domingo, junio 23, 2013

ESTADO GUÁRICO


            Cuando era niño, obeso y ya deslenguado a más no poder, la única de mis clases donde no se oía: “¡Cedeño basta, cállate!”, era en las de Geografía de Venezuela. Eran ratos que pasaba verdaderamente en Babia. Me mantenía alelado sin despegar los ojos del mapa. Les confío que en aquellos instantes soñaba con andar aquellos espacios que la maestra iba señalando con un puntero mientras decía lo que nunca pude saber. Caso le hacían los demás, yo soñaba con esos lugares.
 
            Recuerdo con nitidez que al contemplar la mentada carta geográfica, siempre tuve particular debilidad por estos sitios de los que escribo hoy. Me ocurría que, al ver los confines del estado Guárico, no podía dejar de pensar en un cerdito echado patas arriba que ya se iba a dormir en el corazón del país.
 
 
            No les voy a seguir salmodiando con aquello de que podría escribir miles de páginas sobre este rincón de mi país. Primero porque no tengo paciencia ni ganas de hacerlo, y segundo porque ustedes no van a soportar semejante vaina. Así que sigamos. Lo que si haré es refrescar que el territorio venezolano  está dividido en 24 regiones, de los cuales 23 corresponden a los llamados estados; de los cuales Guárico es uno de ellos, y está ubicado en el mero centro de Venezuela.
 
Esta sección territorial cuenta con una extensión de 64.986 km2, y explican quienes se dedican a labores de mensuramiento que dicha área es el 7,1% del territorio nacional.  Para darles una idea de lo que ello significa, les cuento que Letonia entera tiene 64.589 km², Croacia: 56.594, República Dominicana 48.670, Dinamarca 43.094, Suiza: 41.290, Bélgica 30.528, Israel  22.072… Y si le cotejamos con Luxemburgo y sus 2.586 km², o Ciudad del Vaticano con 0,44 las comparaciones adquieren visos descomunales.
 
Miguel Tejera en su Venezuela  PINTORESCA É ILUSTRADA, publicada en París en 1877, revelaba que en aquel tiempo Guárico “Tiene  26,670 casas con 191,000 habitantes, de los cuales son varones 91,778 y hembras 99,242.” Pese a las discrepancias de 20 individuos que da la sumatoria de las dos últimas cifras, Tejera refiere que Calabozo era la capital de la dependencia, de lo cual no hay duda alguna.  
 
Esa ciudad tuvo varios intentos fundacionales. Primero fue en 1695 como Jesús Nazareno de Calabozo, luego se intentaría en el siglo XVIII bajo el nombre de Nuestra Señora de la Candelaria de Calabozo y al poco tiempo como Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Todos los Santos de Calabozo. No en balde es la ciudad más importante del estado, pese a haber sido despojada de la condición capitalina local en 1935.
 
Oí los motivos de semejante degradación de labios de Antonio Estévez, calaboceño de pura cepa: “la vaina fue que un grupo de gente, ya arrecha con las barbaridades de Gómez, y alebrestados por lo de la generación del 28 le pegaron candela a una foto suya en plena Plaza Bolívar, y él como castigo nos quitó la capital. ¡Gran vaina! ¡Por algo San Juan  no tiene Obispo!”
 
Al igual que Calabozo esta tierra ha parido una larga ristra de gente excepcional: el poeta Juan Calzadilla en Altagracia de Orituco; al igual que Susana Paz Castillo Ramírez, mejor conocida como la Madre de San José; el pintor Manuel Espinoza en San José de Guaribe; y cierro para no aturdirles con una inacabable lista con el poeta José Ramón Medina, quien nació en San Francisco de Macaira.
 
Medina merece unas líneas adicionales porque él, quien se autodefinía como poeta, y era un excepcional vate, fue también un jurista fuera de lote que se desempeñó como Fiscal General de la República, pero también fundador de la Biblioteca Ayacucho, senador, director de El Nacional, Contralor General de la República, y con un  don de gente que lo hacía un ser humano deslumbrante. De él son estos versos:
Algo
invisible
vuela
de pronto
frente
a ti
mientras
tu mano dibuja
en el vacío
una inexistente
mañana
que no pudiste
retener
en tu memoria.
 
Tiznados, Monte Oscuro, El Sombrero, Uverito, Guayabal, Camaguán, Cazorla, Santa María de Ipire, El Socorro, Chaguaramas, Tucupido, Cabruta, Zaraza, Parmana, Paso El Caballo, El Calvario, San José de Guaribe, Valle de la Pascua, Parapara, El Rastro, Guardatinajas, Lezama, Ortiz, San Rafael de Laya, Tucupido, Las Mercedes del Llano, son apenas la punta de la inmensa madeja  de pueblos que acuna Guárico. 
 
           Cada uno de sus pueblos muestra su plaza principal, sempiternamente presidida por un Bolívar cabizbajo que mira pasar a los lugareños. Siempre me he preguntado de donde sacan ánimos para poderse desplazar bajo el calor canicular omnipresente que arropa todo su territorio. Y sin embargo lo hacen, y ¡vaya manera en la cual lo logran!
 
            Alejandro de Humboldt  en su Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente describe así su impresión inicial de estos parajes: “Hay algo imponente, aunque triste y lúgubre, en el espectáculo uniforme de esas estepas. Todo parece inmóvil allí. Dibújase apenas sobre la sabana la sombra de una nubecilla que recorre a ocasiones el zenit y anuncia la proximidad de la estación de las lluvias. No sé si no nos sorprende tanto la primera vista de los llanos como la de la cadena de los Andes.”
 
            Guárico es inmensidad y una hermosa cadena de logros del hombre que ha sabido domar la aparente mansa llanura.  ¿Cómo no evocar los versos de Alberto Arvelo Torrealba?   
Sabana de secos tallos,
uno te aprendió a querer
en boca de tu mujer,
en lomo de tus caballos.

© Alfredo Cedeño

 
 

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido amigo Alfredo,...como cda domingo sacas a relucir tus conocimientos y acendrado por la tierra que te vio nacer, lo cual habla muy bien de ti. Es notable la belleza de la región,...y muy loable la propensión al trabajo de la gente.
Párrafo aparte merece la sonrisa de la gente,...que a todas luces no es dueña de riquezas, pero en cambio conserva latente la riqueza de espíritu. Un abrazo.ELCRUZADO

Anónimo dijo...

Hermoso escribiste sobre la tierra que me vio nacer aunque poco se de ese estado es mi lugar de nacimiento y siempre es grato oír de él, especialmente de alguien que parece tener parte de cada estado de Venezuela en su corazón

Horysa Parada

Anónimo dijo...

Buenas fotos.
Saludos

Jaime Ballestas