martes, febrero 02, 2016

PROVERBIO 11


Escuchen a quienes han advertido y todavía lo hacen
sobre esta plaga infinita que tanto nos ha golpeado
y que se ha enroscado en los cuellos de tantos vecinos,
ellos han aprendido a gozar del maltratar al prójimo
mientras dejan que sus bocas sean letrinas sibilinas
y sus manos torvas arrojadoras de dardos pestilentes.
Nada podrá detener las divinas leyes en su rescate
de una inocencia que fue despedazada sin amparos.

© Alfredo Cedeño


1 comentario:

Anónimo dijo...


Son como Atila.

Ylleny Rodríguez