domingo, febrero 03, 2013

AZUL

            En otras oportunidades les he narrado que aún cuando nací en  Caracas, desde los tres meses de edad mis padres arriaron conmigo para vivir en el puerto de La Guaira. Le explico a los amigos de otros lares: la capital venezolana está enclaustrada en medio de una red de montañas, donde la principal de ellas, El Ávila, la separa del mar con alturas que  algunas veces llegan a los 2.765 metros, como es el caso del pico Naiguatá. La vía marítima más cercana a Caracas es la dársena que mencioné.
 
            Por eso no extraña a nadie cuando digo que mi niñez fue una época de azules infinitos. Azul del cielo, azul del mar, azul de vuelos al compás del aleteo de las gaviotas que veía cruzar por entre los cerros que rodeaban mi casa.
 
            En ese ambiente oí por primera vez el poema Azul, de Cruz Salmerón Acosta, que mi padre recitaba luego de contar el drama de la lepra que había sufrido el juglar enclaustrado en su Manicuare natal:
Azul de aquella cumbre tan lejana
hacia la cual mi pensamiento vuela,
bajo la paz azul de la mañana,
¡color que tantas cosas me revela!

Azul que del azul cielo emana,
y azul de este gran mar que me consuela,
mientras diviso en él la ilusión vana
de la visión del ala de una vela.

Azul de los paisajes abrileños,
triste azul de los líricos ensueños,
que no calman los íntimos hastíos.

Sólo me angustias cuando sufro antojos
de besar el azul de aquellos ojos
que nunca más contemplarán los míos.
 
            Parece que azul, como palabra, proviene del árabe hispánico: lazawárd, que a su vez procede del árabe: lāzaward, lapislázuli, quien se remonta al persa laǧvard o lažvard, y este, a su vez, del sánscrito rājāvarta: rizo del rey.
 
Hay otra versión, la cual afirma que el persa laǧvard o lažvard derivaría de Lajward, una región de Turquestán donde, afirmaba ese ilustre patacaliente que fue Marco Polo, se obtenía el lapislázuli.
 
Si nos mantenemos en el ambiente etimológico encontramos que cian o ciano, viene del griego κυανός, azul oscuro.Puedo enumerar a manera de ejemplo los términos cianosis, aciano y cianuro.
 
Creo pertinente señalar que en español, ruso e italiano se considera al celeste un color distinto al azul.
 
Pero, volviendo a nuestro color de hoy, también en La Guaira escuché a esa institución que fue la maestra Carmen Matos recitar de Rubén Darío:
En las pálidas tardes
yerran nubes tranquilas
en el azul; en las ardientes manos
se posan las cabezas pensativas.
 
          Siempre ese retumbar del color sobrevolándome. Más tarde, ya en manos de los jesuitas descubrí a César Vallejo y  recuerdo mi asombro a los irrepetibles dieciséis cuando leí
¡Luna! Y a fuerza de llorar en vano,
te holocaustas en ópalos dispersos;
tú eres tal vez mi corazón gitano
que vaga en el azul llorando versos...
 
Más tarde aprendí, con particular escepticismo porque nunca logré entender como podría haber quienes vivieran con semejante desgracia a cuestas, que existían personas a quienes denominaban tritanómalas, aquellas que no pueden distinguir el azul de manera parcial o total.
 
¿Cómo puede entender un tritanómalo los versos de la boricua Julia de Burgos?
Es tan azul el aire cuando mueves tus alas,
que el vuelo nace eterno en repetida ola sin cansancio.
 
Cuando supe de la existencia de esa anomalía, por muchísimo tiempo pensé que esas personas eran la antítesis de Miguel Hernández:
Todo era azul delante de aquellos ojos y era
verde hasta lo entrañable, dorado hasta muy lejos.
 
Por todo esto y más, con lo cual no les voy a dar una perorata dominical, es que hoy decidí avocarme en este post al azul, color por el que no tuve más que una profunda e inalterable debilidad, que aún permanece. Azul de cielo, mar y poesía donde no he dejado de nadar, volar y saltar…

© Alfredo Cedeño 
 
 
 
 


9 comentarios:

zulma dijo...

hola ese es mi corolo preferido, bello todo gracias por compartir

Anónimo dijo...

Tanto azul para un solo cielo...

Ylleny Rodríguez

Anónimo dijo...

Azul que del azul del cielo emana...

Josmary

Anónimo dijo...

Hermoso! AZUL! y es que sin querer encasillar, siempre he pensado que el amor es AZUL y seguro que los tritanómalo en su alma posen su AZUL

Zafira

María Mónaco dijo...

muy interesante y bello el artículo, sin dudas el azul es un color que aquieta la mente... es el color del cielo y del mar... vaya si tiene presencia en nuestras vidas. Gracias por compartir tus textos y hermosas fotos, un abrazo!
Maria A.

Acuarela dijo...

Siempre este colorido maravilloso en un engranaje de palabras que dejan un sabor espectacular. Gracias por compartirlo.

Anónimo dijo...


No es mi color favorito pero es para tranquilizar, y relajado, me gusta mucho el mar y ese es su color cuando esta calmo, agradable, rico. Gracias x las poesías

Rita

Anónimo dijo...

Gracias me gusto! y sabes ese es mi color..un abrazo

Elizabeth H

Anónimo dijo...

Me encanta el azul, en todos sus tonos... yo todo lo veo azul, no me veas los ojos....

Bello tu artículo.