martes, marzo 31, 2015

GUAYACÁN


En una calle extraña retoñan las raíces inesperadamente
y las dudas mutan en certezas:
no hay un posible cambio lejano
ya tenemos las llaves para acabar los cambalaches,
son pocas las maromas que quedan en sus talegas
ante la fibra encrespada de una calle florecida,
en las aceras resuenan las pisadas de los mastines
devenidos en lazarillos de una roja turba altisonante,
arriba el cielo limpio augura limpieza de verdugos
y una luz primorosa de primavera sin revanchas.


© Alfredo Cedeño

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