sábado, octubre 22, 2016

¿CUÁNTO ES DOS Y DOS?

                En mi artículo anterior hice referencias al “ilustre” presidente de nuestra Asamblea Nacional y su vocabulario exuberante que rivaliza y, algunas veces, supera a los vocingleros rojos. Un querido amigo, cuyo nombre no viene al caso ya que fue en privado como se dirigió a mí, me dijo: “Siempre te las ingenias para aprovechar cualquier tema para disparar con capacho verde a Ramos”. Me limité a contestarle: “¿Acaso miento en lo que digo?”  Hoy quiero de nuevo tocar al vociferante presidente del poder legislativo a raíz de sus declaraciones el pasado viernes a propósito de la decisión del Consejo Nacional Electoral de postergar la recolección de firmas para activar el referéndum revocatorio.
                Fueron más de diez minutos de verbo picaresco revestido de ilustración, una verdadera representación de lo que es un bellaco talentoso.  Faltándole poco para concluir su intervención con no poco asombro le escuché decir: “Que todo el mundo participe activamente sin necesidad de convocatorias especiales y de explicaciones que ya no son menester hacer, todos sabemos lo que está pasando, y todos tenemos que salir en defensa de nuestros propios derechos. Y si bien la dirigencia, por razones específicas de la coyuntura, tiene que asumir las principales responsabilidades, esta es una responsabilidad colectiva de todos los venezolanos que quieran tener país”. Es decir que, una vez más, el desastre en que permanece sumergido el país por obra y gracia de la casta política venezolana se pretende endosar, por santa voluntad de sus altaneras majestades, a la colectividad.
                El desaforado legislador con sus palabras se echó al coleto a sus compañeros de dirigencia, y los hizo quedar como una especie de gerencia de asuntos sin importancia. Sin olvidar que sus palabras son una peligrosa arma de doble filo que, como ya es costumbre en nuestros políticos, será empleada en el momento menos indicado contra la propia ciudadanía. No pasará mucho tiempo para que aparezca diciendo que fue la no participación de la gente la que hizo imposible que la inmaculada estrategia ideada por ellos fuera exitosa. ¿Por qué será que la gente no les hace el más mínimo caso? ¿Acaso no está “el pueblo” harto de esa troupe deslucida y mañosa que gusta de hacer lo que le da la gana cada vez que se le antoja sin consulta alguna a nadie?
                Por si todo esto fuera poco, nuestro diputado Henry Lisandro remata sus palabras pidiendo, con voz de buhonero del mercado guajiro de su Valencia natal, que para la sesión ordinaria del día domingo 23 de octubre de 2016 a las 11:00 am, convocada por el secretario Roberto Eugenio Marrero Borjas, donde se lee: “1. Debate sobre la restitución de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el orden constitucional y la democracia.”, se compre refrescos y cotufas. En pocas palabras: Compren el pan que nosotros les daremos el circo.  
                Todo esto ocurrió mientras pasaba a un segundo plano noticioso la libertad condicional del excandidato presidencial Manuel Rosales, que fue otorgada el miércoles en horas de la noche. Por lo visto el gesto oficial fue debidamente agradecido por su esposa, la alcaldesa marabina Eveling Trejo de Rosales quien apareció el jueves firmando junto a los también alcaldes opositores de Lagunillas, Francisco Javier Pulgar, La Cañada, Valmore Rodríguez y Catatumbo, un documento en el cual deciden avalar el presupuesto nacional presentado por Gofiote Maduro ante el TSJ y: “Acatar la orden de la Presidencia de la República, en beneficio de las comunidades que representamos.”
                Mientras tanto el señor Rosales disfruta de su casa por cárcel en un “modestísimo” apartamento que está ubicado en la “humilde” barriada caraqueña Los Palos Grandes.  Los vecinos de la zona no salen de su asombro por la no vigilancia de tipo alguno que tiene este caballero en su lugar de reclusión, al mejor estilo de los pranes por lo visto. Abunda mi informante: “No hay SEBIN, no hay policías, no hay guardias, aquí no hay nadie, lo que hay es una entradera y salidera de amigotes empezando por el tal Timoteo Zambrano. Está a cuerpo de rey con tragos y catering incluidos.”
                De este apartamento donde este digno representante de la satrapía política purga su pena se ha dicho que pertenece a Heliodoro Quintero, dirigente del partido fundado por Rosales, UNT, y de quien se han señalado sus vínculos con el financista de los abogados de los narcosobrinos en New York, el inefable Wilmer Ruperti. No se olviden que Quintero fue el mismo que grabó en el año 2012 a Juan Carlos Caldera recibiendo 40 mil bolívares para su campaña a la Alcaldía de Sucre de manos de Luis Peña, el asistente de Ruperti.  
                ¿Cómo impedir las arcadas que provocan todos estos caballeretes? ¿Cómo no escribir de esta seguidilla de canalladas de un grupo de asaltacaminos que pretenden seguir saqueándonos a cara descubierta? Seguramente algún fanático de la “pulquérrima” MUD saltará a señalarme como asalariado del G2 cubano, nuevo apotegma con el cual pretenden hacernos callar a quienes no dejaremos de llamar cada cosa por su nombre.

© Alfredo Cedeño

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buenos días, Alfredo. En estos momentos no me parece oportuno tu ataque. Creo que, a pesar de todo, hay que formar unión con unos y otros en la resistencia (eso dijo Ramos) porque ahora sí se está instalando definitivamente el comunismo clásico de la peor especie. O hacemos de todo y con quien sea o nos jodimos de verdad verdad por los siglos de los siglos. Por otra parte, eso de que nadie los hace caso te lo desmintieron ayer las mujeres. Le hicieron caso a María Corina y a la mujer de Leopoldo, o sea, a Voluntad popular también. Si salimos de ésta, ya habrá tiempo de descargarlos. Un abrazo fuerte, angustiado, asustado y esperanzado con esfuerzo.

Alejandro Moreno