martes, septiembre 20, 2011

MAR ROJO



La palma se desangró convulsa sobre la tarde
mientras un tropel de olas regó sus espumas
por las orillas sincopadas de sus cogollos…
Esta tierra de gracias infinitas nos mece suave
y dulce como gorjeos de una canción de lluvias
que va enchumbando la vida y retoña altanera.

© Alfredo Cedeño

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