miércoles, junio 20, 2018

CONTUMELIA A ESPUERTAS


                La desvergüenza en la arena política venezolana es proverbial, se prodiga de una esquina a la otra. Lo mismo la hay en los predios rojos rojitos que en los feudos "opositores", que más bien debieran llamarse colaboradores porque no hay unos más diligentes que ellos a la hora de meterle el hombro al gobierno.
                Se ven unos que justifican la barbarie represiva porque ellos están "ungidos" por el supuesto mandato divino electoral. Mandato cuestionado hasta la saciedad por trabajos como el realizado por María Mercedes Febres Cordero y Bernardo Márquez, publicado más de una década atrás en International Statistical Review, órgano divulgativo del International Statistical Institute, fundado en 1885, la organización más antigua y con más prestigio en cuestiones estadísticas en el mundo. El trabajo de Febres y Márquez, estuvo dedicado a detectar anomalías en el proceso referendario del año 2004. Y mire que encontraron anormalidades de todo orden y concierto en la data suministrada por el propio Consejo Nacional Electoral (CNE). Y así se ven a los otros, ínclitos voceros de la "unidad", cuya respuesta ha sido ignorar lo que la ciencia demuestra, y a modo de ejemplo narro lo ocurrido a fines del 2004 cuando Enrique Naime le exigió a Márquez que le presentara a los culpables del supuesto fraude… Ni hablar de toda la constelación de luminarias que desde entonces para acá han defendido con encono la vía electoral para desalojar del poder a la peste que nos destroza cada vez más.
                Cada proceso comicial celebrado desde entonces ha estado preñado de irregularidades de todo tipo, pero se insiste en conducirnos a ese degolladero, y se nos exige que cerremos la boca y cantemos Gloria al matador. La destrucción del país es transversal, estamos sometidos a  una transverberación donde los dardos lanzados por el chavismo-madurismo acuden de todos lados, no hay un segmento de Venezuela sin ser lacerado por ellos. Y todo bajo la anuencia fogosa de quienes se dicen ser sus antagonistas. Callan pertinaces ante las torturas a los presos políticos, aplacan la calle cada vez que le conviene al gobierno y le dan un aire que los revigoriza.
                La ausencia de unos mandos adecuados ha sido suplida por mujeres, muchachos y ancianos que no han dudado en entregar su vida, y no es una maldita metáfora la que empleo, frente a las hordas oficiosas gubernamentales. Esa gente de gestos inauditos en su bella osadía al comienzo fue descalificada y luego tratada de utilizar de manera cínica, como el desfachatado Carlos Ocariz anunciándose como el candidato de los guerreros de franela.
                Qué triste letanía de entrega e ingratitudes. Confío ciegamente en la justicia divina y en sus designios para colocar a cada cual donde le corresponda, y que Dios no tenga piedad.

© Alfredo Cedeño

miércoles, junio 13, 2018

¿TIEMPO DE QUÉ, ESPACIO PARA QUÉ?


                No logro recordar su nombre, eran fines de la década de los 70, y él estaba a punto de graduarse de sociología. Pero lo recuerdo en el cafetín de la escuela de comunicación en una de sus mesitas sentado con un vasito rebosante de ron, que simulaba ser café, mientras decía sin vacilación alguna: Los adecos son la expresión por excelencia de lo que es ser venezolano. Por supuesto, no había quien no le cayera encima. Soltar aquello en el seno de la siempre contestataria e irreverente Universidad Central de Venezuela era una apostasía. Sin embargo, él se mantenía en sus trece y solía cerrar: No hay peor sordo que el que no quiere escuchar, cáiganme a coñazos si quieren pero en el fondo todos somos adecos.
                ¿Tal vez ahora todos somos chavistas? ¿Cuál es la diferencia entre ambos sectarismos? ¿Qué nos impide asumirnos con honestidad en el análisis y diálogo para alcanzar una verdadera conducción democrática del país?
                La coincidencia en la condena al momento actual de Venezuela se muestra unánime. Sin embargo, tal parece que hay unos más condenantes que otros. Es decir, aquellos que más vociferan y más alardes de machos vernáculos hacen son más que el resto de quienes formamos parte de esta realidad caribeña, tercermundista  y ahora infradesarrollada.  Cuestionamos el modelo militarista caudillesco pero como opción a ello se nos ofrece ser mudos y obedientes lazarillos que debemos someternos a los desvaríos de una dirigencia pródiga en derrotas.  ¡Ay de aquellos que osemos recordar desbarres o ciertas militancias no lejanas! Ni hablar de quienes exigimos claridad en la conducción de la lucha contra la dictadura.
                Es prolífica la barra de quienes apoyan de manera categórica a la "dirigencia" opositora, de nada sirven las explicaciones –y no pocos hechos– de la pésima conducción que hasta ahora han realizado. Son tan rabiosos como el bojote mal amarrado que con su mazo dicta sentencias desde su bodrio televisivo. Se nos exige una sumisión total a esa camarilla, cual el teniente malencarado que ahora pretende apropiarse de El Nacional por medio de una sentencia que debe haber redactado él mismo, atorrante que sólo ha cosechado derrotas de manera reiterada.
                Se agita el trapo de la unidad para imponer una dictadura de quienes no han sabido darnos democracia, y se nos pretenden imponer nuevas multas a todos los que nos oponemos a que un grupete de tenientes deformes nos siga marcando el rumbo. Exigen espacio para hacer lo que se les antoje, y piden más tiempo para seguir entregándose sin rubor a capitulaciones deshonrosas. Y encima nos exigen silencio… Cáiganme encima como al estudiante aquel, pero en el fondo: ¿Terminaremos todos chavistas? Después de todo, en la casa del señor Cabello, allá en Monagas, funcionaba la sede de Acción Democrática en sus buenos tiempos.

© Alfredo Cedeño

miércoles, junio 06, 2018

INSIGNES BELLACOS


                Imposible negar la sensación de leve consuelo que tuve cuando se empezó a correr la voz de la liberación de un grupo de presos políticos. Como todo lo que ocurre con el gobierno venezolano, donde la opacidad es la norma invariable, nada se supo hasta el último momento del pasado primero de junio. Como bien era de esperarse ese asco hecho televisión, que alguna vez fue llamado el canal de los venezolanos, estaba allí transmitiendo en vivo lo que terminó siendo otra payasada puesta en escena.
                Sin embargo, la mamarrachada sirvió como telón para resaltar la figura desvalida del general Ángel Vivas. El militar retirado caminaba con un bastón y para trasladarse lo ayudaban dos personas, pero no se arredró para crecer desde su maltratada figura y gritar ante las cámaras rojas: ¡Muera la tiranía, viva la libertad!
                Desde ese día el bigote bailarín ha seguido con sádica lentitud dejando en libertad a un grupo de gente honorable cuyo único delito ha sido tratar de darnos libertad. La bellaquería ha sido manifiesta y evidente. Junto a la gente decente han colado a una pléyade de tunantes como la pandilla de buenos para nada que "agredieron" al ex gobernador de Lara en su heroica campaña electoral…
                Otra liberada, y no menos emblemática, es la muy honorable Angelis Gibelli Quiroz, quien fue señalada varios años atrás como una de las responsables, junto a Jhon Quiroz, de haber estafado a más de 6.000 personas con la venta de vehículos que no existían en el concesionario La Venezolana.  En junio de 2014 Jhon Quiroz huyó del país en un vuelo privado que despegó de un aeropuerto en el estado Falcón; lo cual en su momento hizo la alharaca del caso. Ahora su socia en marrullerías sale en medio de nuestros presos políticos, imagino que en los próximos días el propio Jhon saldrá de igual manera.
                Ante esta denigrante escenificación, y como bien era de esperarse, las melifluas voces de siempre entonaron loas dialogantes.             Al lado de figuras como el general Vivas aparecen otras que no cesan de llamar las cosas por su nombre. Uno de ellos es el comedido cura jesuita José Virtuoso, actual rector de la Universidad Católica Andrés Bello, quien recientemente se quejó de que el adefesio llamado Mesa de la Unidad Democrática sostuviera “un silencio indebido” por varios meses; a la vez que les exigió mayor beligerancia ante la situación nacional. Se refirió a la misma manada babeante que delira ante la posibilidad de ser candidato así sea a reina de las fiestas patronales de Corozopando,  con el debido respeto que merece esa población guariqueña.

© Alfredo Cedeño