sábado, enero 31, 2015

ENCRUCIJADA

Entre izquierdas y derechas
el ciudadano juega a decidir
y su fe se tambalea inerte
ante la pequeñez dirigente,
aparente dilema maniqueo
el cual aseguran evitar
y donde arriba impávida
la habitual recua de inútiles,
saetas de humo perdidas
y basta encrucijada secular
donde los héroes son un nombre
que flota inerme, inerte, inválido.


© Alfredo Cedeño

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Se han consumido miles de millones de euros para no solucionar nada , mientras unos pocos siguen enriqueciéndose, y las naciones más pobres sufren cada vez más. En el mundo hay mil millones de personas que pasan hambre habiendo comida suficiente para alimentar a toda la humanidad, De los gestores prefiero no hablar, para no herir sus conciencias; y del ciudadano solo tengo que decir, que sigue el redil, marcado por la política. Yo creo y pienso (particularmente):Que mientras no salgamos a la calle; y demostremos, que podemos; gestionar nuestros impuestos, sin tener, a una gente incompetente, que nos frien a impuestos: y cambiar las forma; y el fondo, estaremos a espensas de unos desalmados políticos; Y gestores de nuestro bienestar:
hay que salir; y luchar, porque no estamos mantenidos por los políticos,y no salir para toparse con una sociedad total; y abnegadamente mediocre,son aquellos que no enorgullecen un pueblo, por el contrario la desploman, como los tantos ignorantes, que no miran una calle, a ambos lados antes de cruzar, como el mismo mediocre que cruzó un semáforo en rojo, como los peatones inconcientes, que se creen dueño de la calle, como la mujer que parió 12 hijos; y no sabe como educarlos, o como el peón caminero, que se hizo una casa de 2 plantas; y tiene un auto último modelo, como el que no estudió; y está de funcionario público, o tiene un cargo político, como el corrupto que viaja sin y está de funcionario público, o tiene un cargo político, como el corrupto que viaja sin problemas de ser robado en plena vía pública, como la que se casó con el diputado; y hoy es diputada, o presidenta, o senadora, etc.etc,etc, y más.
Alguien dijo: "Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción".
Hay que seguir luchando para revertir semejante panorama; porque sino el lugar donde vivimos: se quedará en la categoría de un pueblo bananero.
Si no se lucha, incansablemente; para sacar al Pueblo de su ignorancia política, la apatía será mayor y los ineptos junto a los aprovechadores de oficio, que siempre aparecen de la mano de cualquier gobierno, continuaran robándose; y despilfarrando los recursos del ciudadano; recursos que podrían convertirnos en el nuevo ser humano que se esta esperando con ansias; ese que respete a sus semejantes.
Un pueblo ignorante, desperdicia sus recursos; y se empobrece. Un pueblo ignorante vive de ilusiones.

Anónimo dijo...

Saludos fraternales, apreciado amigo Alfredo Cedeño: Cuentan que cierto día de la primera mitad del Siglo XX, le peguntaron al gran Manuel Azaña Díaz, abogado, escritor, Presidente del Gobierno y Presidente de la II República que definiera la política de manera sencilla y comprensible, y este buen hombre utilizó este ejemplo para dar una respuesta clara a sus interlocutores, diciéndoles: "Lamentablemente, hoy la política es como una cerda, que solo tiene doce mamas, pero la mayoría de las veces llega a parir más de veinte lechones, de los cuales al menos una docena están siempre mamando, pero los restantes que no maman, se dedican continuamente a molestarles para que dejen la teta y ponerse a mamar ellos.
El símil del gran Azaña, en su simpleza burlesca, está todavía de actualidad y entraña la triste y gran realidad de lo que es hoy la política: no existen facciones, sólo existen lechones que consiguen que les voten para poder mamar, mientras que hay otros que están en la oposición molestando a los que gobiernan para que suelten la teta para chupar ellos. Por ello, tu poema es muy oportuno, porque al final, el gran perjudicado es el ciudadano que se queda sin fe y ve como nadie resuelve los problemas que afectan a su comunidad. Algún día esto cambiará, ¿lo veremos?

Manuel Dóniz García España