domingo, abril 02, 2017

EL PAÍS REAL

 
                Yo sigo profundamente enamorado de mi país pese a la mala hora que, con visos de eternidad, vive desde hace casi dos décadas. Mi Venezuela adorada es un manantial de esperanzas a la que ningún zángano podrá nunca secar. La he recorrido de un lado al otro una y otra vez, sin que el asombro haya encontrado fondo en alguna ocasión.  Mi país es un torneo de sorpresas y gestos que cautivan con sus actos maravillosos. Por eso es que el espectáculo que se empeñan en dar nuestros políticos, los que mandan y quienes dicen adversarlos, me tiene sin cuidado. Maduro, Cilia, Luisa Ortega, Ramos, Borges, Capriles y todos los demás se pueden ir muy largo al carajo porque nuestro país está sobradamente por delante de todos ellos.
                Hoy escribo conmovido por un gesto mínimo, un grano de arena en medio de este vasto mar desolado en que parecemos a punto de naufragar. En Maracay, capital del estado Aragua, dos niñas que bien podrían andar jugando a hembras fatales, o cualquier otra zoncería de similar tenor, andan empeñadas en dar de comer a los más necesitados.  Yenia Martinez tiene 22 años y estudia medicina en la Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos, junto con Fany Ramos, de 20, quien estudia comunicación social en la Bicentenaria de Aragua. Ellas, quienes aseguran que no pueden “ser indiferentes ante la necesidad que están pasando nuestros hermanos”, se dedicaron a poner en marcha lo que llamaron sopapatimcy.
                No se plantearon tumbar el muro de Berlín, ni asaltar el cuartel Moncada o entrar con una tanqueta al Palacio Blanco; nada de esos gestos épicos y rocambolescos a los que son tan adictos muchos. Ellas solo querían dar un plato de sopa caliente a personas con hambre. Nada más. Como buenas estudiantes de milagro tenían su mesada, pero no se quedaron en el lamento. Y salieron a patear la calle y a pedirle a la gente que las ayudaran a “luchar contra la indiferencia que hoy en día nos invade como víctimas de la crisis”.
                Así fue como consiguieron reunir verduras, aliños, proteínas, envases, y todo lo necesario para que cada quince días, por los momentos, cocinar más de centenar y medio de raciones de sopa que luego es repartida por las calles de Maracay entre los vendedores informales que regularmente están en los principales semáforos, así como a niños, ancianos y enfermos. Ellas saben: “No somos una solución permanente, pero tampoco somos parte de la indiferencia.”
                Estas dos venezolanas son el vivo ejemplo de una ciudadanía que va miles de pasos por delante de una dirigencia cada vez más desorientada y miope. Ellas son el vivo retrato de los caminos nuevos que se están pavimentando, con cariño y talento, respeto y solidaridad, ingenio y sensibilidad. ¡Qué difícil la van a tener los patulecos de siempre a la hora del rescate! Ay de aquellos que quieran jugar a engañarnos nuevamente. El tiempo de la ingenuidad, y la impunidad, fue superado hace un rato largo.

© Alfredo Cedeño


9 comentarios:

Magally Chavez dijo...

Que puede decir uno: Soolidaridad. Rodolfo Rico

Angelica Blanco dijo...

Excelente iniciativa, necesitamos más personas así...

Anónimo dijo...

Sí, son ángeles caídos en Maracay. También hay una señora que reparte arepas con queso. Lo ha hecho dos veces. La ultima vez que lo hizo, la acompañé. A quienes les dimos arepas nos preguntaron si nosotros éramos las de las sopas. Ellos tienen en la cara, el hambre y en el cuerpo doblado o con una ligera inclinación, una huella que habla para decirte que ahí vive el hambre. Demasiado.
Estas mujeres solidarias no son dóciles ante la indiferencia. Las abrazo desde aquí.

zulma dijo...

Se necesitan muchas personas así, dar sin mirara a quien , Aquí en Valencia ayer vi un espectáculo terrible , varios sitios muchos hombres de la tercera edad , de edad imprecisas apiñados en un techo durmiendo en el suelo a pleno día ,junto estaban unas mujeres y unos niños , En otro sitio con un poco de sombra estaba otro grupo haciendo una comida con una hoya montada en un fogón de leña. y en menos de 2 kilómetros 3 grupos de personas en la misma situación. Valencia destruida ,las calles no sirven, full basura y muchas personas en los semáforos vendiendo ,otras pidiendo y otros vagando sin rumbo fijo, aquí si no les dan nada .
Felicito a esa sque hacen esa caridad

Anónimo dijo...

Siempre hay razones para confiar en Venezuela- Que no se pierdan- Animo.Gracias y saludos.

Alejandro Moreno

Anónimo dijo...

Alfredo,que bien escuchar una voz como la tuya, estás enamorado de una enferma que pronto se curara y sera la quinceañera más bella del mundo,solo que ello parte primero que todo de la curación del alma y del trabajo sin descanso de todos los venezolanos.

Alberto Battisti

Anónimo dijo...

Alberto tienen razon los dos y alfredo, pero somos 30 millones de venezolanos, y los politicos algunas veces se trancan entonce hay que apoyarlos en lo que se pueda

Josefco Rivero ·
Puerto Ordaz

Anónimo dijo...

La acción llevada a cabo por estas jóvenes es mas que loable. Su ejemplo sirva para multiplicar ese tipo de hechos. Gracias por difundir.
Tasar por igual las acciones del Gobierno con la de la Oposición, es desmedido.


Ulises Antonio Pardi Valero ·
Caracas

Anónimo dijo...

Mañana, las autoridades las apresan por conspiracion, aca no hay hambre,segun los enchufados del regimen, a esas jovenes hay que respetarlas apoyarlas y ayudarlas, que Dios las proteja,

Gilberto Gil M ·
Guarenas