sábado, junio 06, 2015

PABLO MEDINA 01

“El ministro le preguntó: ¿Qué es lo que quiere el comandante Chávez? Él dijo: negociar. ¿Y qué tiene el comandante Chávez para negociar? Las armas de Bracamonte. ¿Y quién tiene las armas de Bracamonte?  El diputado Pablo Medina.” Habla el acusado, en ese entonces, ante el general Iván Darío Jiménez, quien fungía por aquellos días como Ministro de la Defensa, por parte de un emisario del líder del fallido golpe del 4 de febrero de 1992 contra Carlos Andrés Pérez. Explica el ex secretario general de La Causa R, y  fundador del PPT (Patria para Todos), que ese diálogo que describe tuvo lugar en el Fuerte Tiuna “estamos hablando de enero o febrero del 93, no me puedo acordar mucho, Chávez estando en Yare le mandó un mensaje de que él quiere negociar, obviamente estando preso allá era muy difícil hacer, y que nadie se enterara, una movilización en una camioneta o un blindado y llevarlo de Yare al Fuerte Tiuna, no era procedente, entonces acordaron que él enviara a una persona, el sargento Freites, que era su mano derecha en Yare, el propio Jiménez lo cuenta en su libro Los Golpes de Estado en Venezuela y se da esa conversación que te conté. Eso lo mandó a decir Chávez.”
Aquellos que hemos transitado los vericuetos de la izquierda, por una u otra razón, sabemos que no hay peor calificativo a ser ganado en esos predios que el de delator. Ser tildado de “sapo” era un estigma del que más nunca podía sustraerse aquel que como tal fuera tildado. En la poco clara  historia –y leyenda- de la izquierda venezolana es un amargo recordatorio el caso del hermano del desaparecido filosofo J.R.Núñez Tenorio, Carlos Alberto Nuñez Tenorio “Luisito”, quien no sólo fue un eficaz traidor que entregó a muchos de sus compañeros de la lucha armada, sino que luego se convirtió en un temido torturador de la SIFA (Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas), organismo en el cual permaneció hasta que murió baleado en forma poco clara en Caracas. Debo también recordar que en los campos de la llamada derecha esa fue una actitud que igual fue prevaleciente, numerosos hombres y no pocas mujeres de Acción Democrática –vayan como ejemplo Isabel Carmona y José Agustín Catalá- fueron pasto de los esbirros de la Seguridad Nacional, durante el mandato de Pérez Jiménez; y podría seguir citando ejemplos de ello en diversos momentos de nuestra historia reciente y lejana, donde se buscaba que los detenidos se convirtieran en traidores a sus compañeros. Es por ello que en nuestro escenario político la palabreja es vista con sumo cuidado por todos aquellos que en esos predios se mueven, Pablo Medina, hombre de larga raigambre en la subcultura de la izquierda radical venezolana, no es una excepción a dicha actitud, y hablar con él es un torneo de paciencia y lances hasta lograr que suelte prenda. Comparto con ustedes una larga conversación sostenida con él.
                “Si había una relación de La Causa R con Chávez”, dice pero luego trata de matizar lo dicho y prosigue así: “fue la relación, digamos, cuando él estaba detenido en 1992, 1993, yo ahí me di cuenta quien era Chávez, que era una persona sin palabra, que era una persona desleal. Eso se me reconfirma más adelante porque hay un libro de ese mismo ministro de la Defensa, Iván Darío Jiménez, que se llama Los Golpes de Estado en Venezuela, y él ahí lo detalla.  Eso fue motivo para que tiempo más tarde Radames Muñoz, cuando era ministro de la Defensa, a través del Consejo de Guerra intentó un juicio en mi contra y por esa razón lo enfrenté en Miraflores. ¿Por qué hizo Chávez eso? Impedir el ascenso de la Causa R que venía directo hacia las elecciones del 93, diciembre, y además crearme problemas a mí que fui ciertamente amigo de él hace muchos años.” A esta altura reconoce que había conocido al joven oficial de entonces, “yo lo conocí con Alfredo Maneiro.” A esa altura lo interrumpo para preguntarle por los viejos rumores que se han oído por mucho tiempo en diversos contextos de una maniobra política de la ultra izquierda de manos de gente como Maneiro, él mismo, Kleber Ramírez, Douglas Bravo, entre otros, para penetrar a las fuerzas armadas venezolanas.  No lo afirma ni lo desmiente, replica: “Nosotros no teníamos ninguna relación con Douglas. Ese acercamiento con Chávez venía por la vía de Barinas, en La Causa R estaban los hermanos Federico y Vladimir Ruiz que eran militantes nuestros, estamos hablando de muchos años atrás, y en ese momento La Causa R era un grupo muy pequeño. Es más, en esa conversación que fue en Maracay Alfredo Maneiro le dijo: mira, aquí no va a pasar nada durante mucho tiempo, si yo tuviera un FAL lo vendo y me compro un multígrafo porque es más importante un multígrafo para sacar propaganda que tener un fusil, aquí no va a pasar nada por muchos años. Eso fue en un apartamento del propio Chávez.” El mencionado militar corroboró lo dicho en una conversación que sostuvo con la socióloga chilena Marta Harnecker: “Cuando yo tenía unos 15 años, en Barinas, mi propia tierra, conozco a intelectuales como Ruiz Guevara, un viejo comunista e historiador de quien me hice muy amigo; conocí a sus hijos, ellos eran de La Causa R, grupo político que recién estaba naciendo. A través de ellos entro en contacto con los hermanos Vladimir y Federico Ruiz Tirado. Vladimir hoy es del PPT y trabaja con María Cristina Iglesias. Él se metió a La Causa R de jovencito y fue un poco el orientador político que yo tuve; era 4 años mayor que yo, muy maduro, muy estudioso, le decíamos "popeye". Esa fue una etapa de discusiones políticas, de lecturas. Los hermanos Ruiz me llevan a conocer a Alfredo Maneiro y a Pablo Medina. Conversé con Maneiro en un apartamentico donde yo vivía por allá en Maracay, yo tenía 25 años, era el año 1978. Fue la única vez que lo vi en mi vida”.
                Vale la pena a esta altura hacer un inciso para explicar a quienes no conocen algunos pormenores de nuestra historia reciente, y también para refrescar a otros que han extraviado en su memoria algunas situaciones, que Alfredo Maneiro, descendiente de los próceres independentistas Manuel y José Joaquín Maneiro, fue un militante político y pensador que llegó a ser miembro del Comité Central del Partido Comunista Venezolano –PCV-; en 1962 se creó el Frente Guerrillero Manuel Ponte Rodríguez en el oriente de Venezuela, donde Maneiro asumió la jefatura de esa columna guerrillera usando el seudónimo Comandante Tomás.  Luego de algunos años de prisión y diferentes discusiones de carácter ideológico, que llevaron a la fractura del PCV y surgimiento del Movimiento Al Socialismo –MAS-, Maneiro estudió Filosofía en la Universidad Central de Venezuela, mientras se dedicó a ir estructurando lo que sería su principal aporte a la política nacional: “La construcción de La Causa R.  El trabajo nuestro era fundamentalmente desarrollar la teoría de las cuatro patas, y en eso La  Causa R es un diseño totalmente diferente a todos los partidos de Venezuela, América Latina y del mundo. Recuerdo las conversaciones que teníamos con varios profesores de Física en la Universidad Central, quienes decían que parecía un proyecto de física cuántica. Nosotros nacemos de una confederación de grupos que se manejaban no por el centralismo democrático, como se manejan los partidos en un modelo leninista de organización, éramos otra cosa. Las cuatro patas era el PRAG en la Facultad de Ingeniería de la UCV, un movimiento en Catia que se llamaba Pro Catia, El Agua Mansa con una casa para los intelectuales y en Guayana que estaba yo en SIDOR como obrero; la idea era que de cada centro de estos se hiciera política nacional. Desde Guayana, en SIDOR –Siderúrgica del Orinoco- para todos los trabajadores de Venezuela, desde ProCatia para todos los sectores populares, desde La Casa del Agua Mansa para los intelectuales y desde el PRAG para todas las universidades y que se fueran multiplicando, una forma distinta de hacer política, ese era fundamentalmente nuestro trabajo.” 
Este larense, nacido en El Tocuyo el 30 de junio de 1947, que informa haber estado en la guerrilla en las montañas de su tierra natal, en el frente guerrillero que comandaba Argimiro Gabaldón, cuya única relación con el mundo laboral había sido en la planta de PROMASA en Chivacoa, estado Yaracuy, población donde su hermana Yolanda trabajaba como maestra, “esa era la única experiencia de trabajo propiamente dicha que yo tenía, y ahí no fui a hacer trabajo político sino trabajo de sobrevivencia, a ganarme el vivir.  A los meses me voy a Caracas a seguir el trabajo político ya al lado de Alfredo. En el año 71, primer gobierno de Caldera, hay una famosa huelga en Guayana de la Ferrominera donde los trabajadores de SIDOR la apoyaron y finalmente despidieron a 514 trabajadores y eso golpeó muchísimo al movimiento sindical. Nosotros estábamos naciendo, La Causa R, éramos 12, casi todos han muerto, quedamos Lucas Matheus, yo, casi no queda nadie; lo cierto es que le digo un día: mira Alfredo, andábamos en su Volkswagen, veníamos por la Plaza Venezuela, yo voy a irme a Guayana chico a trabajar en SIDOR. Yo en ese momento no estaba haciendo nada, estaba en Caracas haciendo trabajo político, yo estaba free lance como se dice, estábamos tratando el grupo de ver cómo hacíamos de convertirnos en una fuerza, abocados  completamente, yo tenía 24 años. Él me dijo: cuenta conmigo, yo te apoyo. Apoyarme era una dirección de una señora allá y un remedio para el asma, ella era asmática, y que yo iba a llevarle para que me recibiera, eso fue en Puerto Ordaz, en una urbanización llamada Villa Colombia, la señora Arnida se llamaba, era militante del MAS, y llegué ahí con lo que tenía tres camisas y dos pantalones. Yo no sabía dónde quedaba SIDOR, nunca había ido a Guayana.”
Medina se fue “solo, solo, solo y comienzo a trabajar allá, logró entrar en febrero del 72 como obrero raso, me mandaron para uno de los departamentos más arrechos que tenía la Siderúrgica: los hornos eléctricos, eso era candela, polvo, ruido y un gas que cuando se desprendía de una tubería te quedabas paralizado, y te podías morir si no te encontraba alguien y te llevaba a una cámara de oxígeno, un departamento sumamente peligroso y desgastador, porque ahí los trabajadores al poco tiempo, por el calor, se les desviaba la retina, se les desprendía la retina, la columna, hasta el chaparro se le caía a más de uno,  ahí no llegué a estar dos años. Fue donde comencé a hacer trabajo siderúrgico, ahí vi yo al diablo en pantaletas, el Infierno de Dante, ahí supe lo que es el diablo con cacho y rabo. ¡Dígame cuando te mandaban a echarle carbón a boca de jarro en el horno!, o apagaban el horno y te metían dentro un minuto con una barra a limpiarlo, o te metían en unas fosas que no llegaba oxígeno, a limpiarlas, una cosa muy dura. Lo primero que hice fue un grupo de amigos, y fue una experiencia que me marcó profundo, veía la gente dándole ahí frente al fuego, a ese calor, desafiando las ocho horas, o trabajaban sobreturno, hay que ver lo que era eso, era un desafío minuto a minuto, hora a hora. A todas estas yo tenía solamente la intención de un trabajo político que no sabía bien cuál era, la idea del diseño de La Causa R construir, bajo una especie de física cuántica, en lo político desde abajo la organización, o sea probar la tesis que habíamos diseñado en La Causa R. Así comenzamos a sacar un periódico clandestino, Matancerito, nosotros lo hacíamos pero otros que estaban fuera lo repartían. El nombre es porque toda esa zona donde están las empresas básicas se llama Matanzas, y a los trabajadores de SIDOR los llaman Matanceros, y fue a un compañero llamado José “El Mono” Rosales que una noche reunidos se le ocurrió ponerle así, y ese periódico se convirtió en un bandera de lucha, luego se convirtió en sindicato, y se convirtió en proyecto. El Matancero fue algo que la gente confiaba mucho, las noticias, las denuncias, y a vuelta de dos años teníamos una organización. Al primero que yo busqué fue a Tello Benítez y le dije metete tú entre los empleados y yo entre los obreros, y se metió a los seis meses como empleado, él tenía simpatías por el MAS. Yo estuve diez años en Guayana y terminamos ese trabajo que comenzó de cero, a los siete ya ganamos el sindicato, ganamos todas esas elecciones de los sindicatos de Guayana, y cuando me voy a  Caracas es porque la Causa R era muy fuerte en Guayana pero se había debilitado en la Universidad Central y era que desde Caracas ya con la experiencia fortalecer la teoría y la organización de lo que estábamos creando, una organización desde abajo.”
Es el tiempo cuando esa organización crece a la vera de un desbordado descontento ciudadano hacia los partidos tradicionales, y diferentes grupos de poder se dedican a jugar a la cacareada “antipolítica”, época en la cual La Causa R se convierte en caja de resonancia de ese descontento y sus representaciones en diferentes cargos electos crece de manera exponencial. Los rumores que les vinculan con ciertos aires conspirativos siempre son negados por ellos, sin embargo vale la pena  citar a Fernando Ochoa Antich, quien en su libro Así se rindió Chávez, asegura que luego del 4 de febrero: “Dirigentes de la izquierda radical tales como Gabriel Puerta Aponte, Douglas Bravo, Francisco Prada, Carlos Lanz Rodríguez, Pablo Medina y Eustoquio Contreras se dedicaron a contactar oficiales activos y retirados con la finalidad de comprometerlos a una futura asonada Militar.” Cierto o no, lo real es que ese intento de golpe potenció políticamente ese día a dos dirigentes, gracias a sus discursos ante el Congreso Nacional, donde fueron los únicos que hablaron a favor de los insurrectos: Rafael Caldera a la Presidencia de la República, y el dirigente de La Causa R Aristóbulo Istúriz a la Alcaldía de Caracas.
Medina evoca situaciones y asegura: “Para nada me imaginé nunca que Aristóbulo iba a jugar un rol tan triste como el que está jugando, cuando tú ves la Unión Soviética ves ahí cómo grandes tipos, pensadores, gente de una inteligencia bárbara, los llevaban a la cárcel y los obligaban por la vía de la tortura a retractarse y a volverse moralmente una basurita, eso se vio en los famosos procesos de Moscú en el año 34 a raíz de la muerte de Kirov, que era el segundo hombre después de Stalin, eso se vio ahí, y después lo vimos con los intelectuales cubanos en los años 60, eso es lo mismo. Cuando entonces tú ves gente, todos mis amigos, TODOS, que venían de La Causa R y del PPT, uno como él quien decía que él y yo éramos como la cara y el sello de una moneda, que no cabía nada, tu tiras esa moneda y te cae cara o sello: Pablo y yo es lo mismo, porque no cae de canto, decía Aristóbulo. Era verdad… pero bastó una picada de ojo del poder y esa moneda, ¡coño!, se quedó con un solo lado. En el caso de él, en el año…” Sobreviene una pausa inacabable. “…2001 son las elecciones de la CTV y yo era el candidato natural, ya en la mitad del país había habido diez asambleas de trabajadores declarándome candidato a la presidencia de la CTV, y Aristóbulo mismo me propone: el candidato debe ser Pablo. Pero Aristóbulo recibió una orden de Chávez que estaba en Chile y le dijo: ¡No!  ¡Ni de vaina! ¡Pablo ni de vaina! ¿Por qué?, le dijo Aristóbulo. Nooo, tú no conoces a Pablo como lo conozco yo, Pablo llega a la presidencia de la CTV y me va a tirar una huelga general, tienes que ser tú. Y Aristóbulo ahí mismo se lanzó.  Ahí  mismo me llegó alguna gente del PPT: Coño Pablo tienes que apoyar a Aristóbulo. No, yo no, hay un problema de dignidad, les dije, yo soy siempre una persona demócrata, yo perdí limpiamente en el 98 cuando la Convención del PPT, me opuse a la candidatura de Chávez, di mis razones, dije lo que iba a pasar en el país con Chávez que iba a destruir a Venezuela, pero yo perdí limpiamente, no puedo decir que me hicieron trampa, nadie, perdí y tuve que aceptar porque es la democracia, pero en esta oportunidad es otra cosa, ese papelón yo no lo voy a hacer, porque Aristóbulo no me ha dado ninguna explicación, ni a mí, ni al PPT, se lanzó y ya está. ¿Qué orden superior vino para eso? Yo sabía que era Chávez, sin que me lo dijera. Y se lanzó… Se estrelló desde luego, pero Chávez le dijo: no te preocupes que tú vas a ser mi ministro de educación. Y fue el ministro de educación. Entonces él me dijo, al final, coño Pablo tú no puedes tener una línea muy recta, hablándome él, uno comete un error y se hunde chico. Yo le dije: Mira, Aristóbulo, uno puede cometer errores políticos y eso es inevitable cometeré errores políticos, errores de cálculo, errores de análisis, pero nunca se debe cometer errores de carácter moral, robar, traicionar, esos que pertenecen al campo de la ética no se deben cometer; tú de un error político te recuperas, de un error moral no, un tipo viola una muchacha y ni que se corte el chaparro, porque la violación la cometiste. Más nunca.”

© Alfredo Cedeño

PS: La próxima semana publicaré la segunda parte de esta entrevista.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Buenos días. Gracias por la entrevista a Pablo Medina. Creo que la cuarta foto, esa en la que Pablo aparece con una iluminación de lado sobre un fondo muy oscuro es la mejor. Ese es Pablo Medina en mi opinión. El 5 de febrero de 1992, en la tarde, un día después del intento de golpe de Chávez, nos reunimos con él en la parroquia de Palo Verde con el P. Matías Camuñas y uno de mis colaboradores en el barrio. Ahí Pablo nos narró lo que había pasado y, según él, los proyectos políticos de los golpistas. Nos dijo que él estaba con otros civiles esperando a Chávez en Hoyo de la Puerta y no se apareció. Los embarcó. Eso lo han contado después varias veces. Luego, él tenía contacto con Chávez en la preparación del golpe y no como dice al principio que lo contactó ya en la cárcel, aunque parece luego contradecirse. Nos habló de los proyectos políticos, todavía entusiasmado con el plan aunque decepcionado un tanto por el embarque. Nos presentó el plan político como muy popular y sobre la base de las comunidades populares, algo que estaba en consonancia con nuestro trabajo en comunidades de base y teología de la liberación, no marxista por cierto. Fue lo que luego han intentado con los consejos comunales y las comunas pero nada popular sino estrictamente político de partido. Con Aristóbulo he tenido un solo contacto y fue en enero de 1989, el año del 27 de febrero. Fue en un congreso de dirigentes juveniles católicos de barrio celebrado en Los Teques. Ahí participé en un foro en el que estábamos él, Pedro España y yo. Su intervención, ojo, en 1989, me sorprendió por el lenguaje netamente marxista y guerrillero que usó. En mi intervención, le dije que me sorprendía que todavía estuviera usando ese lenguaje cuando ya eso estaba superado. Después, en el pasillo, Pedro me recriminó que le hubiera enfrentado así, que no, que Aristóbulo no era eso, y bla, bla. Desde entonces, entendí que cuando estaba en un ambiente en el que le parecía que podía mostrarse tal cual, lo hacía. De modo que el verdadero Aristóbulo es el que luego ha aparecido y Pablo parece que nunca se dio cuenta. No sé si esto te sirve. Un abrazo.

Alejandro Moreno