sábado, abril 04, 2015

HÉCTOR MANRIQUE

“Yo toda la vida he tenido compromiso político con lo que pasa en mi país y lo he expresado públicamente, me parecen unos genuflexos los que dicen: yo no hablo de política”. Él habla mientras se convierte en Edmundo Chirinos al cual representa en Sangre en el diván, de Ibeyise Pacheco, obra  que montó recientemente en el teatro Trail de la calle 8 de Miami…
 
Hijo de un viejo y honorable camarada, de aquella digna cepa que alguna vez brotó del Partido Comunista de Venezuela, y que sufrió prisión por largo tiempo. “Mi papá fue encarcelado el mismo día que yo nací y estuvo cinco años preso, por eso no entiendo a Leopoldo por qué se entregó, no lo entiendo; yo me escondo, me voy pa´l coño, pero no me entrego. Yo creo que Leopoldo sacó unas cuentas mal, es la percepción que tengo, que no le funcionaron. Alguien le dijo nosotros vamos pa´lante y no lo fueron, tú no puedes entender él con Diosdado, con ESE delincuente…”  
 
Manrique quien fue discípulo de los queridos, recordados y necesitados maestros Enrique Porte y Juan Carlos Gené, llegó a manos de ellos por lo que él llama “ir de carambolas” ya que su papá habló con Rodolfo Izaguirre, quien a su vez le aconsejó hablar con José Ignacio –Cabrujas, por supuesto-, quien a su vez le dijo que fuera a estudiar con Porte y Gené, quienes sostenían, i illo tempore, una sociedad del Taller del Actor con el Taller de Formación del CELCIT, versión preliminar del Grupo Actoral 80, donde él ingresó.  Todas estas “carambolas” hicieron que 32 años atrás, el 13 de octubre del 1983,  debutara como actor y asistente de dirección en la ópera prima de Ricardo Lombardi Pedazos, bajo la batuta del sureño Gené.
 
Él se define como “genesisano”, manera de expresar su acendrado apego al célebre método, eufemismo empleado en el mundo teatral para referirse a la metodología actoral creada por el ruso Konstantín Serguéievich Alekséyev, más conocido por el seudónimo Konstantín Stanislavski y cuyo sistema de enseñanza actoral ha producido maestros de las tablas como: Ryszard Boleslawski, Vsévolod Meyerhold, Michael Chekhov, Lee Strasberg, Stella Adler, entre muchos otros.
 
Habla mientras se prepara para salir a representar al ex siquiatra de Chávez. La metamorfosis no deja de impresionar. A esta altura quiero, para no perder la costumbre, desvariar un poco con ustedes: una de las tantas cosas que he hecho en la vida al calor del cariño de mis amigos, en esa oportunidad por el afecto que me une a Jesús “Chúo” Torrealba y por aquello de no poder evitar caer en provocaciones, en las elecciones de 1988, donde Edmundo Chirinos fue candidato presidencial lanzado por el MEP y el PCV, hice las fotografías que luego se emplearon en la publicidad de su campaña como aspirante a la primera magistratura. Por ello viví una verdadera analepsis, también llamada flashback, cuando le vi transfigurarse paso a paso.

“Está hablando una persona que conoció a Chirinos, que fue padrino de mi hermano menor. Mi madre murió hace dos años pensando  que Chirinos era un hombre muy bueno, no te estoy hablando de una persona  a la que no conocía. Fue una persona a la que conocí y mucho. Para mí maquillarme ahorita para salir a esto… mientras mi padre estuvo cinco años preso quien llevaba  el Niño Jesús a mi casa era Edmundo Chirinos, (la emoción se siente a flor de ojos, y sobreviene una pausa que se me hace infinita). Eso era Edmundo Chirinos para mi familia, pero uno como artista, como ser social, tiene una responsabilidad. Creo, y lo discutía mucho con  mi papá que era gran amigo de él, que a una persona como Chirinos le terminan pasando cosas como estas porque nosotros somos una sociedad de cómplices, nosotros no le llamamos la atención  a los amigos sobre las cosas que crees que está haciendo mal, ni la familia, nadie. Como sociedad somos muchas veces cómplices de este tipo de cosas…”
 
Hace rodar el creyón de maquillaje sobre sus mejillas, aspira hondo y sigue: “En un hombre habita todo, un hombre es todos los hombres. En uno habita lo bueno y en uno habita lo malo. Una persona que mata a un paciente es una persona fundamentalmente mala.  Si tú tienes una clínica y ese día le dices a todos los empleados de tu clínica  que no quieres que esté nadie es porque algo tienes en la cabeza.”
 
Gestos, voz, mirada, todo es el ya difunto siquiatra. No fueron en vano los ocho meses que se tomó para preparar el papel y perder diez kilos de peso. La veteranía se impone y mientras se prepara sigue explicando: “Todas las palabras que oirás esta noche las dijo él. No son inventos de Ibeyise ni mío, son palabras que él dijo en un momento determinado.  Edmundo era un tipo raro, sus gestos, sus ciertos amaneramientos…” Vuelve a aspirar, para soltar sin anestesia: “A las mujeres les encanta un marico,  él no lo era pero a ellas les encanta, porque se sienten libres, para mí eso era parte de una estrategia, hay amaneramiento y las mujeres se relajan, pero en ese sentido él nunca tuvo fama de tal, todo lo contrario su fama siempre fue de mujeriego. Un tipo como Chirinos que además era tan conocido públicamente si hubiese sido gay  algo se hubiese sabido, pero nada. La verdad que amanerado no era, más bien era muy afectado.  Era un encantador de serpientes. Por algo él y Chávez fueron grandes amigos, Chirinos era mucho mayor que él aunque Chávez era un tipo demasiado potente como para enseñarle algo, debe haberlo ayudado en algunas estrategias, pero Chávez en  sí mismo era un hombre muy potente en todas sus cosas.”
 
Su interpretación ha producido situaciones como la que le tocó vivir en el hotel Kristoff de Maracaibo donde se le acercó una pareja de ancianos a decirle: Doctor Chirinos muy bien lo que usted contó el otro día en el Teatro de Bellas Artes. Acota Manrique: “No se habían enterado que se había muerto ni un coño.  Yo me quedé loco y les dije ¿cómo? Si, si usted tiene mucho valor de contar toda su vida ahí como la ha contado, nosotros decíamos este es un hombre grande. No los saqué del error. La señora me decía: pero tienes el pelo blanco; le dije: es que con las luces se ve negro…”
 
Asume su oficio con humildad y explica que no puede hablar de trascendencia de nada de lo que hace “porque hay que esperar mucho tiempo para ver si las cosas trascienden, además  este es un oficio que no trasciende nada, termina la función y ya. Los actores hablamos mucho del oficio para darle importancia,  tratar de dejarlo en el corazón de la gente, pero este es un oficio que termina muy rápido.”
 
Por varios años fue profesor en la academia de actuación de Venevisión, “cuando ellos me llamaron para hacer eso puse  mis condiciones: clases todos los días desde las 7 de la mañana hasta las 12 del dia y de lunes a viernes y sino, no daba clases; y te encuentras unas sorpresas muy agradables.”  No esconde su desprecio por el Miss Venezuela, “no las participantes, lo que no quiero es hablar bien del Miss Venezuela, si fuera por mí lo elimino hoy, lo elimino porque me parece una mierda  el certamen, Osmel Sousa, todo eso. Yo no lo veo nunca, me cuido mucho de contaminarme.” Y el viejo militante salta de nuevo al ruedo: “Yo soy un carajo que hago trabajo político,  yo me escoñeto en el país todos los días  y me cuido de no ver mierda. Me parece muy bien que Patricia Velázquez haya escrito su libro, lo que me parece es que lo escribió muy tarde.” Y cierra: “Miss Venezuela es un sitio que es un asco, pero de ahí he conocido chamas y chamos del carajo.”
 
Al terminar con su rostro es el turno del cabello y comienza a teñirlo de negro, mientras destaza a la televisión: “Se ha acabado la novela de autores, de tipos que tienen una vaina en la bola, que saben decir cosas. Eso se acabó porque no se está haciendo televisión en Venezuela, la autocensura de los canales se han puesto de una forma bien decepcionante, los canales en Venezuela son unos lameculos… ¡Ojo!, uno no tenía porqué pensar que fueran distintos, uno ha estado ahí metido, uno los conoce, pero esta forma como ellos han abandonado la realidad del país, los problemas que hay, a mi hermano Henrique Capriles  no lo sacan en ningún canal de televisión nunca, ¡no existe!, eso es muy coño de madre.”
 
Y ya que anda por la cacareada “pantalla chica” dice que Guerreras y Centauros, el bodrio que Henry Galué anda haciendo para Tves, debe ser la novela más cara que ha habido en el país. No critica a sus colegas que trabajan en dicha producción porque “hay gente trabajando ahí por una cosa muy razonable, porque sencillamente necesitan plata, tiene que ir al supermercado. También hay los acomodaticios  como un Roque Valero, que me aparece de un día al otro chavista.” La indignación es indominable y revela: “Él vivía llamándome todos los días: Coño dile que hoy lo vi en el noticiero de Venevisión y habló de su abuela y se conmovió , eso es lo que tiene que hacer. Roque vivía mandando dos mensajes al día y eso lo juro por mis hijas. ¿Y de repente aparece en esa? ¡Nojoda! Ah porque le estaban dando unos reales, porque eso si lo sé.”  Agarra aire, y ya embalado prosigue: “Siempre he opinado porque creo que los artistas tienen que opinar como cualquier ciudadano sobre lo que está pasando; yo no me debo a mi público, me debo a mi conciencia. He apoyado a Henrique  y estuve con él toda la campaña acompañándolo, pasamos semanas montado en una avioneta recorriendo el país, y lo he hecho porque creo que podría ser un presidente del carajo para el país.”
 
No duda que en las elecciones venideras la oposición ganará si va con los mejores hombres y mujeres en las postulaciones. “Si tenemos los mejores candidatos ganamos. Todas las encuestas lo dicen, las ultimas encuestas en Miranda dicen que de doce ganamos diez… el chavismo lo sabe  y por eso es que están todos los días provocando un peo, pareciera que Obama es el jefe de campaña de Nicolás Maduro.  Nosotros no tenemos medios de comunicación, nosotros no tenemos pantalla, nosotros no tenemos un coño, nosotros lo que tenemos es que colocarnos en los problemas comunes.  La oposición ha sido muy torpe…” Asegura que Henry Falcón se está acercando al mismo, “él lo que quiere es ser  candidato él, y eso hay que apoyarlo porque todo lo que divida al chavismo está bien.”
Avisan que faltan diez minutos para la función, ya él está listo pero cierra con un hilo de voz: “Respeto a los que se han ido del país, pero yo no me lo planteo. Irse es rendirse y rendirse es la más humillante de las derrotas. Sólo me iré cuando sea un muerto, es decir cuando ya pueda servir de nada, cuando ya no pueda hacer más mi trabajo, yo no voy a andar por ahí haciendo lo que no me gusta.  Yo no critico a los que se van porque entiendo lo duro que es vivir allá; pero la fiesta que hacen los chavistas cada vez que se va un venezolano… Yo soy de los que piensa nunca hagas lo que tus enemigos quieren que hagas así sea lo que tú quieres hacer.”
Entiende que la gente se agote, que la gente se canse, “que digan ya no aguanto más esta mierda, yo lo entiendo, ¿cómo no lo voy a entender?  Lo triste ahorita es  que se está yendo tanta gente talentosa, inteligente, una estampida arrecha. Tú no sabes la sensación de soledad que uno tiene.  La reconstrucción del país pasa por el reencuentro de los de afuera y los de adentro, ningún país del mundo ha logrado reconstruirse si no hay esa sinergia, si no hay esa comprensión entre el que se queda y el que se va, no hay desarrollo después, hay resentimiento y hay  frustración y hay atraso. Yo me voy a quebrar el culo porque hay una cantidad de gente fundamentalmente que adoro, que quiero, que se me ha ido y que quieren regresar. ¿Cómo voy  a estar resentido por la decisión absolutamente justificable de alguien? No hay que olvidar que aquí tiene que venir otra gente, uno va a estar tan escoñetado que va a necesitar ayuda, gente que te ayude que venga con ideas más frescas porque tal vez cuando salgamos de esta mierda estamos todos fundidos.  Solo digo como el poeta: sólo con una ardiente paciencia conquistaremos las esplendidas ciudades… En esta vaina lo que hay es que tener paciencia, echarle bola y hacer entender a la gente que todos tenemos que participar.” 

© Alfredo Cedeño

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente publicación...fuerte!!

yuraima fernandez dijo...

Gratamente complacida esta mañana por tan maravilloso artículo A Hector Manrique mi admiración de siempre, que grande eres. gracias por ser de esos venezolanos míos ! Que buen escrito que buenas fotos . Excelente manera de comenzar el día

Anónimo dijo...

Excelente trabajo. Jaime Ballestas

Anónimo dijo...

Lo más integro, apasionado y verdadero que he leído en los últimos meses, tal vez más tiempo. Impresiona el lenguaje de viva llamara, de fusil hecho de verbo encendido, profundo y articulado. Lengua valiente frente al espejo que lo transforma en lo otro, el otro. Esa otredad de la que habla con tanta sabiduría, el maestro Octavio Paz.
Impresiona que es su propia mano la que labra los surcos trasformadores del maquillaje ¡oh gran actor! ser casi extinto en las nuevas generaciones, seres especializados en una u otra vertiente del teatro. Héctor Manrique se alza triunfante en voz y dicción, actuación, dramatización, caracterización del personaje, presencia escénica arrolladora, experto maquillista, comprometido y con una fuerte y clara posición política, además valiente. No digo más nada. Me deslumbra, coño, me ilumina.

Rosana Hernández Pasquier