sábado, noviembre 12, 2016

DIOS LOS CREÓ Y TRUMP LOS JUNTÓ


                Hace menos de ocho meses me formulé en este mismo espacio la pregunta: ¿Gobernará Trump Estados Unidos? Y hace poco los votantes estadounidenses respondieron: Sí. En aquella ocasión formulé una serie de preguntas entre las cuales la más pertinente para este momento es: ¿Hay quienes realmente entiendan lo que está ocurriendo políticamente en el seno de la primera economía del mundo? Basta leer lo que unos y otros han escrito con inocultable pavor, algunos gozosos otros aterrados, pero pavor al fin, sobre las elecciones del pasado 8 de noviembre.
                Al Alimón tomo las frases de un connotado vocero opositor venezolano, habitual contertulio de cuanto evento antichavista hay, quien arranca su artículo así: “Ni más ni menos. Con la elección de Trump triunfó el chavismo en Estados Unidos, lo cual demuestra que esa tendencia –o tal vez enfermedad- que es el populismo no es patrimonio exclusivo de nuestra muy golpeada América Latina”.
                Por su parte el Ejecutivo venezolano se pronunció de la siguiente manera y copio textualmente: “El Gobierno bolivariano de Venezuela felicita al Presidente electo Donald Trump, y hace votos para que se pueda avanzar en un futuro donde impere el respeto a los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas, que consagra la igualdad soberana de los Estados y la autodeterminación de los pueblos”. Tono que en nada se asemeja al empleado por Gofiote Maduro el 30 de junio del 2015 cuando desde su bodrio televisivo En contacto con Maduro dijo que era “un verdadero pelucón, el papá de los pelucones... the father of the pelucons”. Para cerrar catalogándolo de enfermo mental lleno de odio.
                Como era de esperarse la MUD no podía dejar de aparecer en la foto y salió rauda, ¡por fin alguna vez lo hace!, a declarar al respecto y en un comunicado salmodió: “Estados Unidos es un país con instituciones políticas sólidas y unas convicciones democráticas bien arraigadas. En medio de las incertidumbres y complejidades del momento, los venezolanos confiamos en que nuestros países mantendrán unas relaciones respetuosas como corresponde a naciones civilizadas. Venezuela y Estados Unidos son países socios que comparten intereses comunes que deben prevalecer más allá de las circunstancias políticas”.  Confieso que cuando leía este párrafo sufrí una especie de déjà vu, por no decir un verdadero patuque en mis ya enredadas entendederas porque por un momento no sabía si leía un comunicado oficial o de la oposición. Aunque tal vez es que ya se están sincerando y asumiendo que a final de cuentas son la misma cosa.
                El ubicuo papa Francisco, quien no deja de meter la cucharada en cuanto caldo pueda hacerlo no se quedó atrás y respondió al periodista italiano Eugenio Scalfari, para entrevista exclusiva al periódico La Repubblica: “Trump? No juzgo, me interesa solamente si hace sufrir a los pobres”. Ante cualquiera duda respecto a sus palabras exactas coloco el titular original de dicho diario:
“Trump? Non giudico mi interesa soltanto se fa soffrire i poveri”.
                En este momento por insinuación de un querido amigo oigo a Soledad Bravo cantando los versos de Violeta Parra de Qué dirá el Santo Padre:
Miren como nos hablan de libertad
cuando de allá nos privan en realidad.
Miren como pregonan tranquilidad
cuando nos atormenta la autoridad.

Que dirá el santo padre
que vive en Roma
que le están degollando
a su paloma
Creo que bien puedo parafrasear la primera frase del muy mentado Manifiesto del Partido Comunista con la que Marx y Engels arrancan: “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”; y digo: Un fantasma recorre el mundo: el fantasma del antitrumpismo histérico.  No cesa de asombrarme la poca disposición a entender lo que pasó realmente en estas elecciones presidenciales de Estados Unidos. La lluvia de clichés es inacabable, los cabeza de turco son los medios y los investigadores de la opinión pública, es una verdadera ordalía donde las dentelladas de unos contra todos, y todos contra Trump es casi risible, de no ser por lo trágico que puede llegar a ser la evolución de este escenario.
Los grandes medios no se atreven a arremeter contra el presidente electo, tal vez por miedo a alborotarle las malas pulgas y tildan a los casi 60 millones de estadounidenses que votaron por él, exactamente 59.937.338, de criminales y analfabetos.  Son los mismos que montan en cólera y exigen respeto a la voluntad de quienes contra toda previsión votaron por la versión payasa de Chávez en suelo ibérico. Hablo del infeliz Pablo Iglesias y su combo que encabezan los rufianes impresentables de Monedero, Echenique, Montero, et al.
Insisto, nadie dice: Subestimamos al loco y ahora ¿qué demonios hacemos? Nadie le pone el cascabel al gato y prefieren dedicarse a las ramas mientras la médula la dejan intacta. ¿Por qué un advenedizo del quehacer político se lleva por delante a todo el mundo? ¿Es sensato reducir todo a decir que arrolló la versión gringa de Chávez? ¿Su triunfo no es una campanada rotunda que alerta de la quiebra de la esperanza en los partidos estadounidenses, sus dirigentes tradicionales  y su desgastada manera de hacer política?  ¿Han aprendido los grandes medios de siempre que su visión del escenario falló porque lo interpretaron desde la comodidad de sus elegantes  y amplias salas de redacción, mientras perdían la esencia periodística de oler la calle y sus lectores? Humildad y responsabilidad no se asoman para nada por ninguna parte, la realidad sigue su camino mientras los que presumen de ser quienes la conocen e interpretan siguen mirándose el ombligo. Y el populismo, tanto el de izquierda como el de derecha, se muerde la cola para dejar botada en el camino a Hillary con su currículo colosal pero pésima candidatura.
                A Trump se le debe reconocer, y que chillen las gatas de turno, su autenticidad, ganó diciendo lo que le salía del forro de su arrogancia, se burló de los cánones políticos, desairó a quien le dio la gana, se metió en medio de un partido al que hizo suyo y lo llevó al éxito.  ¿No hay nada que aprender de él?  Menos mal que él es el arrogante…
                Mientras tanto, y por si acaso, por aquello de que la lengua es el castigo del cuerpo continuaré acopiando material para luego en mi rol de cronista refrescar a algunos cuya memoria pareciera de gallina enana. Vuelvo a leer el mentado comunicado felicitatorio de la MUD y no puedo menos que preguntarme, ¿era mucho siquiera felicitarle por sus menciones que ha hecho a la desgracia que vive nuestro país?
                Ahora que las benditas negociaciones con el malandraje rojo, bajo el amparo de la sacrosanta institución vaticana, se llevan a cabo bajo las más opacas condiciones recuerdo a Raimon, otro cantante de esa época dorada de la querida Soledad, y su canción que fuera emblema subversivo en aquella España maloliente y franquista De vegades la pau no és mes que por (A veces la paz no es más que miedo):
A veces la paz
cierra las bocas
y ata las manos,
sólo te deja las piernas para huir.
 A veces la paz.

 A veces la paz
no es más que eso:
una vacía palabra
para no decir nada.
A veces la paz…

© Alfredo Cedeño

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenos días Alfredo. Al fin y al cabo, ¿qué piensas tú de Trump? A mi me parece que será un presidente norteamericano más con algunas diferencias ciertamente importantes pero no revolucionarias. Hará una política republicana y por tanto de imperio de verdad pero los otros lo han hecho también de imperio aunque más light. El mundo se inclina a los radicalismos de uno y otro signo, lo que es aprovechado por la demagogia. Pasarán pero dejando mucha destrucción. Quizás se pensaba que en USA no tenía posibilidades la demagogia. Falso; son iguales que las masas de todo el mundo. Aquí es claro que el Vaticano está interesado en ayudar a la gente contra el hambre y la carencia de medicinas, no en cambios de régimen político. Creo que lo piensa muy difícil y con peligro de violencia ante lo cual no le parece poder hacer mucho. Quiere lograr lo que se pueda. Posición, por cierto, bastante depresiva. Que logre algo, pero nosotros sí queremos todo y tenemos que lograrlo. Problema nuestro. Los de fuera o no entienden o no quieren o no les parece posible a corto plazo. Un fuerte abrazo.

Alejandro Moreno

Anónimo dijo...

Alfredo: me gusto mucho el articulo. Las referencias al santo padre son cada dia mas fuertes. Me rei mucho con el parrafo donde mencionas la arrogancia de Trump que hizo lo que le dio la gana.

Hoy el tema es lo dicho por la MUD sobre los acuerdos y lo que realmente lograron. Ramón Piñango dice que es muy grave dado que están mintiendo descaradamente. Igualmente están las declaraciones de Maria Corina. Creo que una división en la oposición es muy predecible y conveniente para el país.

Saludos,

Bernardo Márquez

Anónimo dijo...

Excelente

Monica Beatriz Valbuena-Lopez