Tan allá como en el siglo IV antes de Cristo, Aristóteles planteó aquello de: “El hombre es por naturaleza un animal político”. Atención, que el uso de ese vocablo no lo utilizó en el sentido que ahora le damos. Él lo empleaba para referirse a la pertenencia a una comunidad cívica organizada. En cuanto a la deriva de su definición a lo que en la actualidad es, son ríos de artículos, ensayos, conferencias y libros, imposibles de abreviar en estas líneas.
Para acercarnos a este siglo de luces
y sombras, cual ningún otro, cito a Max Weber, quien en su conferencia La
política como vocación enuncia: “Política significará, por tanto,
aspiración a participar en el poder o a influir en la distribución del poder,
ya sea entre Estados o dentro de un Estado entre los grupos humanos que
comprende”. Más adelante indica: “El Estado es aquella comunidad humana que,
dentro de un determinado territorio, reclama con éxito para sí el monopolio de
la violencia física legítima”.
Al año siguiente de este enunciado
“weberiano”, Ramón del Valle-Inclán escribe su pieza teatral Luces de
Bohemia. Esta obra, publicada a manera de folletín entre julio y octubre de
1920 en el semanario España, sería el nacimiento de lo que el célebre
manco llamó Esperpento. Pero dejemos que el protagonista de ella, Max Estrella
la defina: “Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el
Esperpento”.
¿Se les ocurre mejor manera de
sintetizar lo que estamos viviendo? ¿Acaso no es un reflejo cóncavo Delcy
Eloina como dictadora encargada? No hay mejor manera de llamar la mojiganga leguleyesca
que significa Timoteo Zambrano alzando manos y pies para aprobar cuanta
imbecilidad se propone en la espuria Asamblea Legislativa venezolana. Esa misma
que infinidad de sayones y plañideras defienden como gata panza arriba. El
argumento recurrente es que ese cuerpo tiene la actual composición por no haber
participado en las elecciones de diputados en 2025. ¡Tarados!
Para nadie es un secreto que el
chavismo-madurismo-rodriguismo siempre ha hecho con los procesos electorales
exactamente lo que les sale de sus entrepiernas. La mejor muestra fue la
elección del candidato unitario, donde la señora Machado ganó de manera clara.
Respuesta: sacarse de la manga una sanción mamarracha e inhabilitarla. Segunda
muestra: elecciones presidenciales que gana arrolladoramente Edmundo González.
Respuesta: darle una patada a la mesa, encarcelar a infinidad de opositores
reales y decir con cara muy lavada que el ahora inquilino de Brooklyn había
sido reelecto.
Los ejemplos de la barbarie y
arbitrariedad de la dictadura roja-rojita son inacabables. Sin embargo, sobran
“políticos”, entendidos en la materia y analistas de sesuda actitud que se
desmelenan defendiendo el diálogo y condenando la violación de la soberanía
nacional con la captura de Gofiote y la doña de la prótesis dental bailarina.
Otro personaje digno de Valle Inclán
es esa marioneta tatuada que hasta hace poco era Fiscal General de la República
y que ahora aseguran es Defensor del Pueblo. Mejor sigo de largo.
¿Cómo callar con la barbarie de los
presos políticos? ¿Es posible estar indiferente ante la mamarrachada de la ley
de amnistía? ¿Van a seguir jodiéndole la vida a los Policías Metropolitanos que
el 11 de abril impidieron que en Puente Llaguno la masacre de manifestantes
fuera mayor? ¿Hasta cuándo mantienen a Otoniel Guevara, su hermano y su primo
encarcelados por el caso de Danilo Anderson? ¿Y qué pasa con los humildes
campesinos merideños Edubin y Pablo Montilva Ramírez, de 65 y 64 años de edad
respectivamente, encarcelados por echar unos tiros al aire en uno de los
olvidados Pueblos del Sur para celebrar que se habían llevado a Maduro?
Es inaudito contemplar el suicidio
moral de una dirigencia que solo quiere recoger los harapos del poder que esta
plaga roja va dejando de país. Lamentable Enrique Márquez dar el bochornoso
espectáculo de salir a rasgarse las vestiduras por el “consolador”
Zapatero. ¡Hijo de tu madre! ¿Acaso no
sabes nada de la mina de oro, ni de los manejos turbios y asquerosos del
alcahuete español? Qué gran oportunidad de callarte desperdiciaste, aunque no
deja de ser bueno saber de qué material estás hecho. Te faltó condenar el
ataque a Irán. El diablo los crea y
ellos se juntan.
© Alfredo Cedeño


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