Mostrando las entradas con la etiqueta fe. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta fe. Mostrar todas las entradas

miércoles, enero 23, 2019

FARÁNDULA MATA INFORMACIÓN


                Sin duda no hay conocimiento, ella ha sido la eterna comadrona que ha conducido a descubrir distintas vías o formas de llegar a nuevas situaciones. Su exceso, como todo, puede llegar a ser paralizante. Su dosis correcta es difícil de conocer, no siempre se logra, pero es posible llegar a ella y una vez dilucidada, al convertirse en certeza, afrontarla puede ser hasta mortal. Ejemplo de ello fue lo ocurrido a Hipaso de Metaponto, quien cinco siglos antes de Cristo fue ejecutado por divulgar su demostración de que la raíz cuadrada de dos es un número irracional. 
                Frente a la duda se suele enarbolar la fe, que ha terminado por convertirse en un instrumento de dominación. Se nos exige fe en un dios o en un dogma, no siempre religioso aun cuando termine por acatarse en similar actitud de adoración, sin vacilaciones, sin cuestiones que por lo general son incómodas.  No es extraño que dioses y creencias sean manejados con temeridad o ignorancia, es cuando surgen los monigotes transmutados en profetas y los caudillos cargados de promesas imposibles.
                Sin embargo, la fe es también la madre del saber, es la fortaleza que nos hace sentir a Dios en su mejor manifestación y la que otorga la energía necesaria para insistir en la duda madre del conocimiento. A fin de cuentas, fe y duda son inseparables del alma humana, lograr el equilibrio de ambas es la durísima condición que permite los imposibles, es lo que hace que se manifiesten los milagros, entendiendo por tales aquellas situaciones que no tienen explicación "lógica".
                Estas breves líneas no son milagrosas, no se puede en ellas explicar teológica, sociológica y ontológicamente lo que por los siglos de los siglos ha sido abordado hasta la saciedad. Son breves pinceladas de mi eterno debatir entre la fe en mi país y la duda de quienes lo han conducido y juegan a seguir en tales menesteres.  ¿Cómo creer en quien opta por anunciar con bombos y platillos su reunión con cierto cantante, hasta no hace mucho comparsa de las campañas electorales del régimen, pero no se reúne con los medios de comunicación todavía independientes que sobreviven en el país?
                Se nos exige una fe que ellos mismos minan de dudas sobre su idoneidad, se nos pide obediencia a ciegas en un nuevo actor que no es capaz de siquiera disimular los viejos vicios de quienes lo antecedieron en el papel que ahora representa. Lamento no poder ser optimista y que la duda, al menos en este momento, haga vacilar mi fe. No obstante sigo creyendo, y confío en nuestra gente para poder vencer este marasmo de oprobios y maromeros que solo juegan su propia partida sin demostrar que verdaderamente somos los venezolanos su prioridad.

© Alfredo Cedeño

miércoles, marzo 14, 2018

RAZÓN Y FE


                 Al comienzo fueron los instintos, más tarde llegó la razón, y el animal que éramos entendió que pensar era un privilegio gracias al cual podíamos lograr mucho más de lo que ya se tenía. Los misterios, y la incapacidad para entenderlos y mucho más explicarlos, hicieron que la fantasía, hija predilecta del pensamiento, fabricaran mitos y dioses que aplacaran la angustia ante la necesidad de comprenderlo todo.
                Poco a poco la imaginación, madre de la libertad, fue domesticada por un grupo de pícaros, que nunca han faltado desde el comienzo de nuestra condición posterior al eslabón perdido. Así fue como surgieron los dogmas, y rígidas normas fabricaron cárceles físicas y metafísicas, aparecieron calabozos e infiernos, la cicuta y la inquisición, todas ellas actuando en función de la hegemonía del que lograra ponerse a cargo del mando.
                De manera recurrente, pese a los obstáculos, razón, fantasía y albedrío han buscado el regreso a nuestra condición original para que los sueños nos hagan emprender vuelo. Poetas y matemáticos, fabuladores e historiadores, médicos y artesanos, trastornados irredentos a los que baña la luz del conocimiento, han servido con genuina vocación de servicio a sus prójimos.
                Pero los credos no se han quedado en paz y persisten en su manía persecutoria. De lo religioso "evolucionaron" a lo político y de creer en el purgatorio, el limbo, el paraíso, el infierno y el oficiante, se pasó a adorar el partido, la célula, el comité, la seccional y el cargo público.  Los ropajes mutaron y los camaleones cambiaron hábitos por casimires, la adoración pasó de las figuras de escayola a credenciales de toda laya. La sabiduría popular venezolana con precisión quirúrgica acuño un refrán que los describe a cabalidad: el mismo negro con diferente cachimbo.
                Por eso vemos ahora en nuestro país a la misma camarilla experta en derrotas generar otro Frankenstein que aseguran será victorioso.  Con asombro veo a gente muy querida y respetada entonar loas y hacer llamados de sumisión a un grupete de majaderos que aseguran que ahora sí nos van a liberar de la recua roja.
                Su arrogancia es infinita, al punto que no saben ver el desprecio que en sus palabras y gestos manifiestan hacia todos los demás mortales. Sólo ellos son capaces de conducirnos, los ciudadanos de a pie somos incapaces de generar vías alternas de liberación, ellos nada más tienen la piedra filosofal, son los alquimistas que nos harán inmensamente ricos a todos.
                Pese a la lejanía aparente la libertad está a un paso, el que hay entre pensamiento y acción, es la fe del inocente que se resiste a ser sometido y busca cualquier vía que le haga permanecer libre. En eso anda Venezuela, pese a los unos y los otros, a quienes no me cansaré de emplazar.

© Alfredo Cedeño

miércoles, agosto 03, 2016

TEMPLO

 

Ningún río crece con aguas limpias, susurra el campesino

y coloca el ladrillo sobre la argamasa con gesto nítido.

Sus dedos salpicados de mortero acarician cada pieza
y sus ojos preñados de arrugas calibran la derechura.

Él escogió el mejor sitio dentro de su mayor barbecho
para con sus propias manos fabricar la menuda capilla.

El agua clara sólo se agarra después que se aplaca todo,
murmura y comienza una nueva hilada de la pared virgen.

Jesús es su nombre, Chucho le dicen todos en la montaña,
su devoción es vigorosa como la brisa que lo zarandea.

Dios me da salud y tierra, ¿cómo no hacerle una casita
si bien merece que le haga un palacio alto como el cerro?

Su voz desnuda resuena con gratitud al seguir el faenar,
y ahora pone una roca menuda que calza sobre el adobe.

Tampoco le haré una catedral, mis manos allá no llegan,
pero la campana suena y se oye lejos por el puro badajo.

Su trabajo es un repicar devoto que brota sobre la tierra
y su boca desgrana lentas palabras que son oraciones.

Así como la creciente alborota todo y deja el agua clara
estas paredes y un techo de palma ampararán después a Dios.

© Alfredo Cedeño
 

TEMPLO

 
Ningún río crece con aguas limpias, susurra el campesino

y coloca el ladrillo sobre la argamasa con gesto nítido.

Sus dedos salpicados de mortero acarician cada pieza
y sus ojos preñados de arrugas calibran la derechura.

Él escogió el mejor sitio dentro de su mayor barbecho
para con sus propias manos fabricar la menuda capilla.

El agua clara sólo se agarra después que se aplaca todo,
murmura y comienza una nueva hilada de la pared virgen.

Jesús es su nombre, Chucho le dicen todos en la montaña,
su devoción es vigorosa como la brisa que lo zarandea.

Dios me da salud y tierra, ¿cómo no hacerle una casita
si bien merece que le haga un palacio alto como el cerro?

Su voz desnuda resuena con gratitud al seguir el faenar,
y ahora pone una roca menuda que calza sobre el adobe.

Tampoco le haré una catedral, mis manos allá no llegan,
pero la campana suena y se oye lejos por el puro badajo.

Su trabajo es un repicar devoto que brota sobre la tierra
y su boca desgrana lentas palabras que son oraciones.

Así como la creciente alborota todo y deja el agua clara
estas paredes y un techo de palma ampararán después a Dios.

© Alfredo Cedeño
 

sábado, marzo 01, 2014

¿CÓMO?

¿Cómo podemos quererlos si nos arrancan la vida?
¿Cómo no invocar a mil demonios que se los lleven?
¿Cómo dejamos de estar inermes ante esta canalla?
¿Cómo no detestarlos y desearles lo peor día a día?
¿Cómo dejar de implorar por un acabose que los arrase?
¿Cómo no rogar que una centella les escupa la vida?
¿Cómo hacer para evitar que la amargura nos ahogue?
¿Cómo no llorar impotente ante tanta vileza gratuita?
¿Cómo respetarlos si nos irrespetan hasta la muerte?
¿Cómo no esperar que un infierno los desaparezca?
¿Cómo apartarse de esta hiel que nos apaga el alma?
¿Cómo no desearles larga vida hasta que se acaben?
¿Cómo rescatar este vergel convertido en tierra yerma?
¡Carajo, si hasta la buena fe nos han emponzoñado..!

© Alfredo Cedeño


jueves, octubre 17, 2013

VENERABLE

Profundamente venerado pese a lo ruinoso
riega luz y hace sombras
mantiene erguida la fe de muchos,
gentil ejemplo de limpia credulidad
para navegar sobre los titubeos
encima de los hombros de  sus devotos.


© Alfredo Cedeño

jueves, agosto 16, 2012

SANTUARIO


Sus vetustas campanas repicaron lo suficiente
hasta clavetearme de fe los tímpanos,
bajo su tejado maltrecho aprendí rezos
que manaban de los sabios labios de mi abuela,
a la sombra de su cúpula descubrí el temor
pintado en una tela enorme del infierno,
entre sus paredes tachonadas de manchones
adquirí dogmas con los que perdí la inocencia,
y desde ese maltrecho pero imponente templo
busqué sin hallar un distante camino al cielo.

© Alfredo Cedeño

domingo, mayo 27, 2012

LO DESEADO...



Que tanto dolor y desconsuelo
no sean inútiles bálsamos
de un tiempo perdido en espejismos,
que la desesperanza ruede rota
por el borde de las veredas amarillas
donde las tristezas se agazapan,
que la ilusión se haga hoja de helecho
para abrirse sobre los eriales
de la tierra maltratada y abandonada,
que una suave brisa sin fronteras
se deje sentir sobre las mejillas secas
de quienes pese a todo seguimos creyendo,
que las rejas se encajen en la tierra
abriendo surcos sobre las costillas del suelo
con suave vaivén de pezuñas boyeras,
que las ganas sean infinitas
para seguir caminando sin rumbo
y soltando palabras por los caminos…

© Alfredo Cedeño

jueves, febrero 16, 2012

DECLIVES


El viejo templo se porta como esas damas otrora alegres y vistosas:
ahora simula su maltrecho frente
con un espacio trasero descomunal que todavía acuna esperanzas
donde la creencia es un sentimiento todavía puro
de un cielo que –después de todo– todavía se puede alcanzar…

© Alfredo Cedeño
Follow bandolero69 on Twitter