martes, agosto 25, 2015

PROFECÍA 18

Quebraremos el silencio
con gestos de partisanos
en marcha sigilosa,
pese a los amagos de mordaza
que tremolan de aquel lado
y enarbolan de este lado
nuestros comandantes bufos.

© Alfredo Cedeño
 

sábado, agosto 22, 2015

LOS PAGAPEOS




                Es triste escribir lo que viene: somos una sociedad enferma, con una larga convalecencia, y un, aún más largo, proceso de recuperación por delante. ¿Lo podremos soportar y asumir con la entereza y disciplina del caso? No me atrevería a decir una cosa u otra, pero a veces el pesimismo tiende a predominar.  La negativa parece imponérseme. Al dar una ojeada a nuestra historia veo una larga hilera de hechos que nos muestran como somos los mismos de siempre: pocas veces asumimos nuestras responsabilidades, y siempre buscamos cómo trasladar a otro la carga de nuestras actuaciones.
                Un episodio de Boves El Urogallo de Francisco Herrera Luque, a quien pedí prestado el nombre de esta nota de hoy, describe de manera nítida lo que digo: “…la señora importante que es víctima de una flatulencia sonora y  continúa que no puede disimular. En misa y de rodillas, como usted se imaginará, el cual se acrecienta, dando lugar a una serie de situaciones a la cual más risible. ¿Qué cree Ud. que inventaron para resolver esta situación? Pues nada menos que ponerle al lado a una negrita, para que cada vez que salga el cuesco echarle la culpa a ella, y meterle un coscorrón a la infeliz, lo que le ha merecido el nombre de "la pagapeos".”
                Antes que Herrera Luque el maestro Rómulo Gallegos, quien fuera por demás certero a la hora de plasmar nuestros arquetipos conductuales, describe muy bien la misma situación, aunque con otros personajes y diferente escenario, en su novela Canaima. Allí representa a los hermanos Vellorini, Francisco y José, quienes eran dueños de la “casa de comercio”, como la define él, más importante de Upata y de Tumeremo. Francisco, quien vivía en la primera población, y de aparente afabilidad, era llamado Vellorini el bueno, y a José, quien estaba a cargo del negocio en la otra ciudad, lo tildaban como Vellorini el malo.  Bien explica el autor que todo era una superchería del "bueno", quien andaba de tramoya en tramoya y todo cuanto podía endilgarle a su hermano mayor, pues así lo hacía sin el menor empacho.
                Es larga la lista de ejemplos de similar tenor que podría seguir citando, ni que hablar de nuestra historia política. Recuerden que, al decir de cierta izquierda ortodoxa, a la caída de Pérez Jiménez no fue la gloriosa clase obrera la que tomó el poder porque la pérfida oligarquía criolla, en connivencia con malévolos planes del imperialismo, les jugó quiquirigüiqui y se quedó con todo. Ni de vaina dicen que fueron unos incapaces de tomo y lomo que no fueron competentes para articular una propuesta seria de conducción del país en medio de aquella crisis, y era lo que el país necesitaba. Había que dedicarse a saquear las sedes de la Seguridad Nacional y otras dependencias oficiales, con lo cual no hicieron más que reconfirmar su miopía inacabable ya que no fueron capaces de preservar esos archivos para poder estudiar a profundidad lo que en esos organismos ocurría. Algunas voces, supuestamente, malintencionadas aseguran que ello había sido necesario para  borrar las huellas de muchos honorables que habían abrazado entusiastamente el oficio de soplón.
                De estas veleidades conductuales –¡por supuesto¡– tampoco se escaparon los “luchadores demócratas”, quienes usaron la excusa del combate contra la lucha armada para cometer toda clase de atropellos contra sus adversarios, y en una inmensa mayoría contra población civil inocente. Baste recordar los desmanes hacia los campesinos en Lara, Falcón, Yaracuy, Monagas, Miranda; así como  contra habitantes de Caracas, las principales ciudades del país y numerosas poblaciones.
                Siempre hemos sido unos ases en desviar el foco de atención, ya que a eso se reduce todo, en diluir nuestras responsabilidades, cuando no endosarlas a otro, sea quien sea. ¿No recuerdan aquel Aló, presidente del 2 de marzo del 2008, cuando grandilocuentemete, como acostumbraba ser su estilo, el fallecido comandante vociferó en cadena nacional: "Señor ministro de Defensa, muévame 10 batallones hacia la frontera con Colombia, de inmediato, batallones de tanques. La aviación militar que se despliegue"? Recuerdo en esos días estar por las carreteras de Lara, y en el parador de Brisas de Arenales encontré una caravana de autobuses particulares que llevaban a parte de esas fuerzas hacia la frontera. Daba lástima aquella masa imberbe, a la que ni bastimento se le había provisto, comprando con su propio dinero comida, cuando no pidiéndose prestado dinero unos a otros para completar y poder comprar una arepa de queso blanco y medio litro de jugo de naranja. Recuerdo haberle comentado a quienes me acompañaban: ¿Así pretende este infeliz defender la soberanía?, en tres días los cachacos estarán en Caracas haciendo ajiaco en la plaza Bolívar si les da la gana. A los pocos días el sempiterno fabulador adujo que todo había sido un éxito, y guardó un hermético silencio sobre el fracaso de su mojiganga bélica; pero más calló sobre los supuestos orígenes de sus arrebatos napoleónicos, que no era más que un profundo terror a las computadoras encontradas en el campamento de Raúl Reyes, en las cuales se asegura hay evidencias de todo tipo que demuestran sus vínculos con la narcoguerrilla colombiana.
                ¡Ah!, pero es que tampoco los ditirambos y la prosopopeya son patrimonio exclusivo rojo. ¿Acaso se les ha olvidado las floridas maromas retóricas con las cuales se ha buscado tratar de justificar cada una de las derrotas que, en buena o mala lid, nos fueron asestando a lo largo de estos 16 inacabables años? No hubo un solo fracaso que no fuera huérfano, todos fueron obra y gracia de la maquiavélica tramposería roja que siempre venció a la caballerosa oposición que nunca fue capaz de cometer ninguna acción que no fuera leal y valiente… Para decirlo en palabras de mi viejo tío-abuelo Jorge Cedeño: ¡No me jodan¡
                Regreso la pelota al otro lado de la cancha, donde encontramos que la debacle económica generalizada es producto de la guerra mediática, como solían decir todas las cacatúas pelicoloradas que se sajaban las venas por el socialismo del siglo XXI, pero nunca jamás por la infinidad inaudita de cagadas con las que han ido jalonando su gestión. Por supuesto todo ello ha sido hechura de la burguesía apátrida títere del imperialismo cochino que no tolera la soberanía. Pero cómo les encanta ir a comprar a cartera suelta en sus tiendas, ¿verdad Calixto Ortega?, ¿no es así Luisa Ortega?
                Por supuesto que este partido no termina todavía y al raquetazo rojo se suele responder creándonos nuevas expectativas de toda laya.  ¿Olvidaron aquellas palabras de Ramos Allup el martes 29 de noviembre del 2005 cuando formalizó el retiro de Acción Democrática de las elecciones parlamentarias que se realizaron el 4 de diciembre de ese año, y que le dio la mayoría total a los rojos en el poder legislativo? En aquellos días afirmó: “Lo hicimos por encima de intereses individuales, personales o partidistas. Estamos interpretando el sentir de la mayoría de los venezolanos, a quienes al fin y al cabo, nos debemos”. Sin embargo este mismo personaje, con su cara muy lavada y sin un ápice de vergüenza le dijo años más tarde, exactamente el 9 de marzo de 2011, a Clodovaldo Hernández en una entrevista para Ciudad CCS que “fueron también los medios los que montaron la abstención de 2005”.
                Es una sucesión de pagapeos que se sacan unos y otros de sus mangas de prestidigitadores tropicales tercermundistas. No dudan en tragarse un burro, con enjalma y todos sus aperos, para no soltar ni un mínimo eructo. Hemos visto como en los últimos meses los llamados “dirigentes” de la oposición –quienes a todas estas no sé si siquiera dirigen el tráfico– han venido anunciando con fanfarrias de todo orden la llegada del fin del mundo, chavista por supuesto, el próximo 7 de diciembre, anuncian destituciones cuales Robespiere revividos, y así ad libitum, de vaina ofrecen el regreso del "Tá barato dame dos". Se dedican a jugar con la esperanza e ingenuidad de quienes desesperados no ven cómo salir de este infierno en que nos han sumido el país. Es lo que hacen cuando en vez de explicarle a la gente que es necesario trabajo, dedicación, sacrificio, mística, educación y responsabilidad para resurgir de este enlutado escenario; le llenan la cabeza de pájaros preñados volando en retroceso con el supuesto triunfo en la Asamblea. ¿Qué van a hacer si no hay elecciones? ¿Qué van a hacer si en efecto hay un fraude gigantesco? ¿Cuáles son las opciones a llevar adelante en caso de que alguno de estos escenarios se suceda? No duden en pensar que entonces veremos a nuestros flamantes mariscales de poltrona saltar a señalar a quienes les hemos venido pidiendo reiteradamente la necesidad de reformular las acciones, como los pagapeos de turno.
No son gratuitos  los eventos ocurridos en La Guajira recientemente, ni en la frontera tachirense. Lo sorprendente es la ligereza con que ambos sucesos han sido abordados de lado y lado, no era de sorprender que así lo hicieran en el bando oficial, pero que de este lado de la cancha sea así es irritante.  Cuando se recorre La Guajira se aprende que allí nada es al azar, allí funciona una rigurosa e inamovible sociedad de castas y todo cuanto ocurre es porque los “señores” guajiros así lo permiten. ¿Alzamiento popular sin el visto bueno de esos capitostes que siempre han impuesto a sangre y fuego sus baronías? Allá quienes quieran comprar ese cuento. Lo otro que sorprende es que han surgido especialistas y conocedores del ámbito guajiro y todos hablan de sus informantes en aquellos lares, donde precisamente por todos lados te dicen en susurros que los camiones 750 que van cargados de mercancías y alimentos de todo tipo son de Nohely Pocaterra, y que van escoltados por indígenas equipados con armas de guerra. ¡Oh sorpresa!, a ninguno de los tantos entendidos se le ha leído nada al respecto. La sensación que tengo es que una vez más la complicidad terminó por imponer sus normas.
Ante lo ocurrido en Táchira y el decreto estentóreo del señor presidente limitando las garantías constitucionales en el estado Táchira, al decretar allí estado de excepción, no se necesita ser mago para avizorar un globo de ensayo que luego se extenderá a todo el país para suspender las elecciones. Esa posibilidad la hemos señalado muchas veces unas cuantas voces y la respuesta ha sido cuando no la descalificación, el silencio, o el encasquetarnos el mote de atipolíticos, especie de santo grial que de un tiempo a  esta parte usan para tratar de callar todas las voces críticas a la manera torpe y desmañada como se han venido dizque conduciendo. ¿Qué vamos a hacer ante ese escenario? ¿Vamos a repetir la  misma situación de la madrugada del 16 de agosto del 2004 cuando Carrasquero anunció el triunfo de Chávez y en la quinta Monteverde “la dirigencia” corría como una manada de gallinas atacadas por un zorro, y no fueron capaces de convocar a la gente a la calle a defender el triunfo que se había obtenido? Es pertinente recalcar que el rol de pagapeos de los medios de comunicación, tanto propietarios como trabajadores, ha gozado de una vitalidad extrema en estos últimos tiempos. No creo equivocarme al vaticinar un futuro bastante cercano donde, todos quienes hemos alertado del infierno que se avecina, seremos los pagapeos de este serallo de arrogantes que no se cansan de hacer gala de ineptitud en el manejo del momento que vivimos. 

© Alfredo Cedeño

martes, agosto 18, 2015

PROFECÍA 17



 Noche de tinieblas quebradas
y esperanzas que deslumbran,
cielo que no nos desampara
y nos ilumina presagioso,
tiempos que están por llegar
con un sol limpio y desbocado.

© Alfredo Cedeño
 

Alfredo Cedeño