domingo, septiembre 21, 2014

MICHELENA

            Sigo andando por tierras tachirenses y hoy domingo 21 escribo de una población paradójica por excelencia. Creo no equivocarme al decir que Michelena es uno de los pueblos más jóvenes del estado Táchira, pero a la vez en sus predios han sido hallados fósiles que estiman ser los más antiguos del país.  En Los Guamos se descubrió uno al cual, tras practicársele pruebas de Carbono 14, se le dio una data de 70 millones de años. También fueron detectados allí petroglifos del Neolítico, muchos de los cuales se encuentran en el Museo Antropológico del Táchira.
 
            Michelena suele ser asociada con la figura de Marcos Pérez Jiménez, al que algunos consideran como el antepenúltimo dictador que gobernó Venezuela, sin embargo es pertinente recordar que el nombre de esta localidad proviene de un homenaje al aragüeño Santos Michelena. El 24 de Enero de 1848 una turba de seguidores de José Tadeo Monagas, en aquellos días presidente de la República, entró al Congreso Nacional dejando una estela de muertos y heridos entre los que estaba Michelena. La conmoción causada por esos sucesos  afectó al Presbítero y Doctor en Teología José Amando Pérez Arellano. Y aquí retomo el hilo del rincón tachirense.
 
Al año y cuatro semanas de los sucesos de 1848, tanto como el lunes 26 de Febrero de 1849, en la madrugada, un terremoto asoló distintas poblaciones del Táchira, una de ellas fue Lobatera (http://textosyfotos.blogspot.com/2011/08/lobatera.html). En el Libro de Defunciones de la Iglesia Parroquial de Lobatera, correspondiente a los años 1841-1853, en el acta 3.104 se puede leer: “Murieron en el terremoto [ilegible] treinta y dos entre adultos y párvulos/ En la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Chiquinquirá de esta Villa de Lobatera a veintiséis de febrero de mil ochocientos cuarenta y nueve, el infrascrito cura párroco hice los oficios de sepultura cristiana con entierro cantado llano a los cadáveres de los muertos en el terremoto: (…) seguidamente a estos se les dio sepultura eclesiástica conforme al ritual romano y fueron conducidos al cementerio de que certifico. / J Amando Pérez”.
 
La devastación en el lugar hizo que un grupo de casi cuarenta familias de ese pueblo, con el sacerdote Pérez Arellano a la cabeza, huyeran de la desolación hacia un sitio llamado Sabana Grande donde decidieron asentarse y crear una nueva comunidad. El mencionado sacerdote decidió que se llamara Michelena en honor al diputado asesinado en los eventos del llamado “Día del Fusilamiento del Congreso”. 
 
Este hombre de la iglesia, tachirense también, oriundo de una aldea montañera llamada La Urubeca, era hijo de Juan Evangelista Pérez y Gregoriana Arellano, quienes tuvieron además de José Amando a otros cuatro vástagos, entre ellos Juan Isidro, quien también abrazó la vida sacerdotal, así como Ambrosia y José Narciso. Este último casó con Ignacia Bustamante con quien tuvo varios hijos, entre los cuales estuvo Juan Severo Pérez Bustamante.
 
Este Juan Severo casó en primeras nupcias con Bárbara Bustamante y procrearon a: Gliceria, María, Lucrecia, Lupicina, José, Jesús, Dacio, Bautista y Alejandro. La paridera debe haber afectado a doña Bárbara quien murió el 4 de Enero de 1900, dejando los nueve críos a cargo del viudo de 55 años. Casi 8 años después, el 20 de Noviembre de 1907, el enlutado, a los 63 años, contrae matrimonio de nuevo con una maestra que acababa de cumplir 33: Adela Jiménez. Los treinta años de diferencia no fueron obstáculo para que al año siguiente la maestra ya anduviera en faenas de parto y fue así como parió en 1908 a Juan; en 1911 a Rosa, el 25 de Abril de 1914 a Marcos Evangelista (futuro dictador) y en 1917 a Francisco.
 
Fin de fines que el 18 de mayo de 1925 Juan Severo murió y dejó huérfanos a sus trece hijos. La viuda tuvo que retomar las labores docentes para poder mantener a la muchachera. Marco Evangelista tenía en ese momento 11 años y su hermano mayor ingresa a la Escuela Militar de Venezuela, donde era director, el coronel José Eulogio Becerra Pérez, quien también era nacida en Michelena y cuya madre, Micaela, era prima hermana de Juan Severo.  Palabras más, palabras menos: todo quedaba en familia.
 
            Michelena muestra rastros de haber sido cuna presidencial, sin embargo en sus calles la melancolía es una sensación opresiva. Calles que suben y bajan sus cuestas, paisanos que esperan la tarde en los bancos de sus plazas, construcciones que presumen de urbe, paredes de letreros inquietantes… Otro retazo de una comarca que forma parte de este rompecabezas laberíntico que nos ha terminado constituyendo en país.

© Alfredo Cedeño
 
 
 

7 comentarios:

jannincv dijo...

Fascinante relato de un capítulo de la historia que se lee distinto en tus palabras, las imágenes, realmente muestra de la melancolía que a todos nos invade ante las piezas oprimidas con las que tratamos de armar hoy un país que merece reconstrucción desde el mas incondicional amor de quienes aún sentimos que es posible.
Una delicia compartir, mil gracias.

Anónimo dijo...

Gracias por este reportaje de fotos y textos. Cuando en 1953 llegué por primera vez al Táchira creí haber llegado a otro país después de un recorrido de dos días y dos noches en camioneta de pasajeros pasando por el desastre que era entonces el interior de Venezuela una vez que se abandonaba El Palito. Los pueblos andinos eran limpios, con esas aceras de ladrillos como la que fotografías, con sus calles empedradas, con sus gentes limpias aunque modestamente vestidas. Se parecían a mis pueblos de Castilla. Conocí Michelena y Lobatera varias veces en los tres años que pasé en Táriba y conservo los mejores recuerdos de esos maravillosos pueblos. Un abrazo.

Alejandro Moreno

Anónimo dijo...

Hola Alfredo,buenos dìas, gracias por compartir tan expresivas fotos..excelente trabajo!
Saludos

Juanita

Anónimo dijo...

Felicitaciones Alfredo por excelente trabajo, por darnos a conocer a esta gran Patria Venezuela recorriendo cada rincón hermoso, como en este caso Michelena, hermosas fotos. Gracias por Compartir.
Hilda Pérez

yuraima fernandez dijo...

Que bonita manera de reseñar un pueblo tal vez inadvertido por muchos , cuna de Pérez Giménez que quieran o no en estos tiempos de crisis se le extraña y se le nombra ante tanta desidia inclemente a esta tierra noble y rica que habitamos .Alfredo felicidades por el relato de Michelena .sentidas palabras y gráficas

Anónimo dijo...

Genial! Un abrazo

Adri

zulma dijo...

Puedo reconocer mi ignorancia ni sabia porque se llamaba Michelena ese pueblo ni que el prenultimo ditador o el antipenultimo dictador era oriundo de allí ,muy bello el pueblo.me encnatan las iglesias andinas ,muy parecidas todas ,me gusta su gente .No conozco el pueblo pero se siente algo asi como tranquilidad, esa tranquilidad que ya no vivimos en las otras cuidades .Gracias Alfredo por este recorrido ,los domingos los hace muy amenos cuando cuentas todas esa cosas hermosas que aun tenemos.
UN FuerTE abrazo