opuso a la solicitud de Olavarría en su propuesta de enjuiciar al jefe del Estado.  Además de ello lamentó mucho que se hubiera utilizado la tribuna del Congreso de la República para un discurso que no era cónsono con la fecha que se celebraba y “pidió disculpas a la población venezolana”.

Son, como decía mi padre, el mismo negro con diferente cachimbo; son todos esos ahora proclaman que es deber patriótico acudir a unas elecciones regionales. No sé qué es más indignante si la acción en sí, o el tono de esta parranda de mequetrefes que andan haciendo encendidos llamados. Todos aseguran que la vía es participar en la payasada del próximo 25 de mayo. 

No es votar, es botar del poder y sus circuitos sucedáneos a la casta completa, chavista y opositora, que solo está velando por sus bolsillos.  Y no es con unas elecciones preñadas de fraudes que lo podremos hacer.

 

© Alfredo Cedeño  

viernes, diciembre 02, 2022

¿QUÉ FUE, ESTA NIÑA?

 

En esa Caracas que nací y crecí si algo tenía sabroso era el tono cantarino y casi gutural de sus mujeres, el admirado, pero no por eso menos mal hablado, de Francisco Herrera Luque, que en paz descanse, decía con gesto pícaro y carcajada postrera que las caraqueñas hablaban como si lo tuvieran adentro. Mi abuela, la vieja Elvira, no era la excepción. Ella, con ese tono al que hice referencia, tenía una frase con la que ponía en su sitio o zanjaba las discusiones con alguna de las “muchachas” de la familia, o gente amiga, soltaba: ¿Qué fue, esta niña?  Y en esas cuatro palabras se encerraba todo un mundo de significados que iban desde el desconcierto hasta el desdén.

Esa expresión es la que me viene a la mente cuando veo el zafarrancho de la heredera del comandante intergaláctico con Raimundo y Segismundo. Comenzó con el ser ese que dice gobernar en Carabobo, a raíz de su última mamarrachada en la que en un “comic” aparece junto al padre de la ya citada hija del piache de Sabaneta, y el bigote salsero.

Ella escribió en su cuenta en la plataforma del pajarraco azul: Simple: “La mejor manera de honrar al comandante Chávez, es siguiendo su ejemplo de vida, de humildad y entrega. NUNCA haciendo un grotesco video de unos tontos superhéroes. Es una falta de respeto a la memoria de mi padre!! CHAVEZ VIVE EN EL ALMA DE SU PUEBLO!!” No había pasado mucho rato cuando el prófugo Rafael Ramírez, aquel de voz ceceante y atiplada que  en octubre del 2006 se inmortalizó al decir en uno de sus vacuos y somnolientos discursos que PDVSA era “doja, dojita de adiba abajo”, saltó cual poseso a desmelenarse y anunciar en la misma plataforma social: “Cuenta con todo mi apoyo @Maby80 en la defensa de la memoria y obra del Comandante Chávez, a nosotros nos han perseguido y exiliado por hacerlo, pero él vive en su ejemplo y obra revolucionaria siempre al lado del pueblo. No pueden convertir su imagen en una grotesca mercancía.”

No había pasado mucho cuando la hija del gañán ripostó: “No quiero ni necesito el apoyo de un delincuente como usted. De mi opinión como hija no se guinde para sus proyectos personales. Defender la memoria de Chávez, USTED? Jajaja por favor!!!” Gracias a los acuciosos, o entrépitos, como solían decir los viejos en mi casa, se ha salvado las palabras del ilustre señor Damidez, porque ahora cuando usted busca en las redes el mencionado trino solo se encuentra: “Lo sentimos, ese tweet ha sido eliminado.”

Han surgido sesudos análisis de los que ven en esta pelea de lavanderas, y pido perdón a estas esforzadas –y muchísimo más honradas– trabajadoras, el fin de la unidad chavista. Aseguran los mas pontificales que este resquebrajamiento “bien puede costarles el poder”, y siguen a la deriva en unos razonamientos que permiten entender por qué la peste roja se mantiene con las pezuñas más que afincadas, diría atornilladas, en el ejercicio del gobierno. Buenas intenciones y pésimos resultados.

A la final, todo esto ha quedado en una versión de mal gusto, como todo lo de ellos, de aquella canción de la Sonora Matancera en la que Songo le dio a Borondongo, y este a Bernabé, quien luego le dio a Muchilanga, quien la remato dándole a Burundanga porque se le hinchan los pies.

 

© Alfredo Cedeño  



viernes, noviembre 25, 2022

ABERRACIONES A LA CARTA


El Diccionario de la lengua española, hijo predilecto de la Real Academia Española, es bien preciso al definir lo que es una distopía, y se los copio a continuación: distopía: “Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana.”  ¿Se le ocurre a usted alguna palabra que represente mejor en lo que se ha convertido nuestro país? Tal vez sea hora de proponerle a la RAE que agregue un colofón a tal definición. Bien podría ser algo así como: “Se pueden ver ejemplos de dicha situación en Venezuela, así como en Cuba, lugar de origen de tales situaciones.”

La red de supercherías y tracalerías de todo orden y concierto a la que nos ha acostumbrado las élites criollas es digna de cualquier mente enfebrecida generando una novela negra surrealista. Es así como vemos la inauguración de tiendas fastuosas, concesionarios de autos de altísima gama –sólo falta que la muy flemática y británica Rolls Royce anuncie que volverá a abrir su tienda en Chacaíto–, fiestas de un tronío que ya hubiera querido un maharajá de la India. Pero de todas ellas la que se ha lucido de manera impecable es la que aglutina a la dirigencia política venezolana.

Llevamos años oyendo la cantaleta del diálogo con una persistencia digna de mejores causas. Han sobrado los defensores, por no decir alcahuetas, a los que creo sería más apropiado tildar de cabrones, de tales diligencias. En público y en privado he visto desmelenarse a más de uno clamando por la necesidad de negociar, una de las frases más manidas ha sido algo así como: O nos sentamos o nos matamos.

Mientras tanto la gavilla gobernante, que se sabe dueña de la ubre petrolera, sigue asesinando a todo aquel que se convierte en una amenaza seria a su reinado. Saben que con su bestialidad crean temor en la ciudadanía, amén de advertir así a cualquier díscolo que pretenda exigir unas reglas de juego distintas a las que ellos nos imponen. En cuanto a los organismos internacionales saben muy bien, Cuba, su experimentada tutora, le ha enseñado que son grupos de inútiles que hablan demasiado y hacen muy poco, así que cortar cabezas o matar a uno que otro alborotador no va a pasar más que de una eventual reconvención sin consecuencias. De supuestas intervenciones militares nada que hablar, ya el gallinero mundial está pre-alborotado   ante cualquier intento de la bestia imperialista.

Por todo esto es que no resulta nada extraño que Jorge “sonrisita” Rodríguez haya anunciado que a la mesa de dialogo gobierno oposición se incorporará en su lugar la muy sabrosa Camila Fabri, esposa de Alex Saab. ¿Qué vaina es esa? ¿Una extranjera, mujer de un extranjero, como cabeza de la misión del gobierno venezolano en las negociaciones sobre Venezuela? Y para corolario anuncia el Maquiavelo criollo que eso será mientras el barranquillero se incorpora a la mesa de negociación. Lo cual nos hace inferir que es cuestión de días que el ilustre embajador sea liberado para irse a México a representar al gobierno venezolano.

Me imagino que Saab habrá incluido entre sus exigencias que sea alojado, a costas del presupuesto venezolano, como tiene que ser, en el Moon Palace Cancún, al lado de playa Delfines. Es lo menos, ¿no creen ustedes?, que merece este mártir de la revolución que tan vilmente ha sido atropellado por los nefastos poderes que se oponen al triunfo de la revolución bolivariana.

Lo más pervertido de toda esta maroma es que la llamada delegación opositora soporta con gesto amable, y mansedumbre absoluta, semejante despropósito. Ya lo he dicho en otras ocasiones, pero no puedo dejar de repetirlo: ¿En manos de quién estamos?

 © Alfredo Cedeño  



viernes, noviembre 18, 2022

ALEGRÍA DE TÍSICOS

De no ser tan inmensa la tragedia que vive Venezuela, sería para reír hasta despatarrarse las declaraciones que todavía dan algunos “opositores” a la visita que hizo semanas atrás al super bigotes el presidente colombiano Gustavo Petro. El alboroto, que raya en el alborozo, es digno de un retiro de las Hijas de María donde apareciera la virgen de Lourdes. Las interpretaciones son variopintas y una más sesuda que la otra, hay una competencia feroz por ver quien realiza el análisis más profundo de la importancia de la visita del pisapasito paisano de Maduro. Hay hasta alguno que vaticina que este si es el comienzo del fin de la tiranía. ¿Se dan cuenta que casi dan risa?

Para que no se diga que son especulaciones mías, quiero tomar algunas citas, solo dos de ellas, de lo dicho por el economista, y otrora hombre fuerte de la guerrilla que desangró por largos años a su país mientras traficaba con cocaína por el mundo entero, y así poder valorarlas sin alharacas de legitimación que, a la larga, solo fortalecen al marido de Cilia.

“Queremos invitar a Chile, Bolivia, Ecuador y Perú a que acepten el reintegro de Venezuela a la Comunidad Andina”. La ovación a la frase del jerarca con aires de sacristán camandulero fue larga y sonora. Los más brillantes empezaron a gritar: Ajá, a ver qué hacen ahora Maduro y Diosdado con las riendas bien cortas.  Sin embargo, el vitoreo fue mayor cuando soltó aquello de: “Hemos solicitado el que Venezuela pueda reintegrarse al sistema interamericano de Derechos Humanos”. Y aquí la aclamación al hijo de Ciénaga de Oro fue digna de la recibida por Julio César al derrotar a Pompeyo en la batalla de Farsalia.

¿Es ignorancia o mala fe? No puede dejar de causarme estupor la euforia con que reciben los líderes egregios las frases sibilinas de este señor; la miopía es manifiesta. Parecieran no poder ver el osario preñado de carámbanos en que está convertido nuestro país, menos entender que el reclamo de don Gustavo tiene que ver con la nueva composición del escenario latinoamericano que, desde México hasta Argentina, es ahora aforado por gobiernos rojitos; salvo las honrosas excepciones de Ecuador, Paraguay, Uruguay, Panamá, Costa Rica, El Salvador y Guatemala. ¿Acaso creen que ese coro de zarrapastrosos que gobiernan el resto de las naciones va a condenar alguno de los abusos de Nicolás?

Bien me decía mi padre, con gesto áspero y voz severa: hágame el favor, hijo, métase en la cabeza una cosa, con pendejos no vaya ni a recoger mangos, porque esos van derechitos a recoger los que están piches.

 

© Alfredo Cedeño 

viernes, noviembre 11, 2022

ENTRE MITÓGRAFOS E “INFLUENCERS”

 

Pocas disciplinas se han extendido más en nuestros tiempos que la mitografía, pero aplicada a nuestros tiempos. Algunos le llaman leyendas urbanas, otros fake news, y así va la cantinela rodando. Debe decirse que en la actualidad quienes ejercen dicho oficio suelen poseer una ignorancia dogmática. Usted le puede poner al frente todos los elementos probatorios que desmienten sus afirmaciones y es en vano; ellos, con gesto altivo, llenos de una dignidad patriarcal y sobrancera, que ni los reyes católicos al recibir a Colón, se limitan a mirarle por encima de los espejuelos, cuando los usan, o encogerse de hombros, para continuar machacándonos con sus sartas de impertinencias.

Podemos encontrar “humoristas”, ¡Zapata ha de estarse revolcando con suma intranquilidad!, que se limitan a soltar palabras altisonantes de todo calibre, cuando no a mentarles la madre al primero que les provoca. Siempre tengo presente a Jaime Ballestas quien me recordaba frecuentemente que nunca le escuchó decir una grosería al ya mencionado Pedro León.    Gestos chabacanos, supuestas poses ingeniosas, salidas “graciosas”, no muestran otra cosa que pereza y escasez mental. Los aplausos sobran, las gracias son morisquetas que provocan la risa fácil, las nulidades engreídas se entronizan sobre una ovación arenosa de las que poco quedará cuando soplen nuevos vientos.

Otros especímenes de la misma fauna son los llamados “influencers”. ¡Hasta para eso son vagos!  Se han apropiado del término sajón, en búsqueda de cierto barniz que haga menos evidente su mediocridad. ¿Influyentes en qué? Quizás en carencias y miopía culturales. Cada vez semejan más una coreografía de pasos marcados por lo que el espectáculo pide y ordena. Se les ve absolutamente incapaces de hacer brillar un ingenio del que andan más que huérfanos. Si son mujeres las veremos despotricando peor que un chofer de camión divirtiéndose en algún bar de mala muerte en la carretera Lara-Zulia; lo más irónico es que sobran damas que encuentran divertida tales “actuaciones”. ¡Ay, Juana Sujo! En cuanto a los “caballeros”, invariablemente los vemos representar a mujeres, que causan una hilaridad alcahueta e inexplicable en las que realmente son, mientras se ponen trapos en la cabeza para simular cabellera.

Hasta hace poco tiempo, relativamente, los “progresistas” impusieron un culto a la pobreza que era omnímodo. Se nos fue moldeando, principalmente por medio de las manifestaciones creativas de cualquiera fuera su área, convirtiendo en pintoresca la miseria de los desheredados.  Los tiempos por excelencia de esa situación fue el llamado realismo socialista. Ser pobre era el summum de la vida, vimos a encumbrados voceros del “hombre nuevo” proclamar por la instauración del reino del proletariado, mientras ellos mostraban, con no poco orgullo, Rolex en sus muñecas. Y podría poner incontables ejemplos de similar tenor.

En estos días la situación se repite, solo que ahora es una nube de charlatanes, de cualquiera sea su identidad sexual, que nos van coaccionando con sus rebuznos y eructos a través de las benditas redes sociales. 

 © Alfredo Cedeño  

viernes, noviembre 04, 2022

¿SEGUIR CREYENDO?

Mi niñez es un aluvión de recuerdos sin orden ni concierto donde mis padres y mi abuela Elvira son todo. La vieja Elvira fue mi primera guarimba contra el rigor materno, siempre me amparaba contra cualquier acto disciplinario que Mercedes quería imponerme. Nunca pude haber tenido una consentidora más alcahueta que ella. Su olor era de recién bañada, no importaba la hora que fuera ella olía a limpio y a jabón Camay o Palmolive; con un genio de mil diablos que tenía fama entre la familia, pero que hacía un dulce de lechosa como nunca más he podido comer. Además de cuidarme y malcriarme me enseñó a leer, escribir y rezar.

Cierro los ojos y me veo en un velocípedo dando vueltas alrededor de ella, sentada en un mecedora de paletas en el centro de la sala, con una tabla, en la que estaban pintadas las letras y los números, y una larga vara de madera en su regazo. Ella me llamaba: Alfredo ven y dime que letra es esta. Y yo, que no iba en un triciclo sino en un dragón, continuaba girando a su alrededor hasta que ella me llamaba por tercera vez mientras alzaba la vara, de inmediato iba donde ella y su dedo algo encorvado me señalaba unas letras, se las decía y volvía a mis delirios aventureros.  En las noches, antes de dormirnos, confieso que dormí con ella hasta los cinco años, me hacía repetir una larga retahíla de oraciones y me enseñó a persignarme correctamente. Con ella fui por primera vez a misa en la iglesia San Pedro Apóstol en La Guaira, y aprendí a profesar una fe que aún conservo.

Al cumplir los nueve años llegué a vivir en Caraballeda, donde la, varias veces centenaria, iglesia de la Candelaria acogió mis manifestaciones creyentes.

Fue así como aprendí a creer en la comunión de los santos y en la santa iglesia católica, a pesar de los pesares. No es grato encontrarme ahora, en la recta final de la vida, poniendo en duda que valga la pena creer en la santa iglesia católica. A fin de cuentas, ¿qué es ella hoy en día?

Con no escasa desazón leo las noticias que llegan de Nigeria, casi de manera clandestina, donde los radicales islámicos están llevando a cabo un auténtico genocidio contra la población cristiana de ese país.

Esta nación africana el año pasado presenció el asesinato de 4.650 cristianos, cifra en crecimiento frente a los 3.530 del año 2020, tal como muestra el informe anual de la ONG Puertas Abiertas. Esa organización también revela que en dicho país en el 2021 hubo más de 2.500 cristianos secuestrados; superando ampliamente los 990 del año anterior. La mencionada organización reveló que Nigeria es el séptimo país del mundo donde los cristianos afrontan una persecución más dura por razón de su fe. Le superan: Afganistán, Corea del Norte, Somalia, Libia, Yemen y Eritrea.

          Las masacres de cristianos son pan de cada día en esos territorios. La semana pasada en la aldea de Gbeji, condado de Ukum, estado de Benue, al sur del país, fue el último escenario de uno de tales eventos. Allí una horda de milicianos fulani, una etnia de mayoría musulmana, asesinó a 70 cristianos.  ¿Y qué hacen las autoridades católicas? ¿Ha leído usted algún pronunciamiento del Pontífice progresista? El argentino ilustre, en junio pasado, envió un telegrama de condolencias a los familiares de las víctimas de un evento similar, cuando unos hombres armados entraron disparando a la iglesia San Francisco Javier de Owo, estado de Ondo, a la feligresía que celebraba Pentecostés. Tal vez el pronunciamiento papal se debió al impacto que tuvo en los noticieros mundiales esa información, porque en esta ocasión no ha dicho ni esta boca es mía.

¿Es esa la iglesia en la que crecí creyendo? No, por supuesto que no. Al menos uno esperaría la misma diligencia con la que el cura Francisco ha orado por los musulmanes en Irak, o cualquier otra de sus tantas plegarias que tanto gusta elevar por la justicia, no este silencio oprobioso, por decir lo menos. De las agencias de noticias, no era de extrañar su silencio, a ellas solo les interesa vender todo aquello que sea políticamente correcto. ¿En qué creer?


© Alfredo Cedeño  



viernes, octubre 28, 2022

TRÁFICO DE SUEÑOS

Todo aquel que juega con la dignidad del ser humano es execrable, por decir lo menos de semejantes basuras. Nada más preciado que la libertad, el libre albedrío, la posibilidad de escoger lo que se quiere sin daño o perjuicio a los que nos rodean. Sin embargo, cada vez son más reducidos las ocasiones en que realmente se puede ejercer la libertad; son infinitas las riendas que nos han ido imponiendo de manera paulatina e imperceptible. Largos años llevan varios investigadores demostrando como, por ejemplo, desde la industria publicitaria se juega a manipular e inducir nuestras decisiones bajo el manto de mensajes engañosos. Esa industria contemporánea en que se han convertido las organizaciones políticas es otra manifestación de ello. La peor de las sinergias que se haya podido producir fue la de esas dos disciplinas.  De eso poco se habla a profundidad y, por supuesto, nunca se toman decisiones para subsanar dicha situación.

En días recientes todos los espacios comunicacionales se han llenado con la denuncia del tráfico humano que ha surgido alrededor del éxodo masivo de los venezolanos. Esa hemorragia, por lo visto indetenible, ha venido mutando de año en año, casi que de semana a semana. Han surgido toda clase de vivianes para aprovecharse de esa dramática situación.  Hay los que han sacado beneficios monetarios de ello y otros que han tratado de obtener réditos políticos dándose ostentosos golpes de pecho al denunciar los horrores que ello implica. 

El tráfico humano de nuestros días no es una industria ajena al mundo revolucionario. Uno de los países más consumados en practicar de forma eficaz esa práctica es Cuba. Ahora se trata de teñir de gloria la llamada Operación Carlota cuando en octubre de 1975 se transportó a un grupo de instructores cubanos, que se dedicarían a formar batallones de combate de las Fuerzas Armadas Populares de Liberación de Angola. Se estima que alrededor de unos 450.000 antillanos, entre médicos, maestros, ingenieros y soldados, fueron enviados a ese país africano en los 16 años que duró el operativo mencionado. 

Otra de tales operaciones de tráfico humano llevado a cabo por la revolución fue el traslado de miles de trabajadores de la salud a Venezuela, en el marco de la Misión Barrio Adentro. Médicos, enfermeras, técnicos y terapeutas fueron enviados a nuestro país en condiciones esclavizantes de las cuales nunca se dijo nada. Sobraron los funcionarios planetarios que acudieron a cohonestar dicho plan, tal como hizo en su momento el médico coreano Lee Jong-wook, quien siendo Director General de la Organización Mundial de la Salud visitó uno de esos núcleos en un barrio de San Félix, estado Bolívar. Ningún “progresista” dijo siquiera esta boca es mía. Son los mismos que ahora claman al cielo ante el desplazamiento forzoso de los migrantes nacionales en Estados Unidos, donde algunos gobernadores republicanos han agarrado a lotes de ellos y los han trasladado a territorio demócrata, para sacudirse de encima el problema que significa el manejo de tal marea de gente que sigue llegando a través de la frontera con México.

La diferencia en esta ocasión, proclaman las almas sensibles del 2022, es que se está atropellando los derechos humanos de los emigrantes.  Ni de vaina dicen nada sobre la causa de semejante flujo de gente, que no puede siquiera sobrevivir en su país, y se lanza a tratar de lograr una vida siquiera libre. La hipocresía y alcahuetería da para eso y mucho más, en nombre de la ideología todo se vale, está permitido todo aquello que tengan a bien los redentores rojitos porque el hombre nuevo no hay lo que no justifique. De ese tráfico de sueños nadie se quiere percatar, o no les interesa hacerlo…

 

© Alfredo Cedeño  

viernes, octubre 21, 2022

IZQUIERDA RUFIANESCA

En varias ocasiones he escrito sobre la maravilla de nuestro idioma. Las palabras son aves volanderas y malcriadas, suelen volar con una libertad muy de ellas, van a su propio aire y ritmo, no hay manera de predecir, o marcarle, su rumbo. Hay quienes buscan de tratarlas como una soga que pueden lanzar de un lado al otro, pero suelen ser esfuerzos vanos. Ellas van picoteando aquí y allá hasta adquirir su significado, según el lugar donde llegan a fabricar su nido.  Lo que aquí es normal, allá puede ser una altisonancia capaz de poner en apuros a cualquier hijo de vecino por más ilustrado, o bien intencionado, que sea. Me pasó con “bicho” en Puerto Rico, donde es empleada para referirse de manera soez al órgano genital masculino; mientras que en nuestra Venezuela es utilizada por las más empingorotadas señoras, o las más humildes personas, con la mayor naturalidad del mundo.

Los ejemplos de tales manifestaciones polisémicas, para emplear un término tan empleado por el recordado Manuel Bermúdez, son inacabables. Uno de mis favoritos fue el vivido por el querido Luis Vizcaya en la capital española. Él es uno de los restauradores de obras en papel más calificados de nuestro país, no en balde dedicó media vida para formarse en París, New York y Madrid; quiero acotar que él es la gentileza hecha gente, de una suavidad en su hablar que siempre envidié, de una agudeza única y de unos modales exquisitos.

Estaba él comenzando su vida académica en la capital española en lo que toca a restauración, y un día se monta en un autobús, el único asiento disponible estaba ocupado por una señora entrada en años y carnes, que estaba apoltronada en medio de los dos puestos. Luis con su educación y suavidad de siempre se dirigió a la voluminosa matrona para pedirle cupo a su lado. Todavía él abre los ojos desmesuradamente al evocar el episodio: “Yo lo que vi fue que aquella señora empezó a ponerse roja como un tomate, y con una agilidad que nunca me podía imaginar en semejante masa, que debía ser pesada por arrobas en vez de kilos, sacó un ajoporro de la bolsa de mercado que cargaba y empezó a darme por la cabeza y llamarme atrevido. Alfredo, me querría morir, todo el mundo viéndome y aquella vaca parlante me daba sin parar, el conductor se estacionó y vino a ver qué pasaba. Y ella gritaba: ¡Es que me ha faltado el respeto! Y en medio de aquel escándalo, ya me veía arrastrado por la Guardia Civil a algún sucio calabozo, era inminente que pronto estaría encarcelado cual personaje de Dickens.  Cuando el chofer logró calmar a la doña poseída, me preguntó: A ver, chaval, ¿qué le has dicho a la señora? Y le respondí: Nada, pedirle que me diera espacio para sentarme. Y ella saltó: ¡Qué no!, deja de poner cara de tonto y repite, ¡si es que te atreves!, lo que me has dicho. ¡Si solo le dije que se corriera! Y en ese momento oí una carcajada colectiva que me dejó paralizado.”  Ahí le explicaron que “correrse” en la muy castiza Madrid equivalía a un orgasmo. Él le había pedido a la doña en cuestión que obtuviera el máximo placer a plena luz del día en un país que todavía vivía la opresión franquista.

Esa libertad es la que hace que palabras como chulo por ejemplo sea tan amplia. En México o Puerto Rico algo chulo es algo lindo, bonito, gracioso; también puede dársele connotación de guapo, apuesto. Sin embargo, es también sinónimo de rufián o proxeneta, es decir, y copiemos al diccionario: “Persona que obtiene beneficios de la prostitución de otra persona.” Este vocablo se ha extendido para definir a todos aquellos, y aquellas, que medran a costillas de los demás. En ese sentido los llamados hombres y mujeres de izquierda, o progresistas como les gusta ser tildados en estos tiempos de tribunas cibernéticas y cadalsos de redes sociales, han sido de una habilidad prodigiosa. En Venezuela se hicieron fortunas o se sumergieron en la dolce vita unos cuantos pilluelos de tomo y lomo, tanto a costa del propio Estado, que les otorgó innumerables canonjías, como de países “revolucionarios” que buscaban aupar el “proceso” en Venezuela.

Así vimos a procónsules de Castro y/o la URSS que recibían fondos para editoriales, o distribuidoras de cines, o festivales culturales. También la China de Mao tuvo su hombre de confianza, que regentaba una librería en pleno centro de Caracas y cursaba invitaciones a visitar la república popular china. Corea del Norte también tuvo su “embajador”, quien no se cansaba de entonar loas a Kim Il-sung y repartir sus obras completas en lujosas ediciones, mientras se dedicaba a silbar cuando se le preguntaba por el caso del poeta Alí Lameda. Este último un poeta caroreño, de verbo ágil y humor muy larense, cometió el pecado de hacer unos chistes tontos sobre el mandamás norcoreano, y ello le costó largos años de horror en sus prisiones, para el hombre de Kim eso había estado justificado. Casi olvidaba que otro “mecenas” fue Muammar Muhammad al-Gaddafi, cuyo representante invitaba a visitar, con viajes a cuerpo de rey, al “líder” libio a todos aquellos que pensaba podían bailarle el agua al déspota africano.

Es decir, esta pléyade progresista y angustiada por el bienestar del ser humano, que ya no grita por la justicia y la liberación del proletariado, que ahora se dedica a clamar por los derechos igualitarios de los chigüires y las marsopas, que agitan las banderas del movimiento gay junto a fotos del Ché, quien fuera un feroz verdugo de homosexuales en Cuba, y que andan vociferando por la paz, callan, cual la momia de Lenin, ante el delirio de zar del hijo de la señora Putin.  Al comienzo de su incursión en Ucrania no fueron pocos los que justificaron su derecho a invadir esa nación, muchos auguraban una victoria demoledora y una campaña breve en la que Zelinsky sería humillado y paseado cual fiera encadenada por las calles de Moscú. Han pasado los meses y la tortilla comienza a volverse y ahora los ucranianos no están en contraofensiva, más bien están en ofensiva y los chulos de costumbre saltan a pedir porque las fuerzas rusas no sean humilladas.

Las ubres a las cuales acudir cada vez les son más escasas. Secaron a Venezuela, Gadaffy sigue balanceándose en una cuerda, Norcorea no tiene sino para pagar los caprichos del gordito de turno, China ya no es la manirrota de lustros atrás, así que las únicas tetas que les quedan son Rusia e Irán; no tienen más remedio que arrodillarse para poder seguir mamando, no tienen tiempo para hablar. Como buenos chulos se dedican a esperar para pasar a recoger su mesada.

 © Alfredo Cedeño  


viernes, octubre 07, 2022

PRESENTE Y FUTURO ESTABULADOS

Estabulación es la palabra empleada para definir al hecho de guardar a los animales en establos, principalmente los llamados ganado equino, vacuno, ovino, caprino y porcino; así como las aves de corral. Esta fue la solución encontrada desde los primeros tiempos por el hombre, para proteger a sus fuentes de proteína y medios de transporte. Tan antiguo es que se han encontrado evidencias de instalaciones de este tipo que datan de la segunda mitad del cuarto milenio antes de Cristo, específicamente en el yacimiento arqueológico de Son Matge, en la serra de Tramuntana, de la isla de Mallorca. Este caso en particular fue estudiado por M. Mercè Bergadà, Víctor M. Guerrero y Josep Ensenyat de las universidades de Barcelona e Islas Baleares.

Aseguran estos investigadores en el resumen de su papel de trabajo: “Presentamos el estudio micromorfológico de las ocupaciones más antiguas del yacimiento de Son Matge que parecen corresponder al horizonte Neolítico-Calcolítico. Este registro está formado por una serie de niveles compuestos por restos vegetales y por excrementos de animales con una dieta herbívora, ovicaprinos. En algunos niveles, los componentes aparecen parcialmente quemados o en proceso de humificación y en otros están calcinados. De dicho análisis deducimos la utilización de la cavidad como lugar de estabulación donde se practicaban incendios como actividad de saneamiento. Se ha documentado también la existencia de una acumulación de restos vegetales distintos a los utilizados como lecho y como forraje y que lo interpretamos como elementos de cercado o de protección; ya que, podrían corresponder a restos de cañas.”

Como era de esperar aquellas cuevas originales fueron mutando y han llegado a ser los modernos establos que se pueden ver en las actuales instalaciones productoras de leche y carne, así como en los criaderos de bestias de carga o para uso deportivo o de transporte. En países de escaso desarrollo económico se encuentran pesebres y modelos rudimentarios para el cuido de los animales. Como era de esperarse, tales mecanismos fueron asumidos por unos cuantos vivianes, que nunca han faltado, ¡ni faltan!, para aplicarlos a nuestras vidas.  Fue así como surgieron los establos espirituales, en los cuales la santa madre iglesia se especializó de una manera magistral, que, en vez de protegernos de los temores propios de nuestras vidas, se dedicaron a fomentarlos para, por vía de la exaltación de la culpa y su transmutación en pecados, controlarnos obras, pensamientos y vidas. Por supuesto que los cobertizos se acomodaron a lo laico y fue así como los benditos partidos pasaron, de organizaciones para el bienestar colectivo de los pares como una manera de ver el mundo, a juntas de condominio en la que los más avispados se aprovechan para darse la gran vida a cuentas de las cuotas que los demás pagan religiosamente. 

Y ya que menciono lo eclesial de nuevo, vale la pena resaltar como ejemplo de esos establos contemporáneos erigidos, bajo la mirada complaciente y alcahueta de los llamados países democráticos, en los territorios musulmanes. En este caso usaré el caso del uso obligatorio del velo, hiyab, por parte de las mujeres que profesan dicha fe. En estos días se ha hecho noticia por el brutal asesinato de la muchacha iraní Mahsa Amini, ella fue ejecutada por la “policía moral” de su país por llevar mal colocada dicha prenda. Lo apestoso de este caso de violencia estatal contra un sector de la ciudadanía es que su uso no está prescrito en el Corán, pero las autoridades lo han impuesto. Aún más lamentables son los hermeneutas que han buscado fragmentos del citado libro sagrado para justificar dicha práctica abominable. Es un silencio cabrón el que guardan las mujeres “revolucionarias” del mundo entero ante semejantes muestras de represión; para las Cilia Flores, Irene Montero, Michelle Bachelet, Cristina Fernández de Kirchner, Dilma Rousseff, Camila Vallejo y demás urracas de similar plumaje, no hay motivo de queja alguna o llamado a protesta resonante.

Han ido construyéndonos establos de manera sigilosa, nos mantienen encerrados y sin derecho siquiera a pastar donde más nos guste o plazca. Una larga hilera de cubiles es nuestro hoy y mañana.

 

© Alfredo Cedeño 

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