domingo, octubre 12, 2014

PEDRO GONZÁLEZ

            Al norte de Margarita, luego de pasar Playa El Agua, y comenzar a bordear hacia el suroeste está Pedro González, población a la que generalmente se identifica con sus playas Zaragoza, Puerto Cruz y Puerto Viejo; las cuales han sido convertidas en bastiones turísticos, a la par que han echado de lado a los vecinos de esta zona. Es cierto que estas playas son preciosas, pero el propio pueblo está en el seno del valle de igual nombre a menos de un kilómetro de las mencionadas costas.
 
            Aseguran que los primeros pobladores de la zona llamaron a estos parajes Arimacoa, y que los españoles llegaron a establecerse acá en el siglo XVI. Afirma Rosauro Rosa Acosta, a quien ya he citado en trabajos anteriores,  en su Diccionario geográfico-histórico del estado Nueva Esparta: “En él se estableció el español Pedro González, uno de los primeros pobladores de Margarita, vecino en 1553 de la Villa del Espíritu Santo, y fomentó labranzas y crianzas.” También dejó asentado Rosa Acosta que “El Gobernador Maza Lizama [en realidad se refería a Miguel Maza de Lizana] fundó en este sitio una Doctrina de Indios, la cual fue restablecida por el gobernador Alonso del Río y Castro.”
 
            Por cierto que de este último, quien ejerció labores gobernantes en el siglo XVIII, hay cuentos un tanto escabrosos que protagonizó en Maracaibo junto con doña Bárbara Villasmil de Carrasquero. Ese es cuento de otro tenor y otras latitudes de los cuales hablaré en otra oportunidad. Sigamos.
 
            Esta comunidad, que al inicio fue asiento de navegantes ibéricos, y no dudo que el tal Pedro González haya existido, es posible que también haya recibido el nombre en homenaje a San Telmo, quien en realidad se llamó San Pedro González Telmo, quien era el patrono del cuerpo de Mareantes de Sevilla. Por el conquistador o por el santo, lo cierto es que así se llama y existe desde hace siglos.  En Zaragoza se hicieron casas señoriales hoy devenidas en posadas, bares y ventorrillos de alto coturno. Son lejanos los tiempos en los que Mónico Mata y otros pioneros de similar tenor salían a navegar en labores de pesca, cabotaje o navegación que les permitía llegar hasta los caños del Delta del Orinoco donde acudían a vender la pesca o a comprar maíz, cazabe y diversos bastimentos que luego vendían en distintos puntos de la isla.  
 
            Escribir de esta población y no mencionar al ya desaparecido Florencio Rojas, a quien todos conocimos como El Chivato de la Playa, sería un olvido imperdonable. Fue dueño de una voz prodigiosa que fue oída en cuanto acto de música popular se hizo en los años 70, 80 y 90, y letras que sacudían al oyente, nunca quiso atender los ruegos de Alí Primera para grabar sus piezas. Apenas grabó un disco dos años antes de morir…
 
            Pedro González es una iglesia moderna y cerrada, una plaza marchita y niños que miran a través de las rejas de una cancha. A sus habitantes se les conoce generalmente como valleros, por ser del Valle de Pedro González… Con fama de extraordinarios navegantes, cuyas labores de cabotaje todavía son elogiadas por su arrojo y valentía.   Los valleros han sido, como todos los margariteños, gente fajada e incansable que suele hacer caso omiso a las calamidades.
 
            Estos parajes han sido fuente para numerosos creadores, pero uno de mis favoritos fue el médico y escritor francés Pierre Marie Bougrat, quien se radicó en Juan Griego donde adquirió fama por sus acertados diagnósticos y tratamientos. Bougrat, que había sido condenado, por supuestos crímenes en Francia a prisión perpetua en la llamada Isla del Diablo de la Guayana Francesa, escapó de la cárcel y llegó en una balsa a Macuro. Tiempo después se instaló en la isla y tuvo particular debilidad por Pedro González donde acudía con frecuencia desde Juan Griego a pasear o atender pacientes.  Aseguraban en la Margarita de los años 30 y 40, que era de mal presagio el que el doctor Bougrat moviera negativamente la cabeza al examinar a un enfermo. Ante lo cual el comentario que solían hacer los testigos era: “Hay que buscar a Machalengo para que le haga la fosa a ese pobre cristiano. Ya Bougrat lo desahució”. Machalengo fue por muchos años, el más célebre de los sepultureros del Valle de Pedro González. 
 
            Pero donde Bougrat puso de relevancia su particular afecto por esta comunidad fue en su libro Sotavento, publicado en Porlamar, en 1946, donde las playas de Pedro González ocupan un lugar destacado. En el cuento, “Viejos Rumbos”, su personaje, Sotavento, un marino de este pueblo, es el centro de aventuras como capitán de barco y contrabandista de la Margarita de esos años:
 
            Sotavento sale desde la playa del Valle –como se conoce por lo general a la de Pedro González en Margarita– en un tres puño muy navegador despachado en lastre, con rumbo hacia Río Caribe. Cincuenta bultos de seda, cargan a las diez de la noche cerca de la casa de Prajedes Acosta en la playa de Guayacán. Con la carga, embarcan al socio del capitán, un contrabandista de sesenta años. Cuando ya navegan, fuera de la isla, rumbo a Puerto Santo, el contrabandista se muere a bordo, de un ataque cerebral. ¿Qué hacer? Ese cadáver no aguantará un día de sol a bordo; tampoco se lo puede llevar a tierra firme, ya que no figura ni como pasajero en el despacho ni como tripulante en el rol. Tampoco hay tiempo de regresar a la Playa de Pedro González. Rápidamente, Sotavento arriba a El Tirano que está a la vista; se echa al agua, frente a la playa de El Cardón, despierta a un amigo que tiene un camión; al muerto lo sientan al lado del chofer, amarrado por la cintura y al amanecer, lo meten en su casa por el corral, lo desvisten y lo envuelven en cobijas calientes a fin de que el médico que han mandado a llamar lo encuentre con calor y certifique que acaba de morir. Y cuando a las cuatro de la tarde, lo llevan al cementerio, Sotavento le dice bajito, a uno de los hijos del difunto:
–Primo Chico…. ¡Qué bonita suerte para un contrabandista Embarcó de contrabando, murió de contrabando, lo desembarcamos de contrabando! Toda la isla, él la atravesó de contrabando y ahora lo enterramos con un certificado de defunción, ¡conseguido de contrabando!”
 
            Bougrat, El Chivato de la Playa, Zaragoza, Pedro González, Margarita,… destellos de un todo que encandila a propios y extraños. Mar de azul sereno y cielo hondo, donde los faros naufragan.

© Alfredo Cedeño
 
 
 
 
 

6 comentarios:

yuraima fernandez dijo...

Que bonito regalo de domingo reeditar a Pedro González .Historias cargadas de tanto y que confortan.Ud logra fotografiar con cariño ese rincón de paso que ya nadie ve pero que sobrevive tan sentido para los que amamos nuestra Margarita.

Anónimo dijo...

Buenos días. Que El Señor te bendiga este día de domingo. Como siempre un gozo tus fotos y tus textos.

Alejandro Moreno

Anónimo dijo...

y hay que ver cómo estamos resistiendo...

Ylleny Rodríguez

Anónimo dijo...

Muy buenos días, Alfredo…
Caramba usted sabe captar con su cámara, los mas hermosos rincones de cada pueblo.. sobre este de la Isla de Margarita… unas de las playas mas bellas de la isla, para mi es la de Zaragoza… es mi playa favorita… todo en esa playa me parece lindisimo…gracias por compartirlo
FELIZ DOMINGO…

Miriam Coromoto López

Anónimo dijo...

Qué Hermosura de Historias, Gentes, talentos y paisajes, nos muestras cada domingo, donde se refleja el sentimiento y la emoción de la existencia de la Patria Querida que tenemos, en este caso la bella Isla de Margarita. Gracias por compartir. HILDA PÉREZ

Anónimo dijo...

Se le saluda querido amigo! Usted también como los margariteños FAJAO E INCANSABLE, en cada mesurado trabajo que nos muestra nos deleita y nos enseña otros rincones que a veces no conocemos. Que alimento tan placentero cada domingo! BluisaE