jueves, agosto 21, 2014

FORJA

Trece centellas hechas espadas
bajan a la calle a proclamar
lo que ningún necio puede eludir:
la esperanza es un río sin dique
el derecho no es una gris mordaza
la justicia es una tempestad sorda
el futuro se hace minuto a minuto
las luchas se dan para ganarlas
el estudiante es una quimera sin fin
los obreros no son excusas vacuas
la arrogancia es una mula suicida
los disparos son ladridos inútiles
las calles sirven para lavar canalladas
los cretinos sólo saben dar amenazas
el destino siempre es libre y luminoso
la muchacha venezolana es forja preciosa de fuelle muy largo…

© Alfredo Cedeño 

martes, agosto 19, 2014

ALBURA

Su pureza desarma
y es revuelo de lienzos,
pliegues enroscados
y luminosa epifanía,
seña de hembra núbil
y rijosa desolación,
emboscada de los sentidos
y laberinto impoluto,
gestos sin concierto
y ganas que languidecen…

© Alfredo Cedeño 

domingo, agosto 17, 2014

MACHURUCUTO

            Hoy en día cuando uno va por vía terrestre desde Caracas hacia Barcelona, justo antes de llegar al puente de Cúpira, ve el anuncio de la entrada a Machurucuto.  Aquellos que han oído a esos músicos geniales que son Los Hermanos Naturales puede pensar que esa es la entrada a esa pieza muy pegajosa de ellos. Aquello que no la conocen la pueden ver y oír acá: https://www.youtube.com/watch?v=6wR5yLyWNII
 
            En mayo de 1967 tenía yo 11 años de edad, mi padre, que fue un impenitente lector de periódicos, llegaba siempre con El Nacional o El Mundo a la casa. En esos días fue la primera vez que recuerdo haber leído el nombre de esta población en la cual estuve días atrás para preparar esta entrega de hoy. Fueron incontables días en los que las primeras páginas de los diarios trataban el desembarco de guerrilleros venezolanos y cubanos en las costas de esta localidad mirandina.
 
Está ubicado a 142 kilómetros al este de Caracas entre las lagunas de Tacarigua y Unare, y con unas playas espectaculares donde en otra época hubo vastos cocales propiedad de los Rojas, como todavía recuerdan los lugareños, y que fueron la principal fuente de manutención para ellos. La historia barloventeña fue estudiada por pocos como lo hizo Lucas Guillermo Castillo Lara, por ello acudí a su obra Apuntes para la historial colonial de Barlovento donde el autor nos deja saber que en Machurucuto hubo un palenque del cual hay noticias en crónicas de 1528. Aquí quiero hacer un alto para explicar que la palabra palenque se uso en Cuba, Colombia y Ecuador para denominar a las poblaciones de esclavos cimarrones que huían de sus amos europeos; en Venezuela se les llamó fue cumbe o cumbé. Si Castillo Lara usó en tal sentido el término podemos especular que desde la misma llegada de los cautivos hubo evasiones y conformaciones de pueblos de negros libres. ¿Tal parece que Machurucuto fue uno de ellos? ¿O Castillo lo usó para definir a un colectivo de indígenas revoltosos? Parafraseando al boricua Gilberto Santa Rosa: Que alguien me diga...
 
            No abundan las referencias sobre esta comunidad entre los cronistas y primeros historiadores que documentaron lo que hoy es Venezuela. Su resonancia de este último medio siglo viene dada por la acción subversiva mencionada en el segundo párrafo. El lunes 8 del mes y año ya citado un grupo de doce hombres armados provenientes de Cuba llegaron a estas playas para desde allí trasladarse hasta las montañas de El Bachiller donde había un frente guerrillero.  Los revolucionarios venezolanos que participaron fueron Héctor Pérez Marcano, El Macho; Moisés Moleiro, Eduardo Ortiz Bucaram y Américo Silva


            Asegura Pérez Marcano, en artículo publicado en Ultimas Noticias el 16 de junio de 2007 que “La idea del desembarco fue proposición de Fidel en una reunión celebrada en enero de 1966 en la suite presidencial del Habana Libre cuando se realizaba la 1ª Conferencia Tricontinental.” También deja saber dicho columnista y ex guerrillero “Fidel nos propuso: "Vamos a organizar un desembarco para reforzar la guerrilla de ustedes en El Bachiller. Les voy a poner 45 hombres nuestros".” En dicha nota asegura El Macho que “ni el MIR ni la guerrilla de El Bachiller sabían del desembarco por imperiosa exigencia de seguridad de Fidel.”
 
            Son múltiples las lecturas e interpretaciones que se le pueden dar al testimonio de este protagonista de aquellos hechos. Buscando material para este trabajo encontré, sin cita de autoría o procedencia del testimonio, en la página BLOG OFICIAL DEL MOVIMIENTO LOYOLIANO DE LIBERACION CULTURAL-M.L.L.C. el siguiente testimonio que transcribo tal cual: “Fidel, que subió con nosotros. Entonces nos obsequió a quienes íbamos en la expedición, un reloj Rolex. El Rolex famoso ese, el submarino. "El mejor reloj para un guerrillero", nos comentó al dárnoslo, "pues no importa la circunstancia, en el monte, en el agua, en cualquier sitio funciona". Nos regaló un reloj para cada uno -a Moisés Moleiro, a Eduardo Ortiz Bucaram, a Américo Silva y a mí [lo cual hace pensar que es Héctor Pérez Marcano el autor de estas líneas]. Y nos dio un Rolex adicional para que se lo entregáramos a Américo. "éste se lo entregan a Américo". Puesto que, como he relatado antes, se suponía estaría comandando la lucha en el Frente Guerrillero de El Bachiller. Y como relaté antes también, el encuentro de Fidel con Américo a mediados de 1965, del cual también participé y que se prolongó por tres días completos, con sus respectivas noches, fue un encuentro extraordinariamente afectuoso. Fidel quedó realmente encantado con Américo. Cayó rendido ante su encanto. Lo atendió de una manera espléndida, especialísima. Tanto así que cuando nos vamos a embarcar le da a Moisés un reloj extra, con ese encargo específico: "éste se lo llevas a Américo".”
 
            No haré ningún comentario sobre la izquierda exquisita, o los revolucionarios caviar, que tanto gustan de combatir al capitalismo pero a quienes les encanta refocilarse en el uso, goce y disfrute de sus productos más emblemáticos. Lo cierto es que aquella aventura fracasada de 47 años atrás, tildada  de invasión por algunos, o de gesta solidaria de los pueblos (¿Con 12 hombres?) por otros, sigue dando de qué hablar y escribir.  El sitio exacto donde recalaron las dos embarcaciones con los rebeldes fue en El Cocal de los Muertos, de donde se suponía debían trasladarse hasta las montañas cercanas donde el Frente Guerrillero Ezequiel Zamora se había establecido.
 
Otro de los criollos participante en dicha actividad, Moisés Moleiro, contó a Jesús “Chucho” García en entrevista realizada a fines de los años 90: “Me salvé de vaina, debido a que tuvimos un percance al desembarcar, dejando el bote abandonado, el cual fue precisado por los cazadores del Ejército que tenían la orden de matarnos en defensa de la democracia”.
 
Las versiones e interpretaciones pueden ser infinitas, tantas como lo es la misma mar que vio llegar a los hombres armados, denunciados por un pescador quien encontró el martes 9 de mayo las embarcaciones abandonadas y acudió a notificarlo a las autoridades locales.  Es el mismo escenario donde ya los Rojas no tienen cocales, los del lado izquierdo fueron afectados en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez al decretar la creación del Parque Nacional Laguna de Tacarigua, y los del otro lado fueron vendidos para convertirlos en clubes recreativos y vacacionales.
 
Son las mismas playas donde casi cien de sus habitantes se dedican a faenas pesqueras y salen a ganarse la vida día a día, donde llegan numerosos veraneantes a disfrutarlas.  Pueblo de gente alegre y amable. Aquí el trabajo es una necesidad que se aborda con desenfado; en sus calles el tiempo parece suspendido, y en cualquier esquina se encuentran arañas que parecen dedicadas a tejer delicadas redes donde atajar el olvido
 
Ya lo he escrito en innumerables oportunidades y no cesaré de seguirlo haciendo: aquí sobran motivos para estar orgulloso de ser hijo de una tierra tan especial, donde junto al buitre desolador puede estar la garza impoluta, y cada cual puede escoger hacia donde quiere irse. Es tierra del libre albedrío, tal vez sin el discernimiento necesario…

© Alfredo Cedeño
 
 
 
 

sábado, agosto 16, 2014

ARCO

Nos hicieron la vida cuadros
y la calle trataron de cerrarla,
sin lograr enderezar el arco
de la ventana donde se asoma la paz…

© Alfredo Cedeño

jueves, agosto 14, 2014

ASTROS

Las estrellas no dejan de salpicarnos la piel,
son heraldos de emancipación permanente
con los que aprendimos a balbucear y correr,
para derrumbar déspotas con blancos trazos.


© Alfredo Cedeño 

martes, agosto 12, 2014

INFLAMABLE




Nadie le vio llegar con su incendio de palabras
quizás lo trajo la noche para hacer la madrugada
y fue esperanza frente a la desolación
se hizo permanencia que venció la violencia
fabricó ilusiones que derrocan ejércitos
hizo una tierra donde germinaran libertades
derrotó a los tiranos con sueños de mujeres y muchachos.

© Alfredo Cedeño


domingo, agosto 10, 2014

VERDE

            Cuando uno habla o escribe del color verde suele ocurrir que quien te escucha o lee de inmediato se conecta con el primer verso del Romance Sonámbulo que Federico García Lorca en agosto de 1924 dedicara a Gloria Giner y a Fernando de los Ríos:
Verde que te quiero verde. Y que luego prosigue:
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas.
 
            Verde era el color de la piel de los marcianos cuando fui niño, y el de la esperanza de los desanimados quienes decían que un burro se las había comido, también era en mi niñez el color de un grupo que siempre perdía en las elecciones y cuyo candidato eterno era el engominado y ya difunto Rafael Caldera. Ahora bien, como se trata es de  acercarse al tema escogido para hoy, y que usamos para titular esta nota, recurro al Diccionario Akal del color, de Rosa Gallego y Juan Carlos Sanz, donde se puede leer: “El verde es el color que se percibe ante la fotorecepción de una luz cuya longitud de onda dominante mide entre 529 y 497 nm. Se asemeja a la coloración de las hojas de hierba o de la esmeralda.”
 
            Por su parte el Diccionario de la Real Academia Española revela que la palabra verde proviene del vocablo latín virĭdis y enumera 19 acepciones para ella. En el Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, Joan Corominas asegura que el uso de dicho término en nuestro idioma arrancó en el año 1019. Diversas publicaciones abundan al respecto y debe reseñarse que largo tiempo atrás se le consideró uno de los cuatro colores primarios, junto al rojo, amarillo y azul; supongo que lo sacaron de dicho lote al recordar que la mezcla de los dos últimos termina produciendo la tonalidad de las hojas.
 
Ahora bien, como de empastelar la cosa se trata, para así honrar las enseñanzas del gocho y lustrado José Humberto Márquez, quien solía repetirme: “¿Negro, para qué hacer sencillo lo que se puede poner como pelota de estopa?”, debo decir que en el llamado sistema aditivo de síntesis de color, donde los colores se obtienen mezclando luz de color en lugar de pigmentos, el verde es un color primario, junto al rojo y el azul. No es de olvidar que a nuestro color de este domingo 10 de agosto se le considera un color frío, junto con el azul y el violeta.  Como se ve que, quien ello afirma, nunca sudó en medio de una verde ladera arando al mediodía...
 
            El maestro Octavio Paz, quien sabe si colocado en un disparadero como este en que ahora ando, redactó Escrito con tinta verde, que comienza así:
La tinta verde crea jardines, selvas, prados,
follajes donde cantan las letras,
palabras que son árboles,
frases que son verdes constelaciones.
 
Paz afortunadamente no era deuteranómalo, nombre que dan a las personas con dificultades para distinguir el color verde. Explico: la deuteranomalía depende de la condición de los conos M del individuo con tal defecto visual, dichas células de la retina son las encargadas de percibir las longitudes de onda lumínicas medias; si son imperfectas, producen ceguera parcial al verde, y si faltan del todo producen ceguera total a él, que es cuando ocurre la deuteranopía. Este tipo de daltonismo afectaba a John Dalton, quien fue el primero en señalar su existencia e investigarlo a finales del siglo XVIII.
 
El verde es hoy reconocido mundialmente como el que representa al islamismo, así como a las llamadas organizaciones políticas ecologistas.  No se puede dejar de mencionar que entre los colores litúrgicos este color simboliza una de las virtudes teologales: la esperanza; y se usa durante el denominado Tiempo Ordinario, que va después de Navidad hasta Cuaresma, y después del Tiempo de Pascua hasta el Adviento, en los domingos y en aquellos días que no exigen otro color. Explican los textos religiosos: “Es tiempo de esperanza por la venida del Mesías y por la Resurrección salvadora respectivamente.” Debe haberse inspirado en ello Sor Juana Inés de la Cruz para escribir:
A la esperanza, escrito en uno de sus retratos
Verde embeleso de la vida humana,
loca esperanza, frenesí dorado,
sueño de los despiertos intrincado,
como de sueños, de tesoros vana
 
Sigamos en lo nuestro. Los cloroplastos de las células vegetales contienen clorofila, que da color verde a las plantas. Los antiguos egipcios representaban a Osiris con piel verde, ya que ello significaba el renacer de la vegetación. Si queremos saber de las implicaciones en el campo sicológico podemos ver qué dice la chilena Michelle Vial Kauak: “Es un color de gran equilibrio, porque esta compuesto por colores de la emoción (amarillo = cálido) y del juicio (azul = frío) y por su situación transicional en el espectro. Se lo asocia con las personas superficialmente inteligentes y sociales que gustan de la vanidad de la oratoria y simboliza la primavera y la caridad. Incita al desequilibrio y es el favorito de los psiconeuróticos porque produce reposo en el ansia y calma, también porque sugiere amor y paz y por ser al mismo tiempo el color de los celos, de la degradación moral y de la locura. Significa realidad, esperanza, razón, lógica y juventud.”
 
En todo caso creo que mejor lo define Juan Ramón Jiménez en su poema Verde Verderol:
Verde verderol
¡endulza la puesta del sol!

Palacio de encanto,
el pinar tardío
arrulla con llanto
la huida del río.
Allí el nido umbrío
tiene el verderol.
 
Color de escritores que como los dioses escribían. Verde era la tinta que usaban Pablo Neruda,  Ramón Gómez de la Serna, José Lezama Lima y Juan Rulfo. El primero de ellos Neftalí Ricardo Reyes Basoalto, en 1935 fundó en Madrid su revista Caballo Verde para la Poesía. Este matiz no cesa de inspirar a los creadores, como es el caso de la  gaditana Carmen Gil, quien en El sapo verde dice:
Ese sapo verde
se esconde y se pierde;
así no lo besa
ninguna princesa.

Porque con un beso
él se hará princeso
o príncipe guapo;
¡y quiere ser sapo!
 
            Y ya que de verde poesía escribo no puedo dejar por fuera a ese boricua excepcional que es Antonio Cabán Vale, El Topo. Suya es la canción Verde Luz, considerada el segundo himno de Puerto Rico:
Verde luz de monte y mar,
isla virgen del coral,
si me ausento de tus playas rumorosas,
si me ausento de tus palmas silenciosas,
quiero volver, quiero volver.
A sentir la tibia arena
a dormir en tus riberas,
isla mía, flor cautiva,
para ti quiero tener.
Libre tu suelo,
sola tu estrella
isla doncella, quiero tener,
verde luz de monte y mar.
Aquí les dejo el link a la versión que hace de ella Mayda Belen: https://www.youtube.com/watch?v=9MuNS9j0_w4
 

            Verde que relampaguea en las alas de una mariposa herida que puede enfrentarse a jinetes enloquecidos de un orden sin brújula. Tonalidad que de cuarta en el arcoíris se desprende a revolotear sobre el mundo y deja un respiro a las ilusiones. Verde de vida y eterna resurrección.

© Alfredo Cedeño