martes, octubre 09, 2012

NOVENAS

Nueve hojas impávidas ante el martilleo de las gotas
no bastan para cubrir la penuria del árbol desnudo.
El acribillar de las chispas de agua es inmarcesible
como si los nueve círculos del infierno renacieran.
Golpeteo que se contradice al volverse savia vital
que florece en pizcas que empapan las tenaces yemas.

© Alfredo Cedeño

5 comentarios:

Anónimo dijo...

El juego de la naturaleza nos muestra la realidad! Hay un camino, siempre lo hay.

Zafira

Anónimo dijo...

Antes de que pongas foto: Es un rosario, de los pequeñitos, circular. Lo estoy viendo.

Mi abuela tenía uno.

M. Lorena Lucas Moreno

Anónimo dijo...

Me colé total... :(
La polisemia, que da para mucho
Precioso de todos modos. Con foto y sin ella.

M. Lorena Lucas Moreno

José Valle Valdés, Pichy dijo...

Magnífico decir, amigo, con estupenda foto.

Abrazo

Amaia Villa dijo...

Hermoso y duro y esperanzador al final...muy cargado de emociones. La foto también tiene mucha fuerza pero se refuerza aún más con el poema. En mi opinión esta es una de las ocasiones en que la unión de ambas, imagen y palabra suma mas de 1 + 1 y además el leerlo y verlo añade un montón de sensaciones distintas a esta suma. Me ha gustado mucho Alfredo.

Un abrazote

Amaia