domingo, abril 30, 2017

VOZ DEL PUEBLO… ¿ES DE DIOS?

Francisco de Goya

                 Veo las imágenes de los enfrentamientos en Caracas contra las fuerzas represoras, y no puedo evitar pensar en la revuelta popular del 2 de mayo de 1808 en las calles de Madrid contra la ocupación francesa.  Ahora que se cumplen 209 años de aquella gesta de las masas humildes de la capital española, para reivindicar la patria que las élites no supieron defender, es imposible que no me asalte un mar de emociones.
                La historia ahora reivindica lo que menesterosos y simples vecinos hicieron para enfrentar a un ejército entrenado para matar.  La hazaña actualmente es celebrada con pompa patriótica, pese a que en su momento el “stablishment” calló y muchas veces aplaudió la actuación del invasor para calmar a la chusma.  Fueron navajas contra bayonetas, las famosas cachicuernas de Sierra Morena frente a las tropas napoleónicas, escopetas de cazas enfrentadas a fusiles veteranos, la dignidad frente al despotismo. Los horrores de aquel tiempo  fueron registrados de muchas formas. Piezas como Defensa del parque de artillería de Monteleón, de Joaquín Sorolla; Malasaña y su hija batiéndose contra los franceses, de Eugenio Álvarez Dumont; y Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío, de Francisco de Goya tal vez son las más representativas.
                Y mi Caracas natal es una tortura que no me abandona, al igual que la respetada y no menos querida Barquisimeto, ni hablar de la admirada Táchira, ni menoscabar a la dura Guayana, o ningún rincón de una Venezuela bravía que, tal como he venido diciendo hace no breve tiempo, ha dejado atrás a sus “dirigentes” obligándolos a tomar el paso que ellos han debido marcar desde el comienzo.
                El mantra de moda entre el “stablishment” criollo es antipolítica; el cual nos echan en cara a todos quienes decimos sin alcahuetería, o doradura de píldora mediante, que los políticos no han sabido estar a la altura, mientras que sí han sabido dedicarse a toda clase de trapisondas y zancadillas mutuas para estar de primeros en las fotos. No ha habido mayor ejercicio de la antipolítica que ellos mismos, se han dedicado de manera entusiasta a dinamitar la creencia de la gente en las organizaciones políticas como vía para el entendimiento ciudadano.
La política se ha convertido en una patente de corso para hacer exactamente lo que les venga en gana, y en nombre de ellos tener un perdón anticipado porque son políticos. Hacen cualquier bellaquería y debe ser olvidada.  Realizan sus truhanerías a cara abierta y al descampado y piden que se les celebren cual gestas heroicas, y luego aparecen diciendo ser la voz de Dios: aspiran a que el pueblo los oiga y obedezca sin chistar porque ellos son los que saben hablar por todos nosotros.  ¿Cuándo terminará de entenderlo la horda de gemidoras que le hacen coro a dicha casta? A falta de Goya otro ejército, ahora de cronistas visuales, está recogiendo, aún a riesgo de sus propias vidas, la gesta ciudadana que no deja de enfrentar al invasor cubano y sus títeres criollos. La historia pondrá a cada quien donde le corresponde.

© Alfredo Cedeño
 

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Saludos cariñosos, Alfredo. El pueblo, como siempre, es superior a los que se presentan como líderes.

Alejandro Moreno

Desenfoque dijo...

Así sea! Y ojalá, pronto.

Un abrazo,
Adri

Anónimo dijo...

Hola apreciado Alfredo, en el pasado algunas de tus críticas fueron apipadas. Hoy,creo que la dirigencia ha reaccionado positivamente. Quizá ello se deba a que el régimen ha arremetido en contra de los políticos, lo cual en el pasado fue la excepción y no la regla. Por los motivos que sean, pienso que ahora lo están haciendo bien, abrazos.

Eddie Ramírez