domingo, agosto 14, 2011

MORROCOY


El llamado Parque Nacional Morrocoy esta formado por un rosario de islotes, cayos y playas que arropan el lado este del estado Falcón, en el mal llamado Golfo Triste. Este sitio es morada de un espectro casi infinito de especies animales y vegetales. Es un marco en el cual el paso constante de diferentes bandadas de aves vocingleras se cuelga a un cielo que acostumbra vestirse de azul.

Alcatraces, flamencos, corocoro rojo y blanco, tijereta de mar, patos de ala verde, pato rabón, pato zambullidor garzas y gaviotas son una pálida muestra de la “pajarera” que allí se puede ver. También hay gavilán caracolero, carrao, guacharaca, perico cara sucia, lechuza de campanario, pavita, aguaítacamino chiquito, tucusito colibrí rubí, gallito hormiguero, cristofué, reinita montañera, azulejo, picurero y el siempre vituperado zamuro; todos ellos revolotean por estos parajes, sin olvidar mencionar que cerca de 50 especies migratorias frecuentan estos espacios a lo lago del año.

No voy a darles la lata diciéndoles por enésima vez lo de sus arenas de blancura proverbial y aguas de transparencia que maravillan –aunque es difícil evadir la tentación de hacerlo-; pero si creo que vale la pena recordar que es común ver delfines de diferentes tipos, tortugas marinas y hasta el poco deseable de tropezar caimán de la costa. Del mismo modo, también se consiguen allí cazón, corocoro, pargo, sardina, jurel, cachama negra, cachama blanca, guaripetes, isabelita, chucho, raya, picúa y lisa. Para citarlos a todos necesitaríamos muchísimas páginas.

Dicen los impresos oficiales que, en cuanto parque, Morrocoy cuenta con 32.090 hectáreas y en los cerros que le bordean es común ver venado matacán y caramerudo, cunaguaro, mono araguato.

Sus corales son famosos por su variedad; así como sus cayos y playas: Pelón, Sal, Sombrero, Playuela, Peraza, Borracho, Playuelita, Muerto, Pescadores, Los Juanes, Boca Seca, Playa Mero, Paiclá, Suanche y Punta Brava son algunos.

Lo que no entiendo mucho todavía es porque casi no se habla tanto de su verdadera riqueza: aquellos que viven aquí y que a diario prestan diferentes servicios a los depredadores citadinos que llegan continuamente a tratar de dañar esta sinfonía de colores, olores y texturas que la naturaleza ejecuta.

Gente atenta, curiosa, de eterna alma de niño que juega con una estrella de mar y la saca con gestos cuidadosos para que el visitante la vea; que muestran con orgullo la piedra donde acuden a entregar sus plegarias de agradecimiento a sus santos y a pedirle la respectiva protección para cuando salen a ganarse la vida navegando la mar…

Morrocoy es un espectáculo al que siempre se vuelve.

© Alfredo Cedeño





















2 comentarios:

Anónimo dijo...

Genial, como siempre... un abrazo!

zulma dijo...

Hola Alfredo , si ese espacio que nos regalo la naturaleza es inmensamente bello , lo hemos estado dañando , y no le prestamos atencion .Asi como ese tambien por la via de Chichiribiche tenemos Varadero , e espcialmente bello . las fotografais son espectaculares . Felicitaciones . busca ir a Mochima que es otra belleza . besos