martes, octubre 16, 2012

MAÑANERO

El cielo rebota en el estanque
y Dios –dicen los abuelos–
se le escabulle al templo
para ir a saltar en los cerros
recomponiendo nubes y luz,
torneo de anhelos y motivos
hecho espigas de melodías
derramándose en las orillas
con bendiciones de la vida
y certezas de canción furtiva.

© Alfredo Cedeño

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Acabas de verbalizar el por qué me gustan los amanaceres más que los anocheceres. Gracias Poeta Amigo. Besos.

Ylleny Rodríguez

Amaia Villa dijo...

Muy hermoso Alfredo , sobre todo me encantó
"torneo de anhelos y motivos", es un vero que me ha llegado.

Un abrazo grande
Amaia

Anónimo dijo...

Ese amanecer reflejado en el estanque es una bendiciones de la vida y es algo así como ese dicho que reza por allí... Los ojos son el espejo del alma.

Zafira

José Valle Valdés, Pichy dijo...

De muy buen gusto, amigo.

Abrazo

Anónimo dijo...

Me encanta tu poema Alfredo y definitivamente yo quiero estar allí en ese paraíso que fotografiaste con ese Dios que se capea del templo. Abrazos fuertes

Araminta Solizabet Gálvez García