sábado, junio 25, 2016

EL DÍA QUE NOS QUIERAN

                Atesoro de mi niñez los recuerdos por las calles de La Guaira, en particular la voz de Carlos Gardel escapándose del tocadiscos de la casa de los Ugueto en La Caja de Agua.  Una de las que más escuchaban ellos, y que me embelesaba cuando se escapaba por aquel breve zaguán, era la que comenzaba con un breve toque de xilófono a la que inmediatamente seguía aquella voz tan característica con los tan manidos versos:
Acaricia mi ensueño
el suave murmullo
de tu suspirar.
(Ahí escucho con nitidez la entrada de los violines)
Como ríe la vida
Si tus ojos negros
Me quieren mirar.
Y si es mío el amparo
De tu risa leve
Que es como un cantar,
Ella aquieta mi herida,
Todo, todo se olvida.
Y confieso que todavía esta es fecha, ya pisando los sesenta años, que no puedo dejar de llegar casi al llanto cuando oigo su inolvidable manera de vocalizar:
El día que me quieras…
                Corría enero de 1979 y en el ámbito “culturoso” caraqueño no se hablaba más que del inminente estreno de la última pieza de José Ignacio Cabrujas, que llevaba por nombre dicho verso. No los voy a aburrir contándoles de mi frenesí por verla. No me pregunten cómo hice, porque juro que no puedo recordarlo, pero el jueves 25, el día antes del estreno, me pude “colear” al ensayo general. Mi conmoción comenzó desde la misma entrada cuando María Luisa Ancízar le pregunta a su adorado Pío Miranda por Stalin. Y hubo parlamentos memorables que se me grabaron eternos.
                Ahora al recordar a Gardel no puedo evitar una de esas jugarretas habituales en mi memoria, que suele hacer las maromas más insólitas, y me lleva por donde le da su real gana. En este caso me conectó con otro argentino más reciente, pero igualmente legendario: Félix Francisco Nebbia Corbacho, a quien todos conocen como Litto Nebbia.  Compositor del cual el no menos venerable Charly García ha dicho: “Sin Nebbia no habría existido Javier Martínez, ni Spinetta ni yo. Y de éste (refiriéndose a Fito Páez, quien le acompañaba cuando le hacían la entrevista) ni hablar”.  Y la pieza con que me enlazo es con una que él compusiera en 1983: Quien quiera oír que oiga, como parte de la banda sonora de la película argentina Evita, quien quiera oír que oiga, y que me dé mi coscorrón el querido Rodolfo Izaguirre si me equivoco, pero creo que la dirigió Eduardo Mignogna y la protagonizó Flavia Palmiero como Evita. Dicen los primeros versos:
Cuando no recordamos lo que nos pasa,
nos puede suceder la misma cosa.

Son esas mismas cosas que nos marginan,
nos matan la memoria, nos quitan las ideas,
nos queman las palabras
Es esa visión que da el triunfador de la historia y sobre la que tanto se ha escrito. A lo cual el implacable Nebbia no da cuartel:
Si la historia la escriben los que ganan,
eso quiere decir que hay otra historia:
la verdadera historia,
quien quiera oír que oiga.

Nos queman las palabras, nos silencian,
y la voz de la gente se oirá siempre.
Inútil es matar,
la muerte prueba
que la vida existe...

Estos requiebros del recuerdo se disparan cuando recibo la llamada de una querida niña, cuyo nombre no viene al caso y sé que ella prefiere que así sea, cuya voz temblaba de la indignación al referirse a una entrevista que le hizo días atrás César Miguel Rondón al ahora “presidenciable” Henry Falcón, quien por los momentos se desempeña como gobernador del estado Lara. La ira de mi interlocutora me hizo sentir obligado a buscar en los archivos de Éxitos FM - 99.9 el sonido de dicho diálogo. No pasó mucho rato para comenzar a secundar la cólera de mi amiga.
Ciertamente que el señor en cuestión es una especie de ornitorrinco del mundo político criollo en el cual confluyen la dicción, engolamiento y repertorio verbal de Claudio Fermín; junto a una dosis del histrionismo populista del cual tan buena gala hizo el nunca suficientemente difunto comandante Chávez; así como un cierto dejo de los tantos personajes bufos que en su momento interpretó Joselo en su programa de los martes.
Este otrora consentido de Chávez, a quien vimos anunciar en su Aló Presidente del 29 de noviembre de 2009 que lo quería al igual que a su compadre Reyes Reyes, que fundara un partido junto a Vladimir Villegas, que fue jefe de la campaña presidencial del Bobo de la Yuca, que ha hecho la mil y una piruetas, ahora pretende aparecer como un versión de este milenio del inefable Ramón J. Velásquez y uno lo oye decirle a Rondón que “los tiempos no deben ser resueltos por la gente”, y más adelante con su timbre “aclaudiado” se le trasluce el miedo a que “terminemos prácticamente en Venezuela con una reguera de políticos quemados porque no fuimos oportunos en las soluciones que reclama la mayoría”. Lo oigo y es inevitable recordar de nuevo un pasaje de la ya citada pieza del maestro José Ignacio, cuando Elvira le espeta a Pío Miranda: “Tú eres de esa gente capaz de cantarle un vals a un sordo desde el comienzo hasta el tantán”.
Esta reencarnación del Cid Campeador, pero nacido en Nirgua, estado Yaracuy, asegura con su voz de lo más impostada que debió adelantarse el aumento de la gasolina en 2014 porque de ese modo hoy habría recursos para comprar medicinas, importar alimentos… No puedo dejar de preguntarme: ¿este caballerete es pendejo o cree que los demás lo somos? ¿Acaso no se hubieran robado igual esos recursos extraordinarios esa cáfila de ladrones, vagos y tunantes que “cuidan” de nuestras finanzas públicas?
Casi al final de su conversación con el señor Rondón espeta que “es el momento de la razón y no de la pasión”, para luego comparar el conflicto interno venezolano, que es obra y gracia de sus amiguetes rojos rojitos,  con el de Cuba y Estados Unidos. Nunca cupo mejor aquella frase de que el infeliz no hace más que confundir el culo con las pestañas, y ello revela a cuerpo entero la catadura de esta joya filochavista.
                De nuevo me asalta Cabrujas desde su obra, cierro los ojos y veo y oigo a Jean Carlos Simancas interpretando a Gardel en el escenario del Nuevo Grupo: “Hay algo apresurado en este país, que, desde luego, ha terminado por impresionarme. Como si todo sucediera en un momento... como si algo grave estuviera a punto de pasar y la gente se quedara en silencio...”. Y de seguidas me asalta mi parlamento favorito de esa pieza, y es ahora el propio autor o el también inolvidable Fausto Verdial, interpretando a Pío Miranda y diciendo: “A lo mejor nací cincuenta años antes de lo debido... O a lo mejor se me extravió el mundo. En ocasiones veo el mapa de Australia, Elvira, por hablarte de un lugar lejano, y pienso que allí debe existir otro como yo, en alguna calle de Sidney, un fabricante errático, un vendedor de soluciones, un australiano falsificador. Me acerco a la gente y cinco minutos después estoy explicando algo... como si me dieran pena”.
                Qué pena más honda la que no puede dejar de lastimarme las tripas cuando veo nuestro posible futuro en manos de seres como este. ¿Será que algún día habrá quien nos quiera? ¡Dios nos proteja!

© Alfredo Cedeño


Alfredo Cedeño

martes, junio 21, 2016

HASTA EL 6 DE JULIO


“Yo baso mis cálculos no en la fecha de nacimiento de Venezuela, que algunos colegas astrólogos establecen el 5 de julio de 1811, otros utilizan el 19 de abril de 1810, y creo que ahí hay un pequeño error porque la fecha que se debe emplear es la del nacimiento de la República Bolivariana de Venezuela, la cual yo establezco el 15 de diciembre de 1999, a las seis de la tarde, por lo cual nace siendo un signo de Sagitario, ahí nace esa situación que tiene a todos los venezolanos justamente pasando las de Caín, y es sobre la base de eso que yo hago los cálculos. Resulta que el mandatario del momento, don Nicolás Maduro, también es Sagitario y la posición de Saturno lo empieza a presionar y a llevar a un momento en que él tiene que salir”. Quien habla es Lucho Delgado, un estudioso de los astros y su impacto en el devenir humano.
La astrología, afirman, comenzó con las actividades sedentarias del hombre, cuando se comenzaron a interpretar como mensajes divinos las señales celestiales, para hacer predicciones en el clima y su impacto en las labores agrícolas.  A ella se refirieron en sus obras Dante Alighieri, Geoffrey Chaucer, Christopher Marlowe y Shakespeare. De este último gustan de emplear, a manera de ejemplo de sus vínculos con dichos quehaceres, al príncipe Enrique, personaje de su pieza Enrique IV, quien en la cuarta escena del segundo acto, mientras habla con Falstaff y Poins exclama: “¡Saturno y Venus en conjunción este año! ¿Qué dice de eso el almanaque?”
Los exégetas del estudio de los astros afirman que otro que anduvo en tales menesteres fue el complutense Miguel de Cervantes, quien puso en boca de su imperecedero Quijote para describir a un caballero andante: “Ha de ser astrólogo, para conocer por las estrellas cuántas horas son pasadas de la noche y en qué parte y en qué clima del mundo se halla; ha de saber las matemáticas, porque a cada paso se le ofrecerá tener necesidad dellas”. Total de los totales, que el jaleo habido alrededor de este método hizo que en el siglo XVII el papa Urbano VIII lo condenara en el año 1631 a través de una bula papal y la catalogó de herética.
Su actual apogeo comenzó en la década de los 60 del siglo XX de la mano del movimiento New Age, lo cual originó una oleada de libros y publicaciones, así como afianzar la vieja tradición de los horóscopos en periódicos y revistas. Lucho, con quien comencé estas líneas, tiene 54 años, y ahora vive en su Chile natal, sin embargo afirma: “Conozco bastante Venezuela, viví allá aproximadamente 25 años, me fui muy joven directo a Caracas, saliendo de la dictadura que había acá en Chile, llegué allá el 25 de enero del 82, a las  6 y 10 minutos tuve el orgullo de pisar tierra venezolana. Llegué a estudiar y a trabajar, y a formar hogar, mi esposa y mis hijos son venezolanos. Me integré de inmediato, al poco tiempo ya no me identificaban como chileno sino como un hijo más de Venezuela. Vivía en San Bernardino, muy cerca de la comandancia general de la Armada, a media cuadrita de ahí, cerca de Plaza La Estrella”.
Al poco de llegar comenzó a incursionar en la astrología, donde su primer maestro fue el  colombiano Octavio Machado. “Yo no era creyente en nada de esto, yo era muy pragmático, como lo es aquí la gente en Chile, ver para creer, acuérdate que Chile está bajo el signo Virgo. Pero llegar al  un mundo mágico como Venezuela me enfrenté con este tipo de cosas y me decía: No puede ser, esto no puede ser. La astrología, ¿qué es eso? Me tocó tragarme mis palabras, aprender y de muy buena astrología.  Cuando, ya leyendo de astrología profesional en Astrología científica simplificada de Max Heindel, me decía ¿cómo una persona escribió un libro en 1945, en España, puede estar hablando de acontecimientos que están ocurriendo en mi vida? Eso me causó curiosidad, y como las matemáticas siempre me han gustado, lo que me llamó la atención justamente era que había que sacar mucho cálculo, mucho número, logaritmos, trigonometría, declinaciones, ángulos, grados, todo este tipo de cosas, y eso me cautivó”.
Estuvo formándose durante 10 años al cabo de los cuales atendió a su primer consultante, a partir de lo cual desarrolló una carrera que lo llevó a ser asesor de gente como Horacio Serpa y Fernando Botero en Colombia. En ese país su prestigio comenzó a raíz de un programa de radio al que fue invitado por el comando de campaña de Andrés Pastrana para pronosticar su triunfo en la carrera por la presidencia con Ernesto Samper, pero al estudiar ambas cartas dijo categóricamente que él no podía hacer tal anuncio porque quien ganaba en esa oportunidad era su rival. La afirmación causó el natural revuelo del caso y al poco tiempo fue contactado por el otro equipo de campaña, y terminó trabajando con ellos. Los pormenores no los conoce nadie, su discreción es absoluta.  Sin embargo, deja caer: “Lidiar con alguien como Samper era muy complicado. Él empezó a pedir asesoría cuando era candidato, ganó las elecciones y duré solamente dos años con él, no completé todo su periodo de mandato porque hay cosas que no me parecían y ya cuando uno comienza a poner su opinión personal en ese tipo de cosas tiene que retirarse”.
En esos años, mediados de los 90, hizo varios pronósticos que se vieron cumplidos. “Llegué a tomar mucha notoriedad justamente por eso. Uno fue el caso del ministro de la defensa Fernando Botero. Acababan de atrapar a uno de los cabecillas del Cartel de Calí, a Miguel Rodríguez Orejuela, y cuando lo informan yo estaba en ese momento en un programa al aire, en Radio Súper, y me preguntan a mí sobre él y me dicen que ese ministro se ganó la lotería, y que cómo veía yo al ministro, respondí: Sencillo, ahorita todo el mundo lo va a aplaudir pero en 30 días no van a querer saber de él, va a tener una caída. Y no alcanzan a pasar 30 días cuando fue involucrado en todo aquello de dineros del narcotráfico en la campaña política, la fiscalía lo detuvo y el hombre pasó a quedar recluido en el comando del Regimiento de Caballería Quiñones allá en Bogotá. Eso lo pude predecir porque yo tenía la carta de Fernando Botero. Siempre que hago un pronóstico no soy intuitivo, estoy calculando lo que dicen los planetas. A veces los números, la posición astrológica, me hablan, incluso llego a ver imágenes, pero sobre la base de lo que estoy mirando en las gráficas. Con el tiempo de tanto mirarlas uno empieza a ver imágenes”.
Explica que en el caso del momento del nacimiento de la República Bolivariana de Venezuela siempre le llamó la atención un ángulo que tenía esa carta natal. “En ese momento la Luna tenía un mal ángulo con el Sol, muy exacto, muy poco habitual, 89 grados, una cuadratura casi perfecta, uno para 90, y en astrología cuando los ángulos son muy precisos es una energía muy fuerte de choque. Esto es como un choque perpendicular: uno va por una calle y otro carro lo golpea por la mitad y deja el carro como un croissant, doblado, muy peligroso este choque. ¿Qué ocurre? Esa Luna, que es el pueblo, tiene un mal ángulo con el Sol, que es el líder del pueblo, por eso me llamaba mucho la atención que este ángulo estuviera funcionando de esta forma. Al pasar del tiempo hay lo que se llama la crisis de Saturno en astrología: una posición astrológica que se produce a los siete, catorce, veintiuno y veintiocho años. En esas épocas siempre produce una situación de crisis, y justamente a los catorce se produce la muerte de Hugo Chávez. Es una situación que tiene que cambiar, indica claramente que la autoridad va por un lado y el pueblo va por el otro, o sea, el mandatario no va a poder satisfacer o no quiere, o va a ser incapaz de satisfacer las necesidades del pueblo. La Luna en esta posición de la casa 10, la casa de la fama, del reconocimiento, fue casi el slogan de lo que hemos vivido, dice: El pueblo es el soberano. Le hicieron creer a la gente que el pueblo tenía el poder, cosa que nunca fue así, era un grupo de personas que ‘disfrazaron’ que esto era el requerimiento del pueblo”.
Explica que Saturno, el planeta que actúa a manera de “revisor fiscal” y suele verificar que todas las cosas estén bien, entró al signo de Sagitario, bajo el cual nació la mojiganga rojita, y que a partir de ese ingreso de ese supervisor empezó una caída, las restricciones, el precio del petróleo bajó, la economía no aguantó más. Y sigue Lucho: “Saturno todavía no ha salido de Sagitario, está haciendo un movimiento que se llama retrógrado, va hacia atrás, y este movimiento es el que me anuncia que afectará al mandatario. Resulta que el mandatario del momento, don Nicolás Maduro, también es Sagitario y esta posición de Saturno lo empieza a presionar y a llevar a un momento en que él tiene que salir. El mayor nivel de presión que ejercerá este planeta es para el 6 de julio, fecha que tengo estipulado que él va a salir del gobierno.  Probablemente no salga como nosotros queremos, a la cárcel, muy probable que salga del país, puede que sea incluso unos días antes porque no hay que hacer toda la presión para que la madera se quiebre, a veces con un poquito de presión ella cruje y empiezan a haber acontecimientos. Viene un cambio de gobierno”.
Afirma con el cantar tranquilo y propio de los hijos de Chile: “Estas condiciones no pueden ser modificadas porque las estamos mirando sobre la República Bolivariana de Venezuela y  es muy difícil cambiarlo porque está sobre una carta de un país. En la carta de Maduro se ve como el pueblo, la Luna, está en una posición muy tensa, Urano y la Luna están haciendo una oposición, no la han hecho totalmente y coincide justamente con la fecha que estoy dando, se da unos días antes, el 3 de julio, cuando la Luna y Urano están en la máxima expresión de su oposición; en astrología eso significa divorcio, separación, ruptura, si fuera una persona común y corriente se estaría divorciando, se estaría separando, si es soltero y tiene socios se estarían disolviendo, esto toca con su casa. En este caso lo que yo veo es el señor saliendo del país y no en muy buenas condiciones, rápido, corriendo, casi huyendo.
“Veo lo siguiente: un grupo de militares o uniformados quieren tomar el poder, saliendo Maduro esta gente tomará las riendas del poder, pero no duran mucho tiempo en esa posición. Hay mucha presión internacional, Urano hace un eclipse con Júpiter, que tampoco es algo común, lo hace una vez cada 84 años, y ellos, Júpiter y Urano, en la mayoría de las gráficas representan la independencia. Diosdado Cabello está muy contento con lo que le está ocurriendo al gobierno hoy, con lo que está ocurriendo en Cumaná, en Mérida, y en otras partes del país; él está buscando el punto de quiebre para que Nicolás Maduro salga. Es la forma que él tiene para liberarse de Maduro y salir bien parado ante el chavismo, pero va a haber mucha presión internacional. Él quiere ser el relevo. Pero yo tengo una fecha para Diosdado, el 8 de agosto de este mismo año, lo veo intervenido por grupos militares. Será detenido, o apresado, no sé la palabra más correcta, por grupos militares asesorados por personas extranjeras o militares extranjeros que lo detienen a él. No veo tanto una intervención extranjera en el país. Al hombre lo agarran por fuera, o lo toman y lo sacan.
“Para mí final de noviembre y diciembre son muy claros, muy tranquilos, mucho más armónicos. En cuanto a quién puede aparecer dirigiendo el país me la pones difícil porque hay muchos que quieren. A una de las personas a las que le vengo haciendo seguimiento de su posibilidad, que es muy buena, es a Leopoldo López y creo que sería una persona que pudiera ser un punto de equilibrio importante para lo que necesita Venezuela en este momento, y cuando digo que pudiera ser estoy hablando de un umbral de cerca de 85% de probabilidad de que sea así. En cuanto a Capriles, ya perdió su oportunidad. Julio Borges no me suena. Ramos Allup ha jugado y va a seguir jugando un papel muy importante, Venezuela se lo va a reconocer claramente, es una persona con una habilidad muy interesante. Si llega a haber un gobierno de transición, Allup estaría allí”.
Lucho asegura que todo esto será muy rápido e insiste en que a fines de año hay un regreso de las aguas a su cauce, ya habrá más institucionalidad. “En algún momento los símbolos patrios regresarán, ya volvió la hora que rige a Venezuela, no a la República Bolivariana de Venezuela, y la gente está retomando la defensa de sus propios derechos, una actitud de fortaleza. Vamos a regresar a una bandera de siete estrellas, sobre la base de lo que estoy mirando en las cartas astrales, en las gráficas, en un año o año y medio tendremos esa bandera de siete estrellas”.
Recomienda a la colectividad cuidarse, y pronostica el retorno de nuestros niveles de tolerancia. “Es lo que los números me dicen que va a ocurrir. La posición de Júpiter, que es el dador, habla de los logros, y está entrando a la época de crecimientos, de ver sueños realizados; vamos a ver lo que tanto anhela mucha gente, muchos de los venezolanos. Si bien es cierto que los anteriores gobiernos a esta República Bolivariana de Venezuela no jugaron su mejor papel, tampoco fue el peor. Pienso que esto debe ser objeto de análisis para que se busque verdaderamente un equilibrio de lo que debe ser la nueva Venezuela. Plutón, que es el planeta de la transformación, está en Capricornio, que es poder, al estar también en el movimiento retrógrado lo que busca es eso, que la gente tome conciencia, todos, los de arriba, los de abajo, los del medio, tomen conciencia de que lo que se está viviendo no es lo que se tiene que vivir, sino crecer en igualdad, en conocimiento, en bienestar para todos, que cada cual pueda luchar por lo que quiere y ver ese sueño, como lo fue Venezuela para Latinoamérica, un ejemplo de muchas cosas. Mucha gente, incluyéndome, viajamos a Venezuela para encontrar ese sueño, y hay que recuperar justamente esas ilusiones y empezar a trabajar por eso.
“Plutón en Capricornio está cambiando la mayoría de los gobiernos del mundo, Venezuela no será una excepción; incluso aquí en Chile la clase política sacó 3% de aceptabilidad, acá ya nadie cree nada en los políticos, y si no cambian las cosas como tienen que cambiar regresamos a una época dictatorial. Al revisar lo astrológico la posibilidad de un retorno dictatorial está en 75%, y va hacia arriba. Tenemos la lección en Perú donde la gente también está reaccionando hacia una situación que no se quería regresar pero también deben realizar cambios, y también lo vamos a ver en Ecuador, lo vemos en Brasil. ¿Plutón en Capricornio qué dice?, todo lo que está oculto va a asomar, todos los esqueletos del armario se empiezan a asomar y eso es lo que ha ocurrido en Venezuela, y va a ocurrir en Panamá, y va a ocurrir en Estados Unidos. ¿Por qué una persona como Donald Trump está con ese índice de aceptabilidad? El gobierno como ha venido funcionando no funciona para todos los estadounidenses. Donald Trump no es la respuesta, y no va a ganar por muy poquito, gana Hillary Clinton por muy poquito, como el caso de Pedro Pablo Kuczynski  y Keiko Fujimori. Si me preguntan, ninguno de los dos candidatos es el mejor. No es tiempo de Tancredi, el personaje de Lampedusa en El Gatopardo quien le dice a su tío Fabrizio: ‘Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie’.
“Vienen buenos momentos, ya llegamos al punto más bajo y negativo y ahora tenemos que subir. Toda la escalada de conflictos comenzará a mermar a partir de julio y en noviembre y diciembre comenzarán a mejorar las condiciones del país. En pocas palabras, desde ahora y hasta el 6 de julio se agudizará la situación pero a partir de ahí esa tensión comienza disminuir hasta que en noviembre se estará en un ambiente casi de normalidad. Esto tiene 93% o 94% de factibilidad de que sea así como lo estoy pronosticando”.

© Alfredo Cedeño

sábado, junio 18, 2016

QUEBRAR DE VENTANAS, ACABAR DE PACIENCIA

 
La práctica gregaria del hombre es instintiva, aquello de que la unión hace la fuerza es un mandato de nuestra propia condición para superar nuestra debilidad manifiesta ante aquello que nos desborda. Fue así como se pudieron construir caminos, crear botes, inventar puentes, erigir catedrales, inventar aviones, lanzar cohetes. Es un abanico de suma de talentos que fueron crisol para que aparecieran intérpretes de los anhelos humanos y se convirtieran en ingenieros, creadores, arquitectos, músicos, creadores de todo ámbito y concierto. Pero también aparecieron los exégetas de la destrucción, igualmente inherentes a nosotros.
                Hace 47 años el psicólogo Philip Zimpardo, quien se desempeñaba como profesor en la californiana Universidad de Stanford, llevó a cabo un experimento del que todavía se habla y escribe con frecuencia. El catedrático de ancestros italianos agarró dos vehículos idénticos y los colocó en ambos extremos de Estados Unidos. Uno fue dejado en las calles del depauperado barrio neoyorquino del Bronx, en la llamada Costa Este; mientras que el otro fue estacionado en una de las pudientes avenidas del muy linajudo Palo Alto, ubicado en la Costa Oeste. Es decir, eran dos escenarios completamente diferentes, las dos caras de la sociedad americana: miseria y opulencia.
                El investigador, igualmente, dispuso que un grupo de especialistas observaran la conducta de quienes circulaban por donde habían sido colocados ambos carros.        Como era de esperar, el que dejó en el municipio más al norte de la llamada Babel de Hierro, comenzó a ser vandalizado a las pocas horas. En breve no tenía espejos, ni ruedas, le rompieron las ventanas, se llevaron su radio, el motor, parte de los asientos, lo que no podían arramblar lo cortaban con navajas. En cuestión de días el flamante auto era un carapacho. Mientras tanto, y ya transcurrida una semana,  el de Palo Alto se mantenía impecable.
                Las primeras ideas que asoman es que la violencia y espíritu destructivo es un patrimonio de quienes menos tienen. Y fue en este punto donde Zimpardo y su gente introdujeron un nuevo factor, no poco ponzoñoso, a la ecuación social que estaban despejando, y le dieron un matracazo a uno de los cristales de sus ventanillas y corrieron a esconderse para seguir en sus labores de observación. ¡Oh, oh!  ¿Qué creen que pasó? ¡Se replicó el mismo proceso que había ocurrido en el Bronx! En breve espejos, ruedas, radio, asientos, motor y cuanto chisme llevable había desaparecieron y de la hasta entonces impoluta carroza sólo quedó el caparazón.
                Y empezaron las consideraciones respecto a la conducta.  ¿Cómo es que un anodino vidrio roto en un automóvil estacionado en un muy aristocrático predio californiano puede desencadenar un proceso indudablemente delictivo? Zimpardo y sus colegas especularon que un vidrio roto en un auto abandonado transmite deterioro, desinterés, despreocupación y con ello se rompen códigos de convivencia, se comunica una especie de que vale todo. Cada vez que el coche de Palo Alto era atacado ese paradigma se reforzaba y condujo a que los actos en su contra cada vez fueran peores hasta hacerse incontenibles, y desembocar en una espiral de violencia irracional.
                Este experimento me viene a la memoria cuando veo las informaciones sobre lo ocurrido en Cumaná, en el oriente venezolano. Allí una muchedumbre desesperada por la escasez de alimentos  arrasó con todos los expendios de bienes y alimentos, cual versiones tropicales de Atila dejaron la capital del estado Sucre enteramente desolada.  Al asombro ante lo ocurrido allá, siguió una ola de indignación por parte de muchos espectadores, no participantes, de aquellos sucesos. El más manido de los señalamientos fue que una cosa era la necesidad de alimentos y otra el vandalismo observado por parte de quienes protestaban. La arremetida moral en contra de los cumaneses fue unánime,  nadie atinó en medio del desconcierto a señalar que lo ocurrido era la consecuencia lógica de una serie de señales que desde hace largo tiempo han astillado todas las señales de convivencia de la sociedad venezolana y que episodios como los de Cumaná se replicarán a lo largo y ancho de Venezuela muy pronto.
                Al observar lo ocurrido en esa ciudad no puedo evitar pensar en la carrera por las candidaturas presidenciales de las venideras elecciones en Estados Unidos. Por lo visto en el territorio imperial hay unas cuantas ventanas rotas que han despertado la irracionalidad de los electores. ¿Qué explicación se le puede dar al triunfo del millonario Trump en la arena republicana?   Él es un caso del que se hablará a profundidad en un futuro, ya que es digno de ser analizado a cabalidad para tratar de identificar los ingredientes de su hasta ahora exitosa receta, fundamentalmente populista.
Fueron las promesas grandilocuentes las bases para que este hijo del municipio neoyorquino de Queens empezara en febrero de este año su ascenso. En las elecciones internas republicanas de Carolina del Sur el constructor hizo añicos las esperanzas del ex gobernador Jeb Bush, quien venía de una exitosa precampaña en la que había logrado colectar la nada despreciable suma de 120 millones de dólares para su faena electoral. Al mes siguiente el turno fue para el senador Marco Rubio, a quien Donald le dio una felpa en Florida al conseguir superarlo con 18,7% más de votos, lo que le obligó a renunciar a la carrera candidatural. En mayo el turno fue para el descendiente de cubanos Rafael “Ted” Cruz con quien hizo picadillo en las primarias de Indiana.
En este momento no hay dudas de quién será el candidato del partido del elefante, quien haciendo honor a la mascota de esa tolda avanza aplastando todo a su paso.  No logrará el triunfo frente a la abanderada de las fuerzas del burro demócrata, sin embargo estará a muy pocos votos de alcanzarlo.  La irracionalidad política es un potro desbocado que galopa a placer en todos los escenarios y por lo visto hay poca disposición real para atajarlo y mucho menos para domarlo. Son incontables las ventanas rotas que se observan, poco se hace para repararlas y evitar que el daño siga creciendo mientras la paciencia ciudadana cada día se hace más escasa. La desidia es una peste que sabe echar raíces.  A veces los escenarios me resultan tan cercanos pese a sus aparentes lejanías…

© Alfredo Cedeño


sábado, junio 11, 2016

CON MALEDICENCIA APOYADA

                Cada vez que publico mis notas las comparto con un grupo de amigos, unos más añejos que otros, y algunos más acuciosos que aquellos, pero por todos hay un profundo respeto y cariño que trato de demostrar al momento de compartir con ellos mis reflexiones. Estas últimas hago todo lo posible para que sean un reflejo del sentir del ciudadano de a pie, de aquellos que tan sabiamente nos plasmó el inolvidable y muy querido Chuchú Rosas Marcano en su canción ¿Quién ha visto negro como yo?: “…de los que andan mudos yo soy la opinión”.
                Escribo esto porque uno de esos a quienes hago llegar mis notas suele comentarme sus impresiones. Debo decir que por él tengo un particular respeto, porque es uno de los escasos casos que conozco de quien fue capaz de abandonar la presidencia de un ente oficial para dedicarse en alma, corazón y vida a la defensa de los derechos de los trabajadores del sector al cual había pertenecido. Confieso que quiero llegar a los 75 años que él ha vivido con la capacidad de entrega y empuje que mantiene en la pelea que no abandona contra ese escarnio aparentemente infinito que nos ha tocado por gobierno en estos años.
                Él es un caballero a la vieja usanza, respetuoso en grado sumo y quien en uno de los pasados artículos me hizo una sutil reconvención por mi mención a cierto excandidato presidencial a quien he renombrado como El Bobo de la Yuca, así como por otras consideraciones de similar tenor que he empleado para con otros pájaros de análogo pelaje. En esa ocasión me escribió: “Me permito sugerirte que critiques sus actuaciones, pero que no le pongas motes ya que caer en plano personal no ayuda a vender el concepto de que ha cometido errores graves en política y el artículo pierde nivel, abrazos”. Como bien han de suponer, su nombre no viene al caso y sé que él no estaría de acuerdo con que lo publicara ya que, además, es hombre de proverbial modestia; sin embargo ahora escribo teniéndolo muy presente y trato de no caer en lo que sutilmente me señaló. Así que trataré de sobrevivir a dicho intento y ruego al cielo que mi contumaz maledicencia no me haga quedar mal.  
                No hago ascos de usar lo que otros ya han escrito cuando interpreta de manera impecable lo que quiero decir.  En esta oportunidad recurriré al poeta chileno Neruda quien publicó su poema Aquí estoy, en 1938 en la capital francesa, porque es lo que me viene a la mente cuando veo las hordas rojas agrediendo a mansalva a un grupo de periodistas:
Y con la garganta y el alma os vomito catorce veces,
Os vomito cuatrocientas veces, a vosotros y a vuestras jeringas,
Aunque colaboréis en la opinión y en la MATONERÍA
Aunque cada día cultivéis con mayor atención vuestra bilis y vuestra mierda.
Recurro ahora al verbo viperino de Francisco Gómez de Quevedo y Villegas, el temido Quevedo, puesto que es su poema Desengaño de las mujeres, publicado a comienzos del siglo XVII, en el que pienso al ver la actitud jacarandosa con la cual la ilustre Tibisay Lucena Ramírez anuncia la serie de maromas que se saca, cual maga talentosa, de su roja chistera para jodernos la paciencia con la carrera de obstáculos en que se ha convertido el bendito Referéndum Revocatorio,  y rezan así los versos del citado bardo español:
si de otras tales putas me pagare,
porque las putas graves son costosas,
y las putillas viles, afrentosas.
Ahora,  si bien es cierto que todos saben de cual pata cojeo y hacia donde me inclino en mis querencias políticas y por aquello de no arrearle rejo a una sola parte del cotarro, ya que de este lado también hay quienes merecen su dosis de invectivas, mirando cómo se pretende convertir la voluntad popular en una especie de franquicia política en la que un grupete de caballeritos, de lo más pintiparados ellos, aparecen como los propietarios de esa privatización del electorado; no me queda más que evocar al lusitano José Saramago quien publicó en 1997 Cuadernos de Lanzarote donde dice: “para florón y remate de tanto privatizar, privatícense los Estados, entréguese de una vez por todas la explotación a empresas privadas mediante concurso internacional. Ahí se encuentra la salvación del mundo... Y, metidos en esto, que se privatice también a la puta que los parió a todos”.
También ocurre cuando uno ve a ciertos voceros del sindicato partidista que pretende conducirnos con aires de manifiesta superioridad, y recurriendo al mote de antipolítica o de escasez de criterios para con aquellos que osan cuestionar alguno de sus dislates, como haber estado llenando de falsas expectativas a la colectividad con unas elecciones legislativas y un revocatorio que cada vez se ve más maniatado que burro con reumatismo,  el recuerdo que aflora tiene que ver con El inagotable Quijote, y es aquella escena en la cual un cabrero se burla del caballero de La Mancha y le acusa de cargar “vacíos los aposentos de la cabeza”. Ante lo cual él le  contesta:
“-Sois un grandísimo bellaco, y vos sois el vacío y el menguado, que yo estoy más lleno que jamás lo estuvo la muy hideputa que os parió”.
Finalmente, y por aquello de que el Ejército formal y esa fuerza de malvivientes en aparente expansión que han bautizado como colectivos, son quienes al final del cuento manejan el real poder de fuego, quiero recordar de la Biblia, el libro del Deuteronomio: “Maldito el que recibiere soborno para quitar la vida al inocente. Y dirá todo el pueblo: Amén”.
Espero haber escrito sin colocarle motes a nadie y sí llamando las cosas por su nombre, aunque para ello haya necesitado pedir prestadas palabras de otros que interpretan a cabalidad el sentir de una ciudadanía cada día más huérfana y desasistida.

© Alfredo Cedeño