jueves, enero 20, 2011

EL COLÍSEO

Siempre tuvo sobre mí una extraña fascinación El Colíseo. Dirán todos: ¿Y sobre quién no? Pero, en mi caso, había algo más allá del deslumbramiento que produce en todo aquel que llega hasta estas venerables ruinas. Esa especie de “sombra” que me revoloteaba, no la entendí hasta hace poco…
Siempre me pasaba lo mismo… Me asomaba en una esquina y veía a los ochenta mil espectadores –que podía albergar en su buena época– bramando de morboso placer mientras un león hambriento se merendaba a un cristiano fanático. Uno de esos que no había podido esconderse a tiempo de los legionarios. O al inclinarme en un borde contemplaba una de las “naumachiae”, que era como llamaban a las fastuosas batallas navales que representaban allí, luego de llenar de agua el foso hasta el tope.
Entre estas ahora vetustas paredes a punto de caer, se llevaban a cabo “venationes”, nombre de las peleas de animales; y también “noxii”, que era cuando los ya mencionados leones se zampaban a un creyente; o una “munera” en la cual eran los gladiadores quienes se entraban a mandobles y carajazos.
Afirman que en estas pachangas latinas murieron entre medio millón y un millón de personas…
Estos fandangos duraron hasta el siglo VI cuando se celebraron allí los últimos de estos eventos. La secuela decadente fue inevitable, así como la natural canibalización del edificio. Se cumplió a carta cabal aquello de que del árbol caído todo hacen leña. Sus mármoles fueron empleados para fabricar palacios e iglesias en toda la urbe romana. En El Vaticano es larga la lista de materiales extraídos de aquí y empleados para su construcción. También el mármol del Colíseo se sometió a un incalculable número de fogatas para producir cal viva.
El otrora escenario devino, además de cantera, en refugio, en sede de una orden religiosa, en fábrica y hasta en fortaleza militar. El bochinche duró hasta que en 1749, Benedicto XIV lo consagró como lugar santo en memoria de los mártires allí ejecutados. Aunque, en honor a la eternamente manipulada verdad, no fue allí donde más los sacrificaron sino en el Circo Máximo a unos cuantos metros al sureste del Colíseo. No contento con todo este despalillamiento de la majestuosa estructura, durante la Segunda Guerra Mundial una bomba aérea derrumbó un amplio sector…
Fue durante la segunda mitad del siglo XX que El Colíseo se agigantó y su imagen se convirtió en imagen del poderío político y cultural de Roma en tiempos mejores; para luego convertirse en objeto de peregrinación del mundo.
Es ahora cuando he logrado discernir el vínculo premonitorio que me enlazaba con esta majestuosa estructura. Es el proceso de Venezuela retratado en siglos: un portento destruido en las manos de quienes debían conservarlo y cuidarlo.

© Alfredo Cedeño


















2 comentarios:

IVOFT dijo...

Un placer saludarle Sr Alfredo. Espectacular ¡¡ las fotos.. y lo que ud dice sobre la posibilidad de intentar no dejar de que nuestros pensamientos se trasladen a ese tiempo .. y nuestra mente juegue con un sin fin de imagenes y sentires acorde a esos momentos .. es definitivamente inevitable.. lo vive uno viendolo por imagenes en television ..pues con tan solo el hecho de estar en el sitio personalmente tocando, viendo, oyendo.. imagino debe ser una experiencia fenomenal e intensa. Ahora, mi curiosidad es.. si esos espectaculos morbosos duraron hasta el Siglo VI y el aproximado de seres humanos que murieron(un millon segun su escrito) siendo los titeres de la diversion de estos enfermos. ¿Cuando inicio entonces todo? ¿En que Siglo? ¿Cuanto tiempo duraron esas persecuciones contra esas personas? ¿Y como fue que se termino? ¿Se revelaron, lucharon por ya no mas carniceria o que? Se que esto es historia..pero como ud tiene el conocimiento.. pues me gustaria leer su opinion. Le felicito y gracias por culturizarme.. me parecio super interesante.

Alfredo Cedeño dijo...

Gracias IVOFT por su comentario.
Trataré de responderle sucintamente y que son preguntas para escribir un larguísimo rato. El Coliseo fue inaugurado en la década de los 80 del primer siglo de nuestra era y el jaleo duro cinco siglos aproximadamente, es decir 500 años.La cifra que doy no es un millón, los historiadores calculan que fueron entre medio mill´n yn mill´n, en cualquiera de los dos casos es una cifra monstruosa. El historiador y senador romano Dión Casio dijo que durante los juegos inaugurales del Colíseo se mató a más de 9000 animales salvajes.
Esta situación de sacrifico de animales se mantuvo, como le dije antes, por siglos y fue cayendo en desuso -a Dios gracias!- pese a haberse mantenido incluso después de la caída del Imperio Romano.
Ojo en los sacrificios humanos que ocurrían tanto ahí como en el Circo Máximo, estaban no solo los cristianos sino también los prisioneros y los propios gladiadores que se enfrentaban entre ellos mismos o a los animales salvajes para "divertir" a la plebe y a los poderosos...

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