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viernes, abril 08, 2022

ESPAÑA MADRE

Crecí a la sombra de un amor desmedido a la Madre Patria, se hablaba de España con no poca veneración y admiración por el arrojo de sus hijos que nos habían integrado, para bien y para mal, a un reino y un mundo lejos del cual hubiéramos seguido siendo pasto de culturas sanguinarias y despóticas, como fueron incas y aztecas, para profundo despecho de los indigenistas de tronío que tanto pululan en estos días a ambos lados de la mar océano.

Crecí oyendo a mi padre entonar, poco afinado cierto es,  Madrid cantada por el mismísimo Agustín Lara, y recuerdo la emoción que le ponía al entonarla; y concluía siempre diciendo: “Es que si no fuera por los españoles todavía estaríamos matándonos a macanazos, guaratarazos y flechazos; ni hablar de que nunca hubiéramos sabido de El Quijote, ni habríamos tenido a Sor Juana Inés de la Cruz, Rubén Darío y César Vallejo, ¡por nombrar solo a tres!; pobres ignorantes esos que andan pregonando por ahí que España nos sometió. ¡Asnos capados! ¡Nos dio la lengua y nos hizo libres!”

Otro de sus ídolos hispanos era Francisco de Quevedo. De él aún recuerdo como lo alababa: “Quevedo era la verga de Triana, cojo, patuleco y miope, pero eso no impedía que se entrara a trompada con quien fuera, o que sacara su espada para atravesar a quien fuera; y no tenía que ver con sitio ni fecha, en el propio Madrid, un jueves santo, le sacó las tripas a uno.

“Pero así mismo como manejaba la espada, empleaba la pluma y ¿quién niega que es muy cierto eso de:

Madre, yo al oro me humillo,

Él es mi amante y mi amado,

Pues de puro enamorado

Anda continuo amarillo.

Que pues doblón o sencillo

Hace todo cuanto quiero, Poderoso caballero

Es don Dinero.

Pero también podía escribir aquello de:

Érase un hombre a una nariz pegado,

Érase una nariz superlativa,

Érase una alquitara medio viva,

Érase un peje espada mal barbado.

“No se paraba ante nada y lo mismo se burlaba de un virolo que de quien fuera.  Ese carajo fue tan verraco que hasta a los pedos le escribió, oye esto –y me leía–: “Los nombres del pedo son varios: cuál le llama ´soltó un preso´, haciendo al culo alcaide; otros dicen: ´fuésele una pluma´, como si el culo estuviera pelando perdices; otros dicen: ´tómate ese tostón´, como si el culo fuera garbanzal. Otros dicen algo crítico: ´cuesco´, derivado de la enigma; y otros han dicho: ´Entre peña y peña el alba, río que suena´. De aquí se levantó aquel refrán que dice: ´Entre dos peñas feroces, un fraile daba voces´. Y finalmente, dijo el otro: ´El señor don Argamasilla cuando sale chilla´.”  Luego se reía con gozo y escándalo.

Crecí amando esa España de Velázquez y Las Meninas; la de Goya y sus Majas, la desnuda y la vestida, así como de sus grabados; la de Zurbarán, Picasso y Dalí; la tierra de tanto ancestro que es inacabable el espacio para nombrar siquiera una centésima parte de su acervo.

Por eso duele ver a España en el precipicio sobre el que ahora se balancea en manos de impresentables amorales como Pedro Sánchez y la comparsa de Pablos –Iglesias y Echenique, entre otros–, sin dejar de lado a Zapatero y a muchos otros que no vale la pena gastar memoria en mencionarles. Son los “políticos” celestinos, lo correcto sería decir cabrones, de Chávez y Maduro, los que reciben entre gallos y medianoche en el aeropuerto a Delcy Eloina, burlando disposiciones que obligaban a meterla presa. Esa España duele. Esta de ahora no es la que aprendí a amar desde niño.

 © Alfredo Cedeño 

viernes, octubre 01, 2021

LA MISMA MIASMA

      A comienzos del siglo XIX, el médico danés Hans Christian Oersted, quien había decantado su formación académica hacia la investigación en el área de la física y la química, demostró que colocando una brújula cerca de un cable por el que circulaba electricidad se cambiaba su indicación, y se situaba perpendicularmente al flujo eléctrico. En otras palabras: la electricidad producía los mismos efectos que un imán. A partir de este descubrimiento el francés André-Marie Ampère estudió la relación entre magnetismo y electricidad, lo cual le permitió encontrar que la dirección que toma la aguja de una brújula depende del sentido de la energía eléctrica que circula cerca, y a partir de ello estableció la llamada regla “de Ampère”: un hombre está acostado sobre un cable conductor; la corriente, que va por convención de más a menos, lo atraviesa de pies a cabeza; mientras observa una aguja imantada. El polo norte de esta aguja se desplaza entonces a su izquierda.            

           Este brevísimo resumen fue lo que llevó a establecer aquel apotegma de: Los polos opuestos se atraen. Desconozco si en el mundo de la física se ha profundizado más en el tema, porque esa disciplina ha estado con sus ojos fijos en la teleportación cuántica, la creación del primer condensado de Bose-Einstein, la aceleración de la expansión del Universo, la prueba de que los neutrinos tienen masa y el bosón de Higgs. Sin embargo, estoy convencido de que en cualquier momento alguna investigación demostrará que no es que los opuestos se atraen, sino que son lo mismo y siempre van en la misma dirección. Hay expresiones de ello, fundamentalmente en el ámbito humano, pero manifestándose de manera contundente en la esfera política.

            ¿Lo dudan? Permítanme poner algunos ejemplos. ¿Acaso hay algo más parecido a un revolucionario de pelo en pecho que un reaccionario de escapulario al cuello? Usted escribe o dice algo que a los monigotes chavistas maduristas no le gustan y, de inmediato, te acusan de agarrarte de los temas para volcar tu odio; si el ejemplo que utilizas es alguna expresión artística entonces sueltan, con aires de académicos ultrajados aquello de: el arte une a la gente sin distingos de clases ni ideología. Si se le ocurre decir algo de esa manada de hienas que se llaman “líderes opositores”, entonces eres un instrumento que usas la narrativa del gobierno. ¿Se dan cuenta de cómo van en la misma dirección ambos flujos de energía?

            Quiero ponerles otros dos ejemplos. Uno de aguas afuera, en la amada España, donde ese saco de malas mañas, peores olores y bolsillo amplio, llamado Pablo Iglesias se pasea como gallito altanero empeñado en hacer tragar su “progresismo” a como dé lugar. Este mamarracho con ínfulas de personaje acuñó la frase “jarabe democrático” para justificar las agresiones a diferentes dirigentes opositores; incluidas mujeres, como hizo contra Rosa Diez en octubre de 2010, en las instalaciones de la Facultad de Ciencias Políticas de la universidad Complutense. Hace pocos días él era la estrella de  un jolgorio que tenía montado el Partido Comunista Español en Vistalegre, Madrid. ¡Oh sorpresa! En medio de sus sacras palabras un grupo de asistentes le gritó: “¿dónde está el cambio?, ¿dónde está el progreso?”. Las reseñas de los distintos medios divulgaron que “La actitud de estas personas obligó a intervenir a los equipos de seguridad”. Luego de la actuación de los esbirros ñangaras, el zarrapastroso regresó más altanero  y agradeció “al servicio de orden, proteger el espacio de diálogo; es una obligación militante”. A manera de colofón de su introducción de retorno soltó: “los que regalan titulares y clics a los medios de ultraderecha española no son más que provocadores que merecen toda la contundencia de la militancia popular y comunista”.

            El otro ejemplo que quiero traer a colación es uno revelado hace poco por esos devotos de la comunicación, casi rayan en una labor de apostolado informativo, que conforman el portal Armando Info, quienes son una verdadera piedra en el zapato para tirios y troyanos. Ese centro informativo reveló, datos y cifras en mano, en un contundente reportaje firmado por Marcos David Valverde las relaciones de cierto sector de la “oposición democrática venezolana” con cierto querubín centroamericano.  Respecto a este pichón de sátrapa con apellido de tirano africano, el periodista salvadoreño Óscar Martínez, jefe de redacción del diario digital El Faro, ha escrito: “El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, no va a detenerse en su ejercicio del poder absoluto. De hecho, en las últimas semanas, Bukele ha acelerado su carrera para desmantelar el Estado de derecho salvadoreño”. Al lado de semejante joya está una vasta corte de venezolanos provenientes de Voluntad Popular, entre otras organizaciones, que otrora han clamado por su apoyo a las luchas que buscan el retorno de la normalidad democrática en Venezuela. La cofradía de asesores en Centroamérica proviene de Futuro Presente, y que tal como explica Valverde es “una organización no gubernamental concebida para “promover la formación y la participación en el marco del liderazgo responsable, el trabajo en equipo, el ejercicio de la ciudadanía y la defensa de los Derechos Humanos”. También revela el autor que Yon Goicoechea, es uno de sus fundadores. Pero, y aquí viene un trozo que les copio textualmente: “La lección mejor aprendida por la militancia de Voluntad Popular, al menos en cuanto al trato con la prensa, fue el del hermetismo. “En Futuro Presente, los cursos que nos daban tenían un lema: la entrevista es para exponer tu mensaje, no para responder las preguntas”, recuerda un ex militante del partido en el estado Bolívar”.   En pocas palabras: ¡Mucho cuidado con ser transparentes!

Es justicia escribir que estas son conductas de vieja data. Podría remontarme a nuestra historia colonial para citar algunos casos. Pero retrocedamos un poco más de medio siglo y vayamos al sur de nuestro continente, y les narro una situación conocida ahora gracias a los libros del escritor  dominicano Tony Raful, poeta, ensayista y político miembro de número en la Academia Dominicana de la Lengua. Narra Raful que el general dominicano Miguel Ángel Ramírez Alcántara, vivía en Guatemala donde había casado con una dama de ese país, y en 1957 debió salir para Ecuador por presiones del dictador Trujillo, y allá fue empleado en un centro militar. En ese plantel compartió clases de asesoramiento militar con un joven oficial de la armada chilena del cual se hizo muy amigo. Estando allí, Ramírez Alcántara recibió vía México, una comunicación del Movimiento 26 de Julio, que encabezaba en la Sierra Maestra cubana Fidel Castro, en dicha misiva le solicitaban opiniones técnicas militares vinculadas con el proceso armado para el derrocamiento de Batista.  Afirma Raful que este intercambio de opiniones “era usual en la lucha del Caribe contra los dictadores, y Batista era un aliado de Trujillo, mientras Castro, desde su colaboración en el Comité Estudiantil Pro Democracia Dominicana, en la Universidad de La Habana, y su participación en la frustrada invasión de Cayo Confites, era un hombre comprometido con la lucha contra el dictador dominicano”. El general dominicano habló con su amigo chileno y le mostró la carta, así como los dibujos de lugares y acciones militares contra Batista. El chileno, quien había manifestado calurosa simpatía con las acciones revolucionarias, aportó opiniones y señalamientos que fueron enviados a los revolucionarios del Movimiento 26 de Julio. El militar chileno se llamaba Augusto Pinochet…  Es necesario asentar que algunos dirigentes del Partido Comunista de Chile reconocieron que Pinochet estaba considerado como un militar “progresista” dentro de las fuerzas armadas chilenas y había tenido contactos y algún tipo de colaboración con el propio Partido Comunista. No en balde don Augusto fue el edecán militar de Fidel en su larga visita oficial a Chile en 1971.

Repito: Los “opuestos” son lo mismo y siempre van en la misma dirección. Por eso vemos esa nube de hienas hambrientas peleándose por un puesto en las venideras elecciones. Sobran  plañideras que los aúpan y defienden, con dientes y uñas, de quienes osamos pedir honestidad y transparencia. Ellos solo saben crear nubarrones, hasta gestar tormentas, y el comandante difunto es una buena muestra, de las que luego se guarecen con velocidad inaudita. Poco les importa esa ciudadanía a la que exigen una devoción canina.

  

© Alfredo Cedeño  


miércoles, abril 15, 2020

PODEROSA PESTE


                Pocas cosas son tan seductoras para los hombres, y mujeres, como el poder. La historia está llena de ejemplos que ilustran lo que escribo, la gran mayoría de ellos por mero ejercicio del más puro y simple narcisismo que podamos imaginar. Así lo vimos con los sacerdotes mesopotámicos, los patriarcas hebreos, las dinastías chinas, los faraones, los griegos, los sacerdotes romanos, los católicos,  los Incas suramericanos, la nobleza azteca, la realeza europea, los terratenientes, los industriales y en nuestros días con los políticos. Su búsqueda y ejercicio siempre ha sido descarnada, por lo general escasa de ética; la cual, a  su vez, fue planteada como mecanismo de defensa del más débil frente al poderoso de turno.
                No obstante, fue en vano.  Las ansias de dominación de paisanos y vecinos siempre ha sido el gatillo que hace detonar el más voraz de los controles. Pareciera que las ganas de imponerse son atávicas, casi instintivas y la perversidad, también inherente a nuestra especie, ha creado rebuscadas sendas  enmascaradas de racionalidad para justificar la dominación. Desde vida después de la muerte hasta la obligación moral de velar por los que menos tienen, han  sido  las varillas del abanico con que han tratado, la más de veces con éxito, de aplacarnos. Ha sido la naturaleza, acrisolada en sus creadores, la que ha generado las respuestas más sólidas a los sátrapas de turno.
                La moraleja con la que cierra Esopo su fábula El águila y el escarabajo es de una precisión excelsa: “No desprecies nunca al pequeño y al que parece insignificante, porque no hay ningún ser tan débil que no pueda alcanzarte.”  Otro creador que antes de la era cristiana que alertó sobre los desmanes del poder fue Esquilo, él abre su pieza Agamenón con un guardián que recita: “el miedo, en vez de sueño, me acompaña y no me deja cerrar sólidamente los párpados de sueño- cuando, digo, quiero cantar o silbar y conseguir así con el canto un remedio contra el sueño, entonces lloro lamentando la desgracia de esta casa, no dirigida sabiamente como en el pasado. ¡Ojalá venga ahora una feliz liberación de estos trabajos, apareciendo en la noche el alegre mensaje de fuego!”  ¿Cómo no recordar a Sófocles? El dramaturgo pone en boca de Antígona mientras dialoga con Creonte: “Se podría decir que esto complace a todos los presentes, si el temor no les tuviera paralizada la lengua. En efecto a la tiranía le va bien en otras muchas cosas, y sobre todo le es posible obrar y decir lo que quiere.”
                Podría pensarse que eran usanzas de la Antigüedad, pero encontramos un milenio después a Shakespeare poniendo en boca de uno de sus personajes de Como les guste: “El mundo es un gran teatro, y los hombres y mujeres son actores. Todos hacen sus entradas y sus mutis y diversos papeles en su vida.” Muestras de lo escrito por Quevedo y Cervantes al respecto son infinitas. Más tarde sería el turno de Dickens  y Víctor Hugo, entre muchísimos otros que siempre fustigaron con su talento a las élites de sus momentos.
                No se trata de justificar, es un ejercicio para tratar de entender las satrapías contemporáneas. Se habla de evolución del pensamiento cuando más bien debiéramos abundar sobre su involución, en cuanto agente de control de la humanidad. Tratan de realizar torneos maniqueos donde los ciudadanos corrientes y molientes debemos ser espectadores impávidos, con el único derecho a celebrarles sus sainetes malhechos, cualquier descontento es penado de manera fulminante. Esas pretensiones han sido más cínicas cuando provienen  del llamado campo del pensamiento “progresista” donde gustan ser ubicados socialistas, comunistas y demás zarrapastrosos de similares istas. Si vemos el caso que hoy nos mantiene secuestrados en nuestras casas, la bendita Peste China, podremos entender mejor lo que aquí escribo.
                Su origen fue claramente identificado en la nación asiática, por más que los juegos retóricos del ya citado progresismo han tratado de endosarle la paternidad, maternidad y toda su parentela, a Occidente, más específicamente al malévolo imperio estadounidense.  Pero, nada más del gusto de los adelantados de nuestra era que negar todo lo real y jurarnos que estamos en Narnia. Es vergonzoso, por decir lo menos, debiéramos hablar de responsabilidad criminal, de lo ocurrido con las raquíticas estadísticas de contagio y muertes en Rusia, México, Venezuela y Cuba; así como las, a todas luces, poco serias cifras dadas a conocer por China y España. En el país amarillo no se podía esperar otra cosa, pero lo que ocurre en la península ibérica, espejo de nuestro país, es de antología. Un gobierno incompetente en manos de un grupete de ignaros que juega a evadir sus responsabilidades, mientras trata de achacar las consecuencias de su ineptitud a sus antecesores.  Por algo escribí que son espejo nuestro, no les extrañe ver ponto por las calles peninsulares brigadas en denodada lucha contra la pandemia: irán rociando con cal clorada la calle real.
                Bien puso Shakespeare en boca del Duque, en la obra ya citada, justo antes del parlamento que antes les transcribí: “Ya ves que en la desdicha nunca estamos solos. Este gran escenario universal ofrece espectáculos más tristes que la obra en que actuamos.”  Sin embargo me resisto a presenciar impertérrito semejante puesta en escena y no rechiflar a semejante elenco de mamarrachos y titiriteros de baja estofa. Es hora de que aporten, si es que son capaces de hacerlo, o de apartarse. 


© Alfredo Cedeño 

miércoles, septiembre 26, 2018

SINDROME CIRENEICO


                Hablan los evangelios de Lucas, Mateo y Marcos que Simón de Cirene había sido la persona que había ayudado en su recorrido final al monte Gólgota, o cerro de la Calavera, a Jesús el día de su crucifixión.  Los evangelios dicen que fue obligado a tales tareas por los centuriones romanos ante el mal estado en que ya iba el hijo de Dios. Sin embargo, en la tradición oral se dice que él se había ofrecido de manera voluntaria para ayudar al reo ante las condiciones que mostraba. Lo cierto es que a partir de ahí se ha usado la palabra cireneo como sinónimo de ayudante postrero.
                Venezuela está tan desamparada que no aparece un bendito émulo de Simón por parte alguna, los que pretenden erigirse en tal son lapidados de inmediato por una verdadera horda de defensores encriptados que le hacen la tarea a Maduro y a su grupete de sádicos confesos. Son los  cireneos del régimen, función que muchas veces presumo realizan de buena fe, la llevan a cabo llenos de la más seráfica de las buenas intenciones.  Uno de los ejemplos más recientes de lo que señalo es la reacción de vestales ofendidas de algunos "defensores de la pureza" ante las palabras que Luis Almagro dirigiera a Rodríguez "bambi" Zapatero.
                El secretario general de la Organización de Estados Americanos no hizo más que llamar imbécil al ex gobernante español, término que no dejó de ser mesurado si vemos el comportamiento encubridor y francamente lamentable que dicho "señor" ha tenido en los últimos meses de la crisis que padecemos los venezolanos, y ardió Troya. Como bien era de esperarse el gobierno del plagiario Sánchez saltó de inmediato a pedir respeto ante "los gravísimos insultos" contra "una persona con un relevante papel institucional". Debo decir que España está cumpliendo con su rol de alcahueta consumado desde hace largo tiempo, no es de extrañar tal respuesta.
                Ahora bien, ¿qué lectura darle a los "opositores", que cual cucaracha rociada de Baygón, han saltado a exigirle compostura a Almagro?  Es una actitud  típica de aquellos que siempre saltan a defender lo indefendible en aras de lo correcto.  Es decir usted ve que su  vecino golpea a su esposa y usted llama a la policía, mientras desde la ventana permanece impávido viendo el espectáculo; después de todo tiene un puesto privilegiado desde donde ver todo.
                ¡Ay de aquel que se le ocurra siquiera decirle algo al energúmeno de turno!  Poco importa que la víctima quede tuerta, manca o muerta. El cireneo del agresor dormirá a pierna suelta porque él hizo que se respetaran los verdaderos procesos, él cumplió con su rol de buen ciudadano y poco le importa que ayudó a que la crucifixión se llevara a cabo. 

© Alfredo Cedeño

domingo, mayo 21, 2017

¿PONER LA OTRA MEJILLA?


                Hace varios días se viene hablando, particularmente en las redes sociales, sobre el “escrache” al que han sometido a algunos representantes de la oligarquía roja, o a sus descendientes, en diferentes sitios de Venezuela así como en varias localidades extrafronteras como Miami, Madrid, Australia, Suiza, México y muchos otros lugares.
No está de más informar que el término ha sido utilizado en Argentina, Uruguay, Paraguay y España para denominar a determinadas actividades en las cuales un grupo de activistas acude al hogar, o sitio de empleo de algún fulano al cual se quiere denunciar. El Diccionario del Habla de los Argentinos, de la Academia Argentina de Letras, lo define como “denuncia popular en contra de personas acusadas de violaciones a los derechos humanos o de corrupción, que se realiza mediante actos tales como sentadas, cánticos o pintadas, frente a su domicilio particular o en lugares públicos”. Algo de eso es lo que hemos venido viendo de manera semiclandestina, ya que pocos –y honrosos– medios venezolanos han informado adecuadamente al respecto.  
La temida autocensura es hasta cierto punto entendible en aquellos en que en el más rancio y crudo sentido de los negocios no quieren arriesgar sus inversiones en el campo mediático. Tristes tiempos estos en los que la información es una mercancía a la que no se quiere exponer a embargo oficial. Lo que es duro de digerir es que “comunicadores” y “políticos” se alcen con altisonantes golpes de pecho para condenar dichas prácticas por respeto a las familias de los afectados.
¿Cómo se puede reprobar a quiénes manifiestan su rabia e impotencia ante los que les robaron su país y ahora quieren gozar de lo robado con inmunidad e impunidad en territorios imperiales? ¿Cómo compensar la amarga tristeza de quienes no pueden despertarse cada día viendo su icónico Ávila? ¿Quién paga por el dolor de llevar ya años sin poder contemplar el cielo intenso de enero en Venezuela? ¿Cómo pedir a quienes lloran a menudo cuando evocan país, amigos, calles y familia que permanezcan impávidos ante quienes fueron sus verdugos?
Por lo visto hay algunos que prefieren sentirse cual Gilberto Correa animando una de aquellas multitudinarias bailantas que saturaban las principales avenidas caraqueñas. Más de una docena hay de quienes quisieran aparecer cual Rafael Orozco entonando desde una grúa telescópica el Chan-cun-chá y animando a la asistencia a que se apechuguen en medio de las nubes de gases lacrimógenos. ¿Será que también necesitan un Joaquín Rivera?

© Alfredo Cedeño

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