Para los muchachos venezolanos
Un estudiante es un abanico de ilusiones
una rítmica sucesión de verdes esperanzas
un ramo de colores que se desbordan
una excursión infinita hacia las quimeras
un gesto de belleza que no puede describirse
una derrota nunca, nunca, nunca, prevista
un paso sin cautelas que le mareen el camino
una espada de filo sin letargo para el tirano
un ruego humilde sin cupo a humillaciones
una victoria inevitable de la hermosura…
© Alfredo Cedeño

