domingo, julio 02, 2017

DECENCIA FRENTE A MAQUINARIA

Foto: Omar Véliz

Los ideales no conocen al miedo, ni hay cosa alguna que los detenga, los ideales son el combustible sagrado que siempre ha alimentado a la libertad por los siglos de los siglos. Los ideales son los que sostienen, con proverbial entereza, a los jóvenes venezolanos; ellos no se cansan de hacer ofrendas ante la vida para darnos democracia, por rescatar la libertad que, en no lejanos tiempos, gozaba Venezuela.
Vergonzosos sacristanes tampoco se cansan de operar contra ellos, los hay de todo pelaje. Hay aquellos que ahora pretenden achacar la responsabilidad de la llegada del difunto al poder en 1998 a la votación masiva de la clase media. Nada dicen del descrédito de la dirigencia de las organizaciones políticas con sus propios regentes. Ahora nadie quiere evocar aquella imagen del otrora todopoderoso caudillo adeco Luis Alfaro Ucero, convertido en un mendigo harapiento al que su propio partido dejó a la intemperie, provocando con ello que la militancia de base se volcara a votar por Chávez.  Menos quieren recordar a Miss Irene dejada al pairo por los honorables socialcristianos que después de engalanarla y alborotarla, la dejaron plantada en medio de la plaza.
Nuevamente los cabezas de los benditos partidos juegan sus cartas de siempre. Otros hacen el trabajo sucio y ellos luego llegan de traje y corbata a “poner al servicio de los intereses nacionales sus mejores esfuerzos”. Con velocidad asombrosa brotan plañideras que justifican cualquier gesto indigno de ellos que rebaja la majestad de los cargos otorgados por la votación universal, mientras una nutrida nube de corifeos persisten en su inútil tarea de jugar a desmovilizar a un país macilento que está en la calle y de la cual no quiere salir, y ni por asomo parece dispuesto a ello.
Son los ideales democráticos y de libertad los que han convertido a esa muchachada irredenta, que mantiene a sus padres y madres con el alma en vilo, en la punta de lanza del país. Una minoría cínica pretende descalificarlos por su bisoñez. ¿Acaso ignoran que José Antonio Páez, de 31 años recién cumplidos, se ganó el rango de general en jefe en pleno campo de la batalla de Carabobo? ¿Tampoco saben que Martín Luther King a los 25 años inició su gesta que acabó con la discriminación racial en Estados Unidos?
Venezuela está harta de jugarretas y bochornos de una casta política que nunca ha sabido estar a su altura. Estos son tiempos de vorágines que pondrán cada cosa donde le corresponde.

© Alfredo Cedeño

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas días, Alfredo. Está bien que le des a la maquinaria pero hay que tener en cuenta que ahorita hacen falta todos los que no están con los malandros que nos desgobiernan. Ya llegará el momento de los contrastes internos. Un abrazo.

Alejandro Moreno

Anónimo dijo...


Alfredo, siempre el tema de quien tuvo la culpa de esto o de aquello parece para el venezolano primordial, que no lo es, pero así pensamos, trasladar a otros responsabilidades es nuestra norma. Debo hacerte notar, que gracias a personas como Betancourt, Leoni, Caldera etc etc, es que ciudadanos como tú y yo, vivimos nuestros más felices tiempos, ellos nos regalarón su esfuerzo y dedicación para que pudiesemos vivir en un país medianamente libre y normal. Esa es mi conseja, con el debido respeto.

Roberto Arocha

Anónimo dijo...

Me identifico con su texto aunque difiero un poco de su criterio porque los que llevaron a Chávez al poder en su primer mandato fueron mayoritariamente la clase pobre venezolana, una gran porción pertenecía a la clase media y otras esferas, recuerde que el comandante no tuvo rivales de peso y ganó ampliamente. Sacó provecho sin duda del desorden que existía en las bases de los partidos AD y copei, también los desaciertos y el desgaste de la clase política de ese entonces. Lo que podríamos asimilar usted, mi persona y con mucho respeto los demás para razonar y tener ideas parece ser incierto en el pensamiento de la oposición con su blasón llamado MUD, han luchado en la retaguardia mientras al frente sufren bajas y dan la batalla los valientes jóvenes. También resisten las cargas la población civil. No es dedicarse a la crítica: Es ver la realidad con lamento: Carecemos de líderes, de hombres de estado, estadistas. De todas formas algo tiene que pasar del abismo salen luces nuestra lucha ha sido larga y las élites inmaduras.

Norfran Cedeño