sábado, julio 04, 2009

DON LORENZO VILLAREAL

Él tiene 81 años, el 17 de septiembre cumplirá 82, y desde hace 53 años está viviendo en las montañas de El Paujil, en la parte alta de La Mocojó, zona rural del estado Trujillo. Allá se llega luego de tres horas de caminata desde Mendoza, población ubicada aproximadamente a 430 kilómetros al oeste de Caracas, capital de Venezuela.
“Yo llegué aquí buscando donde ganarme la vida, donde poder levantar una familia, tenía ya varios meses buscando hasta que encontré esto, que quiero cambiarle el nombre, qusiera que se llamara El Paraíso”.
Hace solo 6 años que llegó a su casa la electricidad. Desde su llegada a estas montañas se dedicó a “ganarle tierra a la montaña, porque esto eran puras piedras, así que empecé por sacarlas y hacer murallas con ellas, para poder usar la tierra y sembrar. Y así fue que empecé a llenar de siembras estos cerros. Pero tenía un problema: las herramientas me salían muy caras y era muy lejos para irlas a buscar asi que empecé a hacerlas yo mismo. Esto que usted ve no se compró en ninguna ferretería; lo que hago no es para aparentarlo, sino para que sirva; puede que sea feo, pero funciona”.
Con paciencia y un talento sin límites don Lorenzo se dedicó a fabricar las piezas que necesitaba para sus faenas diarias. Pero no se quedó en eso sino que empezó a fabricar otras. De este modo fue que fabricó una maquina para moler el excedente de sus plantaciones de apio (Arracacia xanthorrhiza), un trapiche para moler la caña de azúcar que siembra en sus terrenos y producir azúcar artesanal, y diferentes piezas que le ayudaran en sus faenas diarias. Don Lorenzo explica que sus piezas “no las hago para que las vean, sino porque las necesitamos”.
Pero no todo es trabajo, y sus acendradas creencias religiosas lo llevaron a construir una capilla, “también con las piedritas que Dios había puesto en la tierra quise hacerle un lugar a sus santos para que tuvieran donde estar cuidados. Y las puertas las hice con un cedro que conseguí atrás de aquella montaña y lo corté y lo traje con los bueyes. Porque también es necesario darle a Él las gracias por todo lo que nos da, sin su consentimiento uno no podría hacer nada en la vida y aunque exista gente que no cree, yo eso se los respeto y pienso que cómo puede ser que no se den cuenta que no hay mejor manifestación de su existencia en medio de esta paz y esta belleza. Por eso es que quiero que esto se llame El Paraíso”.















































































3 comentarios:

magda isabel perez dijo...

Que hermoso, recuerda la obra que inicio Juan Felix Sanchez en el estado merida, con su capilla y su dedicación al arte. Que bueno es saber que aun existen personas que nos ayuden a recordar que la naturaleza y lo que ella nos brinda es maravilloso!!

Anónimo dijo...

Simplemente natural, haciendo lo que le gusta y estando donde le gusta y lo mas hermoso de todo, el agradecimento: "cómo puede ser que no se den cuenta que no hay mejor manifestación de su existencia en medio de esta paz y esta belleza. Por eso es que quiero que esto se llame El Paraíso".

Gracias Maestro!!
Ud tiene todo los matices...

soledad

Anónimo dijo...

Cuanta nostalgia siento en este momento, conosco al Sr. LORENZO desde hace muchos años pasé mi infancia en esas tierras, cuantos sacrificios, cuantas veces baje a la escuela Padre Rosario por la mocojó.
Aun recuerdo mis maestras: PAULA, RAMONA RAMIREZ, DOLORES ARAUJO, DANIEL BRICEÑO, carajo mi pueblo cuanto lo añoro. Saludos a todos