sábado, abril 11, 2026

TURNO PARA LA RESURRECCIÓN


          Termina otra Semana Santa, pero en Venezuela el viacrucis se mantiene, España tampoco está exenta de su propia pasión. Los valores cristianos, piedra fundamental de nuestras vidas, pésele a quien le pese, todavía logran mantener la cabeza fuera del agua en la que los perros rabiosos, progresistas y musulmanes por igual, se afanan en hundirles. Tal vez por eso la esperanza de ver que la resurrección sea algo más que una fantasía, creada por la Iglesia como elemento de control y poder, para que ambos países logren alejar las cruces que llevamos largo tiempo padeciendo.

          Las maromas, de temeridad inocultable, de los que manejan las cuerdas formales del poder dejan atónitos a quienes les observan. Sus justificaciones, elucubradas por parte de sus alcahuetes con pretensiones intelectuales, suelen ser asqueantes. Frases altisonantes con las que tratan de otorgar una pátina respetable resuenan en cada tribuna a la que logran tener acceso. Todos, protagonistas y celestinos, muestran una dudosa capacidad mimética con la que tratan de narcotizar a quienes les rodean.

          Al contemplar, buscando entenderlo, este circo en que vivimos sumergidos, la memoria me hace escarbar en mis fichas bibliográficas y releo una frase de Friedrich Nietzsche. Es de su libro “Más allá del bien y el mal”, publicado en 1886, y que les copio: “¡mientras simuláis leer embelesados el canon de vuestra ley en la naturaleza, lo que queréis es algo opuesto, vosotros extraños comediantes y engañadores de vosotros mismos! Vuestro orgullo quiere prescribir e incorporar a la naturaleza, incluso a la naturaleza, vuestra moral, vuestro ideal, vosotros exigís que ella sea naturaleza «según la Estoa» y quisierais hacer que toda existencia existiese tan sólo a imagen vuestra”.

          Bien se la podemos aplicar a Delcy Eloina, a su hermano, a los sayones que ahora hacen cruces en el aire presentándose como egregios defensores de los derechos humanos. Es la salmodia que hoy recitan con petulancia compungida antaño funcionarios de Chávez y Maduro. Es la comedia írrita que vemos escenificar imperturbables a quienes se consideran los nuevos amos del valle y las cordilleras.

Voces engoladas, gestos de patricios, poses de estadistas, ademanes de próceres de nuevo cuño, una fauna de amplio catálogo que ahora se asoma babeante buscando una parte del pastel.

          Barrunto de tempestades anuncian cielo y tierra, mientras los cretinos de siempre están convencidos de que la ciudadanía es una masa de ovejas al desmadre. Ya los veremos lloriquear compungidos cuando las tormentas, que ellos mismos contribuyeron entusiastas a crear, los arrastre.

          Cada día que pasa es uno menos de un tiempo libre de cenizas y alacranes que tratan de burlar la voz de Dios, que sigue siendo la del pueblo.

 

© Alfredo Cedeño  


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