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sábado, noviembre 19, 2016

NO ES QUE NO; ES QUE SÍ


                Más de veinte años atrás existió un micro institucional llamado Petróleo en gotas, que era  patrocinado por la ya desaparecida empresa petrolera venezolana MARAVEN. Como todo lo que gustan de hacer la nunca suficientemente denostada plaga rojichavista, ellos han producido una versión libre y, por supuesto, desmejorada de dicha serie divulgativa. El nombre del bodrio rojo bien podría ser Libertad en gotas.
                No voy a llover sobre mojado con la ya muy mentada bajada de pantalones ante el gobierno venezolano del sindicato dizque opositor, que bajo las siglas de MUD se arroga la representación de la colectividad venezolana. Es pertinente dejar en claro que en realidad esa cofradía de funámbulos pretenciosos son voceros de un cada vez menor segmento de quienes nos oponemos a esta pesadilla aparentemente inacabable en que se ha convertido el chavismo-madurismo.  Esa porción que dice ser opositora, pero que cada día se asemeja más a los llamados oficialistas, es atrabiliaria, enérgica y desmelenada cuando se trata de atacar a quienes nos oponemos a la sucesión de desbarres de sus “líderes”.
                Para esa corporación opositora no hay herejía mayor que exigir transparencia a un grupo que por lo visto no sabe usar, y creo que ni idea tienen de su existencia, ese pequeño aparato inventado por los chinos en el siglo IX y que conocemos como brújula, porque su estado de extravío es permanente. Las respuestas de ese feroz grupo de acólitos va desde aquellos que se desgañitan en las redes sociales acusándonos de guerreros del teclado, o resistencia apátrida mayamera, o cualquier otra lindeza de similar tenor; y también los hay aquellos con mayores pretensiones intelectualosas que se lanzan con aires de mastines napolitanos a nuestras yugulares.  En realidad son perritos falderos del ya citado grupete de “dirigentes”.
                Y es cuando comienzas a formularte una y mil preguntas: ¿Dónde se nos perdió el camino de manera tan evidente? ¿Cuándo fue que gente gritona, mal vestida y recién enzapatada se convirtió en un “formador de opinión”? ¿En qué momento gente que presumes formada, con visión académica, aparece al lado de semejante fauna dando gritos destemplados y exigiendo con voz de eruditos inmarcesibles que aquellos que tengan propuestas que salgan y las hagan? ¿Por qué abundan como la verdolaga los resignados que claman a los cuatro vientos que con estos bueyes cansados que tenemos es con los que hay que arar? Es cuando te dices a ti mismo: ¡Qué vaina Alfredo, el país se nos jodió!
                Pese a ese ataque de pesimismo, debidamente justificado, por demás, mi fe dogmática en mi país se impone. Porque cuando un chihuahua malhumorado con aires de doberman enfila contra María Corina, terminas por sonreírte ante la beligerancia de ese cachorro que ladra desde atrás de las faldas de su dueña que lo saca a pasear de tarde a perturbar la tranquilidad del vecindario. Lo mismo ocurre al leer al Juan Charrasqueado ilustrado que se abre la camisa y exige propuestas; por lo visto él no sabe que hombres como Ramón Piñango, Werner Corrales o José Toro Hardy –por solo citar los primeros que me vienen a la mente– llevan toda una vida estructurando propuestas para que el país no sea más un campamento dirigido por una comandita de robagallinas que ni vergüenzas tienen.
                No puedo dejar de pensar en quienes abogan por la también citada manada de bueyes desjarretados. ¿Por qué aguantar esos castrados con el lamentable consuelo de que es lo que hay y no aspirar a que tengamos dirigentes que sean capaces de negociar pero obtener algo a cambio? ¿Por qué hay que aguantarse un lamentable Ocariz hablando de detenidos que sin las agallas necesarias en la oportunidad no habló de presos políticos mientras aparecía desternillándose de risa al lado de ese Mefistófeles criollo llamado Jorge Rodríguez? ¿Quién y cuándo eligió a ese bojote mal amarrado llamado Timoteo Zambrano a sentarse en la bendita mesa de negociaciones? ¿A santo de qué hay que tolerar una supuesta infalibilidad vaticana que pretende pastorearnos a su real saber y antojo?
                Mientras tanto los perros de presa tratan de producir eso que los españoles definen tan castizamente como acojonamiento en quienes reclamamos claridad y transparencia. Insisten en tratar de asustarnos para que no nos tachen de lo que se les de su realísima gana, para buscar que cada vez nos autocensuremos más.  Afortunadamente cada vez somos más, y más fuertes, las voces de quienes emplazamos a esa mojiganga meliflua. Cómo será que hasta un hombre tan parco como monseñor Ovidio Pérez Morales ‏se pronunció por twitter en la noche del lunes 14: “¿Dialogar en Caracas sin liberar al Alcalde Metropolitano de Caracas, preso político? ¿Y sin liberar a todos los presos políticos?” Y no sólo él, días después el muy ponderado Eddie Ramírez, hombre que siempre ha defendido con fundadas reservas a la MUD, esta vez no pudo aguantarse e indignado escribió: “Hay que decir con respeto  que lo concedido al régimen fue un crimen, una estupidez y un incumplimiento de lo que nos prometieron”.
                Me imagino que el gastado trapiche opositor en los próximos días arremeterá abiertamente contra Leopoldo, tal como hicieron contra María Corina. Y es necesario destacar que ante los ladridos de estafadora contra ella, la MUD no dijo ni pío, mucho menos se excusaron ante semejante imbecilidad. Trapiche que el día menos pensado veremos inmovilizarse cuando entre sus engranajes se incruste una colectividad que está con la paciencia hecha trizas y harta de sus jugadas de titiriteros de medio pelo.

© Alfredo Cedeño

sábado, agosto 15, 2015

DESEOS NO EMPREÑAN

   

             Los viejos son dueños de la sabiduría que les otorgan los años vividos. A mi abuela le oí decir más de una vez: Deseos no empreñan, frase que calza perfectamente con el momento que vivimos. Estamos viendo malabarismos verbales que no cesan de hacer arriesgados e irresponsables vuelos sobre la escasa fe que nos queda a los venezolanos en la casta política nacional. No podíamos esperar otra cosa de los señores que han tenido en sus manos las riendas gubernamentales en la última década y media. ¿Pero era eso lo que esperábamos de los que se suponen están de nuestro lado?

                No es necesario hablar de la roja quincalla verbal –Rómulo Betancourt dixit–del difunto y de su heredero, era de esperarse, ni de su despliegue de baratijas y espejitos para engañar a los incautos, para estafar a quienes compraron el “paquete cubano” que significó el cacareado socialismo del siglo XXI. Reitero, no es pertinente abundar en ello, porque bien sabemos y hemos vivido lo que esa estafa política y de ideales ha sido. Pero… ¿Del lado de acá de la baranda merecemos ese espejismo en que se nos ha terminado por convertir la dizque “oposición”?  ¿Nos merecemos esta sarta de retruécanos, y frases manidas hasta deshilacharse, que nos pretenden embutir y por las cuales, además, nos exigen les demos un cheque en blanco de apoyo?

                Por momentos, y aunque es duro como sancocho de piedra para digerir, la arrogancia roja a veces luce desbordada ante el engreimiento de aquellos que aseguran tener –ahora sí– el triunfo en el bolsillo. Hemos visto con asombro, y con el entusiasta aplauso de un público rabioso, que cada vez es más escaso, el anuncio de futuras destituciones de altos funcionarios por obras y gracias de la Asamblea Nacional. ¡Ojo!, estamos hablando de un ente que todavía no se controla, pero por lo visto para el viejo vicio de contar los pollos antes de nacer no se ha encontrado todavía la vacuna pertinente.  También hemos visto la intemperancia mostrarse en todo su esplendor y arremeter contra El Nacional, por no haber puesto en la primera página las palabras del jovencito aquel, de cuyo nombre prefiero no acordarme y para quien el tiempo de Dios es perfecto; frase que también usó en su momento el desaparecido líder de los colectivos rojitos, José Odremán, antes de caer muerto en choque con agentes del CICPC. Poco le faltó para que dijera como el otro: Dios proveerá.

                Cada vez es mayor la cantidad de quienes pedimos una reorientación de la dinámica ejecutada hasta ahora, la sordera es de antología. A veces me pregunto si no será que con la escasez existente no consiguen baterías para sus respectivas prótesis, y poder escuchar las alertas emitidas desde diferentes puntos.  Sin dejar de mencionar que son muchos los que callan, para no sentir sobre sí a los demonios de los atezados guerreros de la “dignidad herida” de la oposición, y de su serallo de corifeos y plañideras devenidos en defensores de la virginidad de Bernarda Alba. En primer lugar del arsenal defensivo está el látigo de antipolítico, con el cual buscan infructuosamente callar a los disidentes. ¿Me pueden decir quiénes más que ellos mismos han trabajado de manera concienzuda en labrar esa senda?

Es copiosa la cantidad de corroboraciones a lo que digo, y enumero. 1. ¿No recuerdan a Yon Goicochea? Desplazado de su lugar natural donde debía ser candidato a la Asamblea Nacional para colocar a un señor que ahora aparece como candidato por Lara; pero no sólo lo sacan de la carrera sino que meten como suplente de María Corina Machado al ahora no suficientemente denostado Ricardo Sánchez. ¿Quién tiene la culpa, el ciego o quien le dio el garrote? 2. ¿Cómo pedirle a los electores aragüeños que voten por Ismael García? Este personaje, quien entre otras medallas a exhibir en su hoja de vida puede mostrar la creación de la mal llamada “Lista Tascón”, que en realidad debiera llamarse “Lista Ismael” porque fue el instigador de semejante canallada contra más de medio país. Sin dejar de mencionar que fue quien arremetió el 10 de abril del 2002 con sus bandas armadas contra los inermes trabajadores de PDVSA en Chuao, y quien quiera corroborarlo que le pregunte al propio Horacio Medina; tampoco puedo dejar de referir que cuando Carlos Fernández era trasladado a los tribunales eran los amiguetes del señor García, con él a la cabeza, quienes pretendían obligar a los DISIP que lo presentaban a que fuera encerrado en los calabozos del sótano del Palacio de Justicia. ¿Nunca oyeron aquello de que el que se quema con leche al ver una vaca llora?

¿Acaso van a crucificar ahora por “tirapiedras” a Ramón Piñango? Él ha venido señalando de una y mil formas la necesidad de hacer cambios en la manera como se han dirigido las acciones políticas opositoras. Transcribo dos trozos de sus artículos publicados, el primero hace apenas cuatro días: “Vamos hacia un país más y más precario en lo económico, más inseguro y más ilegal a todo nivel. ¿En esta circunstancia, qué puede hacer quienes se presentan como opción de gobierno? (…) ¿Se va a seguir evadiendo el llamar al régimen “dictadura”?”. Este otro segmento es de hace seis meses: “Preocupa el liderazgo opositor que no le dice al país hacia dónde vamos en el corto plazo. Por ejemplo, para nada se hace mención del número de asesinatos y secuestrados que tendremos en los meses venideros, ni de los muertos por carencia de medicinas o insumos médicos.” Otro que ha alzado su voz en distintas oportunidades ha sido Claudio Fermín, quien en su último artículo arranca así: “Podría pensarse que ha operado cierto mimetismo que llevó a dirigentes de oposición a actuar conforme a procedimientos propios de dirigentes del PSUV a quienes denominan jefes del régimen.” 

                Hasta ahora lo que se ha insistido es en solicitar que se manejen de manera diferente las cosas y que se oiga a la gente, a ese pueblo del que tanto se ufanan de representar y querer interpretar en sus aspiraciones. Si es así, ¿por qué no se realizaron elecciones en todos los puestos de las planchas y terminaron imponiendo a cuanto bicho de uña decidieron amparar los partidos políticos? Y así como Fermín y Piñango también han hablado José Vicente Carrasquero, Antonio Rivero González y muchos otros, a los cuales no se les responde de manera clara y meridiana. Hasta ahora se ha pretendido zanjar por medio de eufemismos y medias verdades un escenario crítico, y lo único que ocurre es que cada día se ahondan más las diferencias, y se abona mejor el camino para un posible triunfo de los rojitos el venidero diciembre.

                Angustia que sea una situación que ocurre en todo el país. Es emblemática la situación de Anzoátegui con el caso de Marcos Figueroa. Este señor originalmente fue locutor de la televisora TVO en ese estado, de donde salió para Órbita Radio, donde tuvo un programa de corte popular, “Gente en el aire”, donde hacía denuncias sobre las necesidades de las barriadas populares; allí estuvo hasta que vino la ola de cierres de emisoras en el 2009 que lo dejó sin empleo. Ese mismo año fue candidato a la Alcaldía de Puerto la Cruz, comicios que pierde frente al candidato rojo Stalin Fuentes. En el año 2010 el turco Eleazar Jusef, dueño de las emisoras Rumba comienza a producir el programa “La Tropa”, de corte similar al que anteriormente Figueroa conducía y lo llama para que lo haga, ello lo mantenía en el candelero informativo de la zona, es así como llegan las elecciones del 2010 a la Asamblea Nacional, donde va como candidato de consenso aupado por Primero Justicia. Aprovecho de hacer un alto para decir que esta organización siempre fue la fuente de financiamiento y postulación del señor Figueroa. En las citadas votaciones nuestro amigo gana el curul al cual aspiraba, pero en 2012 insiste en ser Alcalde de Puerto La Cruz y nuevamente pierde, esta vez frente a Maglio Ordoñez. Este señor es el que ahora armó una pataleta porque al realizarse primarias en el llamado circuito 4 Armando Armas le saca una clara ventaja, lo cual hizo que fuera Armas proclamado candidato de la Unidad en esa circunscripción. Lo cierto es que al poco tiempo el señor Figueroa se inscribe como candidato “independiente” para las elecciones venideras postulado por un movimiento llamado DALE, mientras son muchas las voces locales que afirman que en realidad esta candidatura está siendo financiada por el chavismo para debilitar la posibilidad opositora.

                Ejemplo como este, del perifoneador devenido en político, son numerosos en todo el país,  y la colectividad espera ansiosa una postura firme y decidida para corregir semejantes entuertos. Lo que percibe la gente es vacilación, mediastintas, jugadas en las que ni siquiera disimulan los intereses. No puede uno más que suscribir las palabras del negro Claudio Fermín: “Tanta gritería en contra del totalitarismo y de la dictadura ha dejado afónicos a unos cuantos fanáticos de la mesa, hasta el punto de hablar ahora con voz gobiernera.”


© Alfredo Cedeño
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