domingo, septiembre 08, 2013

TACARIGUA DE LA LAGUNA

             A menos de 60 kilómetros hacia el oriente de Caracas, en el centro del estado Miranda, está la llamada zona de Barlovento, la cual ha sido descrita de muchas maneras, pero nunca con la  belleza que lo hizo el querido Jesús “Chucho” García: Somos un pedazo de tierra besada por el mar Caribe, soplado por los vientos de la serranía del interior y arrullado por los cantos del rocío de la laguna de Tacarigua. Es a la población nacida a orillas de esta  albufera que dedico el trabajo de hoy.
            A menos de tres horas de carretera de Caracas, a orillas del mar Caribe, desperdigada en siete barriadas y no más de diez calles está un bastión de nuestra raigambre.  Se caminan sus calles, bajo un calor que por momentos puede ser asfixiante, y se van encontrando rastros de una comunidad que se ha ido estructurando a lo largo de los siglos.
Un grupo de estudiantes de Gestión Ambiental en la propia población elaboraron DIAGNÓSTICO DE LA COMUNIDAD DE TACARIGUA. En ese equipo, entre otros, estuvieron Ammi Uriepero, Jorge Parica, Carmen Alonso y Yolis Velasquez, y ellos aseguran que: “Tacarigua de la Laguna fue descubierta en la segunda expedición de Alonso de Ojeda, (…) una carabela llamada “La santa Ana”, la cual llegó a nuestras costas por su extravío a la altura de Margarita, recolando[sic] en las Playas de Barlovento, el 12 de Marzo de 1502.”

            Al indagar en diferentes crónicas, encontramos que a fines del siglo XVI el capitán Sebastián Díaz de Alfaro, uno de los fundadores de Caracas junto a Diego de Losada y luego fundador de San Sebastián de los Reyes, otorga una encomienda en la Laguna de Tacarigua a Alonso García de Pineda y Andrés de San Juan. Estos comendadores, al poco tiempo la ceden a Gonzalo de Hernández, quien en 1599 la vende a Antonio Rodríguez de San Martín. Se lee en el documento de venta del 30 de junio de dicho año, que Hernández cedía todos sus derechos sobre los “indios que viven o han vivido, son o fueron naturales ellos o sus pasados antecesores, de la laguna de Tacarigua, y todas las tierras, las sierras y todas las demoras y aprovechamientos, conucos y otras haciendas que los indios hicieran”.











En 1655 Pedro Brizuela, quien era Gobernador de Cumaná realizó un Informe sobre la Provincia de la Nueva Barcelona, y allí revela él: “hoy habrá como trescientos indios divididos en término de veinte o treinta leguas, en seis y ocho partes de la dicha montaña, los más en el río de Cúpira y laguna de Tacarigua”. Por su parte, Lucas Guillermo Castillo Lara en Apuntes para la historia colonial de Barlovento, habla que había en el siglo XVI “los palenques de Cúpira y Machurucuto, Tacarigua,…”.


Carmelo Paiva Palacios en TACARIGUA DE MAMPORAL Noticias acerca de su HISTORIA CENTENARIA revela: “Es este un territorio donde abundaban árboles bombáceos frondosos de más de diez metros de alto, de hojas alternas, pecioladas, acorazonadas y de madera muy fibrosa, blanda y liviana que los naturales, en voz caribe de los indios del lugar le denominaban Tacarigua.” Y ahora que cito a Paiva quiero acotar que cuando se revisa el Glosario de voces indígenas de Venezuela publicado por Lisandro Alvarado a comienzos del siglo XX, se encuentra que el sabio tocuyano  reseña la palabra Tacaríguo así: “Ochroma Lagopus. Bombacáceas. Árbol de 30 a 40 pies de alto…”
            Otro autor que menciona en sus letras a nuestra población de hoy es Alejandro de Humboldt, quien en el quinto tomo de su Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente al contabilizar la cantidad de esclavos en Venezuela contabiliza 18.000 “en Ocumare (las sabanas), Yare, Santa Lucía, Santa Teresa, Marín, Caucagua, Capaya, Tapipa, Tacarigua, Mamporal, Panaquire, Río Chico, Guapo, Cúpira y Curiepe.”
            Al hacer este breve recuento de referencias bibliográficas sobre Tacarigua de la Laguna lo hago para que puedan darse una idea de lo que ha significado en la conformación de lo que somos. A veces, bajo la aparente insignificancia de lo que generalmente mal suponemos hay verdaderos universos que desconocemos. Ello me hace recordar a la matrona Emilia Arévalo quien siempre recordaba al “padre Francisco”, quien en su amado colegio San Judas Tadeo solía repicarles aquello de: “Don creíqué y don penséqué son hermanos de don tontequé!”
            Las elementales normas de cortesía para con ustedes me exigen que vaya abreviando, pero es que resulta imposible tomar veredas ante poblaciones como esta que bien merece una calle real. El martes pasado, mientras la recorría encontré un Bolívar de escayola frente a la iglesia y una madre afanada que porteaba a sus hijos, que con limpias miradas van entrando al mundo.
 
            Más adelante encuentro los restos de la última casa de bahareque que queda en el pueblo y que pronto será demolida… Fue hecha hace más de un siglo por Marcelino Mozo, quien era pescador y albañil, junto con su hijo Juan Agripín Calcurián; el barro que usaron era traído en canoas desde Las Lapas. Hoy la habita su nieta, Margarita Calcurián Pérez, quien está a la espera de que terminen de tumbarla para levantar una de bloques y cemento… El digno bahareque y las resistentes vigas de mangle no parecen tener cabida en eso que llaman conservación.
 
 
            En una de sus dignas casas encuentro a Nemensia Uriepero, quien anuncia con voz firme que es “del 1924, nacida y criada aquí en Tacarigua de la Laguna”, la mirada se le espesa cuando dice que no le haya ningún cambio a Tacarigua. Nemensia cuenta que ella vivía de pescar en la laguna y que se dedicaba a cuidar el ganado de su abuelita, Manuela Uriepero, quien era de La Sabana de Uchire. “Una se ocupaba de arrear los toros hacia Río Chico”, dice con parsimonia y cuesta imaginar a esta frágil abuela lidiando con tales animales. Ella tuvo siete hijos y se le murieron dos.  Al despedirme de ella me dice: “No deje de poner que la laguna es la naturaleza de Dios, la laguna no es del gobierno”.
            Luego encuentro a Miguel Arcangel Bracho tiene 74 años, también nacido y criado en Tacarigua, hijo de maracucho y margariteña. Él desde 1974 es mayordomo del Niño Jesús de Tacarigua residenciado en El Guapo. Este santo llegó en 1911 cuando lo llevó la señora Antonia Ron, de Zaraza, estado Guárico, “cuando Tacarigua de la Laguna era 15 o 20 casas allá arriba. Porque Tacarigua de la Laguna fue formado por maracuchos, margariteños, gente de Maturín, el llano y en 1912 ella empezó la tradición de nuestro Niño Jesús; pero él no tiene aquí su sitio fijo, sino que vive deambulando por todo Barlovento hasta que el 31 de enero lo vamos a buscar y lo traemos”.
Miguel ha pescado desde los 7 años y a los 18 se fue a pagar el servicio militar  en Caracas y en 1961 regresó a Tacarigua.  Baila La Burriquita, “mayordomea” al Niño Jesús para que los promesantes paguen las promesas hechas, y recorre el pueblo de una punta a la otra recopilando informaciones “para que nuestra cultura se conserve y siga brillando”. Lo declararon Patrimonio Cultural Viviente, lo cual ha sido para él un estimulo adicional para seguir haciendo lo que “ya hago con el mayor cariño del mundo por mi pueblo”.
Don Miguel entre las tantas labores que ha hecho por el acervo cultural de Tacarigua está la recopilación de “El encanto de Chanchamire”. La leyenda trata sobre el espíritu de las aguas y dueño de los peces quien vaga por la profundidad de las aguas, de un lugar a otro. Chanchamire es grandísimo, con barba, y siempre está pastoreando y contando a sus peces. Encoge su cuerpo cuando bajan las aguas y al llegar el verano llueve de manera copiosa sobre las atarrayas. Los peces se recogen y él los conduce al fondo de la laguna, entre ellos están el lebranche, la lisa, la mojarra, el bagre, el gallineto, el pargo negro y el camarón.
 
Narra don Miguel que ya se ha perdido la costumbre que hasta hace poco se mantenía y era que cuando alguien iba a pescar le ofrendaba a Chanchamire una cuarta y media de tabaco “media cura” y una botella de aguardiente blanco, y eso hacía que el encanto propiciara una buena pesca, si no se hacía la salida era inútil. Él me explicó que los encantos pueden tomar forma de venado, pescado, tragavenado, pájaros gigantes, caimanes, cangrejos y que de humano no lo hacen mucho porque los identifican cuando van a hacer compras porque no compran ajo ni sal.
             Cuando los encantos toman figura humana puede pasar cualquier cosa, tal como le ocurrió a uno que estaba pescando en La Boca, cerca del Caño La Playa y cuando iba a lanzar su atarraya se le apareció un niño a la orilla de la laguna. “¡Muchacho!, ¿qué haces tú por aquí?” Le contestó que andaba con su mamá y le dijo que allí venía, cuando volteó miró una caimana que venía a flor del agua. “Al pescador se le puso la cabeza grandota y dejó de pescar, del tiro se fue para su casa asustado”.
            ¡Bendita tierra la mía!  Aquí la imaginación es un vuelo limpio que no deja de abanicarnos en cualquier  punto y momento. Tacarigua de la Laguna es historia y leyenda, palabra frágil y gesto de pundonor, áspera faena marina y sentimiento de pertenencia que me eleva hasta el orgullo de ser paisano de gente tan especial.

© Alfredo Cedeño


PD: La semana próxima andaré en trabajo de campo en zona sin cobertura, así que el 22 estaré de vuelta con lo que traeré de esa jornada.

 
 
 

 
 
 

15 comentarios:

Elizabeth Hidalgo Osuna dijo...

Como siempre despertando el interes por nuestras Hermosas tierras Venezolanas con sus mitos y leyendas, nos envuelves con ganas de volar hasta el lugar y apreciar toda su historia, cultura, paisajes y su gente cálida y tranquila.
Gracias
un abrazo y hasta la próxima

Anónimo dijo...

Que hermosa nuestra Venezuela, y nuevamente Dios bendiga a personas como tu que se dedican hacerla conocer. De Tacarigua de la Laguna solo la había oído nombrar y, por supuesto, menos conocer detalles paradisíacos. Cuando vi el nombre de Tacarigua, pensé en el Lago de Valencia, hoy tan olvidado por todos los gobiernos y maltratado con las aguas negras de los caseríos cercanos.
Me encantó el Bolívar de escayola, que hermoso rostro, no el mamotreto que hace circular el nuevo gobierno y para desgracia es lo que presentan en las escuelas y nuevos textos escolares. Disculpa mis comentarios.
Feliz Domingo y Viva la Patrona de Oriente, la Virgen del Valle.

HERIBERTA AULAR DE CASTILLO

Anónimo dijo...

Hermoso viaje. Gracias Amigo.

Ylleny Rodríguez

Anónimo dijo...

Querido A.: buen dia! Caramba amigo querido he estado por agradecerte los correos hermosos y educativos que siempre recibo los Domingos insipidos q' tu los haces bien agradables por cierto,mil gracias! Yo he estado muy ocupada pero tu me haz tenido al dia. No dejes de enviarme todo lo que respecta a nuestro pais o simplemente a nuestro Edo.,Aragua. Que tengas un hermoso dia con un abrazo afectuoso de mi...

YOLIMA MARIA MARQUEZ

Trinidad Valenotti dijo...


Un verdadero relax con tus escritos, fotos... un paseo imaginario a tan linda tierra, propia de un domingo... gracias.

MARINA dijo...

Todos lo domingos, nos llevas de paseo, por esta tierra hermosa y con toda esa gente tan increible que se cruzan con tu lente. Gracias. Un abrazo y FELIZ VIAJE.

Monica Diaz dijo...

Que nivel de reportaje de verdad. Bellisimo!!! Gracias por tanta excelencia de nuestra bella tierra.

Seguire deleitando los reportajes. Feliz viaje
Saludos.
Monica

DULCINEA dijo...

Poeta y pensar que eres nuestro , que orgullo, venezolano que le duele la tierra , su gente humildes y sin gracia pero con vivencia en los ojos y las manos. Gracias y que Dios te siga bendiciendo los dedos y tus ojos para que sigas deleitandonos. Celia Muria

Anónimo dijo...

Poeta y pensar que eres nuestro, que orgullo, venezolano que le duele la tierra, su gente humildes y sin gracia pero con vivencia en los ojos y las manos. Gracias y que Dios te siga bendiciendo los dedos y tus ojos para que sigas deleitándonos.

DULCINEA

DULCINEA dijo...

Poeta y pensar que eres nuestro , que orgullo, venezolano que le duele la tierra , su gente humildes y sin gracia pero con vivencia en los ojos y las manos. Gracias y que Dios te siga bendiciendo los dedos y tus ojos para que sigas deleitandonos. Celia

zulma dijo...

Los rincones mas lejanos,pequeños inimaginables del país los conoces tu, yo te llamo ,con cariño mi corre caminos .Gracias Alfredo por sus buenas exposiciones , por cierto pronto estaás de cumpleaños .el 10 Besitos

JORGE PARICA dijo...

EXCELENTE HISTORIA, AGRADECIDO POR EL ESTUDIO DE NUESTRA INVESTIGACION SEÑOR ALFREDO ESTAMOS A LA ORDEN. JORGE PARICA..

Anónimo dijo...

EXCELENTE INFORMACION SEÑOR ALFREDO, Y AGRADECIDO POR TOMAR EN CUENTA NUESTRA INVESTIGACION ESTAMOS A LA ORDEN PARA CUALQUIER OTRA COSA.

Anónimo dijo...

Excelente relato de tacarigua sus playas y costumbres bella al igual q el encanto de la laguna. Bellisima visitenla. Yo vivo cerca

Rafael Rodriguez dijo...

Excelente lugar para descansar para relajarte y poder tomar fuerzas para volver de nuevo a la ciudad les invito que lo visiten lo aprenderan a apreciar