domingo, diciembre 08, 2013

ROJO

Clavel rojo en un valle profundo y desolado.
La tumba que te guarda rezuma tu tristeza
a través de los ojos que ha abierto sobre el mármol.
Con estos versos cierra Federico García Lorca su Elegía a Doña Juana la Loca. Clavel color de la sangre, de la pasión, del dolor, de la fuerza, de los misterios que se van hilando sobre cada tapiz que la vida teje en cada uno de nosotros.
 
            Escribo hoy del rojo, color ahora amado o vituperado en mi país, ante la apropiación que de esa tonalidad hiciera el ala política autodenominada chavismo. Sin embargo, y pese a los desmanes locales que se han hecho –¡y hacen!– a su amparo, su belleza no ha sido opacada y sigue rutilando.
 
            Tono de bermellón sangre y crepúsculos que nos llega algunas veces desde el esplendor del alimento que nos vigoriza, otras desde el símbolo ominoso al que pocas veces nos sabemos enfrentar.
 
Por aquello de tratar de ser lo más ecuménico posible recurrimos al Diccionario Akal del color de Rosa Gallego y  Juan Carlos Sanz, donde leemos: “El rojo es el color que se percibe ante la fotorecepción de una luz cuya longitud de onda dominante mide entre 618 y 780 nm. Se asemeja a la coloración de la sangre arterial humana”.
 
Sabemos también que este, junto al amarillo, el verde y el azul, es uno de los llamados cuatro colores psicológicos primarios. También se le considera un color cálido, renglón en el que acompaña al naranja, el amarillo y todas las coloraciones que tienden a éstos.
 
            Considerado el primer color visible del llamado espectro newtoniano, llamado así por los experimentos realizados por Isaac Newton en 1665 al descomponer la luz con la ayuda de un prisma.
 
            Es necesario a esta altura citar al “bachiller” alemán Johann Wolfgang von Goethe, quien además de andar trabajando sin descanso en su inmortal Fausto, andaba explorando el mundo de la abogacía y de diversos experimentos científicos en los campos de la geología, la química y la osteología, disciplina en la cual descubrió el hueso intermaxilar en marzo de 1784.  Él en su obra Zur Farbenlehre, de 1810, intentó refutar con escaso éxito la teoría de Newton sobre los colores. Sin embargo, lo que si hizo Goethe fue estudiar y probar las modificaciones fisiológicas y psicológicas que el ser humano sufre ante la exposición a los diferentes colores.
 
Para él era muy importante comprender la reacción humana a los colores, y su investigación fue la piedra angular de la ahora llamada psicología del color.  Respecto a nuestro color de hoy dejó asentado: “Está relacionado con el fuego y evoca sensaciones de calor y excitación. Es el color de la sangre y el fuego, el color de Marte, símbolo de la violencia, de la pasión sensual; sugiere acción, impulso; es el color del movimiento y la vitalidad. Aumenta la tensión muscular, activa un cierto estado de alerta en el cerebro.”
 
Este color ha estado asociado históricamente al poder. En el Imperio Romano, un matiz de rojo, el púrpura, era usado sólo por emperadores y senadores quienes llevaban algo de ese tono en la vestimenta. Debo decir que el mentado púrpura es en realidad un tono que está entre el rojo y el azul, casi tirando al morado o lila. Donde si no hubo medias tintas en su uso fue por parte de los miembros de la dinastía Ming en China donde era el símbolo del emperador; y es por ello que “La Ciudad Prohibida”, el palacio imperial construido entre 1406 y 1420 con 980 edificios y un área de 720 000 m². en el centro de Pekín, fue construido de paredes rojas.
 
No es de olvidar la tonalidad de los ropajes de los llamados príncipes de la Iglesia, o cardenales católicos, cuyos capelos y vestiduras ya sabemos bien. En el mundo canónico este color simboliza “la sangre y la fuerza del Espíritu Santo” y se le refiere a la caridad. Se le usa principalmente en las fiestas de la Pasión del Señor, como son las celebradas el Domingo de Ramos y el Viernes Santo, así como en las del Espíritu Santo, el Domingo de Pentecostés y las de los santos mártires. También se usa cuando se administra Confirmación y en las liturgias dedicadas a los instrumentos de la Pasión. En El Vaticano se le da un uso luctuoso ya que se utiliza para los Funerales de un Cardenal o del Sumo Pontífice.
 
Son infinitas las divagaciones en las que podría sumergirme hasta llenar un verdadero mar de datos y citas sobre nuestro tema de este domingo decembrino, cuyas fiestas navideñas suelen estar asociadas a este color, y el cual otra gran pluma española, la de Antonio Machado, usó para escribir sus versos:
El rojo sol de un sueño en el Oriente asoma.
Luz en sueños. ¿No tiemblas, andante peregrino?
 
            Color de santos bailadores y de fieles que no se le quedan atrás, matiz de fe que no se quebranta y que danza afiebrada al compás de los repiques que su devoción va enlazando sabia y parsimoniosamente.
 
 
            Rojo de vida y oscilaciones permanentes, de promesas que nunca llegaran a buen puerto, de frutas y flores, de vaporoso deslizar sobre la piel con la alevosía de un beso que se roba al amparo de unos versos hermosos, como estos de Jaime Sabines:
Humo rojo en mis venas. Transfigurado cielo.
De polvo a polvo soy.

© Alfredo Cedeño
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

5 comentarios:

Humberto Marquez dijo...

¿Será premonitorio para el día?

Anónimo dijo...

ROJO "Sublime, elevado, insuperable, grandioso, divino, sobre humano, celestial, excelso, glorioso" ROJO "Pasión y Poder" BluisaE.

Acuarela dijo...

Al ver tus imágenes... hasta me reconcilio con el color...

Anónimo dijo...

Estupendas fotos Alfredo. Bellisimas.

Ylleny Rodríguez

José Valle Valdés dijo...

Muy bueno, amigo. Bien me llega el mensaje.

Abrazos