El mito, en cuanto al concepto que hoy
tenemos de él, es todavía un vocablo joven. Hay muchos que, pretendiendo
revestir su ignorancia enciclopédica con pinceladas del Libro Gordo de
Petete, le achacan al mismísimo Homero su paternidad. Otros del mismo tenor
se desmelenan y braman que el padre de la criatura fue Hesíodo. Hay los que la
reclaman para Platón y los que se baten por Aristóteles. Es el eterno devenir
humano, donde hay dos surgen no menos de siete versiones de cualquiera sea el
tema.
Es bueno asentar, antes de que María
Ventana o Pedro Remilgos salten, que ellos si utilizaron tal significante, pero
no con el significado que ahora tiene.
En realidad lo que hoy conocemos con
tal acepción se perfila a mediados del siglo XIX. Los investigadores europeos
empiezan a descubrir no pocas similitudes en las leyendas de Grecia, India, Persia,
Escandinavia y Egipto, entre otras, y comienzan a generar un vasto catálogo de
teorías. Primero Edward Burnett Tylor publica su libro Cultura Primitiva
en la que asienta: “La mitología es el producto de la razón humana actuando
sobre los hechos de su experiencia”. Poco después aparece la obra de Friedrich
Max Müller Introducción a la ciencia de la religión en la que dice: “La
mitología es, en efecto, una enfermedad del lenguaje”. Luego Sir James George
Frazier publica La Rama Dorada donde establece: “El mito es con
frecuencia la explicación que los pueblos dan del ritual que practican”. Casi
media centuria después Ernst Cassirer en Ensayo sobre el hombre, afirma:
“El mito es, por su propio sentido y esencia, no teórico. Desafía y contradice
nuestras categorías fundamentales de pensamiento”. Los que han tratado de
explicarlo son infinitos.
Bien podemos distinguir que hay tantas
definiciones como cuentos en Las mil y una noches. También abundan los que se han aprovechado
del concepto para crearlos nuevos. No debe extrañar que los pioneros en tales
menesteres han sido aquellos que se proclaman vanguardia de las
transformaciones y demás zarandajas de similar tenor, que van desde la lucha
por el proletariado hasta la defensa de las minorías segregadas, pasando por la
denuncia del “fachismo”, el heteropatriarcado y la salvación de las crías de
iguana en Pernambuco ante el crecimiento desmesurado de la emisión del CO2.
Una de esas primeras fábulas fue el
triunfo de la revolución rusa y el advenimiento del marxismo a esos
territorios. ¿Cómo es la vaina? Marx predicaba que la revolución socialista
debía ocurrir en un país altamente industrializado, pero se produce en uno
donde más del 80% habitaba las zonas rurales. Ellos siempre expertos en
“cabalgar contradicciones”, sino que le pregunten a los zarrapastrosos Pablo
–Iglesias y Echenique–, para terminar imponiendo lo que les salga de sus
entrepiernas.
Otro ejemplo es el de la guerra civil
española y el bochornoso bombardeo a Guernica en el País Vasco. 26 de abril de
1937 el gobierno éuscaro sostuvo que hubo 1.645 fallecidos; sin embargo,
autores como Antony Beevor en La Guerra civil española, afirma: “los
muertos no pasaron de 300”. Por supuesto que los bombardeos de la aviación
republicana, entre julio y agosto de 1936, a Zaragoza, Córdoba, Granada y Oviedo,
nanai nanai.
Las muestras de especie parecida han
sobrado. ¿Quieren uno más longevo que el de la revolución cubana? Una estafa
que poco tiene de heroica, por más que corifeos, plañideras y beneficiarios
traten de ensalzarla. Como decía mi abuela, la vieja Elvira, ni que me la bañen
en leche de coco. ¿Es necesaria alguna referencia al socialismo del siglo XXI y
su revolución bonita?
Uno de los más recientes que tratan de
acuñar es sobre la dictadora encargada y sus capacidades supra naturales para
conducir a Venezuela. Ahora su padre es rival de José Gregorio Hernández y ella
es la reencarnación de la madre Teresa. Poco importa que el país sea el erial
en que lo han convertido, un despoblado donde sus paisanos deambulan sin tener
siquiera una sombra para guarecerse. En realidad todos estos mitos
contemporáneos son timos de maromeros mal bañados.
© Alfredo Cedeño

No hay comentarios.:
Publicar un comentario