domingo, abril 28, 2013

JUGANDO 3


            
            Yo soy una valija que me he estado llenando sin parar desde antes de adquirir noción de ser dueño de memoria, la cual cada día se me hace más frágil.  Estoy convencido que mi inconsciente, una vez más, se lanzó a mi rescate y es por ello que me ha sumergido irracional e incondicionalmente en el universo fotográfico para llevar a cabo un ambicioso registro de todo cuanto me rodea, y de lo que puedo explorar.

Bryan Peterson en Aprende a ver creativamente explica: “Todos quienes hemos sido bendecidos con la vista podemos ver, pero ¿por qué es que alguien justo al lado de nosotros puede ver algo de interés, sin embargo por alguna razón nos lo perdemos?” Les revelo que ese aserto de Peterson ha sido un gatillo que me lanzó a este frenesí de tratar de no perderme nada de lo que me rodea. 
 
Sin embargo, el tiempo, al que tan bien define  Manolo García: “Es un pájaro de alas cortas que vuela alto y fuerte”, me enseñó –y sigue haciéndolo– a moderar mis aspiraciones para, de ese modo, no ser arrollado por las ganas de ver y terminar perdiéndome de mirar todo.
 
Mientras seleccionaba estas imágenes y escarbaba en mis recuerdos me vino a la mente el nombre de Gaston Bachelard, al revisar El agua y los sueños encuentro subrayado: “El individuo no es la suma de sus impresiones generales, es la suma de sus impresiones singulares. Se crea en nosotros misterios familiares que se designan en raros símbolos.(…) La imaginación no es, como lo sugiere la etimología, la facultad de formar imágenes de la realidad; es la facultad de formar imágenes que sobrepasan la realidad. La imaginación inventa algo más que cosas y dramas, inventa la vida nueva, inventa al espíritu nuevo; abre ojos que tienen nuevos tipos de visión.”
 
¡Ay Jesús del Buen Joder! ¿No es más sencillo acaso abordar lo que hay y dejar de buscarle siete patas al gato? Vivimos tratando de encontrar biombos que nos permitan esconder el alma. Nos empeñamos en jugar a fabricar cajas de espejos donde los que nos rodean encuentran el reflejo que quieren obtener; también buscamos ser monedita de oro que nos haga tener el beneplácito unánime de tirios y troyanos.
 
Pergeño estas líneas y recuerdo al conde Balthasar Klossowski de Rola, pintor que fue mejor conocido como Balthuss, quien en sus Memorias escribió: “hay que saber alcanzar ese punto de equilibrio del paisaje. Creo que cuando lo he podido alcanzar, ha sido también gracias a la disponibilidad que había en mí, a la paciencia, a la pobreza campesina que debes adquirir, sin la cual se accede a una falsa ingenuidad, a una inocencia artificial, algo parecido a Chagall.”
 
Es inevitable que Saint-Exupéry y El Principito salten. Evoco: “Si les decimos a las personas mayores: "He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado", jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: "He visto una casa que vale cien mil francos". Entonces exclaman entusiasmados: "¡Oh, qué preciosa es!"”.
Hoy, por lo visto es el día de los textos ajenos, pero ante aquellos que han dicho lo que uno quiere decir, y de manera magistral, además, ¿para qué ponerse a inventar?  Así que, sin mas vueltas recurro al bachiller Freud quien en El malestar en la cultura dejó escrito: “En el ámbito del alma es frecuente la conversación de lo primitivo junto a lo que ha nacido de él por transformación”.
 
 No me atrevo a asumir que trato de transformar lo que fotografío. Ya otras veces he dejado en este espacio las preguntas que son mi ritornello particular:  ¿hasta donde la representación que realizo de mi mundo, en cuanto que todo aquello que veo e interpreto a través de mi máquina lo hago mío, puede cabalgar con soltura alejado de los extremos en que a menudo nos sumergimos?  ¿Puedo despojarme de toda intencionalidad o debo ejecutar un juego de espejos que solo muestren lo que cada cual hará que se refleje desde su propia mirada?
 
Y aquí cito ahora a Jean Clair quien en su libro El Paraíso perdido: la Europa simbolista escribió: “…el mundo no es más que apariencia, velo, ilusión, sucesión infinita de fenómenos transitorios a los cuales tan sólo nuestro deseo erótico da la apariencia de una continuidad y de un sentido. Todo se mueve continuamente como imágenes inseguras sobre una pantalla, de líquidos cambiantes, todo se transforma y todo se borra, para dejar lugar al vacío esencial sobre el cual reposa eso que llamamos realidad.”
 
Este torneo entre lo heurístico y el placer ha jalonado mi vida y obra, pero siempre he tratado, afortunadamente no en vano, que el gozo predomine. Estoy convencido de que la libertad algunas veces amerita sacrificios, más siempre desemboca en una fruición orgásmica donde las escaldaduras terminan hechas recuerdos que suelen arrancar sonrisas ante el candor que alguna vez nos amparó.
 
He saltado de escaque en escaque y cada movimiento de pieza ha sido a veces lance afortunado, otras salto al vacío que ha concluido con mis rodillas raspadas y el alma –que cada día me convenzo más de tener– atornillada a las ganas de seguir en esta rochela inacabable que es mirar y ver y asombrarme hasta el punto de poder oprimir el bendito obturador hasta producir una imagen.
Bendigo a la vida que me permite ver, los bendigo a ustedes que se me hacen reto semanal para entregarles estas imágenes y líneas que son sed y agua, acordes que el infinito me entrega para poderlos devolver desde la dulce melodía que a través del acto creativo se manifiesta en mis ojos, cerebro y manos. Gracias.

© Alfredo Cedeño



1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola, Alfredo,....¿como estás amigo?Te diré simplemente, que estoy viendo una excelente producción fotográfica, digna del mejor elogio,...y estoy de acuerdo contigo en cuanto a que el individuo es la suma de sus impresiones singulares. Tu lo demuestras cada domingo. Que haya paz y alegría en tu vida. Afectuosamente,ELCRUZADO