sábado, julio 30, 2016

CLARIDAD ROJA

                 Hay autores que son personajes, sus obras son ecos de sus vidas, cada una de sus piezas están llenas de una atmósfera donde el lector vuela con el rumbo que marca cada palabra.  Uno de ellos es el estadounidense Ambrose Bierce, hoy oculto para el gran público pero objeto de culto para quienes transitan el arduo, hermoso y a veces doloroso camino de las letras. A él se le considera el heredero literario de Edgar Allan Poe, Nathaniel Hawthorne y Herman Melville. Autor de cuentos memorables, por citar algunos de ellos, como son  Aceite de perro, Al otro lado de la pared, Carrera inconclusa y Lo que pasó en el puente de Owl Creek.
                La última de estas narraciones ha sido llevada al cine en tres oportunidades, una de ellas fue el cortometraje francés La rivière du hibou en 1962 que dirigió y adaptó Robert Enrico, y gracias al cual ganó el primer premio en el renglón Best Short Subject del Festival de Cannes de ese mismo año.  La vida de Bierce fue de tal intensidad que hasta Carlos Fuentes se ocupó de sus últimos años y allí se inspiró para escribir Gringo Viejo. Este escritor, ex soldado, periodista, y amigo personal de Mark Twain tenía un humor corrosivo, una de sus obras más irreverentes la publicó en 1911, El Diccionario del Diablo, y allí encuentro la siguiente entrada: “Cerbero, s. El perro guardián del Hades, que custodiaba su entrada, no se sabe contra quién, puesto que todo el mundo, tarde o temprano, debía franquearla, y nadie deseaba forzarla”.
                Al leer esta definición imposible que no recuerde otra frase suya que pesqué en su cuento ambientado en el puente de Owl Creek: “Cuando la muerte se presagia, se debe recibir con ceremonias respetuosas, incluso por aquéllos más habituados a ella”. Estos aires fúnebres me rondan al tratar de comprender la ola aparentemente mortal que por lo visto arropa los predios verdirrojos nacionales.
                En esta oportunidad me referiré a oficiales de mediano y alto rango que han sido afectados por la violencia delictiva. En febrero de este año el coronel de la fuerza aérea Manuel Gómez Pereira recibió dos balazos al salir de una panadería en El Trigal, Valencia. Al mes siguiente el turno fue para el teniente coronel de la Guardia Nacional José Cedeño de Marco, quien recibió tres balazos en el pecho en La Victoria, estado Aragua. Ese mismo mes, a primera hora del último día, el siguiente fue el capitán de fragata de la Armada Francisco Orlando Bello González, a quien interceptaron cuando salió de su casa a botar la basura, en la urbanización Pedro Manuel Arcaya de Punto Fijo, estado Falcón; él estaba a cargo de la estación principal de Guardacostas en esa entidad federal.
El 2 de abril la ruleta se desplazó hasta Caucagua, estado Miranda, donde cayó sobre el general de División de la Guardia Nacional Jorge González Arreaza y su esposa. Doce días más tarde la vuelta cayó sobre el capitán, también de la Guardia Nacional, Luis Alberto Chacón, quien era jefe del destacamento de Seguridad Urbana en el Paraíso, fue asesinado durante un intento de secuestro cuando iba en su vehículo por Los Caobos, Caracas.  Ese mismo día, pero por los lados de Macarao, al suroeste de la capital, igualmente cayó el teniente del Ejército José Ramón Mendoza Rojas.
                Ya finalizando el próximo mes, específicamente el sábado 28 de mayo, le llegó el momento al mayor general retirado del Ejército, Félix Velásquez, quien había sido comandante general de la Milicia Nacional Bolivariana, fue asesinado de tres disparos en un intento de robo de su vehículo en  Santa Mónica, Caracas. Y ahora, en este caluroso mes de julio, de nuevo la lotería mortal cae el jueves 28 sobre otro oficial retirado de alto rango, el general de brigada de la Guardia Nacional Luis Alberto Godoy, quien era Gerente de Recursos Humanos de Corpoelec-Aragua, recibió varios balazos a pleno mediodía en un restaurant popular en Maracay, estado Aragua.
                La sensación que dan estos episodios –en los cuales no incluyo una extensa lista de efectivos de baja graduación, para cuyas muertes no hay anuncios espectaculares, ni se implementan operativos especiales, ni hay pronunciamientos o anuncios de que sus asesinos fueron capturados o liquidados en un enfrentamiento–, es que el hamponato gobernante ha permeado a todos los niveles y los delincuentes se asumen como parte de la conducción del país, por ello y sin manifestar siquiera temor a Dios se dedican a joder de manera impune y sin cuidado sobre mayores consecuencias. Ello parece ser confirmado con el aparente atentado contra el hijo de Freddy Bernal, ex alcalde del Municipio Libertador de Caracas y actual jefe del Centro de Control y Mando de los Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP), el mismo jueves 28 de julio en horas de la noche.
                Sobre este caso se han hecho infinidad de comentarios, de todo orden y concierto, los cuales parecieran ser estimulados por el propio padre de la criatura. Veamos algunos detalles. El mismo día del episodio en el cual terminan dos personas muertas, el dirigente rojito desde su cuenta en twitter publica tres mensajes en los cuales se lee: “1- hace 45 min aprox. en la puerta de mi residencia ubicada en el Paraiso, (CCS) cuando salía mi hijo mayor Mauricio Bernal, fue atacado. 2- por dos sujetos que sin mediar palabras dispararon contra mi hijo el cual gracias a su alto nivel d entrenamiento logro repeler el ataque 3- resultando abatidos dichos sujetos. Mauricio Bernal se encuentra atendido por los medicos en estos momentos. Seguiré informando.”
                El día viernes en horas del mediodía, el ex burgomaestre da una rueda de prensa, que en realidad no fue tal, donde dio su versión de los hechos y se largó sin dar tiempo a que los periodistas asistentes le hicieran alguna pregunta.   Al ver el video de esas declaraciones hay varias cosas que llaman la atención. Dice el padre de la criatura: “Mi hijo estaba en mi casa, donde yo vivo, con mi familia y yo acababa de salir de mi casa para una reunión con mi hermana, mi hijo, quien me abrió la puerta de mi casa, como es lógico en cualquier casa de familia, se quedó unos minutos en la puerta porque además estaba esperando una encomienda que yo le había enviado  y en ese momento se acercan una pareja de motorizados, un hombre y una mujer, y sin  mediar palabra, estando en la puerta de mi casa, le dan un tiro en el pecho, en el esternón, y es en ese momento que mi hijo, que quiero señalar, reafirmarlo, estaba en short y franela [¿Será que andaba con unas cholitas de goma también?], pero con la circunstancia particular que por ese entrenamiento que tenemos en mi familia, aunque estaba en short y franela portaba un arma de fuego [¿dónde la tendría guardada entre short y franela?], lo cual los sicarios no se lo imaginaban y mi hijo, con un tiro en el pecho, reaccionó rápidamente con las técnicas de adiestramiento y defensa personal, y, utilizando la técnica disparó contra estos dos criminales, dándolos de baja en forma inmediata. Y ahí cayeron apenas a cuatro metros de la puerta de mi casa.”
                Me siguen dando saltos los detalles, si bien en la noche el señor Bernal habló de “dos sujetos” ahora aparecen que eran un hombre y una mujer los supuestos atacantes de su súper hijo. Porque, y perdonen la altisonancia, Cooooñoooo, hay que ver lo que es con un tiro en el esternón, según dijo él mismo, poder responder a tan alevoso ataque y matar a los dos agresores. Tampoco ya ocurre en la rueda de prensa lo que él mismo dijo en su primer mensaje en Twitter: “cuando salía mi hijo mayor Mauricio Bernal, fue atacado”; sino que había salido a abrirle la puerta y se quedó esperando una encomienda que él le había enviado. Hemos de suponer que el sofoco en que estaba le permitió ahora sí identificar que fueron un hombre y una mujer, no “dos sujetos” como anunció en su segundo mensaje a través de las redes sociales al poco rato de haber ocurrido todo. 
                El hombre fuerte de la distribución de alimentos, y cuidado si no se descubre en las próximas horas las tenebrosas manos de poderosas redes de bachaqueros atrás del intento de asesinato, cerró sus declaraciones afirmando: “Y aquí hago una pequeña reflexión ¿Será obra de la casualidad que Freddy Bernal, un dirigente político de la revolución bolivariana durante solamente año y medio hayan asesinado a cuatro personas de mi equipo político? ¿Podrá eso ser casualidad? ¿Podrán colocarle otro epíteto? ¿Y que en la noche de ayer frente de mi casa de residencia, valga la redundancia, haya sido objeto mi hijo de un intento de asesinato? No puede ser casualidad.  (…)A pesar de las dificultades, y a pesar de lo que haga, no hay en este país alguien que pueda amedrentar  a Freddy Bernal y al pueblo que por encima de las dificultades triunfará con Nicolás, con la paz y con el socialismo. Muchas gracias.”
                ¿Son retozos de la imaginación mía, o en estas palabras hay un mensaje cifrado? ¿Por qué dice: “a pesar de lo que haga, no hay en este país alguien que pueda amedrentar  a Freddy Bernal”? ¿Por qué en las redes ha circulado con tanta insistencia que el infante Mauricio es apodado “El Lord” en ciertas zonas del oeste capitalino? Como es de esperar, y ya habitual en todos los episodios relacionados con la élite rojita, un denso manto de opacidad cubrirá el futuro inmediato de este episodio.  No dudemos de que en algún momento el mismísimo diablo sea señalado como el verdadero instigador de todo este fandango, que ha sido ordenado  –¿y quién más?– por el imperio y la derecha apátrida golpista.

© Alfredo Cedeño


1 comentario:

Anónimo dijo...

Buen día lunes, porque en el barrio hace casi un mes que no tengo internet. Así andamos en este país. Lo que comentas en buena parte hay que atribuirlo a guerra interna del régimen, otra parte a la misma vida vagabunda de los rojos que bebidos y drogados hacen cualquier cosa criminal y pagan las consecuencias. Sobre el Lord corre la especie de que disparó directamente, cuando llegaba a su casa no cuando salía, a un mototaxista que llevaba una clienta porque se asustó y el muchacho ya gravemente herido desde el piso le disparó y apenas lo rozó. La verdad es que están cada vez más paranoicos. Un abrazo.

Alejandro Moreno