sábado, agosto 20, 2016

SU MAJESTAD HENRY




                En el último año del siglo XV  el parlamento Inglés eligió a Henry de Láncaster como rey con el nombre de Henry IV de Inglaterra. Él llegó a dicho trono luego de comandar a la facción que se enfrentó a su primo hermano el rey Richard II de Inglaterra. Las crónicas revelan que el nuevo soberano dejó morir de hambre a su pariente en la prisión. En este personaje histórico se inspiró William Shakespeare para escribir su pieza Henry IV, que se ha traducido al castizo español como Enrique IV. El autor inglés comienza su pieza haciéndolo entrar junto a sus amigos sir Walter Blunt y el conde de Westmoreland mientras dice este parlamento: “Estremecidos, pálidos aún de inquietud, permitamos respirar un instante a la paz aterrada y en breves palabras dejen que les anuncie nuevas luchas que van a emprenderse en lejanas orillas”.
                ¿Cómo hace uno para no pensar en su propio Henry vernáculo? Guachamarón él, pico de plata como decía mi abuela la vieja Elvira, pero al ver su actuación uno más bien termina pensando en otro personaje del mismo drama de Shakespeare al que muchos tienden a tildar del verdadero protagonista de la pieza que es sir John Falstaff. Este rol algunos consideran que era más digno de una comedia que de una tragedia, y hay quienes dicen que la gente iba al teatro para llorar con Julieta  y reírse con Falstaff. En la segunda parte de esta obra teatral él se autodescribe así: “Hombres de todo tipo se toman como un orgullo hacer chanzas sobre mí. El cerebro de este necio compuesto de arcilla, el hombre, no es capaz de inventar nada que provoque risa como no sea lo que invento  yo o se inventa sobre mí. No sólo tengo ingenio, sino que soy la causa de que otros tengan ingenio”.
                Este parlamento pareciera haber sido versionado por Su Majestad Henry I de Valencia, que más parece por estos días rey de carroza de carnaval, ya que no hay sitio por donde no se asome, cuando días atrás aparece con su falsete característico proclamando: “El primero de septiembre que nadie se quede en su casa, todos a la calle. Viva Venezuela”.
                Es imposible evitar la indignación de ver cómo se sigue jugando en nuestro destruido país a que no ha pasado nada y que todo se puede seguir arreglando a la vieja usanza.  La memoria me trae de nuevo a la ya citada pieza y recuerdo al conde de Warwick decir: “Se encuentra siempre en la vida de los hombres algún acontecimiento que representa el estado de los tiempos extinguidos”.  ¿Acaso alguien representa mejor los tiempos que creíamos muertos y enterrados en Venezuela? Por lo visto los cogollos y las engañifas de toda laya mantienen su plena vigencia, no estaban muertos, andaban de parranda aprendiendo nuevas maromas con las cuales seguir jode que te jode al país entero.
                Hasta hace poco los números de todas las investigaciones colocaban a Leopoldo a la cabeza de las simpatías del electorado, pero ahora aparece, vaya usted a saber a cuenta de qué, al frente de las simpatías el ya citado locuaz presidente de la Asamblea Nacional.  Semanas atrás me preguntaban en una larga conversación cómo explicar la jugada de Timoteo Zambrano articulando el llamado Dialogo Merenguero, que se realizó en Santo Domingo con la presencia de ese ectoplasma ibérico que se llama Rodríguez Zapatero y otras joyas de similar pelaje.  Ahora aparece don Timo prohijando la candidatura del ilustre Ramos, vemos al bigote bailarín anunciándolo como  el vocero de la oposición que considera interlocutor válido; mientras que él anuncia su disposición a sacrificarse en los altares de la patria para acomodar sus nalgas en la silla de Miraflores.
                Me imagino que el hijo de Valencia, a todas estas, estará pensando igual que su tocayo Enrique de Borbón, quien aspiraba al trono de Francia, con el pequeño inconveniente que por ser protestante era imposible que se le otorgara el reinado, ante lo cual abjuró de su religión originaria y se convirtió al catolicismo el 25 de julio de 1593 y, supuestamente, pronunciando su célebre: París bien vale una misa.  Me imagino que el monarca nuestro lo parafraseará y lo convertirá en: Mi presidencia aunque los deje sin camisa.

© Alfredo Cedeño
 

4 comentarios:

Nora Vasquez dijo...

Excelente! No se qué le pasa a la gente en Venezuela, ahora resulta que este señor es el salvador, lo que hace tener una buena labia... Como diría el desparecido Omar Lares, se cansa uno...

Anónimo dijo...

Buen día y buen domingo. La tienes con Ramos. No es santo de mi devoción porque lo conzco bastante bien desde hace años, cuando dirigía el adecaje en la Universidad de Carabobo. De todos modos, creo que salir de esto bien vale un adeco.

Alejandro Moreno

Anónimo dijo...

Apreciado Alfredo, me permito hacerte llegar mis reflexiones sobre Henry y tu artículo de hoy. Hasta hace poco tiempo, los venezolanos consideraban que Henry Ramos Allup era un importante dirigente político con una carrera exitosa como parlamentario, presidente de la antigua Cámara de diputados y Secretario General del partido Acción Democrática, cuya estrella estaba en declive. ¿Se mantiene esta percepción?
El estrepitoso fracaso económico del régimen totalitario, sus violaciones a la Constitución, la corrupción y sus ataques personales están incidiendo en que cada día aumenta el número de venezolanos que reconsideran su percepción sobre el futuro político de Henry Ramos. Las encuestas son claras. Antes de asumir la presidencia de la Asamblea Nacional figuraba con un bajo porcentaje de popularidad. Gradualmente, su posición firme en el parlamento, sus declaraciones duras e incisivas en contra del régimen, unido a la torpeza de este lo han catapultado hacia el primer lugar en la preferencia de los encuestados, superando a Leopoldo y a Capriles, según el último sondeo.
Desde luego es pronto para conocer si se mantendrá esta tendencia que obligaría a aplazar las aspiraciones de la nueva generación de líderes. Tampoco queremos especular si ello es bueno desde el punto de vista de los jóvenes votantes. El punto es que Ramos ya declaró que estaría dispuesto a medirse en primarias. Este es un ejemplo más de que en política no hay ¨muertos¨ y que la tenacidad del dirigente adeco y las torpezas del régimen le pueden dar vuelta a la tortilla. Por cierto que Henry se me parece en ciertos aspectos a Herrera Campins, dicharacheros ambos, sin embargo estudiosos y muy preparados. El libro de Ramos sobre el Liberalismo es toda una tesis doctoral. Que no nos guste es harina de otro costal, sin embargo, la pregunta es si atacándolo beneficia o perjudica al régimen. Creo que muchos objetamos a algunos de nuestros dirigentes, pero quizá hay que tener presente que en estos momentos el enemigo es Maduro, abrazos.

Eddie Ramirez

Anónimo dijo...

Días atrás en una conversación con una amiga adeca, me comentaba, al tratar de indagar su opinión de la situación política actual de nuestro país, "esto no pinta nada bueno, la 4ta se enrosco con la 5ta", ...tomando parte del primer párrafo de "La mano junto al muro" de Meseses: "Hay aquí un camino de historias enrollado sobre sí mismo como una serpiente que se muerde la cola...", nuestra historia esta llena de personas talentosas, inteligentes, etc, pero desgraciadamente esa silla donde tu dices que Henry quiere "acomodar sus nalgas", no le gusta los hombres de bien...

PD: El super elegido Gallegos, que ya es bastante decir, fue esputado por la silla a los casi 10 meses...

Saludos,
Orlando