jueves, octubre 10, 2013

PIÑATA

El diminuto santuario ha visto fiestas y contemplado celebraciones
entre sus paredes se han celebrado, bodas, bautizos y funerales
ahora el monigote apaleado y abandonado en sus patios traseros
sigue sonriendo terco hasta que el corazón le revienta en la boca.

© Alfredo Cedeño

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