domingo, agosto 21, 2011

TRUJILLANEANDO 06 (Burbusay)


Hay quienes afirman que fue a fines del siglo XVII cuando se fundó Burbusay, población trujillana ubicada en la cara norte de la llamada Cordillera de Trujillo, a 1.631 metros de altura sobre el nivel del mar.

Aseguran que en los alrededores de esta población –a 19 kilómetros en línea recta al norte de Boconó, y a 19,3 al noreste de la capital trujillana– se producen las mejores fresas del país.

Considero pertinente señalar que hay los que aseguran que en documentos viejos esta localidad aparece mencionada como Burrosay, que era el nombre de un viejo cacique de la etnia cuica.

En otras oportunidades lo he escrito acá, y lo reitero: la historia es la versión ajustada a los egos, intereses y mitomanías de los que vencen. Por ejemplo: son infinitas las ocasiones en que la urgencia por satisfacer las necesidades del cuerpo tras un mogote se termina convirtiendo en “jugada maestra estratégica de evasión que impidió a mengano caer prisionero de las fuerzas de zutano”. Como ese podríamos citar unos cuantos ejemplos; sobre todo en esta hora que vive nuestro país… Pero volvamos a lo que hoy abordo.

De lo que parece que si hay evidencias concretas es que este sitio fue encomienda de uno de los primeros conquistadores criollos que hubo por estos lares: Juan Pacheco Maldonado. Él había nacido en Trujillo, y era hijo de Alonso Pacheco Jiménez quien en 1569 refundó a Maracaibo como Ciudad Rodrigo. Vale la pena apuntar que Pacheco Maldonado fue el primer Gobernador de la Provincia de Mérida.

A estos rincones llegó en 1777 el obispo Mariano Martí, en el marco de su muy citada “Visita Pastoral a la Diócesis de Caracas y Venezuela”, encontró muy ruinosa la ermita de San Pedro Mártir, al punto que no pudo celebrar oficios en ella y ordena a los vecinos construir un templo más espacioso. En 1786 ya se había levantado un templo dedicado a San Antonio y en 1790 el primer obispo de Mérida –Fray Ramos de Lora– crea la parroquia eclesiástica de San Antonio de Padua de Burbusay.

Sus habitantes muestran con orgullo Casa de Teja; que fue morada de Juan Pacheco Maldonado, y donde estuvieron Bolívar y Sucre el 15 de octubre de 1820, en un baile celebrado en homenaje a ellos.

El actual templo de Burbusay data del año 1844, y se oyen comentarios sobre sus magníficos retablos y pinturas, así como del cuadro de la Virgen de la Inmaculada Concepción, el más antiguo del estado Trujillo, que permanece en sus instalaciones. Pero, muchos coinciden en señalar que entrar a contemplarlos es un verdadero albur religioso: se hace cuando el cura quiere, y las puertas del oratorio permanecen cerradas. Con la iglesia hemos topado… Su torre achaparrada sigue siendo una de las construcciones más elevadas de la localidad y es casi imposible no tropezar la mirada con ella desde cualquiera sea el lugar donde uno esté.

Sus muros dan fe del humor de sus paisanos en el aviso de un remendón que deja felices a las botas, su plaza es mirador de bronce que vigila las campanas o un mozo que esconde el agobio bajo las sombras de unos árboles que ya escasean. Son hombres de gesto arisco que bien pueden tratar de esconder su risa franca. Burbusay es esto y más…

© Alfredo Cedeño












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