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miércoles, octubre 04, 2017

COMPAÑÍA DE DEMOLICIÓN

                
                Al César lo que es del César, asegura con sabiduría el viejo refrán. Y si algo hay que reconocerle al chavismo es su capacidad de destrucción, son algo así como esas viejas imágenes de una gran bola de acero que todo lo arrasa al ritmo de su bamboleo. No solo ha acabado con nuestra economía, sino también con nuestro sistema de salud, los rezagos de la clase media (que había logrado sobrevivir a los desmanes de una casta política que ahora exige ser tratada como la versión posmodernista de Moisés), la producción petrolera, la industria eléctrica, y todo cuanto pueda uno imaginarse.
                La obra de ruina que han ido dejando a su paso es comparable solo con las condiciones por demás lamentosas de Cuba en su generalidad. Pasear por las calles de La Habana es ruinoso para el ánimo de cualquiera, construcciones que al imaginarlas en buenas condiciones de mantenimiento te puedes suponer la preciosura de entorno que podría ser.  Ni hablar de su sistema de transporte público capitalino, es deprimente ver a hombres, mujeres y niños apelmazados en las rastras de transportar caña de azúcar donde son arracimados cual rebaños en camino a un potrero, cuando no a un matadero.
                Es una larguísima lista de ejemplos que podrían ser citados, no solo en La Habana, o en Moscú, también pueden mentarse las zonas liberadas del mando de la guerrilla colombiana vecina a la que ahora en nombre de la paz se le quiere otorgar cuanta prebenda cualquiera puede suponer.
                La obra de implantación de modelos decadentes ha sido de tal magnitud que lo ético ha sido socavado de manera perversa.  Hasta el modelo de lucha que significó para el mundo la forma cómo fue enfrentada y derrotada la dictadura de Pérez Jiménez ha sido exterminada. Ahora las dictaduras se enfrentan por vía electoral, y no cesan de invocar el ejemplo de Pinochet. Olvidan el pequeño detalle de que Chile tenía unas instituciones militares que no habían sido manoseadas, ultrajadas y prostituidas en su esencia como ha sido el caso de las fuerzas armadas venezolanas.
                Y debo decir que los abusos contra nuestros hombres de armas no son de reciente data, fueron abusadas por los rojos, lo fueron por la cuarta y son ahora vilipendiadas por los mudecos que le exigen una sumisión total y pago de unas penitencias de obediencia sumisa.
                No puedo evitar imaginar a Pompeyo Márquez llamando a votar contra Pérez Jiménez. Menos puedo dejar de evocar a dirigentes como Leonardo Ruiz Pineda, Antonio Pinto Salinas y Alberto Carnevalli. Sin dejar de lado a los oficiales León Droz Blanco, Wilfrido Omaña y Jesús Alberto Blanco entre muchos otros. Panteón de héroes pervertido por una historia que el chavismo ha borrado para lograr implantar nuevos paradigmas de lucha.  Cosas veredes…

© Alfredo Cedeño

sábado, septiembre 24, 2016

CANALLOCRACIA


En 1905  la Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, de Madrid publicó uno de los libros más preciosos de Rubén Darío: Cantos de vida y esperanza. Casi a la mitad de ese libro hay uno de sus poemas que debe ser de los más citados del poeta nicaragüense, me refiero a Canción de Otoño en Primavera, al cual pertenecen los muy manidos versos
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
                La mortificación por su pérdida es un tema recurrente a lo largo de la historia humana.  Antes de Darío ya Herodoto de Halicarnaso unos cuantos siglos previos a Cristo en el tercer libro de su Historias habló de una fuente que existía en Etiopía y se menciona en una entrevista entre el rey de Etiopía y los embajadores del rey persa Cambises.  Las historias tejidas alrededor de dicha fuente son infinitas, van desde el descubrimiento de lo que hoy es Florida, al sur de Estados Unidos, por parte de Juan Ponce de León quien buscando la dichosa fuente llegó a tales territorios; y siguen por la tan celebrada canción Caballo Viejo de Simón Díaz, sin olvidar los avances de la llamada medicina antienvejecimiento, así como el uso de los muy alabados mosqueteros sexuales masculinos tadalafil, sildenafil, y vardenafil, más conocidos como Cialis, Viagra, y Levitra, que han hecho renacer con vigor y turgencia una ola de galanes otoñales quienes a menudo no saben entender su decadencia. Ni hablar del uso, gozo y disfrute de las prótesis mamarias y estiramientos dérmicos entre las damas.
                Sin embargo, es cierto que la sabiduría que otorgan los años ha sido fundamental para algunos, como en el caso de Colón que a los 46 descubrió América. Otro ejemplo donde la senectud no ha sido obstáculo es el caso de Leonardo Da Vinci que a los 51 años comenzó a pintar La Gioconda; también puedo mencionar a Miguel Ángel quien vivió 89 años pero que a los 37 años había pintado la Capilla Sixtina. Otro de larga vida fue Goethe quien aguantó 82 años, pero que en 1773 (¡tenía 24 años!) ya había escrito Fausto, obra que siguió retocando hasta 1790. También fueron sexagenarios Miguel de Cervantes, 69 años, y Aristóteles, que alcanzó los 62. Dante Alighieri apenas vivió 56 años, pero a los 39 comenzó la Divina Comedia y dejo para último ejemplo en esta oportunidad a Shakespeare que solo cumplió 52 años. 
                Es necesario decir que como ellos hubo muchos otros, pero por lo general fueron jóvenes quienes legaron gestas a la humanidad. Alejandro Magno tenía 20 cuando tomó las riendas del poder en Macedonia y al morir a los 32 años de edad había unificado el mundo conocido, en sólo 12  años sentó las bases para lo que es la humanidad hoy.  Martín Luther King tenía 26 cuando Rosa Parks fue arrestada por violar las leyes segregacionistas de Montgomery, Alabama, Estados Unidos, y ese desconocido pastor fue la cabeza de un poderoso movimiento civil que cambió el escenario sociopolítico estadounidense.
                Si nos venimos a nuestro patio encontramos que a los 45 años Rómulo Gallegos publicó Doña Bárbara, a los 38 años Antonio Estévez estrenó La Cantata Criolla, a los 25 Arturo Uslar Pietri se ganó su espacio con Lanzas Coloradas, y Leoncio Martínez (Leo) a los 20 era un consagrado caricaturista que a los 35 fundó Fantoches, honroso bastión de lucha aguda contra Gómez.  Y ya que entro al mentidero político criollo es necesario mencionar a tres andinos excepcionales. Leonardo Ruiz Pineda, de Rubio, estado Táchira, quien sólo tenía 36 años cuando era secretario general de Acción Democrática y la Seguridad Nacional lo asesinó en San Agustín del Sur. Alberto Carnevali, otro gocho, de Mérida por más señas, fue otra leyenda del partido blanco.  Cuando tumban a Gallegos era su secretario general y se puso al frente de la clandestinidad. Tanta vaina echó que puso de cabeza al gobierno, lo buscaron bajo cielo y tierra hasta que el 8 de mayo del 51 lo ponen preso y dos meses más tarde cuando lo trasladan para un chequeo en el Puesto de Socorro que estaba en la esquina de Salas, pleno centro de Caracas, se les escapa. Esa fuga lo convirtió en un héroe y le subió al millón por ciento la moral a todo el mundo y significó un carajazo bien fuerte a la dictadura.  Sus logros organizativos contra las elecciones del 52 fueron memorables. En enero del 53 lo atrapan y lo mandan a la penitenciaría de San Juan de Los Morros. Allá se agrava de tal modo que lo tienen que operar del estómago el 6 de abril y el 20 de mayo murió. Tenía 38 años. 
Otro que tampoco alcanzaría los cuarentas fue Antonio Pinto Salinas, también cayó a los 38 años. Había sido diputado por Mérida cuando la Constituyente del 46 y bien vale la pena contar de él que era bisnieto de Manuel Rojas, el venezolano que estuvo al frente del Grito de Lares, en septiembre de 1868, por la libertad de Puerto Rico.  Cuando tumban a Gallegos, Pinto Salinas pasa a la resistencia y su casa se la llegaron a allanar hasta tres veces en una noche.    Tan al tanto estaba Pinto Salinas de lo que le esperaba que cuando muere Carnevali le dice a quienes en ese momento eran sus compañeros de escondite, Simón Alberto Consalvi y Rigoberto Henríquez Vera, que él era el próximo en caer.  Se organizó su escape hacia Trinidad por Güiria, pero dando un rodeo por los llanos.  Salieron la noche del martes 9 de junio del 53. No bien salieron un tal Mascareño, que llevaba dos años infiltrado, revela a la Seguridad Nacional la ruta, placa del carro, nombre de los acompañantes…  Cuando llegan el miércoles 10, al mediodía, a Pariaguán, los paran en una alcabala y los llevan a la sede de La Seguridad Nacional en El Tigre. Allá llega una comisión que mandaron desde Caracas y apenas entran salen de vuelta, por la misma vía del llano.  Salen en dos camionetas, Pinto Salinas iba en la de adelante, y cuando llegaron a Valle de La Pascua se pararon dizque a descansar hasta que les llegó la noche.  A eso de las diez siguieron camino.  Hasta que ya siendo jueves, 11 de junio del 53, para ser exactos, llegando al sitio que llaman Cueva del Tigre, Braulio Barreto, célebre esbirro de esos días, manda a parar el carro, se voltea y le dice que le había llegado su hora y lo manda a bajar. Antonio iba vestido de camisa caqui y pantalón de casimir a rayas, gris.
                Los sarcasmos, o sabrá Dios qué carajo son, de la vida es que cuando murió Carnevali, la propia SN había hecho una fosa para enterrarlo, pero como la familia logró llevárselo a enterrar en Mérida, veinte días más tarde, cuando matan a Pinto Salinas donde lo entierran es ahí.  Y para completar con los signos de la vida, que será el diablo quien los entiende, Leonardo y Carnevali habían nacido los dos un 28 de septiembre, Ruiz Pineda en Rubio, Táchira, en 1916 y Alberto en Mucurubá, Mérida, en el 1914.
                Voy leyendo mis notas para escribir estas líneas y no puedo evitar establecer los paralelismos del caso con nuestro actual escenario.  Y reviso las edades de las joyas rojas para encontrarme que uno de los más pichones es esa suerte de Mefistófeles criollo llamado Jorge Rodríguez con 50 años; luego veo que Tibisay Lucena tiene 57; la primera combatiente, doña Cilia tía de los narcos, 63;  Herman Escarrá 64; Aristóbulo 69 y el insepultable José Vicente 87 años. En ese limbo de quienes fueron y ya no son vemos a Ismael García con 62 y la palma se la lleva el ahora prócer Luis Miquilena con 97.  Si damos un vistazo somero al campo opositor encontramos al señor de las Cejas de Oro, julio borges, con 46; Henri Falcón 55; Chúo Torrealba 58; Ramos Allup 72 y Teodoro 84.
                Y al pensar en todo esto no controlo las náuseas que me provoca el secuestro del país por parte de la casta política que además se excita y enfurece cuando se le hace ver sus desbarres. La jauría rabiosa de plañideras y corifeos se enardece cuando se habla de los vínculos familiares entre un vocero de la oposición y el presidente de un partido político, o se mencionan los vínculos entre cierto aspirante presidencial y su cuñado y suegro con el sector eléctrico y las pingües ganancias logradas en contratos con los gobiernos rojitos. Me imagino que en breve también bramarán contra quienes hablan de los vínculos de la pareja presidencial con los sobrinos detenidos en Haití. ¿O de ellos sí se puede? ¿Es que se mantiene el doble rasero para medir?
                La voluntad nacional está secuestrada por una cofradía de canallas, de ambas aceras, que se han dedicado sistemática y consecuentemente a hacer lo que les da la gana y no hay santo que pueda hablar, so pena de ser estigmatizado de manera inmediata. La bendita “dirigencia” opositora, hábil como mono de prestidigitador, se ha robado una y mil veces los logros de la colectividad. Lo hicieron el 11 de abril del 2002, lo hicieron luego con el paro cívico de diciembre de ese año, y luego sacrificaron de manera bastarda a los empleados, trabajadores y propia empresa petrolera. Más adelante escurrieron el bulto y no fueron capaces de salir a ganarse los votos para las elecciones legislativas del 2005 y le entregaron en bandeja de plata la Asamblea Nacional a Chávez. Más tarde, en mayo de 2007 fueron los estudiantes, ¡Juventud divino tesoro!, quienes sacudieron las calles ante el cierre de RCTV y se permitió el triunfo en diciembre de ese mismo año. Triunfo que de inmediato los simios mañosos de los partidos se apropiaron, para en poco tiempo sacar de juego al más talentoso de ese grupo de dirigentes universitarios, Yon Goicochea, en beneficio de Alfonso Marquina, mientras entronizaban a Ricardo Sánchez quien luego apareció al lado del chavismo.
                Es la misma “dirigencia” que ha ido acaparando todas las iniciativas exitosas que ellos son incapaces de formular, para luego exigir una obsecuencia oficiosa a sus imbecilidades. Son los mismos que luego de querer hacer ver que la iniciativa de Capriles, inmediatamente apoyada desde la cárcel por Leopoldo, del 1 de septiembre fue de ellos, para luego quedar en evidencia de su mísera capacidad de convocatoria con la posterior jornada de supuesta tomas de las sedes del CNE. Es muy larga la lista de despropósitos cometidos por ese cascarón sin rumbo en que ha devenido la MUDa. Y pretenden que el silencio sea la respuesta a todos ellos, exigen una solidaridad absoluta bajo el ya asqueante argumento de que no podemos señalar estas barbaridades porque es hacerle el juego al gobierno, mientras sus perritos falderos repiten cual cacatúas: guerreros del teclado, oposición mayamera. Es el nuevo denigrar acuñado para tratar de hacernos callar a los pocos disidentes que no vamos a dejar de apuntar tanta imbecilidad de estos renacuajos.
                En la ya citada obra de Rubén Darío leo y entono de su antepenúltimo poema, Letanía de nuestro señor don Quijote:
De rudos malsines,
falsos paladines,
y espíritus finos y blandos y ruines,
del hampa que sacia
su canallocracia
con burlar la gloria, la vida, el honor,
del puñal con gracia,
¡líbranos, señor!

© Alfredo Cedeño

sábado, septiembre 17, 2016

PEDIMOS LUZ

 
 
En 1772 todo el Madrid intelectual fue sacudido por la imprenta de Don Antonio de Sancha, quien publicó en dicho año LOS ERUDITOS A LA VIOLETA, ó curso completo de todas las ciencias compuesto por don Joseph Vazquez. Y todos sabían que en realidad el autor de dicha pieza era José Cadalso. Esas páginas eran una sátira implacable a la conducta de ciertos personajes, que gozando de una muy superficial formación y de una ignorancia supina se pavoneaban cual émulos hispánicos de Voltaire.
Él haciendo honor a su apellido erigió con palabras corrosivas un verdadero patíbulo para la horda de asnos que saturaban el ambiente. En su primera lección, la correspondiente al día lunes, no pudo ser más exacto al describir cierto arquetipo conductual que por estos días se me antoja muy presente en nuestro escenario político: “Desechad todo género de moderación con los iguales, toda clase de respeto a los mayores, y toda especie de compasión a los inferiores; y conseguiréis justamente el nombre de sabios; adquiriéndoos tanto más renombre cuanto lo ostentéis con más presunción, adornándoos con la erudición siguiente”.
¿Cómo no pensar en ese párrafo al ver el comportamiento de ciertos señores muy oficiosos en estos días de tanta opacidad? ¿Cómo no relacionarlo con tantos infelices devenidos en “negociadores” de la desgracia infinita que vive Venezuela? ¿Es desconsideración de uno también relacionarlos con este otro párrafo de dicha obra: “Las ciencias no han de servir más que para lucir en los estrados, paseos, luneta de las comedias, tertulias, antesalas de poderoso, y cafés, y para ensoberbecernos, llenarnos de orgullo, hacernos intratables, e infundirnos un sumo desprecio para con todos los que no nos admiren. Este es su objeto, su naturaleza, su principio y su fin”?
Uno ve a Timoteo Zambrano, moviéndose cual títere de prestidigitador, ensalzando ora a Zapatero, ora despotricando de Mercosur y aquel viejo adagio: piensa mal y acertarás, parece anunciarse con candilejas en una marquesina propia de un lenocinio regentado por don Timo.  Este par de citas también parecieran haberse convertido en el leitmotiv de cierto coro de obsecuentes que raudos entonan su sonsonete ante cualquier asomo de critica a ese ente amorfo, y cada vez más cercano al agua –por aquello de lo inodoro, incoloro e insípido– en que ha devenido la MUD.
“Guerreros del teclado” y “fanfarrones del teclado” son los nuevos desplantes de esa horda de vociferantes, algunos de ellos  no tan rocines y en verdad  revestidos de cierto barniz de talento,  para con aquellos que criticamos, y con sobradas razones, a ese sanedrín oficioso que pretende secuestrar la dirección política de la oposición.
Es la misma pandilla que arremete contra Fernando del Rincón porque entrevista a María Corina, contra quien por lo visto no hay escarnio suficiente al cual someterla, mientras callan con sus lenguas guardadas donde bien no les llegue el sol ante lo que ella denuncia. A ella hay que agradecerle que se supiera de la segunda ronda de “conversaciones” mud-rojitos y de la cual nadie sabía nada.  Por supuesto había que escarnecerla a ella para quien no hay vocería que la respalde. Igual la lapidan que hacen befa, pero sus movimientos por todo el país, los cuales tratan desesperadamente en comandita el “gobiernito” y la “oposición” de impedir, siguen haciendo ver lo que la gente quiere.
Nunca he sido fan de María Corina, como tampoco lo he sido de Caprilito, a quien ya vemos camino a las horcas caudinas por osar alebrestarse ante el mamotreto unitario, pero al César lo que es del César; ambos se han dedicado a recorrer el país exigiendo que sea la calle la que obligue a Maduro y sus mojigangueras del CNE a  celebrar las elecciones cuanto antes. Mientras tanto los pontífices de la “unidad” siguen con sus maromas de cirquero panameño.
Días atrás María Corina de manera frontal anunció que no contaran con ella para el revocatorio si se realizaba en el 2017. ¡Ardió Troya, y de vaina queman Sebastopol! Los sicarios de las redes le dijeron hasta de lo que se iba a morir.  Gritaron, patalearon y se contorsionaron cual bien amaestrados monos de feria, pero a la postre apareció el ahora inefable Chúo Torrealba en el programa radial de Nelson Bocaranda diciendo que sí, pero que no, sino todo lo contrario y con su tono muy jacarandoso,  hablar de “prediálogo”. ¿Qué vaina es esa? Mi abuela Elvira lo hubiera agarrado por una oreja y le hubiera dicho: “Mira muchacho pendejo, se está preñado o no se está, lo que no se puede es estar medio preñado”.
Debo agregar que oír ahora a Torrealba exige un arduo ejercicio de concentración, uno lo oye y a veces le ocurre que con su locuacidad y discursos, muy adecos por demás, hace recordar constantemente al teñido vicepresidente Aristóbulo Istúriz. Pero sigamos en lo dicho por él en ese programa.
Lo escuchamos hablando del mentado prediálogo y con movimientos de mago de feria enrumbar la conversación hacia un supuesto saboteo por parte de Diosdado, quien fue excluido de dichas conversaciones, que no son tales, según él, y afirma que hay sectores del gobierno que están dejando mal parados  a la fiscalía general y a la defensoría del pueblo. ¿Es que ahora él es el encargado de lavarle la cara al gobierno y su banda de sinvergüenzas? ¿Acaso las instituciones del Estado no se han ocupado por sí mismas de quedar mal parados no solo ante la opinión nacional , sino la internacional también?  A este paso lo veremos pronto hablando maravillas y exigiendo respeto por esa energúmena con pretensiones de ilustrada que es  Tibisay Lucena.
Pero no terminaron los desbarres del mentado vocero opositor, y con estupor le escuché decir: “Los que hoy son gobierno mañana van a ser oposición, ¿en que condición lo van a hacer?, ¿cómo Delson Guarete?, ¿van a hacer oposición como Yon Goicochea?, ¿o van a ser oposición en los términos que establece la Constitución con las garantías y las responsabilidades que eso implica?” Lamentables es poco lo que se puede decir de semejantes palabras.  Uno lo oye y no puede imaginarse al Gallo Salóm Meza Espinoza, a Domingo Alberto Rangel o a Simón Alberto Consalvi justificando  los asesinatos a mansalva de Leonardo Ruiz Pineda y de  Antonio Pinto Salinas. Creo que este señor sí lo hubiera hecho.
A fin de cuentas el problema que enfrentamos en el mundo opositor es de estatura moral. De no ser por lo trágico del momento resultaría cómico ver unos pies de Pulgarcito enredados al tratar de calzar los zapatos de Gulliver.
Por lo pronto nos queda seguir denuncian do y señalando estas irregularidades, pedir claridad y exigir responsabilidad. Es momento de recordar al humilde cura franciscano Giuseppe Desa, hoy conocido como San José de Cupertino, quien se denominaba a sí mismo fray asno, y en el siglo XVII le decía a sus feligreses: “Rezar, no cansarse nunca de rezar. Que Dios no es sordo ni el cielo es de bronce. Todo el que pide, recibe”.  Lo único que pedimos es claridad.

© Alfredo Cedeño

miércoles, junio 10, 2015

BASTA

A Daniel Ceballos le quedan pocos días de vida, y no pasa nada. A Daniel Ceballos el gobierno lo dejará morir, y no pasará nada. A Daniel Ceballos la “dirigencia” opositora lo llorará con lágrimas de cocodrilo, y seguirá sin pasar nada.
Se cuela desde fuentes rojas que la orden que hay es dejarlo morir. A mi estupor inicial, luego se une la rabia, la impotencia, la indignación, la ira.  Poco a poco se cuela el racionamiento frío, descarnado, real, y entiendo que Daniel se va a morir. Me viene el recuerdo del disidente cubano Orlando Zapata Tamayo, quien murió en La Habana el 23 de febrero de 2010, luego de mantenerse 86 días en huelga de hambre, que fue saboteada por el gobierno cubano cuando le pusieron suero vía endovenosa en reiteradas oportunidades. A este albañil y plomero cubano le habían impuesto una condena de 36 años de cárcel por “desobediencia, desacato y protestas a favor de los derechos humanos”. 
El caso de Zapata sacudió, ya hace cinco años de eso, al mundo entero y fue numerosa la lluvia de peticiones desde todos los rincones pidiéndole a los dictadores cubanos por su vida. Fue en vano. Es un esquema que se repite y que no es de reciente data en esa cárcel hecha país anclada en el mar Caribe. Es un esquema que es de vieja hechura en aquellas tierras. Quiero recordar varios casos.
Comienzo por uno de los que fue en su momento más comentado: el poeta Pedro Luis Boitel murió el 25 de mayo de 1972 luego de una larga huelga de hambre.  No obstante, es necesario puntualizar que antes de Boitel, en 1967, le había tocado a Luis Álvarez Ríos, quien junto a un grupo de presos políticos había apelado a ese recurso extremo para exigir ser separados de los delincuentes comunes con quienes habían sido encerrados. Al cabo de 11 días en huelga de hambre, y luego de unas conversaciones poco claras, el grupo depuso la protesta y de inmediato, sin recibir asistencia médica alguna, los carceleros le sirvieron una comida copiosa que al ser ingerida por Álvarez le produjo la muerte casi de forma inmediata.
Dos años más tarde el turno fue para Carmelo Cuadra Hernández, quien murió el 29 de julio de 1969 en medio de una protesta similar y sin recibir asistencia médica. Al año siguiente del deceso de Boitel fue el turno de Olegario Charlot Spileta, fallecido el 15 de enero de 1973 en similares circunstancias; lo mismo ocurrió con Enrique García Cuevas el 23 de mayo del mismo año; luego le tocó a José Barrios Pedré, que murió el 22 de septiembre de 1977. El 19 de enero de 2012 las agencias informaron: el disidente cubano Wilman Villar Mendoza ha muerto esta noche en el hospital Juan Bruno Zayas de Santiago de Cuba.
¿Es necesario recordar lo que significa para esta pandilla que nos gobierna el modelo cubano? ¿Hace falta escribir sobre la imposición de modelos antillanos en nuestro país?
Entiendo que Daniel se va a morir no sólo por la impronta antillana en nuestro país, también morirá por la inacción de una “dirigencia” opositora apoltronada que no da pie con bola y que hasta ahora luce extraviada, sin capacidad real para timonear esta dolorosa tormenta que desde hace quince años nos azota; son los mismos que han apelado, siguen apelando, y lo seguirán haciendo, a una sumisión absoluta a sus disparates. Somos varios quienes hemos dicho hasta el cansancio que sí es necesaria la participación electoral, pero al lado de una poderosa presencia en las calles. Los hechos han demostrado de manera fehaciente cómo “la calle” ha forzado a estos malvivientes a sentarse a negociar. Pero, ¿qué ha ocurrido siempre? Cuando alguien pide negociar es porque está dispuesto a conceder algo, y siempre que la plaga roja ha convocado a dialogar “la oposición” acude y termina haciendo todo tipo de concesiones sin obtener ninguna contrapartida del otro lado del tablero. 
Fueron los eternamente abandonados muchachos, los incansables estudiantes, la flor más hermosa de  nuestro país, los que han estado saliendo a las calles sin pedir nada a cambio, dejándose matar por nuestra libertad, exigiendo paz y democracia. ¿Y qué ha recibido la muchachada? Coñazos del gobierno y patadas de la “dirigencia” opositora, la misma que sí sabe acudir rauda a cobrar dividendos electorales de esas masivas movilizaciones. Fueron los estudiantes quienes se tiraron espontáneamente a la calle por el cierre de RCTV, y con su gesta muchas veces descalificada al inicio se logró estropearle la fiesta al comandante eterno de sus elecciones de diciembre de 2007.
Debo añadir aquí otro inciso para recordar que fue la salida masiva de la gente al CNE la noche del 2 para el 3 de diciembre la que impidió que se consumara un fraude descarado de la voluntad nacional, que luego fue definida por el señor aquel, con su característica bilis, como “victoria de mierda”. 
Han sido largos años de escaramuzas de todo orden en las que ha habido un claro y marcado divorcio entre la gran mayoría de la colectividad y la “dirigencia” opositora. Es así como hemos visto entrar y salir del escenario una no muy breve lista de actores de variopinto tenor, cada cual rasgándose las vestiduras y jurando, con su respectivo puñado de cruces, que ahora sí vamos a salir de este infierno. Bien sabemos todos que cada día empeora más. Y cada día el país está más solo. Cada día está más al garete. Cada día más es la inercia quien marca el norte en nuestro día a día, que ya bastante deprimente es con tratar de conseguir cómo mal comer o tener para cambiarle los pañales a nuestros hijos.
En medio de este torneo de vilezas y triquiñuelas de toda ralea a Leopoldo López se le ocurrió la poco afortunada idea –al decir de unos cuantos, que no viene al caso citar sus nombres, y quienes con sus hechos bastante en evidencia se han puesto– de llamar a la calle. ¡Ardió Troya! Y él, consecuente con su posición inicial, se entregó a la “justicia roja”.
Casi de inmediato la soledad con que se pretendió rodear al exalcalde fue opresiva, el muro de silencio y descalificación que se trató de alzar sobre él fue ominoso. ¡Insólito! En el momento que más se necesitaba unidad y solidaridad brillaron el revanchismo, el oportunismo, el bendito “pescueceo” que siempre ha reinado entre nuestra casta política. Y ante la soledad de él surgió la figura menuda de su esposa, Lilian Tintori, a la que de inmediato se trató de vejar y descalificar con el mote de la “animadorcita”, y algunas otras sutilezas de similar calibre. Fueron públicos y notorios los desplantes, como el de cierto personaje que el año pasado en el oficio religioso en honor a la Virgen del Valle, en Margarita, no fue capaz de siquiera saludarla. Tanta mezquindad da asco. Tanta miseria da pena ajena. 
Ella sola desde su delgadísima humanidad, cargando con la tristeza de Manuela Rafaela y Leopoldo Santiago, ha soportado vejámenes de todo tipo, pero sin dejar de proteger como una tigra a su familia, tratando de defender a su marido. Ella ha estado saltando de un lado a otro por el mundo entero denunciando los infiernos que en nuestras tierras suceden, y sola.  Y así le llegó el turno a Daniel Ceballos, y fue también el de su esposa Patricia, quien lo relevó como alcalde sin dejar de presentar ante todos los escenarios posibles la injusta detención de su marido. Es así como con saña desde el propio campo opositor se habla de las “cuatro loquitas” de Lilian y Patricia, la mezquindad no tiene parangón en estos lares. En este oscuro tiempo de vesania la solidaridad no brilla precisamente por su presencia. Y pese a ello Lilian y Patricia logran reunir una carta de apoyo a sus esposos rubricadas por una nada despreciable cantidad de exmandatarios del mundo.
Una de las mentes más lúcidas de nuestro mundo intelectual es sin duda alguna Marcelino Bisbal, por eso fue muy triste leer en su artículo del pasado 5 de junio, al hablar de los necios que nos representan en el ámbito político, utilizar como ejemplos por un lado al propio Maduro y a su ministro de Interiores; y a Lilian Tintori por el lado opositor. ¡Qué infeliz ejemplo, querido Marcelo! Lo primero que me viene a la cabeza es: ¿No habían otros ejemplos más notorios para utilizar? ¿O debo pensar que la menuda figura de esa mujer que trata de defender la vida de su marido y la integridad de su familia, ha crecido al punto de eclipsar al resto de esa mal llamada “dirigencia”? Lo segundo que pienso es en una jugarreta de nuestro arraigado machismo nacional y me pregunto ¿por qué usar el ejemplo de una mujer de este lado y no la de muchos otros que sobradamente han demostrado sus habilidades cantinfléricas? Si se le olvidaron a Bisbal ejemplos de ello, le ayudo con el nombre de ese personaje mefítico llamado Ismael García, autor entre otras linduras de la llamada Lista Maisanta, de la cual se escabulló con gran salero para rebautizarla con el nombre de Lista Tascón, pero que es suya y de nadie más, por solo citar uno de los laureles de que puede presumir el ex alcalde de La Victoria.
No puedo, ni quiero, ocultar mi indignación ante esta manada de bueyes cansados que pretenden ser los capitanes de este árido tiempo. Lo he dicho en diversas oportunidades y lo reitero: por favor, apártense, dejen de estorbar y dejen de impedir que quienes sí quieren y pueden modificar nuestro escenario lo hagan. A quienes pregonan que es peligrosa la inexperiencia de estos “muchachos”, les quiero recordar que Alberto Carnevali tenía 39 años al morir, ¡y cuánto no había hecho! Antonio Pinto Salinas tenía 38 años al morir ¡y qué no había hecho! Leonardo Ruiz Pineda tenía 36 años cuando lo asesinaron; Fabricio Ojeda y Pompeyo Márquez no llegaban a los 40 años cuando tumbaron a Pérez Jiménez; y en otros lugares recuerdo a Martin Luther King que murió a los 39 años, pero ya había sembrado la profunda transformación de la sociedad estadounidense. Entonces ¿de qué estamos hablando?
Por todo eso es que digo basta, y hago un llamado a la cordura, a la verdadera unidad, a dejar las jugadas de Maquiavelos de mediopelo, tropicales y subdesarrollados, que no cesan de jugar sus propias agendas. ¿Hasta cuándo joden?  Repito: hoy 10 de junio de 2015 le quedan pocos días de vida a Daniel Ceballos. ¿Lo vamos a dejar morir? Cuando haya pasado este infierno y alguno de los infinitos sayones que aquí sobran pretenda bautizar alguna plaza o avenida con su nombre le repetiré la frase de Sancho que en diálogo con su señor El Quijote dice:
—¡Crueldad notoria! ¡Desagradecimiento inaudito! Yo de mí sé decir que me rindiera y avasallara la más mínima razón amorosa suya. ¡Hideputa, y qué corazón de mármol, qué entrañas de bronce y qué alma de argamasa!


© Alfredo Cedeño

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