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viernes, noviembre 19, 2021

PSICOPÁTICAMENTE HABLANDO



                        Mi Venezuela de mis tormentos me mantiene lleno de contradicciones. La conocí de un extremo al otro, o como decía mi abuela Elvira: de una punta a la otra. Dormí en el cerro Delgado Chalbaud, a breves horas de camino del nacimiento del Orinoco; y me bañé con las olas que revientan en el Cabo San Román el punto más septentrional de la geografía nacional, tal como rezaban mis primeros libros de educación primaria.  Dormí a orillas del Guainía, y en las cabeceras del Salto Ángel; fotografié las cumbres nevadas de Mérida desde el Pico Espejo y las desérticas bellezas de La Guajira; canté desafinado como nadie con los negros de Curiepe a la llegada del Niño Jesús y con los pescadores margariteños a la llegada de san Juan Evangelista a Juangriego. También recogí lechugas de madrugada con los campesinos trujillanos y recogí nasas con los pescadores de Chuspa; caminé deslumbrado por las calles empedradas de Clarines y por las de San Pedro del Río.  En fin, mi país lo he vivido, no me lo han contado, no lo conocí por medio de meras lecturas.

                En todos estos sitios, y muchísimos otros que para enumerarlos necesitaría varios días, he encontrado una gente maravillosa, amable, amorosa, generosa, dueña de un espíritu tenaz y maravilloso. Todo ello manifestaciones de una inteligencia y sensibilidad muy particular. Pero, me sorprendía siempre la falta de “malicia”, es decir la absoluta inocencia de todos ellos. Los pícaros nunca faltaban, pero eran los menos.  Era por eso que no sorprendía ver destacar en el mundo de las “políticas” locales a los bandiditos de los pueblos  y la gente los subestimaba y  los trataba con gran condescendencia, rayana en la lástima, era común oír: “Pobrecito Jorgito, ¿qué más podíamos esperar de él?, vamos a darle un votico pá ver si sale de concejal…” Y así se preñaron de vagos e ignorantes los concejos municipales, la cámara de diputados y senadores, en un comienzo; después se hicieron concejales, alcaldes, gobernadores y hasta presidentes. 

                 ¿Responsables? Claro que los hay, y se han afanado varios cagatintas en tratar de endilgarnos la culpa a usted y a mí, simples ciudadanos que hemos pagado nuestros impuestos, las cuotas de condominio, las multas que nos hemos merecido, los pasajes cuando se nos antojaba viajar –así fuera en autobús hasta Guasdualito–, y las empanadas que comprábamos antes de embarcarnos en el ferry en Puerto La Cruz. Las contorsiones retóricas, dialécticas, sociointerpretativas, o cómo diablos se quieran llamar son dignas de ser recopiladas en una magna antología del disparate. En todas ellas siempre la responsabilidad, perdón debo escribir culpa, porque ni hablan siquiera de responsable sino de culpables, somos todos aquellos que no hemos tenido nada que ver en las tomas de decisiones.  ¿Qué vaina es esa?

                Los vagos, parásitos y vivianes de turno se apoderaron de las célebres maquinarias y fue así como los partidos políticos dejaron de ser centros de formación de dirigentes y gerentes sociales, para convertirse en centros de repartos de canonjías de todo tipo.  A la par de ello entronizaron un pérfido mecanismo de manipulación psicopática: mentir haciéndose las víctimas y confundir al ciudadano.  Es la típica conducta del esposo que llega borracho de una noche de farra, y le forma el gran peo a la esposa porque cómo ella es la culpable porque no lo atiende como se merece. Cambie los personajes y tendrá a los grandes estrategas del gobierno y de la oposición achacándonos, a los votantes mortales, del desastre político y electoral que tendrá lugar mañana bajo el manto electoral. ¿Alguna duda?

 

© Alfredo Cedeño 

viernes, noviembre 05, 2021

CARNAVAL NOVIEMBRERO


                Todas las guerras son económicas, no ha habido una sola que no haya tenido por trasfondo al hipócritamente denostado vil metal. Digo que lo hacen fingidamente porque todos aquellos que le hacen ascos ante el público, apenas dan la vuelta se les ve lanzarse con la boca hecha agua sobre sea cual sea la bolsa del dinero.  Y es como la canción que en su momento pusiera de moda al mexicano Emmanuel, Toda la vida. Y agrego yo, ha sido así  ¿No recuerdan al tipo aquel, Juan Carlos Caldera, recibiendo 40 mil bolívares de un mensajero de Wilmer Ruperti para la campaña de Capriles?

                Por cierto, que ese monto, pese a las voluminosas pacas de billetes, eran apenas 9.300 dólares. Es que ni para mendigos sirven… Y eso me permite evitarles el circunloquio histórico para abordar el hecho económico como eje fundamental de toda confrontación por el poder político. La diferencia es que antes eran con hondas, macanas, espadas, lanzas, arcabuces, alfanjes, revólveres, bayonetas, fusiles, metralletas, cañones y cuanta cosa pueda usted imaginarse; y hoy son por medio del voto. Los pícaros ambiciosos de esta era han hecho suyos los escenarios electorales para ponerles la mano a los caudales públicos, que, a fin de cuentas, son la gran teta monetaria del planeta. No hay país, por pobre que sea, que no produzca más riquezas que cualquier monopolio. ¡Qué Amazon ni que niño muerto! ¿No? Les pongo varios ejemplos.

                Los célebres organismos multilaterales representan varias puntas de esa ubre a la que todos aspiran ordeñar. Los países endeudados, depauperados, en crisis humanitaria, bla, bla, bla, siempre obtendrán de estas instituciones verdaderos ríos de dinero para “ayuda” a dichas naciones. La vaina es que usted ve como esas repúblicas están cada año más y más devastadas. ¿Los grandes beneficiados?, sus castas políticas. A esos organismos debemos sumarle sus extensiones caritativas. Cuando no es de ayuda a los niños, es de auxilio a las marmotas, o de cooperación para salvar la sobrevivencia del ornitorrinco en Los Esteros de Camaguán, y así hasta que se le seque el cerebro buscando “nobles y justas” causas. Los buches receptores de los billetes siempre están abiertos.

                ¿Qué otra cosa creen ustedes que hay tras el llamado a votar el próximo 22 de noviembre? Las glándulas mamarias de Venezuela. El derecho a exprimirle los pezones a como dé lugar, poco importa que ya ni pararse puede, poco importa lo descangayada, para usar un término gardeliano, que está; nada de eso, lo que importa es ver cómo le meten mano a la cuota que les  va a permitir disfrutar de casa, carro y comida de primer orden a costillas del Estado. A la postre el llamado Situado Constitucional da para eso y más. Con tan rimbombante nombre denominan la transferencia de recursos de los ingresos ordinarios del Gobierno Central a las entidades regionales. Todos los que están en este carnaval de noviembre, son la viva réplica de los zagaletones que plenaban las avenidas caraqueñas esperando el paso de las carrozas de carnaval para gritar desaforados: ¡Aquí es, aquí es!

Nuestros zánganos electorales se darán por satisfechos con cualquier cosa que les salpique; después de todos ellos no son ambiciosos, se conforman con lo que sea. Por algo tararean, desentonadamente por supuesto, aquella parte de la canción ya citada: “Toda la vida / Poniendo trampas al orgullo / Tantas historias como estrellas / Para no ser esclavo tuyo.” Por eso usted los puede ver bailando al son que les toca el dinero.

  

© Alfredo Cedeño 

viernes, octubre 29, 2021

SIQUIERA SIMULEN…


                 Hay palabras cuyos significados han vivido unas mutaciones insólitas. Los ejemplos son más que numerosos, pero hoy quiero detenerme en cínico. Usted consulta el mataburros de la Real Academia Española y encontrará: “Dicho de una persona: Que actúa con falsedad o desvergüenza descaradas.” Estoy seguro de que muchos de ustedes conocen el origen de la palabra, pero en ayuda de aquellos que no están al tanto hago un breve recuento.

            El cinismo fue una escuela filosófica que comenzó en la segunda mitad del siglo IV antes de Cristo, su fundador fue Antístenes pero fue Diógenes de Sinope, con sus gestos, quien la hizo permanecer en la tradición oral. Esta escuela se propuso reinterpretar la doctrina socrática, sus discípulos plantearon que la civilización y su forma de vida era un mal, aseguraban que la felicidad venía dada siguiendo una vida simple y acorde con la naturaleza. Entre sus más notorios discípulos estuvieron Hiparquía, una de las primeras filósofas, Crates de Tebas y Menipo de Gadara. Despreciaban las riquezas y toda posesión material. Aseguraban que el hombre con menos necesidades era el más libre y el más feliz.

            Los hicieron famosos sus excentricidades, destacando en eso Diógenes. En torno a esta figura se han conservado muchas anécdotas, siendo las más referidas las que tocan en cómo trató a Alejandro Magno al conocerlo.  Tal parece que el encuentro se produjo en ocasión de unos Juegos Ístmicos, como llamaban unos encuentros culturales panhelénicos de la Antigua Grecia, y que tenían tal denominación porque se celebraban en el istmo de Corinto, en honor de Poseidón. Aseguraba la tradición oral que el renombre del pensador era de tal vuelo que el hombre más poderoso del mundo en ese momento quiso conocerlo. Aseguran que era una mañana en la que Diógenes absorto, sabrá Dios si pensando en las piernas de alguna dama, o tal vez en cómo iba a hacer para su próxima comida,  mientras tomaba sol fuera del gimnasio que estaba a las afueras de Corinto.  En medio de sus pensares, súbitamente se vio rodeado de una muchedumbre. Como bien han de saber los jalabolas no son una especie de nueva data.

El guerrero llegó hasta el filósofo y le dijo: Soy Alejandro. El otro lo vio con cara impertérrita y le dijo: Y yo Diógenes, el perro. Podrán imaginar el asombro de los aduladores, sin embargo Alejandro le dijo:¿Por qué te llaman Diógenes, el perro? La respuesta fue instantánea: Porque alabo a los que me dan, ladro a los que no me dan y muerdo a los malos. Otra grizapa, pero Alejandro, que tampoco era una pera en dulce, trató de sobornarlo y le soltó: Pídeme lo que quieras. El hombre respondió: Quítate de donde estás que me tapas el sol. Eso hizo trastabillar al todo poderoso y su soberbia le hizo preguntar:¿No me temes?  Diógenes dijo: ¿te consideras un buen o un mal hombre? Ni pendejo Alejandro dijo: Me considero un buen hombre.  Y la respuesta fue: Entonces... ¿por qué habría de temerte? Los que les rodeaban empezaron a cuchichear hasta que el soberano alzó las manos y aseguran que dijo: ¿Saben algo? Si no fuera Alejandro, me gustaría ser Diógenes. 

Cierto o n o el episodio, es una estampa que se ha repetido por los siglos de los siglos como ejemplo de lo que fueron los cínicos iniciales. Los malabarismos de la lengua son inexplicables, y sabrá Dios en qué momento aquellos críticos acerbos se convirtieron en los de estos días. Por ejemplo, recuerdo a un Chávez de voz engolada y gesto adusto arreándole a los ricos y pontificando con aquello de que ser rico es malo... mientras en su muñeca lucía un reloj de esos que ni usted ni yo podemos comprar nunca. Esa cantaleta es la misma que han repetido todos ellos, mientras los vemos como cada día engordan más y más, mientras uno se pregunta cuándo es que van a explotar. ¿No ven a Diosdado? De aquel muchacho flaco, que hasta cara de estar llenos de lombrices tenía, a ese bojote bamboleante y gritón que anda por ahí con un garrote hay un abismo. ¿Y Nico? De ese mejor ni hablar.

Aunque tampoco puedo dejar de ahondar en semejante espécimen. Basta con ver el video con su verborragia habitual, soltando eructos y regüeldos, pero ahora anunciando que el próximo 21 de noviembre se producirá una “gran victoria de la democracia.” Debe decirse en honor a la justicia, que de él no se podía esperar otra cosa. Lo lamentable es el coro que le hacen los militantes del Partido del Rascabucheo Nacional exigiendo el compromiso con unas elecciones irritas desde todo punto de vista. No faltan los herederos tropicales de Catón que exigen respeto al sufragio y, con gesto compungido, lamentan que se descalifique a las comadres celestinas de la mojiganga electoral. 

Achacan a Diógenes la frase: Sólo hay un dedo de diferencia entre un sabio y un tonto. Los dedos, por lo visto, ahora sobran porque sabio, lo que llaman sabio, bien se ve que no hay ni para un remedio; ahora tontos los hay a espuertas escoja usted al que se le antoje. ¡Y cuidado se contamina! Porque la pendejera es lo más contagioso que el ser humano haya podido engendrar.

 

© Alfredo Cedeño  

viernes, octubre 22, 2021

¿VOTAR? NO…




            Hay por ahí todo un corro de comadres fervorosas esgrimiendo cualquier cantidad de excusas para acompañar al régimen, y a sus comparsas “opositores”, en su sainete electoral del próximo mes. Se golpean el pecho vociferantes, ofrecen ir en peregrinación de rodillas hasta el altar de Nuestra Señora de la Sumisión, porque La Patria así lo exige. Lo dicen con los ojos extraviados y virados hacia arriba, cual si estuvieran en medio de un orgasmo, o quizás poseídos por uno de los arrebatos místicos de Santa Teresa en éxtasis.

            Hay un cuerpo de requisitos que se podrían poner en práctica, pero nones. Por ejemplo, cuando se plantea el retorno al voto manual, las comadres y los “expertos” nos ven por encima del hombro y nos tildan de cavernícolas. Suelen decir algo así como: “No saben de lo que hablan,  pretenden regresar a la prehistoria del voto”. Muy bien, aceptemos que somos unos sucesores de Trucutú y que somos los trogloditas que aseguran somos. ¿Acaso no ha regresado el país a la prehistoria, bajo la égida de estos asnos que nos gobiernan y sus cómplices que se erigen como los próceres de la oposición?

            Ahora bien, sarcasmos aparte y en aras de los que, cada vez más, creemos que este próximo proceso electoral es una verdadera faramalla gubernamental, quiero hacer algunas consideraciones. Comienzo por citar la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, de 1948, cuando estableció en su artículo 21: “La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se  expresará mediante  elecciones  auténticas que habrán de  celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto”. ¿Este será un proceso auténticamente universal en el que podrán participar todos los ciudadanos? ¿Estas son elecciones auténticas? ¿Realmente es una votación secreta? ¿Se puede garantizar que no se podrá determinar por quién votó un ciudadano en particular? ¿Está plenamente garantizada la libertad de voto en Venezuela?

            También quiero traer a colación la Carta Democrática Interamericana, aprobada el 11 de septiembre de 2001, en sesión especial de la Asamblea de la Organización de los Estados Americanos en Lima, Perú, en su artículo 3, estableció: “Son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos”.  Aquí las preguntas crecen exponencialmente. Pero solo hago las siguientes: ¿Hay separación de poderes públicos en Venezuela? ¿Son periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto las elecciones venezolanas?

            Como tercer punto en esta ocasión quiero recordar algunos números del bendito Registro Electoral Permanente –REP– que para el año 2011 tenía 18.406.244 inscritos, cuando la proyección histórica era de 16.847.203. Al año siguiente las cifras del mencionado registro superó los 18.900.000 electores inscritos.  Y cito estas cifras porque en el año 2005 el Consejo Nacional Electoral –CNE– permitió ser auditado por el Centro de Asesoría y Promoción Electoral –CAPEL­–, un programa especializado del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, creado en 1983 y  con sede en Costa Rica.  En dicho proceso se incluyó un módulo de COTEJO DE ACTAS DE NACIMIENTO, les transcribo lo descrito por CAPEL: “Cuando se obtuvo el nuevo listado en forma individualizada por cada caso, con los datos provenientes de ONIDEX, se constató que del total de la muestra, 5.571 casos contaban con la información solicitada completa; 6.696 no la tenían o no era claro el lugar de inscripción del nacimiento y quedaban pendientes de entrega por parte del CNE 533 casos rezagados por el proceso de búsqueda de la información”. En otras palabras, el combo CNE-ONIDEX no encontró manera de justificar 56,48 % de los casos de la muestra solicitada. Si eso fue dieciséis años atrás, ¿cómo será el desastre en estos días que estos jenízaros han hecho y deshecho el escenario electoral como les ha dado la real gana? ¿De verdad hay alguien que crea que se puede, y debe, participar en semejante fraude?

            Está bien que algunos personajes, de vergonzoso porte, crean que se debe participar, pero tratar de imponernos  la participación para apuntalar sus miopes pasos hacia el barranco electoral es el colmo. Está bien, repito, que sean pendejos, pero no pretendan que los demás también lo seamos.


© Alfredo Cedeño  

viernes, octubre 15, 2021

EMPEÑOS REITERADOS


Mientras trabajo en los textos de un autor que me solicitó los revisara, necesito cotejar algunos enunciados que plantea en sus páginas con lo dicho por el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la American Psychiatric Association, en su quinta edición.  Al revisar semejante cartapacio, con más de mil páginas, encuentro lo siguiente: “La posibilidad de una conducta suicida existe durante todo el tiempo que duran los episodios de depresión mayor. El factor de riesgo que se ha descrito de manera más sistemática son los antecedentes de intentos o amenazas de suicidio”. ¿Conocemos acaso mayor depresión que la vivida por nuestro país entero?

No tengo tiempo al escribir estas líneas para llamar a varios amigos psiquiatras y psicólogos para intercambiar opinión, y elaborar una definición para aquellos que invitan, o ayudan, al sostenimiento de estadios de depresión mayor.  Yo, profano confeso y manifiesto, los tildo de proxenetas y alcahuetas, teniendo por tales a aquellos que se empeñan en prostituir a Venezuela para beneficiarse de tales menesteres.

La última de tales prácticas, poco lícitas por donde se mire, puesto que incitan al delito a los votantes, es el llamado a las urnas del mes venidero. Es indignante, por decir lo menos, la actitud asumida por los “próceres” de la mal llamada oposición, cuando más bien deberían llamarse apóstoles  de la ayuda al gobierno. La entrega a las malandradas gubernamentales es un bochorno, lo cual poco les importa. Ya ni vergüenza tienen. Por eso no dudan en dar empujones para ser los primeros en entonar, cual versión criolla del Mariachi Vargas, su versión del jarabe tapatío, y cantan algo como: En México se baila el acuerdo, / como pocos lo saben bailar, / al compás de arrumacos y trampas, / en noviembre se va a votar.

Han sido incapaces de lograr alguna medida que pueda realmente garantizar que tales comicios sean medianamente transparentes. Hace varios años ya que, al equipo de Caprilito, se le hizo llegar una serie de recomendaciones, entre las cuales hay veintiuna que son fundamentales, para lograr desmontarle al gobierno su fábrica de trampas electorales. Se las comparto: Eliminar las máquinas captahuellas, que son un elemento de coacción al elector. Sacar del juego las benditas laptops que permiten conocer en tiempo real los resultados en cada centro electoral del país, porque ella le impediría al PSUV y el gobierno saber dónde puede hacer irregularidades de todo orden.  Hay que comunicar a los miembros de mesas, testigos y ciudadanos la vital importancia de la certificación ciudadana el día de las elecciones. Se debe revisar y verificar la confianza política de los testigos y emplear criterios auditables de adiestramiento y cobertura.  La quinta recomendación es fundamental: Abrir el 100% de las urnas electorales y verificar el resultado del acta de escrutinio frente a las papeletas de votación antes de la transmisión. No reconocer tempranamente ningún resultado sin tener una muestra significativa de las auditorías de verificación ciudadana.

Otro punto es exigir una auditoría independiente del Registro Electoral para determinar su grado de confiabilidad. La directiva del Consejo Nacional Electoral debe ser presidida por un independiente electo de común acuerdo por ambas partes. Tener presencia a tiempo completo de actores de la oposición en todas las áreas operativas del CNE. Restituir la Fiscalía de Cedulación. Eliminar la milicia como parte del Plan República. Establecer un mecanismo de selección de Coordinadores de Centro, Operadores de Máquina y Miembros de Mesa, junto a los partidos de oposición. Exigir la publicación digitalizadas de las Actas de Verificación Ciudadana. Revisar la plataforma tecnológica de recolección de información de los testigos de mesa. Constituir grupos técnicos de análisis de ingeniería de centros por estado, para diseñar estrategias de control electoral. Buscar explicaciones razonables a las incoherencias detectadas en muchos de los centros electorales nuevos.  Llevar a cabo una reforma constitucional que restablezca la presencia de los partidos en el CNE así como su financiamiento público. Reformar las leyes orgánicas del poder electoral y de procesos electorales. 18Revisar los “Logs” de transmisión de los computadores electorales y los servidores de totalización. Implantar mecanismos de voto verificado para que cada elector pueda validar si su voto fue contabilizado correctamente.

La propuesta final es instalar un software “network sniffer” en la red de transmisión de datos. Les explico: ese programa no es otra cosa que un analizador de protocolos, un programa de captura de las tramas de una red de computadoras, y en este caso permitiría monitorear la maraña electoral para detectar cualquier intento de modificar la data transmitida.

Insistir en acudir a unas elecciones a todas luces viciadas, es ir al degollamiento masivo de lo que queda de país. Sería un acto alevoso de inducción al suicidio colectivo, del cual serán responsables esos mismos personajes que luego querrán desdibujarse en los escenarios que tanto les gusta copar.

 

© Alfredo Cedeño 



sábado, septiembre 11, 2021

DAMOS Y CABALLERAS…


                Luego de unas inacabables, e impuestas, vacaciones por razones médicas; gracias al celo y cuido de mi familia y los matasanos, y pese al veto laboral que ambas partes me han hecho acatar, aquí estoy de vuelta. Por supuesto que voy escapar a la “corrección” con la que tratan de castrarnos, y los modos que se pretenden imponernos para llegar a absurdos como el del título que hoy uso para estas palabras.

                Es imposible dejar de escribir sobre el próximo proceso electoral para el que han pretendido llevar, de manera obligatoria, a la ciudadanía. Los votantes cada día son más impermeables a las promesas, de aves preñadas volando en retroceso, que andan pregonando tanto los títeres de Maduro, y su combo, como de los que se llaman “representantes” de la oposición. Muchos de ellos, viejos zorros de nuestra política criolla, eternos vividores de las arcas públicas, ya comienzan a ponerse las nalgas en remojo y claman por la necesidad de la participación para garantizar que el proceso electoral se lleve a cabo de manera transparente.

                ¿Transparente dicen? ¿A quién creen que van a engatusar con semejante arenga desteñida? Poco les falta para lanzar una campaña de algo así como: ¡Un soberano pa´l partido!  Ya lo he escrito en diferentes ocasiones, son capaces de tragarse un burro y ni un eructo sueltan. El cinismo, o miseria moral, de esta casta es digna del libro Guinness. Da tristeza y duele ver a gente respetada y querida haciéndole el coro a semejante pantomima. Hay ocasiones en que provoca reír ante lo rocambolesco de los argumentos que manejan para justificar lo que no tiene manera de ser explicado.

                El espectáculo es bochornoso, para decir lo menos, y las muestras sobran. Nunca imaginé ver a Claudio Fermín haciendo de comparsa de un personaje como Leocenis García, solo comparable con William Ojeda, en su coqueteo con el ejercicio político. Reitero, los ejemplos abundan como la verdolaga.

                ¿Alguien puede explicar cómo pueden sustituir la acción con la pasividad? Tratan de hacernos tragar la rueda de molino de que el “diálogo”, junto con unas elecciones amañadas y absolutamente sucias,  es la única salida para recuperar los restos del país. De vez en cuando, estos y aquellos, hacen guiños al mundo exterior para seguir exprimiendo la ubre de la ayuda humanitaria o solidaria, sea en verdes divisas o en asiática moneda, para continuar medrando y jorobándonos la paciencia con sus ditirambos de mamarrachos enfebrecidos. 

                ¿Ir a votar? En estas condiciones jamás, sería hacerle el juego a Maduro y su corte de malandrines desembozados. ¿Apoyar una candidatura? En este escenario nunca, no podemos hacerle el juego a los vividores de oficio que, a cuenta de políticos, han derivado hasta convertirse en unas caricaturas mal trazadas de lo que es el arte y oficio de gobernar.

                Todo proceso social tiene su propia dinámica, la cual se constituye según los agentes presentes en cada momento histórico. Venezuela no termina de generar un liderazgo que sin complejos, ni intereses bastardos, combine calle y salón. Es la presión de esos votantes, tantas veces utilizados y despreciados, y ahora halagados con hipocresía, en acciones de calle, junto con negociaciones, hasta con el diablo de ser preciso, pero con transparencia, la que hará que salgamos de la dictadura y de la casta que tanto daño nos ha hecho.  Por lo pronto dejémosle que sigan jugando a los estadistas, mientras retozan en el charco de su vileza y pescan cualquier mendrugo que les arrojen, ya tendremos la ocasión de sacarlos a cajas destempladas.

© Alfredo Cedeño 


miércoles, julio 22, 2020

NI ÉSTE NI AQUEL

               
                Muchos de mis amigos, y muchos más de aquellos que no lo son, me reclaman de forma continua mi escepticismo y actitud constante de critica a los llamados “políticos”. Igualmente, suelen pedirme asuma una pose “constructiva” en torno al momento actual, y en particular me suelen conminar a darle apoyo irrestricto al “encargado”. Suelo responder a unos y otros que no acostumbro dar cheques en blanco a nadie, mucho menos a personajes que han demostrado ser capaces de darle el uso que luego se le antoje a los fondos otorgados, sean materiales o metafísicos.
                Con esto del encargado pusilánime, al cual se desviven por otorgar una rabiosa legitimidad ciertos grupos de furiosa militancia democrática, la cual, a mi manera de ver las cosas, él mismo se ha encargado de desperdiciar de manera patética, me asaltan serias dudas. Con él me ocurre lo que al historiador israelí Yuval Noah Harari, autor de Sapiens: Una breve historia de la humanidad, quien ha dicho recientemente al referirse a la crisis ocasionada por la Peste China: “En los últimos años, los políticos irresponsables han socavado deliberadamente la confianza en la ciencia, en las autoridades públicas y en los medios de comunicación. Ahora, estos mismos políticos irresponsables podrían verse tentados a tomar el camino del autoritarismo, argumentando que simplemente no se puede confiar en que el público haga lo correcto... Si no tomamos la decisión correcta, podríamos encontrarnos renunciando a nuestras libertades más preciadas, pensando que esta es la única manera de salvaguardar nuestra salud”.  Y lo siento por unos y otros, tanto por amigos y adversarios que alientan al ingeniero frente al chófer, y viceversa, pero es que, parafraseando al pensador judío, ellos se han encargado de socavar la confianza de todo el país respecto a ambos.
                Con esto de quién es el que manda me siento que estoy revisitando la historia y me imagino que algo así ocurría cuando España todavía no era España, sino un puñado de feudos manejados por sus respectivos caudillos, donde los que más temerarios eran, o más intrigantes y cizañeros –políticos pues– terminaban por imponerse sobre los demás hasta controlar el poder. A mediados del siglo XV en la península ibérica existían la Corona de Castilla, la de Aragón, el reino de Navarra, el reino de Portugal y el reino musulmán de Granada.  El caso particular que me interesa es el de Castilla entre los años 1465 y 1468 cuando existieron allí dos soberanos. Por un lado estaba Enrique IV, también llamado Enrique “El Impotente”, pero de lo cual no ahondaremos en esta ocasión, y por el otro estuvo Alfonso de Trastámara, a quien un grupo disidente invistió como Alfonso de Castilla, conocido también en aquellos tiempos como Alfonso “El Inocente”, quien fue hijo del rey Juan II de Castilla y de la reina Isabel de Portugal, y hermano de Isabel la Católica. 
Todo este fandango del reinado bicéfalo duró hasta que a este último le dio por cenar con una trucha en una posada de Cardeñosa, en las cercanías de Ávila. Las crónicas aseguraron que había caído presa de la peste bubónica. Lo cierto fue que luego del condumio pasó varios días en la cama con fiebres elevadas hasta su muerte. Entre otros signos se registraron, además de la citada fiebre, perdida del habla y la conciencia, e insensibilidad al dolor.  Estudios realizados recientemente por profesores de la Universidad de León y de la Universidad Nacional de Educación a Distancia determinaron luego de tres análisis a los restos de Alfonso “El Inocente”, que no pudo padecer la peste puesto que no hallaron en su cuerpo la presencia de Yersina pestis, el bacilo de la mentada enfermedad. Así que todo parece apuntalar la versión de su envenenamiento.
En el caso criollo el envenenamiento, que no de los soberanos, ha sido manifiesto. Se nos ha intoxicado, o así al menos han tratado de hacer uno y otro, con sus versiones sesgadas e interesadas, ni éste ni aquel son transparentes en sus actos. Se le critica al bigotudo por su manejo nepótico  o revolucionario de sus decisiones, pero al encargado tampoco se le puede  mostrar como modelo de transparencia, y valga el caso citar a Humberto Calderón Berti y sus no respondidas acusaciones a raíz de su destitución meses atrás.  Sé que ya saltarán sus dolientes y adláteres a gritarme que le hago el juego a la dictadura, pero quiero decir, una vez más, que a lo que no le hago el juego es a la obsecuencia, no hago coro a turbas maneras de ejercer la política.  No pediré asistencia a elecciones cuando ya la plaga roja ha demostrado que los procesos comiciales son unos ejercicios onanistas que permiten para lavarse la a cara ante el escenario internacional para luego hacer exactamente lo que les da la gana. Debe decirse que a esa pantomima se está prestando la “oposición”. Yo no soy comparsa de payasadas como esas. Y nadie en su sano juicio puede serlo.

© Alfredo Cedeño 

miércoles, diciembre 05, 2018

NI CALLAR, NI OTORGAR



                El que calla otorga, refiere la sabiduría popular. ¿La algarabienta dirigencia opositora merece que se le otorgue algo? Salvo contadísimas excepciones no merecen ni agua, por eso es que no podemos callar ante ellos y seguirles exigiendo claridad, honestidad y compromiso. No cesan de convocar a unas elecciones que bien sabemos todos como van a terminar, el gobierno está tan claro en ello que ya ni se ocupan de simular respeto a las apariencias.  ¿O creen que lo de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad de Carabobo no es una clara declaración de principios de que aquí se hace lo que les sale del forro de sus rojas voluntades?
                Para quienes no están al tanto de lo que allí pasó, resumo: la comunidad de la Universidad de Carabobo escogió a Marlon Díaz como presidente del organismo estudiantil, y una comparsa de "jueces" decidió que no, que la presidencia le correspondía a la "bachillera" Jessica Díaz, quien rauda y expedita apareció con sus lentecitos de Hormiga Atómica y su cabellera a lo "fosforito" Valera exigiendo respeto a su condición de primera mandataria estudiantil. ¡Es que los juntas  a todos y no sale ni un cuartillo que sirva!
                Todos, por lo visto, buscan emular a ese fardo de refranes que pasea su embojotada anatomía por los muy contados escenarios donde puede acudir a escenificar sus óperas bufas. Y ya que de refranes escribo me viene aquel de: ¿Quieres conocer a Pablito?, dale un carguito. Al mencionado ser le dieron un cargote y estamos conociendo a plenitud las habilidades de Gofiote.  Ese mismo al que aseguran, mientras se desgañitan con fervor misionero, se sacará con unas elecciones que estarán bajo la supervisión de doña Tibisay.  Y la reacción más pervertida de este momento nada gracioso es que quienes hemos denunciado semejante despropósito somos acusados de "colaboracionistas" del régimen. ¿Son cretinos o están entrenando?  Por lo visto llegamos a un punto en el que los conejos persiguen a las escopetas.
                Mientras tanto, y como quien no quiere la cosa, los asesinatos de Oscar Pérez, Fernando Albán, Juan Pablo Pernalete, Neomar Lander, Jorge Tortoza, y paremos de contar, se juega a dejar caer en el olvido. También se juega a sepultar el escándalo de Andrade, Gorrín y sus comparsas de la burguesía rojita. Similar trato dan al reparto del territorio nacional entre las pandillas chinas, rusas, turcas y cuanto bicho de uña pueda existir.  Un teatro de marionetas peorras que pretenden aplaudamos con fervor patrio, mientras todos ellos, rojos y azules, siguen en su juego macabro de ejercer el poder. ¡Y nos exigen silencio!
  
© Alfredo Cedeño
 

miércoles, junio 27, 2018

ABLUCIÓN NECESARIA


                 Con simplismo de canallas hay una contumaz cofradía proclamando la unidad como manto protector, aquellos que hablamos contra quienes aparecen a la cabeza de dicha congregación somos herejes que debemos ser conducidos a la hoguera de manera expedita. Por los vientos que soplan tendrán que hacerlas en cada esquina, cada día somos más los que estamos alertando contra los desbarres de borrachos de la mencionada hermandad.
                El ahora virgen y mártir yaracuyano, léase Henry Falcón, anda predicando en contra de quienes no participamos de una manera u otra en la bufonada electoral convocada por el gobierno y a la que él acudió velozmente, con lo que le dio así legitimidad a Maduro y todo su combo de incompetentes criminales altaneros y confesos. La última demostración la dio Delcy Eloina al decir con rotunda claridad que la participación de ella y su hermanito en la mojiganga bolivariana es su venganza por la muerte del padre.
                No ceso, ni cesaré, de hablar y escribir sobre esta cuadrilla de granujas –de ambos lados de la calle– que pretenden repartirse nuestro país como una ternera que entre ambos se robaron a medianoche. ¿Quién eligió a Falcón candidato? ¿Cuál fue la base social y nacional que determinó que él debía participar en la malandrería comicial de Maduro y Lucena? ¿A nombre de qué hay que soportar la andanada de moralina que él y sus huelepeos pretenden insuflarnos a troche y moche?
                Los venezolanos exigimos limpieza, transparencia y honestidad para conformar una verdadera unidad que nos saque de este marasmo en que nos ha sumergido nuestra casta política. No crean que seguiremos callados y acatando sumisamente cuanta imbecilidad se les ocurra. No es una frase hecha, que ustedes suelen repetir como cacatúas de feria marginal, en realidad Venezuela es otra, y el país exige decencia, necesita limpieza.
                El tiempo del descaro impune ha sido superado largamente, es insólito que ahora se pretenda responsabilizar a la población, que no aceptó el llamado soberbio e infeliz de salir a votar, del infierno que vive Venezuela. No creo que es gratuito que el ex gobernador en sus redes sociales escriba Gobierno y Gobernando, ambas palabras que le quedan grandes al bigote bailarín, con mayúsculas. No se me ocurre mejor manera de condensar todo citando el Evangelio de San Mateo: "¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio."

© Alfredo Cedeño
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