domingo, diciembre 09, 2012

LA CÁMARA SOY YO

          Ya hace casi 24 años, el 12 de diciembre de 1988, publiqué en El Diario de Caracas, un trabajo con el mismo título que utilizo en este post de hoy. Allí decía: “Pretender un discurso respecto a  mi relación con la cámara fotográfica, como instrumento de trabajo y/o expresión, sería un absurdo. Yo no puedo teorizar en torno a lo que no es, en mi caso, una expresión abstracta de la vida; yo no puedo crear un discurso que no existe, puesto que no entiendo ni asumo la fotografía más que como un acto vital.”

          ¿Por dónde vendrá Alfredo hoy?, se preguntará más de uno. Por donde siempre, tratando de que la creación esté en mi vida y que seamos una sola entidad.  Semanas atrás mi hijo, esa bendición inacabable que me dio la vida, se empeñó en que debía cambiar de aparato telefónico y, con el consabido celestinaje materno, me hizo el canje. Él, que me conoce como nadie, me hizo énfasis permanente en “la maravilla de cámara del Javelin, ya vas a ver papá”.

         ¡Claro que caí en la provocación! Todas estas imágenes publicadas en este post de hoy fueron hechas con el Black Berry que me regaló Felo.  Y mientras las he guardado he estado reflexionando en cuanto al hecho fotográfico y recordando a algunos autores como el caso de Roland Barthes, quien se preguntó en Retórica de la imagen: “¿De qué modo la imagen  adquiere sentido? ¿Dónde termina el sentido? y si termina, ¿qué hay más allá?”

          Este eterno saco de contradicciones en que me he empeñado ser (¿Será que en realidad la dialéctica existe?, ¿o es que se manifiesta?), ahora rompo con el primer párrafo y comienzo a teorizar… Pero es que, y sigo con Barthes, pero ahora en su obra La cámara lúcida, para mí: “La Fotografía esencialmente, si así puede decirse (una contradicción en los términos) no es más que contingencia, singularidad, aventura.”

         En lo que a mí toca, y retomo parte de lo que escribí en el artículo ya citado de 1988: “Estos han sido momentos de comunión con mi capacidad creativa, con mi trabajo, y con amor por esta mecánica mímesis que puedo convertir en acto hermoso, en acto transformador para el hombre.”

          Recuerdo de Ken Rockwell su artículo Por Que Tu Cámara No Importa donde asegura: “son solamente el ojo del artista, su paciencia y su destreza las que hacen una imagen y no sus herramientas.” 

 
           A esta altura pienso en Susan Sontang y transcribo lo que escribió en Sobre la fotografía: “las fotografías alteran y amplían nuestras nociones de lo que merece la pena mirar y de lo que tenemos derecho a observar. Son una gramática y, sobre todo, una ética de la visión.”
 
           No pretendo atiborrarlos de citas, pero si alguien ya lo dijo mejor que uno, ¿por qué no tomar prestadas sus palabras? Es lo que hago ahora con Barthes y su afilada ironía en La cámara lúcida al escribir: “La moda actual entre los comentaristas de Fotografía (sociólogos y semiólogos) tiende a la relatividad semántica: nada de “real”, tan solo artificio: Thésis, y no Physis…” ¡Si lo sabré yo!  
 
          En un reciente trabajo sobre mi obra en la época de El Diario de Caracas, los autores escribieron sobre los motivos de por qué en mis fotos los hombres aparecían de espalda.  No se preocupen que no voy a someterlos ahora al oprobio de tener que leer dicho material, ni a pavonearme como objeto de estudio... sólo lo pongo a manera de ejemplo para suscribir lo dicho por el bachiller Barthes. Tal vez si aquellos que teorizaron sobre mi trabajo me hubieran preguntado se habrían enterado que lo hice para evitar el trámite que significa el “release” de los derechos de uso de las imágenes de aquellos a quienes fotografiaba…
 
           Tal vez he buscado de ratificar lo dicho por Arturo Perez Reverte a través del protagonista de El pintor de batallas: “Necesito saber si realmente mis fotos son la línea más corta entre dos puntos.”
           ¿Quizás, a fin de cuentas, todo es infinitamente menos elaborado de lo que uno emplea para justificar sus propias obsesiones como artesano de la imagen? ¿Tal vez es como dijo Jaime Sabines en Doña Luz?:
“Las fotografías son injustas, terriblemente limitadas,
esclavas de un instante perpetuamente quieto.
Una foto es como una estatua: copia del engaño,
consuelo del tiempo.”

         Bendito sea Sabines, y su obra de letras impecables… Lástima que su dolor, al momento de escribir esas letras por la exhumación de su madre, le haya impedido apreciar la vigorosa epifanía que encierra cada fotografía, aún en los casos cuando muestra los infiernos que cada hombre encierra o puede llegar a producir en quienes lo rodean.
 
          Bendita sea la fotografía que sabe alzarse en vuelo grácil que imita a las garzas cuando revolotean sobre el fango; pero plantan sus delicadas patas en medio para ahí obtener su alimento y luego emprender el revoloteo que alegra la vista de quienes las ven seguir aleteando preciosas y raudas. 
 
          Bendito sea mi hijo, quien me otorgó un nuevo instrumento con el cual puedo continuar comprobando que sigo disfrutando de la bendición de poder ver y atrapar los destellos que la vida me va regalando con generosidad infinita.

© Alfredo Cedeño

9 comentarios:

Raquel C. dijo...

Muy hermoso, gracias

Martha Alicia dijo...

¡Hola, Alfredo! Me iluminaste la mañana con tus fotos y todo lo que vas contando.
Te aseguro que todo lo que vas diciendo tiene un valor de primera mano porque sos Hacedor, que es la medida humana del creador. Comprendo que digas que la fotografía es tu vida; se nota por las bellezas que realizas. Pocas veces la fotografía llega a resaltar lo que la percepción de lo real ofrece. Y pienso que esa actividad es tan creativa como todo tipo de arte.
Siempre me interesó y más cuando leí el libro Mirar de mi admirado John Berger. Como mis amistades conocen mis faboritos, me regalaron un texto de él que se llama la recuperación de la mirada. Lo escribe a partir de que se tuvo que operar de cataratas. Si no lo tenés y te interesa lo busco en mi biblioteca virtual y te lo mando.
Un gran abrazo y un beso

Amaia Villa dijo...

Me gustó mucho la hojita de este domingo. Hermosas las fotos con el movil que te cambiaron jaja , en serio han quedado muy bien. Con todo el tiempo que llevas con la cámara, no me extraña que surja la pregunta de que es la fotografia en tu vida. Me quedo con dos cosas qu dices al respecto que me encantan: creatividad y atrapar los destellos de la vida.

Abrazote

Anónimo dijo...

Una vez uno de mis hijos me dijo, mamá antes de tomar una foto mira que es lo que quieres captar, que es lo que quieres ver. Hoy pienso como el titulo de su articulo LA CÁMARA SOY YO. Excelente, lindo, humano y sensible su escrito maestro, allí no hay mascaras, allí eres TU!!

Zafira

María Mónaco dijo...

increible, genial, es que ahora la tecnologia nos brinda todas estas posibilidades y los chicos son los que más familiarizados están con ellas!
Felicitalo a tu hijo de mi parte, las fotos con el B.B. estan muy buenas y excelente el texto por supuesto!
un abrazo y buena semana!

María Mónaco dijo...

hermosas las fotos, felicitalo a tu hijo por los "buenos consejos", de ellos tambien aprendemos y mucho. Muy bueno el texto, reafirma los conceptos de aquel articulo que escribiste hace tantos años...
un gran abrazo y que tengas una excelente semana!

zulma dijo...

hola no se que aparato te hizo comprar Felo pero esta buenísimo, ni la mejor cámara podría captar esas magnificas imágenes. sin duda esa la parte sensible del ser (TU) y el instante preciso de la toma. gracias por tan bello reportaje , feliz inicio de semana

Anónimo dijo...

Felicidades por esos 24 años y por tan buenas imágenes. Saludos.

Jesús Fonseca Rodríguez

Anónimo dijo...

Esa foto de la casa reflejada en el agua es espectacular!

Danny Montilla