jueves, diciembre 12, 2013

IRISADA

En su muñeca brillan las algas y la clorofila
para enlazar con la paleta en muro y reja
que retorna a su paso de gacela cimbreante,
zancada dulce y firme de ancas portentosas
regando su sombra sobre los adoquines
con largas caricias del sol entre sus pestañas.


© Alfredo Cedeño


1 comentario:

José Valle Valdés dijo...

Me ha resulta muy bien el poema, amigo.

Abrazos