viernes, junio 24, 2011

EL SAN JUAN DE LORENZO

Hay días cuando uno no puede comunicarse si no es desde la emoción. Ahora escribo conmocionado con las fiestas de San Juan, a las que tuve el privilegio de asistir hoy.
A primera hora unos amigos campesinos me llevaron montañas adentro en las afueras de Mendoza Fría, estado Trujillo, a la fiesta que en homenaje a San Juan Bautista lleva a cabo desde hace 25 años don Lorenzo Villareal.
Los condicionamientos nos habilitan el cerebro a ver de una forma que suele ser una horma. Fiestas de San Juan es jolgorio de negros en rochela y tambores retumbando, es sol a reventar, costas, y paremos de contar. Es lo habitual…
Esta vez, luego de más de una hora por empinadas carreteras de tierra, una llovizna pertinaz y un frío que calaba, llegamos a Altos de El Paujil, donde Lorenzo afincó su hogar hace más de medio siglo, y donde ha establecido la tradición de celebrar el día de San Juan Bautista cada 24 de junio.
“En realidad la fiesta es también en honor a San Benito, que es el negro que nos ha llenado de alegría estas montañas; pero también es de San Isidro porque todo esto que ustedes ven aquí es por su gracia, no se olvide que él es nuestro santo patrono; y es el 24 de junio el día que ¡nace la patria! ¿O no se acuerdan que ese día fue la Batalla de Carabobo?”
Sus 83 años de edad no son rémora en su andar para repartir miche aliñado con hojas y savia de eucaliptos entre los asistentes.
“Ahora la gente llega en carros y en motos, pero antes esto se llenaba de caballos, y allá arriba tenia un caney donde los que iban llegando amarraban las bestias”. Mientras habla saca y afina un violín que luego se usará para cantarle un rosario a los santos. Luego lo entrega a Cristino Pirela, que con una mano mutilada en un accidente durante sus faenas del campo, lo afina con gesto diestro, luego lo pone a un lado y empuña un rosario para guiar el oficio.
“Cura no viene porque ellos están ocupados en sus iglesias”, dice el viejo Villareal. Debo acotar que no hacía falta sacerdote alguno en este acto de comunión colectiva.
Luego de rezarle y cantarle a los santos, tal obra de gracia, cesó la lluvia. Y ellos los montaron en un remolque que arrastrado por un tractor recorrió los senderos de l montaña al compás de tambores y fuegos artificiales.
En la cocina de la casa de Lorenzo, una de sus hijas cargaba una sobrina mientras vigilaba la comida, con la que después se consumaría este acto sacramental de unos hombres que, en medio de su torpe pureza, manifiestan con gestos conmovedores su fe…
Dios –que debe existir- los bendiga!

© Alfredo Cedeño
















6 comentarios:

Anónimo dijo...

Genial chicooo!! Un abrazo!

Anónimo dijo...

muy bueno amigo bello

Anónimo dijo...

Me encanto lindo!!! en tu escrito veo lo hermoso de las costumbres de nuestra tierra...y algo mas, San Juan todo lo tiene, San Juan te lo da...
Dios te Bendiga! Amigo

LuisLRRV dijo...

Que bien mi pana Felicitaciones!!!

Acuarela dijo...

Hermoso y valiosísima labor que estás haciendo de nuestra tierra. Un gran abrazo y bendiciones.

Anónimo dijo...

Dios existe Amigo, no lo dudes, Tú lo has captado tantas veces en esos rostros, en esas manos, en esa gente...

Ylleny Rodríguez