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domingo, marzo 31, 2013

EL NAZARENO DE ESCUQUE


Hoy concluye la llamada Semana Mayor, o Semana Santa, durante la cual tuvieron lugar innumerables escenificaciones, a lo largo y ancho del mundo entero, de la llamada Pasión del Redentor. Hoy me ocupo de una que se llevó a cabo el pasado  Miércoles Santo, en Escuque, la población más antigua del estado Trujillo, 450 kilómetros al oeste de Caracas, capital de Venezuela. Allí se celebró la procesión de El Nazareno, tradición de gran arraigo en todo nuestro país.
 
            Considero que vale la pena hacer algunas referencias a estos días. Bien sabemos que estas celebraciones nunca tiene fecha fija, y estas se desplazan en el calendario de acuerdo a lo establecido en el siglo IV durante el Concilio de Nicea, cuando se estipuló que la Pascua de Resurrección: “se celebraría el primer domingo después de la Luna llena que coincida o que suceda al equinoccio de primavera del hemisferio norte y en caso de que la Luna llena tuviera lugar en domingo, la Pascua se traslada al siguiente.”
 
En torno a las tradiciones católicas siempre han existido verdaderos mares de conjeturas y aseveraciones, en los cuales no siempre es fácil navegar; más de una vez me he sentido naufragar en medio de ellas.
 
Podría citar a manera de ejemplo a Albert Churchward y Joseph Whelles, quienes aseguran que antiguos dioses, persa uno e hindú el otro, como Horus y Mitra, nacieron de madres vírgenes un 25 de diciembre, tuvieron doce discípulos, resucitaron al tercer día, subieron a los cielos y fueron considerados Hijos de Dios. Churchward y Whelles afirman que la Iglesia no hizo más que apropiarse de elementos ya existentes en el inconsciente colectivo para estructurar su corpus de creencias con más facilidad.
 
Lo cierto es que estudiosos como Joseph Lortz  en su  Historia de la Iglesia escribió: “Jesucristo murió (probablemente) el 14 de Nisán (Primer mes del año hebreo) del año 783 de la fundación de Roma, o sea, el 7 de abril del año 30 de nuestra era.” Sin embargo, como ya les dije líneas atrás, en Nicea se acordó que los funerales se conmemorarían a manera de mecedora y estarían sin fecha fija.
 
Lortz también revela que “Bajo el reinado de Cómodo (180-192), los cristianos tuvieron en Marcia, mujer del emperador, una poderosa intercesora. Ya en el siglo II pudieron celebrarse sin impedimentos diversos sínodos con ocasión de la controversia sobre la fiesta de Pascua.”
 
Es decir que en Nicea lo que hicieron fue tratar de poner cierto orden en el despelote que por lo visto había, y supongo que para tratar de quedar bien con unos y otros se optó por la solución lunática. Perdón: lunar. Sigamos.  Al revisar los textos de otros no tan jóvenes, como el caso de Eusebio de Cesarea autor de Historia Eclesiástica, encontramos que asentó en el siglo IV, al referirse a la solidez de lo escrito por Filón de Alejandría en el siglo I, “principalmente las que llevamos a cabo en las fiestas de la Pasión del Salvador”.  Es decir que las celebraciones de lo que ahora llamamos Semana Santa han tenido un largo proceso de añejamiento.
 
           Creo que, en honor a eso que llaman ecuanimidad debo hacer mención a quienes cuestionan este tipo de actos y citan en su apoyo a la propia Biblia, de donde extraen: “No tengas otros dioses aparte de mí. No te hagas ningún ídolo ni figura de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en el mar debajo de la tierra. No te inclines delante de ellos ni les rindas culto.” (Éxodo 20:3-5).
 
No necesito aclarar que a las sagradas escrituras fue poco el caso que se le hizo. Amén de lo que nos informan los ya citados Eusebio y Filón, por ejemplo, encontramos en el mismo siglo IV la primera de las Cartas Festales, escrita en el año 329, por San Atanasio de Alejandría donde habla del estricto ayuno que se guardaba durante “esos seis santos y grandiosos días [antes del Domingo de Pascua] que simbolizan la creación del mundo”.
 
Amén de esto, encontramos que siglos más tarde comienzan a aparecer en diferentes partes de Europa cofradías o hermandades, palabras de igual significado ya que hermandad viene de germanus (hermano carnal) y cofradía viene de cum fratre (con el hermano). 
 
Pero como Venezuela de España viene, vamos a circunscribirnos a la llamada Madre Patria y encontramos que en el año 1085 se fundó la Antigua, Ilustre y Real Cofradía de la Santa Caridad de Toledo, fundada por Alfonso VI durante el asedio y la toma de Toledo en el mencionado año. En 1106 se crea la Cofradía del Santo de Santo Domingo de la Calzada; en 1181 le tocó a la Cofradía de Santo Toribio. Y de allí en adelante, si nos atenemos a lo que revelan los anales históricos, surgieron como la verdolaga por toda la península.
12, 29
Citar a unas u otras es correr el riesgo de ofender a unos y otros, pero no puedo dejar de mencionar en Sevilla a La Hermandad de la Amargura, cuyo nombre completo es: “Pontificia, Real e Ilustre Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes, María Santísima de la Amargura Coronada y San Juan Evangelista, y Santa Ángela de la Cruz.”  ¡Jodé!
 
            Manifestaciones seculares todas que van desde las mayestáticas procesiones que en estos días hemos podido ver en los diferentes medios. No voy a seguir dándoles la lata con la inacabable retahíla de nombres y denominaciones de todas las agrupaciones sobre las que en estos días nos han informado hasta la saciedad.
            Como escribí al comienzo en el estado Trujillo, al occidente del país se creó la Hermandad de Penitentes de Semana Santa de Escuque, quienes cada Semana Mayor llevan a cabo numerosas manifestaciones de orden religioso. Una de ellas, para mí la más vistosa, es la de los miércoles santos cuando ataviados con sus sayos morados y rojos, así como sus respectivos capirotes salen a las calles a honrar las promesas.
            En esta organización la participación es tanto femenina como masculina, ambos sexos se cubren con sus ropajes y luego de organizarse salen en procesión que llega al templo del pueblo de donde sacan en hombros la imagen de El Nazareno.
 
            Hay situaciones y momentos en los que no hay palabras para describir lo que sólo se puede sentir en un sitio o situación. Allí la tradición religiosa de toda la población se manifiesta de manera conmovedora; el vigor con el cual los penitentes transportan la imagen de Cristo, cargando la cruz vestido con su ya habitual traje de color morado, por la empinadas calles estremece.
            Los feligreses acudieron a rogar por distintas causas y dar muestras de agradecimiento por las gracias concedidas.  Salud, amor y trabajo fueron la tríada que plenaron las solicitudes y gracias celebradas. La noche se hizo jirones ante los parpadeos de las velas que empuñaban los asistentes. Los ruegos desde unas muletas, que cojitranca no abandonaron en momento alguno las cercanías de la figura, tal vez fue la imagen que más he conservado en la memoria. Bendita la fe de aquellos que se aferran a un Dios que están seguros les oirá…

© Alfredo Cedeño

domingo, mayo 29, 2011

TRUJILLANEANDO 04 (El Golondrino)

Trujillo nació en Escuque; allí fue donde los exploradores ibéricos trataron de instalarse por primera vez en estas tierras. El extremeño Diego García de Paredes llegó allí con sus bártulos y sus prosélitos, a plantar banderas y agarrarse lo que no era suyo. A fin de cuentas, esa es la esencia de toda labor conquistadora, pero eso ya es harina de otro molino al que le arrimaremos agua en otro momento.
A sabiendas o a las charadas, lo cierto es –y de ello se han ocupado en demostrarlo varios señores de esos que se ocupan de averiguar la vida ajena y a quienes llaman antropólogos- que el ibérico se quiso ubicar donde existía una especie de metrópolis indígena, de escuqueyes para más puntualidad, que hasta un templo tenían para honrar a sus dioses.
En el panteón de aquellos ancestros prehispánicos tenía lugar preferente la diosa Icaque, o Icake, o Ikake, o como más le guste a usted escribir porque la pronunciación viene a resultar siempre la misma.
Juan de Castellanos en su Elegía de varones Ilustres dejó asentado:
Icaque se decía y era diosa
Que de bulto tenían retractada
En casa de tres naves espaciosas,
De grandes y menores frecuentada;
Hacíasele fiesta generosa
(A tiempos y por días) señalada

¿Qué pitos o flautas tocaba ella en esto que cuento hoy? Allá voy. Hoy en día en las afueras de Escuque, hablamos de unos siete kilómetros al oeste de Valera, está el parque El Golondrino, al pie del cerro Garapao. En este parque hay unas cuevas que aseguran fueron vastos yacimientos arqueológicos saqueados en su totalidad pero al que no pudieron despojar de sus leyendas.
La cueva más grande de este sitio tiene cubierta su entrada principal por una cascada monumental que ruge con ancestral hermosura. Los indígenas aseguraban que esa era la cabellera de Icaque…
¿Cómo hace uno para no sentirse endiabladamente orgulloso de ser hijo de un país donde la poesía es una brisa que mece el alma? ¿Cómo carajo se hace para no ser un petulante que muestra con orgullo estos rincones de esta Tierra de Gracia?

© Alfredo Cedeño









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