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martes, abril 26, 2016

EL CUENTO DE CARLOS ORTEGA (2)

 “Si algo me cuesta a mí es mentir, yo no soy Chávez que bañó de embustes y mentiras a toda Venezuela y a la comunidad internacional. Mucha gente le cuesta creer que realmente yo no estaba al tanto de lo que iba a acontecer el 11 de abril. ¿Qué pasó el 11 de abril del 2002? El pueblo en la calle tenía conciencia clara hacia dónde nos llevaba el difunto que no era otra cosa que hacia el mar de la felicidad cubano, uno de sus máximos anhelos. Ahora bien: ¿Las condiciones hoy en abril 2016 no son peores que en abril 2002? Indudablemente que sí. Hoy, con un país totalmente destrozado, invadido por el narcotráfico y el terrorismo internacional, donde la delincuencia dicta normas y la corrupción da náuseas, con una población totalmente humillada, pisoteada por la bota militar, ¿qué sucede, por qué hemos permitido el avance de este proceso robolucionario? Esto es algo inconcebible y es por lo que vengo criticando sana y constructivamente a los factores de oposición.”
Quince años después de haber sido el primero en meterle las cabras en el corral a Chávez, Carlos Ortega sigue hablando fuerte y claro. “Sé que mi opinión va a causar algunas reacciones adversas hacia mi persona, pero hablando como venezolano, con el corazón en la mano, debo decir con toda responsabilidad que el desastre que vive Venezuela no puede endosársele única y exclusivamente a Chávez, Maduro, PSUV, y a ciertos militares; ellos han llegado hasta donde están por la complicidad de algunos factores o sectores de oposición. Esto no lo dice Carlos Ortega, el pueblo conoce quienes son, los tiene identificados y lo dice abiertamente. Esto es intolerable, por eso estoy seguro de que en el momento que realmente tengan que rendir cuentas ante la ley, más de un dirigente que dice ser de oposición tendrá que pagar junto con la gente del régimen por todo el daño que han causado al país y al pueblo venezolano”.
Este protagonista del 11 de abril de 2002, en contra de sus propios deseos y voluntad, no se caracteriza precisamente por dorarle la píldora a nadie, asegura que ese día lo que hubo fue una emboscada contra los venezolanos. Al hacer un recuento de aquellas jornadas no vacila en asegurar que era innegable que el régimen estaba caído. “Ese pueblo allí no se equivocó, estaba muy claro y no es que hoy sufre de amnesia o tiene la mente oscura, no, no, el pueblo venezolano sigue estando muy claro, el problema es que no hay quien galvanice todo ese descontento y lo dirija para lograr la salida del laberinto en que está el país”.
Rememora una conversación que tuvo con Pedro Carmona unos días antes del 11A. “Ambos coincidimos en que era inminente la salida de Chávez y su régimen. Él me preguntó ‘¿Qué pasa si a ti te piden o te solicitan encabezar una Junta de Transición, qué respuesta vas a brindar al respecto?’ Le dije: ¿Qué respuesta darías si te lo plantean a ti? Luego de hacer una  apología a la libertad, la democracia y la estabilidad del país, me dijo: ‘Ese sacrificio yo lo asumiría’. Le respondí: Ese es un grave error, ni tú ni yo tenemos nada que buscar en el seno del gobierno, debieras irte para tu presidencia de FEDECAMARAS y yo me voy para la de la CTV, a realizar el trabajo que como tal nos corresponde”.
Y así llegó el jueves 11 de abril del 2002. Evoca la salida de la marcha del Parque del Este hacia Chuao, y cómo en medio de esa manifestación empezó la gente a vociferar: ‘Pa’ Miraflores, pa’ Miraflores, pa’ Miraflores’. Cuando rato más tarde le tocó intervenir ante los asistentes que plenaban los alrededores de la tarima ubicada frente a PDVSA-Chuao, vio el río humano que fluía hacía el palacio presidencial en el centro de Caracas. “Ahí decidí que nos incorporáramos para acompañarlos hasta el palacio presidencial, en la decisión que el propio pueblo había tomado. En ese trayecto recibí varias llamadas de una persona amiga advirtiéndome que si no me salía de la marcha me iban a matar. Su insistencia fue tal que antes de llegar al Centro Simón Bolívar me retiré y me fui a la CTV. Para ese momento ya Chávez estaba en cadena de radio y televisión. En medio de esa transmisión recibo una llamada de la profesora Marta Colomina, para informarme que estaban masacrando la gente en El Silencio y que ya había dos muertos. Ya que Chávez estaba encadenado, le sugerí que hablara con los medios para que denunciaran lo que estaba pasando y me respondió: ‘No señor Ortega, lo estoy llamando para que usted hable con ellos, y partan la imagen’.  Colgamos y de inmediato llamé a Alberto Federico Ravell, quien me dijo que ya había cinco muertos. Le dije  que había que partir la imagen para que, al lado del criminal, el país y el mundo entero vieran la masacre. Alberto me dijo que él no tenía problemas para hacerlo pero que debía hablar con los demás canales. Le dije que ya había hablado con Granier, Camero y Víctor Ferreres y que todos estaban de acuerdo en que si él partía la pantalla, ellos se pegaban. Alberto me dijo en 5 minutos estaba la pantalla partida. Lo que no él no sabía era que yo no había hablado con los otros canales. Por eso digo que si hay alguien a quienes agradecerle que no hubiera habido  más  víctimas el 11 de abril es a la profesora Marta Colomina y a Alberto Federico Ravell. ¡Eso es lo que detiene la mortandad en el centro de Caracas!  Por eso me llena de indignación ver esta cuerda de malandros, terroristas, narcotraficantes, celebrando el 11A, festejando la emboscada que el difunto montó a quienes iban armados hasta los dientes con banderas, pitos, gorras, muchísimo entusiasmo y una claridad meridiana de que había que salir del régimen a como diera lugar y esa era la gran oportunidad. Hay que dejar muy claro, resaltar, que la única vez que Chávez cayó fue el 11A, cuando el pueblo en la calle lo sacó  del poder. Por eso desde ese entonces y hasta hoy mantengo mi tesis: La calle es la salida.”
Al revisar lo ocurrido luego afirma que un sector se engolosinó. “No buscaron operador político. A Carmona lograron convencerlo de que era la persona o la figura indicada. Y también creo que la improvisación jugó su parte. No sé qué pasó allí, yo no fui al Fuerte Tiuna”.  Al día siguiente lo vio en Miraflores donde le dijo unas cuantas verdades y luego se marchó a Paraguaná a ver a sus hijos y su madre, de allá volvió en la avioneta de unos amigos y aclara que no era de Gustavo Cisneros como muchos han afirmado. No ha vuelto a hablar con Pedro El Breve, sin embargo hace dos años él estuvo en Lima y lo llamó. “Me dijo que si podíamos conversar, le dije que sí, que con mucho gusto. Pero  tuve que salir de Lima a hacer un trabajito con un camión y de verdad lamento no haber conversado con él y ni siquiera pude disculparme porque no tengo como localizarlo”.
El año 2002 es recordado como un año de una constante tensión que desembocó en el mal llamado Paro Petrolero. “Cuando se empezó a hablar de ese paro, lo dije en varias oportunidades, a la prensa y en el Comité Ejecutivo de la CTV: Si el paro resulta exitoso el éxito será para aquellos, no para nosotros.  Aquellos llamé a los demás sectores involucrados: partidos políticos, Iglesia, FEDECÁMARAS, ONG, etc. Aprovecho para recordar que tuve que discutir muy fuertemente con los sectores políticos porque ellos pretendieron sacar a las ONG de la Coordinadora Democrática, cosa insólita puesto que queríamos que ahí estuviera representada toda la sociedad civil, todos los sectores de la vida nacional. Y eso se logró, al punto que los únicos que faltaron fueron el régimen y los militares. Y lo que ahora nadie parece recordar es que no había sector que no me pidiera que convocara el paro. En varias oportunidades les dije: Cuando ustedes estén listos, cuando haya consenso entre todos los factores para convocar el paro, se convocará, de resto no. Y así se hizo. Ahora bien, después que todo el mundo estuvo de acuerdo con el paro, los únicos responsables del mismo fueron el movimiento sindical y Carlos Ortega. ¿Y los que estaban allí? ¿Por qué no asumen la responsabilidad con un par de cojones todos los que formaban parte de la Coordinadora Democrática?
 “También es bueno decir, y lo digo con la mayor responsabilidad, los petroleros, que es mi sector, mi componente, mi raíz, se incorporaron al paro después que el mismo se inició. Más aún, en unas declaraciones de un dirigente de ellos manifestó que no acompañarían el paro porque era de carácter político. Ellos se incorporaron posteriormente y debo decir que se la jugaron bien jugada,  los petroleros pusieron todo, alma, cuerpo, corazón y vida en ese paro.  Pero quienes lo pidieron y fomentaron fueron todos, todos, sin excepción. Quiero que hoy alguien me diga: ‘Yo estuve en desacuerdo con el paro’.  Yo entraba a un restaurante y la gente coreaba: ¡Paro, paro, paro! Después si salieron diciendo ‘No, no, no, eso fueron los petroleros y Carlos Ortega, ellos son los culpables de todo esto’. Cuestión que yo tenía clara porque si el paro era un éxito, el éxito sería de ellos y si era un fracaso, este sería mío. A la final la Coordinadora Democrática decidió terminar el paro de manera inconsulta, a espaldas del Comando de Conflicto. Agustín Berrios, Lewis Pérez y Timoteo Zambrano conversaron conmigo para que fuera yo quien anunciara al país que el paro había terminado. Obviamente me negué. Sí, el paro debía terminar, pero era necesario evaluar que estaban en pico ‘e zamuro nada más y nada menos que más de veinte mil trabajadores que el loco ese, el irresponsable de Chávez, había despedido. No obtuve respuesta y en la misma reunión dije: Señores hasta hoy acompaño a la Coordinadora Democrática, me retiro de esto. Y no volví a la Coordinadora Democrática. Es necesario recordar, sobre todo a los jóvenes, que todos esos trabajadores no solo perdieron sus años de servicio en la industria, sino que encima el régimen les robó sus prestaciones y los demandó por cantidades exorbitantes por el supuesto daño, cuando quien acabó con PDVSA fue Chávez y su caterva de corruptos y ladrones encabezada por Rafael Ramírez,  y lo más grave, la industria petrolera perdió a los técnicos y personal que la llevaron a ser la tercera en el ranking mundial y en cuya formación el Estado invirtió dinero y tiempo. Muchos de esos profesionales fueron captados por empresas petroleras a escala internacional y esos venezolanos han conducido de manera exitosa a varias de ellas, el ejemplo más cercano es Colombia. Cuando ahora veo a la gente pidiendo paro indefinido, y recibo mensajes en ese sentido de muchos que  coinciden con mi tesis, desde hace catorce años, de que la calle es la salida… ¡Ironías de la vida pues...!”
Obviamente era imposible no hablar de lo ocurrido en el Referendo Revocatorio: “Pasó lo que siempre ha pasado en todos los procesos electorales realizados en el país bajo este régimen: Fraude. Claro que hay muchos dirigentes de oposición que discuten el punto, dicen que no ha habido fraude nunca, que Chávez ganó en buena lid todas las elecciones, etc., para mí la única que ganó fue la presidencial del 98. ¿Y por qué juran que el difunto ganó todo? Unos porque de verdad lo creen así, otros por ignorancia y otros porque no es un secreto que muchos de ellos se han beneficiado con este proceso. No es mentira que a muchos de los que se dicen ‘líderes de oposición’, les conviene que el régimen siga porque los ingresos que han obtenido en estos trágicos 17 años de castrochavismo son sumamente cuantiosos. Tampoco es un secreto que ha existido un colaboracionismo y un cogobierno con el régimen. Los rojitos han llegado donde están porque se lo hemos permitido. Con todo respeto, la dirigencia de oposición tiene que cambiar la estrategia, no puede seguir con esa pasividad, pensando que el régimen caerá por sí mismo, que como Chacumbele él mismito se mató, porque hasta ahora los muertos somos todos nosotros. ¿Hasta cuándo esa tesis de que el régimen se va a desgastar? ¿Dónde está Venezuela en los actuales momentos?
“Claro que sería irresponsable y mezquino de mi parte meter a toda la dirigencia de oposición en el mismo saco, indudablemente que ahí hay gente con muchos valores morales, gente decente, pero también hay más de un vagabundo y se los he dicho: Echen a patadas a esos corruptos, a toda esa gente que ha hecho negocios con el régimen y que ha utilizado a ese pobre pueblo para llenarse los bolsillos a costa de su necesidad y sufrimiento. Hay mucha gente de oposición responsable de este desastre y ellos saben que estoy diciendo la verdad, aunque no les guste. ¿Dónde está la acción de la dirigencia de oposición, hechos no palabras, ante el saqueo del erario público cometido por estos malandros? Han llevado el país a la ruina, no hay comida, medicinas, seguridad, bebés muriéndose por falta de incubadoras y en las que hay ponen 3 y 4 juntos,  la delincuencia campea amparada por el régimen,  las familias hacen colas toda una noche para comprar dos paquetes de arroz, dos paquetes de harina pan y un jabón, si acaso consiguen, mientras el régimen regala dinero y equipos a otros países”.
                Considera que si la Asamblea Nacional no detiene el avance del Poder Ejecutivo, de Maduro y el TSJ, van a desgastarse velozmente. “El desencanto y la desesperanza del pueblo, hoy, son más grandes que antes del 6D y eso va a afectarnos enormemente. Da la impresión que están jugando allí es distrayendo el tiempo, pensando en la elección de gobernadores y en los que quieren ser presidente de la República y mientras tanto el desgaste nuestro fortalece al régimen.” Por lo visto no soy el único que rechaza lo que he denominado ‘estrategia del manguareo’. Ortega abunda: “¿Qué va a pasar allí?  No descarto, y también se lo he dicho a muchos de ellos, que esa Asamblea Nacional desaparezca. Coincido con mi amigo Diego Arria en que la AN está sentenciada a muerte, ya sus voceros, incluso el mismo Maduro, se han dado el lujo de anunciarlo. Vuelvo y repito y hasta la saciedad lo diré, es una crítica constructiva, con el único propósito de que hagan las cosas como tienen que hacerlas porque sé que tienen capacidad y formación para ello. Basta de hablar, hay que reaccionar, hay que actuar, el pueblo está clamando por la acción de la dirigencia opositora. Basta de jugadas en función de cada cual. Candidato presidencial… ¡Capriles que se vaya para su gobernación!, que atienda esa vaina de gobernación, ¿qué coño está haciendo con recorrer el país? ¡Si ya todo el mundo lo conoce! Él no tiene necesidad de recorrer el país, él lo que tiene que decirle al país es por qué carajo permitió que se cometiera un fraude con él, eso es lo que le tiene que explicar”.
                El que fuera arquitecto de las mayores derrotas que sufrió Chávez, también narra su fuga desde Ramo Verde. Desmiente la versión que algunos personajes del mundo de la inteligencia militar   manejan sobre supuestas comunicaciones desde los alrededores del penal con él, las cuales se llevaban a cabo con unas linternas, según había denunciado una capitana destacada allí. “A la gente le gusta inventar mucha vaina, no tienes idea. La evasión, porque no fue fuga, ¿por qué se da?, ¿por qué se produce? Simple y llanamente porque en el propio seno de las Fuerzas Armadas había, y hay, gente molesta y consciente de que con uno se estaba cometiendo una injusticia. Eran los militares, nuestros propios carceleros, quienes decían que cómo era posible que uno estuviese preso en Ramo Verde mientras los corruptos chavistas estaban libres y algunos dirigentes de la oposición se reunían en horas de la madrugada en Miraflores con Chávez para negociar. Esto último lo decían militares destacados en Ramo Verde pero que venían  de Casa Militar. Esos nombres llegará el momento en que los diré. Hasta esa traición hemos tenido nosotros. Para evadirnos, por supuesto que tuvimos apoyo de los militares pero eso de las luces y la capitana no es verdad, jamás ocurrió. Nos evadimos, en cinco minutos logramos salir y nos descubren doce horas después. No tuvimos miedo. Los coroneles Jesús y Darío Faría, su sobrino, el capitán Rafael Faría y mi persona estábamos resteados. Salimos por la cerca, por donde está la virgen, a mano izquierda por toda esa orilla, tomamos la calle; más adelante una camioneta nos recogió y llegamos al interior del país. Al mes, aproximadamente, tuve que regresar a Caracas. Pase cuatro meses clandestino luego de evadirme. El régimen me buscó por todas partes, Puerto La Cruz, Guárico, Cojedes, Falcón, Zulia y yo estaba en Caracas”.
                Su salida definitiva fue por mar desde su Falcón adoptivo. “Debo decirte que desde el momento en que llegué a Ramo Verde mi meta fue fugarme. El día de la sentencia le dije a la juez que podía estar segura de que esos 16 años los pasaría en la cárcel la señora madre de Chávez, y ella entendió o supo que le estaba hablando en serio porque cada vez que podía me llamaba a Ramo Verde, incluso en días de visita, para confirmar que yo estaba en el penal. Por eso, desde mediados del 2005, previo contacto con gente amiga en Perú, compañeros del APRA, ya tenía asegurada mi venida a este país. En noviembre de 2006, cuatro meses después de evadirme, unos compañeros de partido  vinieron a Lima a ratificar lo que ya estaba acordado con el propio Presidente Alan García, quien me conocía y de inmediato, dijo ‘Como no, tráiganlo para acá, yo le doy el asilo’. Entonces tomé el avión que me trajo a Lima, aquí me recibieron mis compañeros de AD y del APRA y aquí estoy todavía, hace 9 años.”
                En la actualidad sobrevive dignamente en la capital peruana, no deja de reconocer que es muy duro. “Vivir lejos de tu familia, de tu patria, aprender costumbres y formas nuevas y distintas de vida, no es fácil ni sabroso. Esto me ha tocado dos veces porque llevo dos asilos con este régimen oprobioso. Por eso me da muchísima lástima más bien, cuando algunos venezolanos o cubanos tarifados del régimen, pretendiendo descalificarme dicen en las redes sociales que estoy en mi exilio dorado, que disfruto de comodidades, algunas de las cuales ni siquiera tuve en Venezuela, que es muy fácil hablar desde afuera, etc. A todos esos les recuerdo que por hablar muy claro y luchar muy duro desde adentro es que estoy fuera. Sobran mis advertencias públicas tanto al país como a la comunidad internacional sobre quién era el Sr Chávez, a dónde conducía al país y el riesgo que representaba para la región. Yo quiero que destaques Alfredo, por favor, y no voy a hablar de los demás, voy a hablar de Carlos Ortega, que yo me jugué el pellejo, mi vida, la de mis hijos, la de los trabajadores, para que Venezuela no viviese lo que está viviendo en los actuales momentos si me toca volverlo a hacer lo hago y si no estoy en mi país en estos momentos, trabajando clandestinamente, es porque no ha habido forma de organizar una resistencia como se necesita, amén del temor a ser delatado hasta por los propios”.
                El exilio no le impide mantener tomado el pulso al país. “Con lo que voy a decir seguramente van a calificarme de conspirador, de golpista, etcétera, etcétera. No. Yo soy demócrata, aquí los únicos golpistas son ellos dirigidos por el golpista mayor, que lamentablemente desapareció, y digo lamentablemente porque no va a pagar el daño que le hizo al país, al pueblo y a las instituciones. La animadversión hacia los militares, el que existe desde la sociedad civil hacia ellos, es el resultado de la destrucción institucional implementada por el difunto, al colocarlos en cargos para que se corrompieran, orden que cumplieron cabalmente, huelgan ejemplos de militares que con el sueldo de retirados tienen hasta aviones, también les permitió que se convirtieran en unos vulgares narcotraficantes, porque el gran capo de la droga en el país fue el Sr Chávez. Por otra parte, ese rechazo hacia el componente militar también se debe a su propia conducta al no reaccionar y hacer cumplir la Constitución, más cuando es del conocimiento público que aceptan órdenes de militares y civiles cubanos y que han permitido la invasión de las FARC y el ELN, de la narcoguerrilla colombiana. Eso hay que resolverlo porque, queramos o no, nos guste o no, necesitamos del sector militar. Sé que allí no todo está perdido. El daño está hecho, por supuesto, pero en el seno de las fuerzas armadas, aún hay una sólida reserva de militares demócratas e institucionalistas, y es a ellos a quienes les toca dar un paso al frente junto a la sociedad civil para salir de esta tragedia. Es a ellos a quien les corresponde rescatar la credibilidad de su componente ante la sociedad civil porque el difunto logró lo que no había logrado nadie: que el pueblo venezolano perdiera la admiración y el respeto hacia las Fuerzas Armadas. Les toca a ellos reivindicar su profesión no sólo en el país sino a nivel internacional. No pueden seguir aislados del resto de la sociedad. La alianza cívico-militar es necesaria para rescatar la democracia, para defender la patria. La unidad cívico-militar debe producirse. A los militares hay que buscarlos, los militares son venezolanos, los militares tienen que dejar de ser una vergüenza para el país, pero ellos tienen que poner de su parte. Tenemos que levantar a nuestras Fuerzas Armadas y que regresen a sus cuarteles a defender la Constitución, la democracia y la libertad”.  
                Considera que necesariamente se debe ir a un proceso de reconstrucción del país, de PDVSA, de las empresas de Guayana, de la moralidad: “Que se tenga un TSJ realmente que garantice la justicia, que brinde  confianza a los inversionistas. He visto al nuevo ministro de economía y al propio Aristóbulo  hablando de que hay inversionistas que quieren ir a invertir a Venezuela… ¡Será vendados y con las manos arriba!, en Venezuela no hay quien invierta un céntimo de dólar, ¿cómo van a invertir? Ahí no hay seguridad política, no hay seguridad jurídica. Mi mensaje final es: La Unidad. Y que la MUD si realmente quiere y ama al país, y quiere definitivamente salir de esto, hay que hacerlo por cualquier vía. Un gobierno de estas características hay que sacarlo por cualquier vía, por la vía electoral no es posible. Emplacen de una vez con nombre y apellido a toda esta cuerda de bandidos que están en el exterior súper millonarios, que eran unos alpargatúos, unos pata en el suelo, y hoy son una gente llenas de real, son tres o cuatro veces más millonarios que Gustavo Cisneros y Lorenzo Mendoza, y esto hay que decírselo al pueblo. El pueblo, como ya te dije, tiene un alto grado de descontento y la estrategia del régimen es avanzar en eso, lo cual me preocupa mucho, de sembrar la  desesperanza, que el pueblo se acostumbre, se resigne a vivir en condiciones infrahumanas como viven los cubanos. Y repito, para aquellos que me adversan del sector opositor, lo que manifiesto acá lo hago con meridiana claridad, están a tiempo de corregirse, de rectificar, de reflexionar, a un pueblo no se le engaña así como han engañado tanto los unos del sector gobierno como los otros del sector de oposición, y lo digo no para descalificarlos, es para que se hagan una auto revisión de la actuación, de la conducta de ellos como dirigentes, por supuesto que no son todos. Claro, que no son todos”.
                Al despedirse me dijo: “Cuando yo hablo con esta soltura y esta vehemencia es porque no le debo nada a nadie y tengo los pelos en la mano”.

© Alfredo Cedeño

sábado, abril 25, 2015

HORACIO MEDINA 02

“El país ha sido deliberadamente salpicado, rociado, inundado por la corrupción, se han corrompido mucho de los estamentos, pero también muchas voluntades. Sucede que en este momento ser bachaquero, o un “hacedor de cola” es altamente rentable, mucho más que ser un profesional. Ser un vivo, que tiene contactos para cambiar dólares  de CADIVI, y estafar al Estado, y con eso a los otros venezolanos, es  una profesión muy rentable, que además está valorada porque  existe una impunidad total.” Pese a la lejanía, Horacio Medina le mantiene tomado el pulso al país de forma clara. No son recursos retóricos cuando asegura que regresará a Venezuela “el mejor país del mundo”.
Él ha logrado sobreponerse a infinidad de cosas y desde su actual residencia, digna y modesta por demás, en Miami, se dedica a prestar ocasionales servicios de asesoría técnica en la industria petrolera a diferentes empresas.  Pero sigamos con lo que dejamos inconcluso la semana pasada y retomo la narración que él hace de los sucesos de abril del 2002 y meses subsiguientes.
“Cuando se publica ese documento Salvaguardemos PDVSA en los diferentes diarios nacionales, y hay ese intento de nombrar la Junta Directiva, que de hecho se nombra, ya yo estaba en Chuao en la Gerencia de Convenios Operativos y Nuevos Negocios de Exploración y Producción. El ambiente había empezado a tensarse más aún y se comienza a hablar internamente de la necesidad de organizarse, para tener voz sobre esta situación. En ese momento yo era todavía el presidente de la Sociedad Venezolana de Ingenieros de Petróleo, y por ello me mantenía ajeno a eso, trataba de preservar la parte institucional de esa sociedad, pero no era indiferente a lo que estaba pasando. ¡Por supuesto que me indignaba! seguía los acontecimientos, pero no participaba directamente. Es así como en cada sede se comienzan a organizar por grupo, y empiezan por escoger delegados de piso. La idea era que se escogían todos esos delegados, y después se hacía una asamblea para escoger el delegado del edificio; porque de esa manera se garantizaba que en Chuao había un delegado y un suplente, en Chaguaramos, en La Campiña, en PDVSA gas, etcétera, todos los edificios había un principal y un suplente.  Cuando vino la elección en Chuao, que eran 16 pisos, yo no me había postulado, pero me postulan y quedo como delegado suplente… y cuando se hace la asamblea general, que fue en la planta baja del edificio, sorpresivamente yo quedé electo delegado del edificio, ante eso yo no tenía otra alternativa. Hablamos de marzo del 2002. En ese momento  tomé la decisión de renunciar a la presidencia de la SVIP, para no comprometer la institucionalidad de la Sociedad, y asumí la vocería como delegado principal de Chuao.” 
Esto hizo que Medina se sumergiera en una dinámica vertiginosa de reuniones en lo interno y en lo externo. “Nos dividimos las tareas, todavía no existía ni UNAPETROL ni Gente del Petróleo.  Había en el ambiente interno una necesidad de protestar y ahí es que salimos a la calle a hacerlo en la hora del almuerzo, y diversas acciones que comienzan a tener un impacto enorme ante la colectividad. Un amigo, que no tenía nada que ver con estas cosas, un día me dice: yo conozco a una periodista, ¿te interesaría dar una declaración?  Le digo que si, y me llamó la productora de Nitu Perez Osuna cuando ella estaba en Kiss con Jesús Rivero Bertorelli, y recuerdo claramente que cuando ellos me entrevistaron me preguntaron: ¿Pero ustedes no van a arrugar? Les dije: no creo que nosotros vamos a arrugar, no vamos a aceptar esta junta directiva bajo ningún respecto. Y de ahí en adelante hubo más entrevistas, comenzamos a ir a medios de comunicación, Chávez comenzó con sus ataques, y el problema fue escalando. Realizamos paros administrativos, en las áreas tratamos de preservarlo hasta el último instante, donde hubo paros administrativos más no en las oficinas operacionales porque siempre tuvimos algo muy claro que era preservar PDVSA. Para nosotros no había nada más importante que hacer lo imposible por salvaguardarla y fue por eso que salimos a defenderla con las uñas. Nosotros tuvimos eso que algunos llaman espíritu corporativo pero que para nosotros era una actitud de vida insobornable, se trataba de nuestros principios. Así fue que llegamos a un punto cuando ya hay la certeza de que Chávez no va a ceder y tomamos la decisión de llamar a un paro, más allá de las marchas que estábamos haciendo, más allá de protestas, comunicados, entrevistas. Primero fuimos a todas y cada una de las áreas operacionales, consultamos, trajimos delegados, nos reunimos el día viernes 5 de abril en la quinta La Esmeralda, y en una asamblea se toma la decisión de anunciar la paralización de la industria.”
La pausa que hace Horacio en la narración es enorme, la emoción lo sacude de manera manifiesta. Se incorpora un poco sobre la silla, cierra los ojos, toma agua y sigue: “Anunciar esto definitivamente  tenía una connotación muy grande. A mí me tocó ser el vocero de esa asamblea y salí ante la prensa, que estaba allí congregada, a leer un comunicado que terminaba por anunciar el paro petrolero, no lo que sucedió en diciembre de 2002 que fue un paro cívico nacional.  Hacemos el anuncio de ello y asumimos plenamente la responsabilidad, porque estábamos suficientemente informados de la intransigencia de Chávez. Algunos diputados de ellos se nos habían acercado y nos habíamos reunido. Nicolás Maduro había estado intercediendo, se habían hecho acercamientos, nos reunimos con Gastón Parra Luzardo, con el consultor jurídico que él quería nombrar, en fin habíamos tenido ya suficiente  reuniones como para saber que  esto no iba  a tener una solución sino le poníamos más presión. La respuesta fue el despido de siete de nosotros el domingo 7 de abril con el famoso pito en cadena nacional, yo lo llamo el pito  de la ignominia. Creo que fue uno de los actos más bochornosos, humillantes, que se pueda concebir. En esa acción degradante creo que hubo un detonante para la sociedad civil, ya sabíamos que aquí era todo o nada, y en ese momento ya estábamos absolutamente resteados, ahí si aplicaba: ni un paso atrás, y fuimos a hacer todos los contactos. A mí me tocó conversar con la CTV y con Carlos Ortega  donde fui acompañado por otros compañeros; otro grupo fue a hablar con FEDECAMARAS, y luego de eso FEDECAMARAS y la CTV llaman a un paro nacional a partir del martes 9 y se llama a una concentración en Chuao, que era para demostrar apoyo a PDVSA, para el 11 de abril. El 10 fue un día de muchas tensiones, de intermediarios tratándonos de convencer de que podríamos todavía llegar a un acuerdo. Entre esos intermediarios había varios que hacían llamadas telefónicas desde el gobierno, había un diputado del MAS, que fue el que más hizo un esfuerzo para negociar, Luis Salas, de quien nos habían advertido que nos cuidáramos, Nicolás Maduro conversó con varios de los gerentes de PDVSA. A todos les dijimos que ya no había vuelta atrás. Y el día 11 se dio la concentración.”
 
 
Él asegura que es necesario no perder de vista el momento que se vivía, "donde la sociedad civil venía  acumulando una larga serie de descontentos desde el decreto 1011, las 49 leyes habilitantes que causó una rabia profunda, y que se vio canalizada el 10 de diciembre del 2001 cuando hubo un paro  cívico de FEDECAMARAS y la CTV de un día, la extraordinaria marcha del 23 de Enero, el ambiente sobre PDVSA, y nosotros hicimos un gran esfuerzo por alertar lo que esto significaba como rompimiento de la lógica social, de los principios, de los valores que todavía luchaban por subsistir en Venezuela. Todo esto lleva a que el 11 de abril haya una respuesta impresionante de la sociedad civil.  Nosotros por supuesto esperábamos una respuesta, pero definitivamente no esperábamos una respuesta tan contundente. Yo nunca en mi vida había visto tanta gente, ni había soñado ver tanta gente desde una tarima. Muchísima gente fue allí de manera espontánea a estar en Chuao en la concentración en defensa de PDVSA que era uno de los  lemas que había ahí: no a la politización, en defensa de la meritocracia, PDVSA es de todos, todo eso estaba allí presente, ese espíritu. Justo cuando estaba comenzando ya  el fragor de la concentración se me acercan los comisarios Iván Simonovis y Henry Vivas, a pedirme que dijera que la gente no fuera para Miraflores…” Nueva pausa inacabable. “Tengo que confesar, pero absolutamente con la mayor honestidad, de que yo no tenía ninguna idea de una convocatoria para ir a Miraflores, la convocatoria era en Chuao. Después, uniendo uno comienza a perfilar cosas. Creo que obviamente el señor Carmona tenía  esa encomienda y junto con él había otras personas, creo que también había  muchos otros que convocaron a Miraflores sin saber que había otra cosa posterior sino la única y el legítimo derecho de manifestar y pedirle la renuncia a Chávez. Allí se mezclaron muchas cosas que serían más propia de un estudio sociológico, histórico, político, mucho más profundo del que yo puedo hacer. Pero tan pronto este anuncio  se fue haciendo y tres o cuatro voceros lo reiteraron, la gente que estaba lista para la chispa y fue impresionante la movilización. Uno veía la que estaba yendo por la autopista y la que estaba ahí en Chuao. Creo importante recordar una vez más que originalmente ese acto era de apoyo a PDVSA, y que la junta directiva de PDVSA había renunciado a Chávez a las ocho y media de la mañana del 11 de abril. Obviamente para Chávez salir a decir que la junta directiva había renunciado significaba conceder la victoria a los gerentes de PDVSA y él no estaba dispuesto a eso.  Sabíamos que en varias reuniones del gobierno incluso hubo propuestas de rasparnos la cabeza a unos cuantos, fueron avisos que nos llegaron por varias partes, pero nosotros seguimos firmes en hacer la concentración en Chuao. Es por eso que he venido y sigo pidiendo que en algún momento el día de la sociedad civil, esa que no sabían con que se comía, tiene que ser  el 11 de abril, porque esa fue la respuesta más contundente, más espontánea, de la colectividad. Hubo algún sector pequeño que se montó en esa ola, a navegar sobre ella, con unos fines  que no estaban muy claros y que nosotros, la gente de PDVSA no conocíamos.”
 
Califica de lamentable todo lo que ocurrió ese día en el centro de la capital venezolana y el saldo de fallecidos y heridos por armas de guerra. “Creo que es tremendamente lamentable que un pequeño grupo haya secuestrado esa gesta de toda una sociedad civil, de un millón de personas en la calle, de un esfuerzo que se había venido construyendo por la defensa de los principios, para que justamente el día 12  se traicionaran todos ellos y se acabaran con todos los valores, un grupito puso sus intereses subalternos y sus ambiciones personales por encima de los intereses del país y lo que pasó con Carmona no tiene para mí ningún tipo de excusa, yo lo señalo clara e inequívocamente, Carmona y un grupito se opuso a una gesta de emergencia –y aquí hace una nueva revelación de la que el público general no ha tenido hasta ahora información de primera mano- de la cual yo tuve conocimiento que estaba  siendo liderada por Luis Miquilena, Alejandro Armas que en paz descanse, Alberto Jordán Hernández, Ernesto Alvarenga y algunos otros  diputados quienes habían hecho contactos con diputados del chavismo y les habían hecho una propuesta que llevaron a Iván Rincón Urdaneta –que era presidente del Tribunal Supremo de Justicia-  para tratar de encontrar una solución absolutamente política para evitar de que el vicepresidente, ni el presidente de la Asamblea Nacional, vale decir: Diosdado Cabello y William Lara, asumieran la presidencia –ojo, con esta nueva revelación- y él aceptó. Eso era perfectamente  factible y por eso –no dejen de leer con atención- se había estado hablando de un triunvirato de gobierno que incluía al señor Carmona,  al general Vásquez Velazco y a Alejandro Armas. Eso se tiró por la borda y habría sido quizás, y eso nadie lo puede saber, la alternativa  de haber  comenzado la reconstrucción del país.  Todo esto desemboca en el 13 de abril con unos militares absolutamente desconcertados, sin conciencia política y sin voluntad de resolver las cosas. La peor decisión que pudieron tomar, sobre los miedos que los acompañaban de tomar una decisión firme, fue regresar a quien había tratado de asesinar a un grupo de venezolanos con el Plan Ávila, asesinato que no se dio porque Rosendo y otros generales, entre ellos el mismo Vásquez Velazco no lo acompañan en la decisión de activar el Plan Ávila y sacar  los tanques a la calle. Volver a poner a ese señor creo que ha sido la más estúpida de las decisiones que he conocido y la historia tendría que darme unas cuantas razones de demasiado peso para poder comprenderla. Creo que allí se tiró por la borda todo ese gran esfuerzo.”
Recuerda que Chávez regresa el 14 y les pide perdón, “es todo aquello con el crucifijo, nos reinstalan en PDVSA y fuimos a una entrevista el día lunes, porque ese fue el acuerdo, con el vicepresidente, que ya había aparecido, Diosdado Cabello, fuimos varios compañeros, recuerdo a  Juan  Fernández, Edgard Quijano, Edgard Paredes, y llevamos una lista de  cuáles eran los posibles miembros de la directiva, sobre la base de que el presidente le pusiera el nombre al presidente de PDVSA con la única recomendación de que los directores fueran escogidos de la lista que estábamos presentando.  Fue una reunión muy desagradable en la sede de la Vicepresidencia.  Primero en la entrada alguna gente gritando, unos guardias nacionales que no nos trataron nada bien, el respeto no era mucho, yo no me sentí en ningún momento seguro, afortunadamente no pasó nada. En la reunión la actitud de este señor fue la misma que conocemos hoy en día, no creo que antes era distinto y ahora es, siempre ha sido así: un patán. Días posteriores se tomó la decisión de que el presidente era Alí Rodríguez Araque, que se lo traen  de la OPEP y comenzaba  una nueva parte de la historia.”
 
Horacio Medina continuó en la industria petrolera venezolana. “Luego de abril del 2002, nosotros estábamos plenamente convencidos de que el episodio no iba a terminar allí, vino el Paro Cívico Nacional en diciembre, con sus consabido fracaso y que luego se ha tratado de hacer ver que fue un paro petrolero, y hay que ser serios: ese no fue un paro petrolero, fue un paro civico que fracasó y que luego nos endilgaron a nosotros", lo de siempre la derrota nadie quiere tenerla como hija y se la achacan luego a caulquier otro, en este caso a la gente de PDVSA. Sigo con Medina: "Al calor de todo esto tomamos una decisión de conformar un grupo de contacto con la sociedad Civil: Gente del Petróleo, pero además de eso vimos necesario crear otro instrumento que estuviera mucho más orientado a la defensa de los trabajadores y creamos un sindicato de profesionales y técnicos, UNAPETROL, ambas organizaciones  siguen vigentes, seguimos trabajando, seguimos creyendo en lo que tenemos que hacer a pesar de todas las dificultades; nuestra denuncia se mantiene en la OIT vigente, la denuncia está también en el tribunal Penal de La Haya.” Por supuesto que mientras permaneció en PDVSA sostuvo varias reuniones con Ali Rodríguez Araque, quien en la última de ellas le manifestó que ellos, los rojitos, no iban a dejar el poder de ninguna manera y que estaban preparados para mantenerse en ello de la forma que fuera necesaria. Finalmente lo despiden y se mantiene con un grupo de excompañeros trabajando en la defensa de los derechos de los trabajadores despedidos injustificadamente de PDVSA.
 
“Presentamos nuestra causa en la OIT, trabajamos para el Revocatorio con mucho ahínco, luego del Revocatorio me citan a la Fiscalía en calidad de testigo y después en calidad de imputado, las dos veces fui a la Fiscalía. El caso estuvo durmiendo un tiempo y el 22 de diciembre del 2004, violentando todo lo que ellos saben violentar siempre, yendo en camino al programa Aló Ciudadano, en Globovisión, recibí una llamada de mi abogado: hay un fuerte rumor de que te acaban de dictar una medida cautelar privativa de libertad… En ese momento tomamos las medidas, me oculté, por supuesto no fui al programa, y efectivamente la medida se dio a conocer. Estuve clandestino desde ese 22 de diciembre, y el 24 de marzo del año siguiente tomé la decisión final de irme porque ya no había ninguna opción. En el ínterin, el 10 de enero, habían allanado las casas donde yo vivía originalmente en mi primer matrimonio, y donde estaba viviendo en ese momento, fueron allanadas con una fuerza desmedida, con armas largas  y todas esas cosas, vi todo eso por televisión. Llegó un momento que ya  se me hizo como muy cuesta arriba. Cuando Carlos Ortega regresó al país y fue hecho preso, en ese momento dije: bueno, si a Carlos lo hicieron preso yo no tengo ninguna  opción de mantenerme en este plan por más tiempo. Tomé la decisión de preparar la salida. Recibí apoyo de algunas personas, de algunos amigos allegados, hicimos algunos arreglos hasta que me recogieron en la Cota Mil y de allí emprendimos camino, era plena Semana Santa,  hacia Colombia. -Necesario acotar que en esta época su inquebrantable Maritza fue pivote fundamental en apoyo material y emocional para él, y que siempre supo burlar a los diferentes cuerpos de seguridad-.  Ya habíamos  hecho algunos arreglos bien interesantes para tener el pasaporte sellado antes de viajar, viajábamos contra el tiempo, pasamos la frontera sin ningún tipo de  problema, todo el tiempo por tierra, no cambiamos  de carro, iba con dos personas: una la conocía, la otra jamás  me hubiese imaginado que  me iba a acompañar en ese momento, una mujer, nunca la hubiese asociado. Fue un viaje todo el tiempo compartiendo, con mucha tensión al pasar las alcabalas, sobre todo la de Peracal. Miedo, tengo que decirlo. Más de una vez sentí  miedo. Cuando estaba escondido y escuchaba cualquier cosa extraña sentía miedo, ya al final te tengo que confesar que el miedo no era ni siquiera por mí sino por lo que le fuera a pasar a la persona  que me estaba prestando el apoyo. Llegó  un momento en que uno siente que le está transmitiendo una responsabilidad muy grande a estas personas que me corresponde a mí, así fue que llegó el momento de irme. Al llegar a Colombia esperé un día, al siguiente a Bogotá y de Bogotá a Aruba y de  Aruba a Miami. Yo no sabía si iba a venir a Miami o no pero las circunstancias no me dejaron otra alternativa.”
 
Llegó sin tener claro nada, junto con él vino otro compañero cuyo nombre no revela, un amigo los recogió, los llevó a un hotel, “porque no teníamos ningún lugar, ningún destino porque no teníamos aquí gente relacionada.”  Cargaba lo poco que había podido traerse, le quedaba un repele de unas acciones tecnológicas que se habían desplomado, y pasó el primer mes tratando de calmarse, de pasar toda la situación, de evaluar donde estaba parado. En medio de ese panorama una muela comienza a fastidiarle y va al odontólogo, quien vio algo que no le gustó en la lengua, tiempo después le hacen una biopsia y le anuncian que tenía cáncer en la lengua. “Yo estaba aquí solo, no estaba mi esposa y  recibí  esa noticia. Tengo que confesar que en los primeros  quince minutos casi me desplomé, la verdad. Sin embargo, por alguna razón me sacudí, me dije: espérate un momento la forma de  confrontar esto no es así, por lo contrario hay que sobreponerse. Eso me lo dijeron un día viernes, en la tarde… pasé el fin de semana yendo a la piscina, a la playa, inventé, me distraje, se lo dije a mi esposa. El lunes fui a hablar con el médico y me dijo: no te preocupes, aquí hay una decisión que tomar, vamos a recomendarte al Jackson con un doctor para que vea la oportunidad de operarte. Hice todo eso y lo más  pronto que pude me operaron, afortunadamente no se había extendido, fue una operación muy dolorosa sobre todo en su recuperación. Anímicamente siempre estuve bien y recibí el apoyo de gente que ni siquiera conocía que me apoyaron  de una manera importante y uno aprende lo que es la solidaridad. Fue una muestra no solo de los venezolanos, muchos de los cuales no conozco y ni he podido conocer, pero que contribuyeron de una manera importante  para poder sufragar los gastos, y también de cubanos de aquí que no conocía y que estaban relacionados con el Jackson Memorial y me facilitaron todo ese asunto. Tras la operación y en el proceso de recuperación fueron las primeras citas con Inmigración hasta que recibí un permiso de trabajo, que es lo primero que recibes, 150 días después de haber introducido esto en Inmigración y en ese momento uno se plantea y ahora ¿qué voy a hacer? Yo tenía 52 años ya. Alguien me dijo mira hay varias cosas que puedes hacer sin mucho problema mientras te ubicas, una de ellas es hacer deliveries, y me sugirieron una pizzería, tenían un repartidor ahí que era venezolano, no lo conocía, me presenté con él, él me recomendó con el dueño”, y estuvo repartiendo pizzas por medio Miami. “Eso me ayudó muchísimo a conocer a Miami y zonas a las que uno hoy en día no frecuenta, me perdía a cada momento, tenía un carro de esos que llaman los cubanos un “tranportation”, ahí no había GPS, era un Ford Taurus, del año 90 que rodaba, que tenía aire, eso si, no había teléfonos inteligentes ni nada de eso, pero uno preguntando y orientándose fue cumpliendo. Conseguí muchos venezolanos que hacían ese tipo de trabajos, muchos que hacían lo que nosotros llamábamos de parqueros, los valet parking,  pero todos jóvenes y me ofrecieron que me fuera con ellos, pero ¿a los 52 años? Estar corriendo buscando una llave, dejando una llave, traer un carro, era un poco complicado para mí ese tipo de trabajo. Luego de eso compré una van  y con ella hacia unos viajes al aeropuerto llevando clientes de una agencia de viaje, pero eso se fue complicando y terminé aprendiendo a manejar un montacargas, donde tenía una remuneración mayor, pero era algo muy caluroso y en octubre del año 2006 cuando estaba trabajando en esto, sufrí un infarto, por lo que tuve que dejar ese trabajo.”   La posterior recuperación y los cuidos del caso lo llevaron a buscar nuevas posibilidades, como no podía salir del país y no había chance de ejercer la profesión, “hice algunos intentos de encontrar asesoría en algunas grandes empresas en Houston, previendo la posibilidad de mudarme allá, eso tampoco fue posible  porque tenía un “perfil muy político”, y las compañías no estaba dispuestos a asumir riesgos y consecuencias posteriores con Petróleos de Venezuela y con el gobierno de Venezuela, para mí esa puerta también se cerró. Había que reinventarse y hacer otra cosa, comencé a escribir algunos artículos,  hasta que me vinculé más directamente en el periódico El Venezolano, donde estuve trabajando como coordinador de las ediciones, colaborando con el diagramador, revisando los artículos, revisando las publicidades, las pautas, en fin, un trabajo que de alguna manera me fue ayudando a estabilizarme y algunas otras cosas que uno hacía desde el punto de vista de asesoría. Muchos compañeros que trabajan en otras empresas fuera de los Estados Unidos me permitieron hacer asesorías a distancia, afortunadamente la tecnología  hoy en día lo permite  y así poco a poco fue evolucionando hasta que finalmente logré estabilizarme, obtener el asilo,  que sería otra historia muy larga de contar, y ya con el permiso de salida del país y la residencia algún tipo de asesorías se han ido abriendo afuera, algunas también en lo interno aquí en los Estados Unidos y eso es lo que nos ha permitido sobrevivir no así como dice el troglodita, y él se siente orgulloso de eso, el presidente de  Asamblea Nacional, que  dice que yo he estado aquí todos estos años disfrutando  del dinero que me robé de PDVSA.”
No cesa de reflexionar y escribir en torno a nuestro país. “Venezuela tiene 16 años sometida a un modelo que deliberadamente ha trabajado en la destrucción de las instituciones, de la  lógica  social del venezolano y ha mancillado todos los principios y valores de la sociedad venezolana. Creo que hay todavía en el fondo de ella una reserva moral que es por la cual tenemos que apostar, pero sin duda alguna hay un empoderamiento salvaje, cuando le has dado a unos determinados grupos llámense colectivos, llámense círculos bolivarianos, llámese como quiera llamarse, le has  trasferido una cantidad de probabilidades de ejercer, o de que ellos crean que están ejerciendo, el poder, es muy difícil hacer cambios de esa manera. Encontramos un escenario tremendamente complicado para que se pueda producir un cambio. La gente dice ¿qué es lo que pasa que no pasa nada? Si estuviésemos peleando contra un gobierno democrático, si el presidente fuera Luis Herrera Campins nadie tendría miedo de protestar, o Lusinchi, por  nombrar algunos, pero no, es que tenemos al frente un régimen forajido, de delincuentes, de crimen organizado, que asesinan, que desaparecen, que torturan gente. Muchos de los asesinatos que se incluyen dentro de los enfrentamientos entre bandas tienen mucho que ver con pases de facturas políticas en los barrios populares y para amedrentar a los opositores; mucha gente no quiere terminar de entender eso. El poder disuasivo que tiene un AK47 o un FAL es importante, el miedo ha sido perfectamente incrustado, deliberadamente incrustado, la gente siente miedo  de protestar. Para poder ayudar hay que tratar de ayudar a vencer ese miedo, es difícil, muy complicado.  He insistido que hay una vía que es el proceso electoral y mucha gente cuando lea esto dirá que soy un ingenuo, que no podemos ganar, que no hay ningún chance, que los gobiernos totalitarios no abandonan  el poder por la vía electoral, que eso es un error, que estamos legitimando; pero yo digo que ese es el instrumento que debemos abordar a pesar de que es un proceso fraudulento, a pesar  de que el REP está absolutamente manipulado y lleno de  personas que no existen y que votan,  a pesar de que se hace trampa, a pesar de que es abusiva la propaganda, a pesar de que se distribuye el dinero de los venezolanos para tratar de comprar conciencias, a pesar de que el populismo es una cuestión que seduce de una  manera desmedida a un sector de la población, yo creo que hay mucha de  esa población silente con miedo que si sería capaz de ir a votar y  expresar su opinión. Creo que hay que hacer un proceso diferente en el sentido de que a la gente hay que decirle que no es solo votar, sino defender su derecho a elegir y eso significa quedarse allí  a la hora de las auditorías que son obligantes. Yo no creo en fraude  electrónico, los fraudes ocurren cuando no hay testigos, los fraudes ocurren cuando no tenemos representación que defienda eso, hemos ganado en muchas oportunidades: Carlos Ortega le ganó a Aristóbulo en el CTV, en el mejor momento de ellos, les hemos ganado elecciones en todas las universidades, son manuales cierto pero si no estás allí defendiéndolo igual te roban, porque antes eran manuales y te robaban, Ledezma  ha ganados DOS veces a dos candidatos del oficialismo en lo que es la joya de la corona y  se ganó la señora Ceballos y  la esposa de Scarano. Creo que  hay que hacerlo de esa manera porque no existe otra opción. Nosotros en los términos de la violencia no tenemos ninguna oportunidad y si se trata de salir a la calle volvemos a rescatar el espíritu del 11 de abril y todo lo que pasó en el año 2002; nunca en Venezuela se había visto tanta gente en la calle como el 11 de abril, el 11 de mayo, el 11 de junio, el 11 de julio, el 11 de agosto, hasta octubre todas las calles estuvieron repletas de gente siempre, ¿por qué no llegamos a donde queríamos llegar? Siempre faltó un operador político, una estrategia y un objetivo. En este momento, no es que las elecciones parlamentarias van a resolver el problema, pero lo mejor que puede suceder es que nosotros lográramos una mayoría, eso  pondría la crisis en el modelo que está en el gobierno y propiciaría algún tipo de cambio a corto plazo en el modelo político. Si nosotros no acudimos o perdemos  la Asamblea, sino logramos el control de la Asamblea Nacional, la situación en el país va a ser de mucho, mucho, mucho más largo plazo. Si la oposición venezolana de la alternativa democrática de Venezuela pudiera comprender en este momento que no sirve de nada discutir quien va a ser el diputado, si es este o el otro, y que lo importante es logar una unidad perfecta, una unión en torno al objetivo de ganar la mayoría en la Asamblea Nacional como primer paso, no como solución, sino como primer paso a la solución, lo vamos a lograr, si no tenemos esa convicción y pensamos todavía de que algunos militares van a dar un golpe de estado, ¿quién  va a dar el golpe de estado? ¿Quién puede dar un golpe de estado? Solamente los afectos al régimen y no les interesa tampoco hacerlo de una manera abierta. Ya están instaurados en el poder, el golpe de estado lo han dado reiteradamente hacia la Constitución, entonces una confrontación por la vía de la violencia yo no veo ninguna oportunidad. Si tú tienes 200 tipos que tengan 200 AK47 con  suficientes municiones pueden acabar con  20 mil personas antes que los toquen a ellos. Yo creo que la gente tiene que entender eso. Yo creo que siempre hay que dar una oportunidad a la política.”
Fueron largas horas de conversación que he tratado de resumir para ustedes, Horacio Medina mantiene los ojos alertas y su mente al servicio del país. En Miami forma parte de la secretaría ejecutiva de la Mesa de la Unidad Democrática “porque hay que buscar la unidad por encima de todas las mezquindades”, no cesa de recordar a todos quienes le contactan que “la gran mayoría de los trabajadores  de Petróleos de Venezuela, ¡la gran mayoría!, de los despedidos de manera injusta e ilegal nunca han podido recuperar su dinero,  inclusive nuestro dinero de Caja de Ahorros, de fideicomiso, planes de jubilación, nada, dinero que debe haber disfrutado o estará disfrutando en Nueva York Rafael Ramírez, lo cierto es que nosotros nunca hemos cobrado nada de eso, lo cierto es que no existe nada. No quisiera ser alarmista pero en la Venezuela post régimen ese es uno de los primeros asuntos que  en cualquier gobierno democrático tendrá que darle una solución sencilla: reconocer lo que en el marco legal está estipulado desde el punto de vista de la ley y de la Constitución a todos los trabajadores de Petróleos de Venezuela.” Este fanático furibundo de los Tiburones de La Guaira no deja de garantizar que “tan pronto haya un cambio en el modelo político en Venezuela y se abra alguna opción de poder contribuir a la reconstrucción de un modelo democrático en Venezuela, o a construir un nuevo modelo democrático en Venezuela de inmediato  me voy. Yo creo que todavía  puedo dar muchas cosas, yo creo que  puedo ser muy útil”.

© Alfredo Cedeño



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