lunes, diciembre 15, 2014

CAMPECHANOS


Algunas veces la inocencia es una gallina por degollar
o un insinuante maniquí  decapitado
que vigila una calle donde los vendedores se seducen,
hay días cuando los paisanos asoman su ingenuidad
y las culpas pasan cabeza abajo entre amarillas aceras
con el galante donaire de quienes sólo saben entregarse.


© Alfredo Cedeño

1 comentario:

Unknown dijo...

La belleza de la cotidianidad captada por un artista.